¿Qué memoria deportiva tenemos en España?


Ojala no tuviera motivos para escribir estas líneas. Ojala fuera un pequeño delirio nostálgico o un afán de protagonismo literario pero no, me temo que no. Mucha mala leche acumulada y cierta decepción renovada, así de simple. Supongo que muchos ya lo sabréis. La cuenta atrás ya ha comenzado. Después de muchos años de sustos y amenazas ahora parece que sí, que la cosa va en serio, la destrucción está en marcha. Ya se han puesto en movimiento los decisivos engranajes legales y administrativos para que el Jarama, el mítico primer circuito ¿permanente? que se construyó en nuestra piel de toro, pase a “mejor vida”. ¿El motivo? Ya lo sabéis, ¿verdad?, construir una urbanización, perdón, ganar dinero, mucho. Como tenemos en España “tan pocas” viviendas vacías tenemos que construir más urgentemente. Dicen los veteranos, periodistas o simples aficionados, cuando se habla del Jarama y de la guadaña que pende sobre su cuello, frases del estilo “¡Con lo que costó conseguirlo!”. Pues sí, señores, con la excusa de que a) se ha quedado anticuado (¡¡ni que el mundo de la moto ni el automovilismo comenzara y terminara con los pilotos y los campeonatos de élite solamente!!), b) que molesta a los vecinos (claro, pobrecitos, fueron realojados allí en contra de su voluntad y ¿después? ¡les construyeron un maldito circuito al lado!) o c) no es rentable (claro, en lugar de cambiar al pastor matamos a la oveja). Ironías aparte, porque el tema es muy serio, hay que reconocer que la gestión será mejorable, que sus tierras son, sin duda, muy golosas para tanto especulador ávido de nuevos negocios, que hace años ya que se quedó pequeño para albergar una prueba puntuable del Mundial. Todo esos argumentos son reales pero no son, ni de lejos, suficientes para destruir el Jarama. Por lo visto, el ayuntamiento de la localidad de San Sebastian de los Reyes ha tomado la decisión, esgrimiendo como argumento que el Jarama cuenta ya con una estructura «obsoleta para su función específica» y que, además, se encuentra situado entre suelos residenciales «con las consiguientes molestias y colapsos en la A-1» para todos los vecinos. El concejal de Urbanismo de la localidad, advirtió que éste sólo es el primer paso de una operación que no cristalizará hasta dentro de «dos o tres años».

Dos o tres años… y uno se pregunta, ¿qué vale el esfuerzo y la ilusión de las generaciones que nos precedieron? ¿Qué tipo de memoria histórica y deportiva tenemos en este país? Tantas fotos y sonrisas por el mundo y en nuestro patio no hacemos más que olvidar o defenestrar nuestros viejos retratos. Sencillamente, esa gente que apenas tiene sangre en las venas, se quiere cargar el circuito que más Grandes Premios de España ha albergado durante nuestra historia reciente. El circuito que vio encumbrar al mismísimo Angel Nieto, nuestro campeón más laureado. El circuito donde varias generaciones y pilotos de la talla de Herrero, Agostini, Sheene, Roberts o Spencer ganaron carreras memorables haciendo si cabe más grande el motociclismo.

En España parece que no es suficiente con que olvidemos a viejos héroes motociclistas como Paco González, diez veces campeón de España, decano de toda una generación valenciana motociclista. ¿Sabéis lo que han contestado alguna vez las autoridades? Que poner su nombre a una curva en Cheste “no da votos”. Ya sin careta, directamente.
Parece que no es suficiente con que nuestro héroe Santiago Herrero siga sin tener una curva o una calle con su nombre (menos mal que ahora, entre los aficionados y ciertas revistas, estamos moviendo el asunto, a ver si se le cae la cara de vergüenza a quién decide). Parece que la figura de Herrero no es suficiente para que Dorna, empresa española con vocación internacional (como bien recuerdan) proponga su nombre en el “comité de sabios” como candidato a sus premios “The Legends”. Cortésmente, indican que es una compañía internacional y que su obligación es a nivel mundial (claro, España no debe estar en el mismo planeta) y que el nivel de exigencia es altísimo… ¡qué chasco, señores de Dorna, al menos pensábamos que lo iban a proponer! No es suficiente con que el gran Víctor Palomo tenga una curva en un circuito donde no nos dejan apenas rodar y donde, para defenderlo, su promotor tuvo que hacer ¡una huelga de hambre!; parece que no importa tampoco que figuras del calibre de Joan Garriga o Min Grau (entre otros pilotos vivos) pasen desapercibidos como si no hubieran llenado de gloria nuestro deporte... Tampoco pasará nada si Angel Nieto desaparece sin haber recibido un premio que merece más que muchos que sí lo han recibido (El Príncipe de Asturias, supuestamente, un galardón que se otorga por la larga trayectoria de sus premiados). Podíamos seguir poniendo ejemplos pero no quiero aburriros.

¿Os imagináis a los alemanes destruyendo el mítico Nurburgring (el viejo trazado de 22 kms) incluso ahora que están pasando serios apuros financieros, para construir rentables hotelitos, chalés o campings?? Yo no. ¿Os imagináis a los californianos destruyendo Laguna Seca para construir un rancho? ¿A los italianos urbanizando las hectáreas que ocupa Monza o Misano? Y qué decir de los ingleses… ¿os imagináis que convierten Donington en una alegre campiña para los boys-scouts? ¿Os imagináis Madrid sin la Cibeles, a Barcelona sin su Tibidabo?
¡Cuánto tenemos que aprender! Hay países que saben recordar a sus héroes, conservar sus monumentos, respetar su historia en suma, otros no. A nosotros nos ha tocado la cruz, un pequeño inframundo lleno de leyes y de dirigentes que, entre otras cosas, aprueban por Real Decreto (303/2011) una limitación de velocidad máxima que es contrario a la Ley de Tráfico. No hay que ser muy catastrofista para darse cuenta qué motiva a unos y qué anima a otros. A veces veo las noticias de lo que sucede en el norte de Africa y me pregunto si es lo que deberiamos hacer por este atropello y por tantos otros…
Mucho sacar pecho por los títulos conseguidos en el 2010, mucho decir que somos “los mejores” pero da vergüenza ajena ver como “entre todos la mataron y ella solo se murió”. ¿Dónde estás, Federación? ¿Qué dices, RACE? ¿Qué dices, Comunidad de Madrid? ¿Cuántos caramelos os han puesto a la vista?
Dentro de unos días se celebrará el "Mike Hailwood Memorial Run". Se cumplen 30 años de la desaparición del, posiblemente, piloto más grande de la historia, Mike Hailwood. El punto de partida es la antigua fábrica de motos Norton en Aston, Birmingham. La comitiva va hasta Portway, lugar del fatal accidente y luego se dirige a la iglesia de Tanworth-in-Arden, dónde está enterrado. Qué envidia sana me dan los ingleses...

Señores especuladores, aunque les importe una mierda, ese circuito se llamaba Circuito Permanente de El Jarama, y fue el primero, permanente, de toda España.
¿Qué tipo de memoria histórica y deportiva tenemos en este país?

Los homenajes... mejor en vida

A lo mejor caímos en la tentación de mirarnos el ombligo, del autobombo, de echarnos flores como si fuéramos campeones del mundo en algo. No lo sé aunque, modestamente, creo que no, que no caímos en esa trampa. Quizá porque no le dimos más importancia que la que tenía. Simplemente fue un sencillo acto de justicia y aclamación entre amigos, ni más ni menos. Tanto admirar a héroes míticos, vivos o muertos, y resulta que siempre hemos tenido uno tan cerca que casi lo veíamos como algo normal. Seré juez y parte de la cuestión pero creo que no exagero si digo que la mayoria pensamos que, relamente, el protagonista de esta historia es un tio muy grande, un motorista eterno, de la vieja escuela, silencioso, radical, discreto a menudo pero siempre incesante. Cierto, un científico de vocación jamás se jubila... un motorista "sanguíneo" tampoco.

El caso es que teniamos ganas de rendir un pequeño homenaje a ‘El Motorista’ ¿y qué mejor lugar que en nuestra querida invernal Estrella de Javalambre para hacerlo?, ¡no se me ocurría un escenario más apropiado! Asi que avisé a los amigos y pronto preparamos un “plan” con la ayuda de Peter y sus colegas del MCZE, organizadores de la Estrella (por enésima vez: ¡gracias!).

El domingo 30 de enero, antes del sorteo de regalos, Peter se subió al escenario y habló del madrileño que le habló hace veinte años de aquella aventura italiana que era la Stella Alpina. Luego llegó el momento entrañable de la entrega de la placa. Fue muy emotivo, sencillo y sin pecar de pesados. El viejo maestro se nos emocionó un poco justo después de coger el micro y dejarnos bien claro que todavía hay planes futuros, incluyendo una subida cronometrada nocturna para, tal vez, la próxima edición de la Estrella. En fin, hoy tengo ganas de hablar de mi padre.
De pequeño ya me di cuenta. No todos mis amiguetes y vecinos tenían un padre que había sido corredor de motos y luego rutero incansable, por no hablar de su faceta como mecánico, creador de pequeñas motos y de extraños inventos como aquella aspiradora con la que pintó una vez una de las motos de los "Cuervitos” (de la Escudería Los Hierros, mejor dicho). Durante años, sufrí y aprendí algunas cosas y eso que soy bastante torpe (sobre todo con la mecánica) mientras disfrutaba y conocía sus convicciones, sus amigos, sus broncas terribles y sus pequeños y grandes sueños. Algunos al alcance de cualquiera que lo desee de corazón, otros solo viables si existe un montante económico por medio. Aprendí que excusas para no hacer grandes cosas en la vida hay muchas, muchas... casi siempre consiste en lo mismo, en la misma elección: el camino correcto o el camino fácil... él lo dejó claro con sus acciones.


Muchas páginas llenaria con todas sus ideas, proyectos, anécdotas y sueños. Solo comentaré algunas cosilas. Primero, los dos sueños que no ha conseguido. Dos sueños que destacaban, quizá, por encima de otros. Uno era viajar a la concentración de Elefantreffen, viaje que por un motivo u otro (casi siempre las penurias económicas abortaban el intento) se fue retrasando y, cuando se inició, no terminó con éxito. El otro, mucho más especial y difícil, era bajar al desierto, al mítico Tamarrasset, por dónde ya habian pasado multitud de participantes del París-Dakar, por ejemplo, y docenas de aventureros anónimos con motos totalmente "improcedentes" para la mentalidad actual: viejas Sanglas 400 azules, Vespas o pequeñas Yamahas 125... Todos esos reportajes están todavia documentados en su librito "de guerra" (junto a mapas, reseñas, referencias e ideas de todo tipo sobre el mundo de las dos ruedas) . ¿Qué atracción nos brindaba el desierto?, ¿por qué todavía pensamos que hasta que no pisemos su infinito manto dorado no habremos vivido una auténtica aventura?, ¿será esa sensación de libertad y gloria que una vez en marcha quisó trasmitir por televisión aquella piloto española que participó hace pocos años patrocinada por Caja Postal? Tal vez... ojala un día tenga la respuesta. Al final mi padre no ha podido cumplir estos dos sueños pero no se queja. La cita alemana ya no es tan apetitosa a sus ojos y bajar a Argelia es, desde hace ya muchos años, casi imposible. Si a eso le sumamos su delicada salud de hierro se comprende lo de "al final" de la frase anterior. El maldito dinero que nos faltó para tantas cosas, para tantas carreras y viajes, para tantos proyectos, no evitó que el amigo volara libre y viajara sin parar por España y por Europa solo o acompañado, año tras año, con cualquier excusa. Porque también hay que contar los sueños, pequeños y grandes, cumplidos: corredor de Montesa, pionero de la ruta en este país, cofundador del MCT, organizador de concentraciones, carreras y motoclubs... amigo inseparable de los franceses de Olorón, testigo directo de aquella mítica concentración de Andorra de 1974, colaborador durante años en Solo Moto, restaurador de viejas máquinas, etc, etc, ¡hasta motorista en la Vuelta Ciclista a España! Es curioso, él y su amigo el "Chiqui" llegaron a rodar en el circuito de Jerez antes de celebrarse su primer Gran Premio. En fin, ¡tantas anécdotas...!


Por mi parte, claro, llegué un poco tarde a muchas cosas, a muchas citas (obviamente, casi treinta años de "desfase" ocasiona estas faenas) pero tampoco me quejo. Disfruté de viajar con él muchas veces a Montjuic, a Francia, a Italia, a docenas de reuniones en los Pirineos, siempre hacia el norte. El recuerda con especial cariño nuestro primer viaje juntos en su Vespa, camino de Montjuic, en el verano de 1982. Aquella mañana me avisó que me ataria con pulpos a su cintura si me dormia. Eran muchos kilómetros para un niño que apenas habia montado en moto pero creo que no hizo falta. Un poco antes, en 1980, me hizo mucha ilusión ver como recibía su último trofeo "serio". Fue en la fábrica Vespa, cuando terminaron aquella aventurilla por toda España. Fue el primero que llamaron en la entrega de trofeos después de la interesante visita que hicimos a la fábrica y a su linea de montaje. Años después le he visto recibir varios trofeos más en concentraciones y reuniones francesas pero era otra cosa, sin apenas importancia, casi como un reconocimiento humilde a su pasión por el motociclismo. Afotunadamente, conservo muchos recuerdos fantásticos y algunas sensaciones genuinas que todavía paladeo. Algunos gracias a las fotos, otros simplemente gracias a la memoria del corazón. Pienso en el circuito del Jarama, por ejemplo, en las veces que fuimos cuando yo era pequeño. En nuestras aventurillas en el mundo del motocross infantil. A los precioso viajes mediterráneos camino de la Stella Alpina o de algún pueblecito francés…

Recuerdo ahora algunos momentos puntuales de nuestra casi anónima existencia que quiero compartir...

Por ejemplo, mi primer recuerdo motero: de paquete en su Ossa, muy pequeñín, volviendo de Leganés a casa... caía tal chupa de agua que en Carabanchel Alto paró y dejó la moto en un viejo parking de barrio. El encargado se apiado de nosotros, por mi presencia supongo. Creo que no tenia ni siete años, ¡estas cosas en estos días son totalmente impensables, claro! No recuerdo como llegamos a casa pero él volvió al día siguiente a por su Ossita. Recuerdo aquella tarde casi con nitidez, como si hubiera pasado hace un año o dos.


Recuerdo lo que sentí, algunos años después, en una de sus míticas vuelta a los puertos de los domingos. Pocos domingos no cogia la moto. La mitad de las veces, a partir de cierta edad, yo iba de paquete en su Guzzi. Esta vez fue distinta, sin embargo: fue la primera y única vez que pase miedo con él. No recuerdo muy bien qué año fue ni con qué amigos ibamos de curvas. Tuvimos dos momentos alegres. En uno rozó con el escape izquierdo y sentimos una oscilación extraña. A mi se me pusieron de corbata. Luego nos confirmarian lo que habia pasado porque habian visto las chispas brillar desde atrás. Una media hora más tarde, bajando por Navacerrada, me acojoné ya en serio. Iban ligeritos y en una apurada de frenada, a derechas me rozo una rama en el casco. No exagero. Un poco más fuerte y me caigo. El resto del “viaje” fui algo tenso... pero bonita jornada, sin duda.

Saltamos diez años o más, estamos en febrero de 1997, regresando de, precisamente, la Estrella. En aquellos años él rodaba todavía rápido con la maldita R100RS que tantos problemas nos dió y yo ya había heredado la nerviosa Zephyr, aquella maravillosa Kawasaki que era puro corazón y aceleraciones endiabladas, y empezaba a espabilar en serio. Salimos junto a un grupito de conocidos, incluyendo a Laura, vieja amiga del querido MTM de Madrid, que iba muy bien con una preciosa SZR660 (aquella extraña pero deportiva Yamahita de carretera que montaba el motor de las Ténéré) . Durante algunos kms fuimos todos juntos pero luego mi padre comenzó a tirar y, como el día era propicio para divertirse (el sol lucía generoso aunque fuera febrero), me puse a su vera dándome cuenta que, fijate tú por dónde, en aquella “época” rodábamos al mismo ritmo. Ninguno tenia que esperar al otro, cosa que sí pasaba años atrás. Aquel viaje de vuelta a Madrid lo recuerdo con ternura porque fueron unas pocas horas llenas de pasión y disfrute al máximo. En aquellos años no se miraba tanto las cunetas, no habia tantos radares, tampoco habia tanta tonteria sobre “qué gomas has puesto en la moto”, no habia muchas preocupaciones. Mi casco era viejo y feo y mi chupa de cuero "Best" de Andorra era muy bonita pero iba combinada con mi viejo pantalón de camuflaje de la mili, una combinación espantosa pero auténtica ja,ja... (Años atrás, en el 92, volviendo también de la Estrella, él con su XT600E y yo con mi lenta SR250 la cosa habia sido muy distinta).

Otro momento glorioso lo compartimos hace pocos años, tal vez en el 2005, junto a otros buenos amigos, David y Mario entre ellos. Ibamos a una reunión de los franceses, en Issor, en total 4 o 5 motos. Mi padre delante. Llegamos a un cruce con una autovía, pasado Tafalla si no recuerdo mal, y en una rotonda se equivoca y se mete en la autovía en dirección contraria. Enseguida se da cuenta, justo en la incorporación. Se detiene en el arcén y nos lo dice mientras se enciende un cigarro. Dar la vuelta es imposible y peligroso. Mira a los lados y nos dice que crucemos la autovía cuando no vengan coches. Nos miramos y algunos sonreímos. Venga. Lo hacemos en un instante, no se ve un alma. Reemprendemos la marcha convencidos de que nadie ha sido testigo pero justo un minuto después cuando miro por uno de los retrovisores veo la inconfundible silueta de una blanca BMW de la Guardia Civil. Obviamente nos paran a todos (bueno, miento, uno, Mario, se escapó discretamente, como quién no quiere la cosa). Silencio. Pasa fácil un minuto entero. Nos piden los papeles. Pasan dos o tres minutos más sin que pronuncien palabra alguna. Mal rollo. Mi padre ya está fumando otra vez, los demás algo acojonados esperando la "sentencia". De repente uno de los dos guardias le increpa lo que hemos hecho. Mi padre le da la razón (norma básica para poder “negociar” con ellos) pero les dice (cito casi textualmente): “Mira, muchacho, tienes razón pero como comprenderás a mis años esto de las autovias es muy moderno, me lio enseguida, confundo las cosas, tantas lineas y señales... lo siento, vamos hacia la frontera y me he equivocado, si pudieráis indicarnos el camino...” La cara de la autoridad era un poema, claro, y nadie soltó palabra alguna, yo flipaba internamente justificando al mismo tiempo lo que habiamos hecho solo por disfrutar de aquel momentazo. Enseguida, uno de los guardias, no recuerdo cual, nos dijo que solo nos iba a sancionar por un motivo pero que podia hacerlo por varios: cruzar linea continua, no respetar señalización vertical, conducción temeraria, etc. Para más coña terminó su arenga diciendo que podiamos avisar al otro, el que se habia escapado, que no le iba a sancionar y que luego nos indicaban la dirección correcta para subir a Francia. Sin duda aquellos guardias eran unos santos varones, quizá porque también eran motoristas.


En marcha y en parado... también en parado se disfruta. No solo de los bailes, de las infinitas charlas nocturnas, de los juegos, de las reparaciones de emergencia, de dormir en los arcenes un rato, de perderte en mitad de ninguna parte... recuerdo sobre todo esa sensación de pequeña libertad tranquila que reina cuando te sientas en el suelo, apoyado en la pared de una casa desconocida de un pueblo por donde nunca habías pasado antes. Da igual si es a las dos de la tarde o son las dos de la mañana. Sin preocupaciones, sin prisas. Esa paz interior que inundaba tu alma mientras tu fiel compañera se enfriaba a muy pocos metros de ti. No sé si me sé explicar pero jamás he vivido sensación similar de tranquilidad, de calma, de estar en paz. Sí, tal vez en la cumbre de una montaña respiro la misma sensación (¡que no el mismo aire!).

De vez en cuando recuerdo que cada día está más cerca la hora en que nos quedaremos más o menos solos, en que muchos seres queridos ya no estarán por aqui. Seguirán estando pero no de la misma manera. A veces creo que en ese futuro solo estarán los hijos como seres queridos cercanos. Los amigos más mayores desapareceran, los padres, los tios, algún profesor, ese buen vecino, ese compi de la oficina inigualable, algún camarada del alma... es ley de vida. No es un reproche pero pienso en ocasiones en ese momento y qué nos quedará del pasado: los recuerdos. Todo se termina alguna vez, por eso, supongo, opino que los homenajes hay que celebrarlos MEJOR EN VIDA. El homenaje de rodar, de vivir, de aprender, de dar las gracias, de reconocer y, sobre todo, de disfrutar. De no perder el tiempo. De no ahorrar una sonrisa. No quiero cerrar el libro pensando que desperdicie muchas páginas.

Gracias a todos los que nos habéis acompañado en el homenaje. Gracias, por supuesto, a los amigos que habéis soportado a mi padre estos últimos cincuenta años, a todos los que nos habéis acompañado, ayudado y mil cosas más. A todos, mi más sentido agradecimiento. No quiero poner nombres porque, seguro, se me olvida alguno. Sin vosotros no somos gran cosa. Os aviso, todavía quedan cartuchos por quemar, la fiesta todavía no se ha terminado. Durante este año iniciamos una nueva aventurilla en los circuitos. El maestro estará alli controlando el percal. Otra excusa más para disfrutar de la vida, de los amigos y de las motos. No hay paréntesis, no hay excusas, no hay afán de protagonismo, solo ganas de seguir haciendo lo que nos gusta, mirando hacia delante, siendo lo que somos. Gracias por tus lecciones, papi.



http://www.youtube.com/watch?v=9IgVUyxlB7o&feature=player_embedded

Los hombres de la Edad de Hielo

Se fue el verano y ahora el otoño. Por fin llega el frío y la cosa se pone interesante. Se acabó ver moteros de cubata, piscina o terraza, pasamos a las invernales y, en ocasiones, a los fríos polares. Para algunos, una maravilla, una buena noticia y ya puestos, qué bien carburan las motos en invierno, ¿verdad?, no me podéis decir que no, ja,ja,ja. Vale, para ir de curvas o circuitos la cosa pinta negro, obvio, pero es buena época para cambiar de chip y volver a viajar con otra mentalidad sabiendo que, además, los pocos que veas por las carreteras en moto son, casi seguro, de tu misma tribu. Más ventajas: dejamos de sudar dentro del casco, cualquier parada en un semáforo no se convierte en un pequeño suplicio. El “calentamiento global” de nuestro motor desaparece cuando llega octubre, comienza una nueva estación motera muy agradecida para algunas partes de la biología humana. Sí, me explicaré: en mi caso al menos, dejo de estar sobre una “barbacoa” y siento que puedo volver a procrear (no sé en vuestras motos qué cantidad de calor sube del motor, en la mía es asfixiante, una auténtica pesadilla en cuanto paras).

Algunas amigas nos llaman locos pero exageran, si tuvieran nuestra capa de grasa natural comprenderían un poco mejor nuestro “aguante”. Vale, espera, si vas de paquete y eres friolera –cosa de lo más normal del mundo- anímate, con las ropas modernas y los sistemas de “calefacción personal” (incluyendo las bolsitas esas) lo tienes mucho más fácil que lo que lo tenian nuestros ancestros… Ultimamente me he dado cuenta que también proliferan todo tipo de calentadores enchufados a la moto. Cualquier día te da un calambre en los huevos, piloto, avisado quedas, a ver como se explica eso a la Guardia Civil o a tu seguro. Leí incluso que hay… ¿calcetines calefactables? Joder, ¿como es posible montar en moto con tantos cables colgando de nuestras partes? Os juro que flipo en colores Castrol cada día más. No digo nada, solo que lo leo y alucino. Llegados a esos extremos ¿por qué no viajas o te mueves en coche?

Qué poquita gente se ve en moto en invierno, la verdad, creo que cada año menos. El otro día volviendo de Barcelona juraría que no nos cruzamos con ninguna moto, ninguna. Lo peor del invierno es que dejamos de ver ciertos cuerpos esculturales femeninos en muchas playas y piscinas pero ahogaremos las penas en gasolina o en otros vicios sanos… vamos a ver, por ejemplo… por segundo año consecutivo me pican para viajar en enero a la más cruda y mítica concentración europea que tenemos: Elefantes. Otra de esas citas que tienes en “asuntos pendientes” desde que tienes uso de razón.

Esta vez es “culpa” del gran Gregg, veterano maestro de rutas y tropelías varias, que pretende acudir al sur de Alemania dentro de un mes. Empecé hace semanas a echar números, revisar viejos rutómetros y poner velas a San Glas (bueno, simbólicamente) porque se necesitan unos cuantos días y conseguir “permiso” no está nada fácil en la oficina, sobre todo cuando te has pulido casi todas tus vacaciones… Lamentaría perderme la oportunidad que me brindan (encima no iría con la Infinita, sino con una GS) porque estas ocasiones, como otras, no hay que desaprovecharlas… pero también hay que ser realista y no ilusionarse demasiado… de hecho, justo después de llegar al pico de emoción me dieron el palo y, al final, no podré ir en el 2011. Nos “conformaremos” con acudir, una vez más, a la “Estrella de Javalambre” (dónde, por cierto, suelen acudir muchos de los moteros que no pueden salir hacia Alemania; de hecho, es uno de los motivos por los que hacen coincidir la fecha con la cita de Elefantes).

Y hablando de Elefantes, me vino a los labios las hazañas de varios amigos. Para empezar, las de Luis (el Mudo de Alcalá), otro gran veterano, que fue en Vespa en el año 1984 (entonces se celebraba en Austria), viaje que nos aportó a sus amigos mil anécdotas y algunas imágenes irrepetibles. Mi padre estuvo a punto de conseguirlo pero aunque preparó la Guzzi a conciencia y se encontraba en su cenit rutero salió solo y quedó atrapado sin llegar a meta (solo por eso debería intentarlo yo y plantar nuestra “bandera” para indicar que es tierra conquista por los “LF”.)

En la próxima edición de Pingüinos a Luisito le van a galardonar con un Pingüino de Honor. Subirá al escenario junto a su amigo Agostini (mira que coinciden en actos estos dos, ¡empieza a ser cachondo el tema!) y los campeones del mundo, Marc Márquez y Toni Elías. Se lo dan por ser fiel a la cita, por haber acudido a sus, ya, 30 ediciones (bueno, realmente un año acudió a dos ediciones, sí, sí, y por eso es el único conocido que tendrá 31 participaciones, una historia para contar otro día). Si de mi dependiera, yo se lo daría por otros motivos también. Acudir desde Madrid a Valladolid, haga frío o mucho frío, no suele suponer demasiada aventura para muchos. Llegar en Vespa, solo, a Elefantes, sí que fue una aventura digna de ser elogiada. Ya a la altura de Alcolea del Pinar (provincia de Guadalajara, apenas a cien kilómetros de su querida Alcalá de Henares) se encontró con una fuerte nevada por lo que el viaje fue cañero desde el principio. He visto varias veces algunas fotos de aquel viaje y puedo afirmar sin exagerar que si las vieran más de un rutero o motero actual se pensaria dos veces sus palabras cuando se queja de pasar frío en moto. Solo hay que ver la ropa que se estilaba entonces para comprender que todavía tenemos, entre nosotros, a auténticos hombres de la Edad de Hielo. Vivitos y coleando, casi congelados en ocasiones pero con tanta pasión en sus venas que no pueden helarse.

Quiero recordar también a otro gran amigo de mi papi y del Mudo: Gabriel Nuñez; el que mi padre en un artículo de Solo Moto llamó una vez, con cariño, “Uno de Albacete”. Lamentablemente, hace años que no está entre nosotros por culpa de un maldito cáncer. Gabriel era un auténtico rutero de la vieja escuela que conquistó Elefantes con una modesta Honda XL 200 a la que llego a acoplar unos ¡¡esquís laterales!! para lidiar con los últimos y resbaladizos kilómetros. Primero lo intentó en 1985 junto a un amigo, José Antonio (de Yecla), pero, aparte de despistarse en Montpellier y seguir solo muchas millas alejado de las autopistas, un fuerte temporal cerca de Berna, en Suiza, le hizo desistir y dar media vuelta. Al año siguiente, no sin pasar algún que otro contratiempo climatológico (la moto perfecta), consiguió llegar a Salzburgring.

A Gabriel le conocí en mi juventud y hasta una vez me caí por intentar seguirle por una pista forestal, volviendo de la querida invernal Estrella de Javalambre. Más tarde paramos en una gasolinera a enderezar mi pedal de freno y en un bar a comer algo (Crivillé y Sito en la tele, pretemporada 1992, debut en 500 del nen de Seva). El de Albacete era un caballero afable, humilde, amigo de sus amigos, organizaba varios encuentros moteros por sus tierras, todo un motorista veterano. Se fue muy pronto pero dejó huella entre los que le conocimos. Sirvan estas palabras como pequeño reconocimiento de un admirador.

Y hablando de Javalambre, qué decir si ya estamos llegando a fin de año. Pues que, próximamente, en un mes, estaremos viajando hasta Manzanera para disfrutar de una nueva edición de una de nuestras invernales favoritas. Charlando con el amigo Peter de MCZE, hace algunos meses, le mencioné que en la edición del año 2000 (celebrada en Camarena de la Sierra) conocimos a una motera de raza que iba con una FZR600 y que, creo, era también de Albacete… la cosa quedo ahí hasta que me contó un poco su historia. Se llama Carmen y ellos se conocieron en la edición del 89 en Elefantes. Por lo visto, la piloto se hizo famosa en nuestro mundillo porque ella y su exnovio viajaron a Nordkapp, Marruecos, Grecia, Isla de Man, Elefantes (varias veces) e infinidad de participaciones en el Campeonato de España de MotoTurismo así como en los rallies FIM, etc, etc, toda una institución la chavala… y siempre con su moto. Lo mejor es que, posiblemente, acuda a Javalambre y volvamos a verla después de once años.

Para terminar, otro recuerdo fresco. Hace algunos días bajé a mi trastero a por leche, como hago periódicamente, y volvi a subirme unos cuantos números muy viejos de Motociclismo y Solo Moto. En uno de ellos venia la sección que inventó el viejo camarada de mi padre Emilio Moliné (el…ejem... simpático dueño del camping motero de Anzanigo), sección que llevaba casi el mismo nombre que este blog (o más bien lo contrario: se lo copié directamente, ni homenaje ni gaitas; como se entere me pedirá royalties…). Pues eso, que bajé a por unos cartones de leche semidesnatada y casi se me olvidan alli mismo (encima me había equivocado y había comprado en el Carrefour leche desnatada) porque empecé a hojear el artículo de esa revista de enero del 79 donde Emilio, hablando de Arguis 78, contaba como se las gastaban él y su pandilla en "el glorioso puerto de Mont Repós", con sus Trallas, Impalas y Ossas Copa pasando y repasando a cualquier intrépido valiente que osara entrar en moto en sus dominios, ya fuera galo o no. Lo cojonudo es que se hacían el puerto varias veces durante la misma sesión. Esperaban, subían, adelantaban, volvían a bajar a por más “víctimas”... a veces casi de noche, mientras se celebraba una invernal, a veces con una churri de paquete al borde del infarto... Ya veis, de traca, algo inconcebible para nuestros tiempos civilizados y aburridos.

Lo dicho, hombres de la Edad de Hielo, de otra pasta, de barbour o de cueros Furygan, pantalones gruesos o militares, moteros que usaban papel de periódico casi tanto como lo hacían los ciclistas para protegerse del frío, tipos que se cruzaban media Europa con seis kilos de herramientas a cuestas para arreglar las averías que se presentaran por el camino… con unos guantes y unos cascos de risa y, eso sí, el pañuelo de su novia o su esposa asomando por el cuello, ondulando como una bandera pirata en el navío oscuro de la osadía. Todos ellos, sin duda, ejemplos de lo que un verdadero rutero puede hacer si, de verdad, ama viajar en moto por encima de otras consideraciones físicas.

Felicidades Luisito por tu nuevo trofeo. Pronto te harán una estatua. No me extrañaria que terminara hablando la jodida. ¡¡Feliz y racing 2011 para todos!!

www.youtube.com/watch?v=fz0knJOB5E4
Viaje a Elefantes 1984, Salzburgring, Vespa 200, 9000 kms. en seis días. Avería de cable disfruta-kilómetros. Los kilómetros no se miden, se disfrutan (Luis Ballesteros "El Mudo").

¿La última curva? "Stay hungry, stay foolish!"


Estimado amigo y compañero de “box”:
El otro día me dejaste un poco preocupado. Ya ves, tal cual… no es retórica, me conoces bien, soy un jodido idealista cuando hay ruedas y motores por medio. Bueno, si fueramos montañeros acérrimos o exploradores de los que salian en las novelas de Julio Verne pensaria lo mismo y escribiria lo mismo, aunque no hablara de motos. Así que, con tu permiso, me vas a dejar dedicarte unas líneas porque desde aquella conversación he estado pensando un poco en el asunto y, bueno, ya sabes lo pesado y sensible que soy con estos temitas. Así que nada, ¡paciencia!, que tengo aquí sitio para desarrollar mis pensamientos, con la mejor de las intenciones, por supuesto…
Pues sí, como digo, algo preocupado. No por haber escuchado la canción otras veces deja uno de notar la mosca tras la oreja cuando te cuentan lo que me dijiste. Siempre comienza con un tono suave, casi trivial, como quién no le da importancia al asunto. Quizá la importancia sea una cuestión totalmente subjetiva pero, en el fondo, casi todos hacemos lo mismo cuando tomamos alguna decisión concreta, sea la que sea. En este caso, siempre se alude a dos o tres temas recurrentes, si me permites decirlo. Que si el tráfico, perdón, el caos de tráfico y demás amenazas viales que nos acechan continuamente a los motorista, que si la DGT y su infinito afán recaudatorio y, por supuesto, el tema familiar y la necesidad, imperiosa y vital, de seguir vivos, producir y ver crecer a nuestros polluelos. Totalmente comprensible, no son cuestiones menores, sobre todo la última. Además, ya no tenemos 20 años, valoramos más nuestra integridad y no queremos pasar por más bajas, ahora tardas más en recuperarte de las “resacas”, correcto, nos pasa a todos. Lo que también pasa es que hay que pensar en qué vacuna te quieres pinchar ante esos virus amenazantes. Qué grado de pureza y qué precio quieres pagar… Si fuera otro el piloto de esta historia no escribiría nada. No va conmigo hacer de “pater” o “consejero espiritual”… pero tú no usas la moto para transportarte, tampoco es un hobby, es algo más vital… lo he comprobado muchas veces, puedo decirlo sin atisbar la más mínima duda. Por eso me he decidido a escribir todo esto con la única y modesta intención de desear que te pienses bien las cosas, compañero. Bueno, ya ves que atrevimiento pero si no nos cuidamos entre nosotros ¿quién lo hará?
Es cierto, a veces pasa que primero se da de baja la moto de calle con el argumento de solo usarla para circuito. OK. Luego, en ocasiones, se empieza a acudir a pocas tandas... como acudes a pocas tandas empiezas a perder el vicio y te planteas qué necesidad tienes de seguir con la moto, el remolque, perder un día o dos en ir y volver, etc, etc. Dicen que hasta el más salvaje instinto puede modelarse con la rutina del día a día, con la misma canción sonando una y otra vez a nuestro alrededor... hasta que un día tu gran pasión deja de estar domesticada a estar en tierra de nadie, a bajar posiciones en tu parrilla emocional. Es como dejar a una novia sin saber my bien el motivo. ¿Qué me ha hecho para que la deje? ¡creo que nada, era buena chica y me gustaba salir con ella pero la dejé… y no sé a ciencia cierta por qué! Para rematar el potaje, un día te ofrecen algo por tu moto y, ante tu estado de relativo pasotismo, por poco que insistan se la llevan. Tal vez una excusa doméstica para cambiar algo en casa sea el último empujón para venderla diciendo luego eso de “ya me compraré otra, no tengo prisa y bla bla bla” (por ejemplo, salvando las distancias, claro, esto lo dijo textualmente mi vecino de abajo en el 2006 y hasta ahora).
Bueno, compadre, me vas a perdonar otra vez, casi seguro que me estoy pasando seis pueblos con todo esto que digo aquí, de hecho seguro que sí. Ojala quede la cosa a mitad de camino: tengas tu R para circuito y otra moto más lógica, barata y polivalente para todo lo demás. Ok, ¡buena jugada! Pero ya te digo, Kevin, me vas a tener que soportar un rato más, de buenas intenciones está el mundo lleno... uno a veces piensa ese plan y se "lo roban". Hay muchos ladrones por el camino, uno ya no se fía ni de su sombra cuando sale a la palestra la “reconversión”… no siempre salen tan bien los planes como decía el coronel del Equipo A. Hay que estar alerta, vigilante, protegiendo nuestra pasión, nuestro patrimonio humano. A veces nos preguntan porqué seguimos rodando, porqué hacemos cosas que son o parecen algo irracionales. Esos que lo preguntan olvidan que las cosas más importantes en la vida las solemos escoger de manera irracional, por el corazón, por su faceta emotiva. Si no fuera asi solo se casaria la gente con el rico o la rica del pueblo. Si no fuera así no probariamos el alcohol o nos meteriamos entre pecho y espalda un millón de calorias en algún asador domingo tras domingo (o casi). Si escogieramos nuestras decisiones solo racionalmente tal vez no nos complicariamos la vida teniendo hijos. Afortunadamente, todavía no somos máquinas ni hojas de cálculo y hacemos cosas por instinto, por emoción.

En tu caso concreto el tema me hace “pupita” porque seria una autentica lástima para el panorama racing nacional que, en un futuro próximo, perdiéramos para la causa un figura de tu calibre, un piloto tan rápido como buena persona. Dicen que ser bueno no va bien para nuestros propios intereses vitales porque, en ocasiones, dejamos de ser lo que, en parte o en todo, somos. Parece un juego de palabras pero no lo es. Por supuesto, en la vida existen muchas otras cosas maravillosas pero está esa pregunta capciosa por ahi revoloteando: ¿cuál es tu estado natural? O dicho de otro modo: ¿cuando te ves en tu estado puro?, ¿cuando lo das todo?, ¿cuando lo damos todo?, ¿con la raqueta de tenis, con la bici, comprando en el supermercado, tomándote un vermú los domingos? Coño, todo eso es importante pero la pregunta es concreta ¿verdad? Hacemos muchas cosas todos los días, durante años, pero hay pocas que realmente nos definan tanto como las que están arriba del todo de la pirámide de nuestras pasiones.

Quizá esté equivocado pero creo que después de estos añitos de aventuras algo sé de ti.
A ver, hemos compartido lesiones (bueno, afortunadamente tu solo de chofer je,je), hemos zumbado de lo lindo durante horas y horas por carreteras y autovías en Francia, Bélgica o Alemania, hemos devorado miles de curvas y cientos de cubatas, echándonos unas risas de esas buenas dificiles de olvidar. Hemos pisado algún que otro circuito y nos metimos una etapa Lyon-Madrid que fue la esencia de lo que hablo. Aquel día solo existía la carretera, el gas, nuestra moto y la adrenalina. Estábamos vivos, en la batalla. No hubo nada más durante esas horas. Eramos lo que somos, sin adulterar. Olvidamos otras consideraciones, varias responsabilidades y algunas facetas legales. (No puedo olvidarme de que no fuimos los únicos alocados aquel día. Otros también olvidaron los posibles radares y casi su integridad física... pero, coño, ¡si solo tienes un ojo sano no puedes apartarlo de la carretera mientras conduces tu ZX10R, normal!)

Terminando, que soy más pesao que el safety car... Como sabes, es peligrosillo apagar una luz pensando que tal vez, más adelante, volverás a encenderla con la misma tensión. Las bombillas se enfrían y luego ya no alumbran igual… Tal vez la última curva solo existe en nuestra mente si nos proponemos construirla, si insistimos en verla levantando la visera con cara de pacíficos ciudadanos, si solo escuchamos el sonido ambiental y no el de nuestro corazón. Si no te lo planteas, la última curva no existe porque vivimos dentro de un auténtico infinito. Y en el infinito no existe ni la última curva ni la última recta. Los terrestres somos algunas de las criaturas que viven dentro de ese infinito, hermano. No desaproveches ese honor y, si te lo sigue pidiendo la “patata” que tenemos en el pecho, después de esta parada, sigue volando bajo.
Qué nada ni nadie decida por ti. Un abrazo, salud y gasolina.

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Como usas un iPhone no puedo terminar sin añadir algunas de las sabias palabras de uno de los creadores de Apple, Steve Jobs, un genio que superó un cáncer, que fue echado de su propia empresa pero que comenzó de nuevo y logró nuevas metas gracias a su voz interior:
“No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.”

El famoso speech de Stanford en: http://www.youtube.com/watch?v=6zlHAiddNUY

Futuro incierto... "Money never sleeps"

Ese viejo sentimiento tan humano de querer ser corredor de motos parece que, cada año, se hace más complicado. ¿No deberia ser justo al contrario? No, no lo digo por mi, me refiero a pilotos de verdad, con talento, juventud y ganas, que, sin embargo, están, no solo viviendo una odisea sino sufriendo una pesadilla... o viviendo un final precipitado y antinatural. Sabemos que los presupuestos se disparan a nivel nacional y mundial si alguien con talento desea asomarse al balcón de sus sueños, sí, que sin patrocinadores es practicamente imposible comenzar a rodar en serio. ¿Qué podemos decir que no sepamos todos? Bueno, tal vez asumir que, desde hace ya varias décadas, los fabricantes, promotores, federaciones, público y marcas han creado una bola tan grande que ya es imposible pararla... demasiado business en juego.

Si miramos más abajo parece que, salvando las distancias, ocurre más o menos lo mismo. Correr habitualmente, aunque sea un regional o incluso las llamadas carreras de "aficionados", supone tal desembolso que solo unos cuantos pilotos (por luchadores, méritos, cuna, suerte o por todo lo anterior) se lo pueden permitir de manera habitual. ¿Recordais el Criterium SoloMoto, la Copa Streaker, Motociclismo Series...? ahora correr cualquier "campeonato" es una tarea de titanes. Muchas veces no es culpa de los que organizan esos campeonatos, por lo menos a cierto nivel. Ahora mismo me viene a la cabeza la gente que organiza las Pirelli Superstock Series, campeonato nada caro, divertido y emocionante. Pero claro, el problemilla está en la base: en los precios y el nivel de las motos que usamos ahora, en el precio del recambio que hace falta para estar "in", en cumplir con los diezmos de los dioses de los neumáticos (¡qué gran invento para gastar pasta sin parar!) y, en general, en aguantar día sí y día también el precio desorbitado que nos pidan por cualquier gilipollez... hasta por una puta maneta.

¿Y qué podriamos hacer para abaratar costes? ...

(Una pequeña paja mental irresistible: si corrieramos con otras motos más básicas, más sencillas, más baratas, más ¿antiguas? algo se podria minimizar, ¿verdad?, pero claro con los pepinos que vemos o tenemos ahora, quién es el guapo que "tira la primera piedra" aparca su Fireblade y coge una CBR del 92, por ejemplo. ¿Correrias tu con una GPX750 una prueba de resistencia, con una ThunderAce en StockExtreme, con una antigua CBR600F de carburadores en la casi extinguida SuperSport? Yo sí... ¿Ahorrariamos mucho? algo sí... Y si luego miras las clásicas de verdad, las de hace cuatro décadas, Montesa, Ossa, Bultaco, Ducati... ¡tampoco sale barato correr con ellas si te lo planteas con cierta regularidad! Fin de la pajilla mental).

Bueno, está claro que para reducir gastos notablemente las federaciones y las marcas deberian proponerselo, son los amos del calabazo a fin de cuentas, pero eso no va a ocurrir. Muy complicado y muy poco espacio el que tenemos para seguir desglosando motivos o dar palos de ciego, muchos factores involucrados en la sopa. Yo me conformaria con que se ayudara a los que demuestran talento y, sobre todo, se crearan copas de promoción realmente asequibles para los chavales. Eso es lo que deberían hacer los "mayores" pero en este país parece que solo te ayudan cuando ya has llegado al primer éxito importante y ya sales en las revistas... a buenas horas.

También tenemos que contar con la actitud de muchos aficionados, de nuestros propios gustos... ¿tendria sentido montar una copa para correr, por ejemplo, con las sencillas ER-6 de Kawa, como hacen en Francia? Tal vez bastante gente diria que sí, estoy convencido, pero tenemos tanta "tonteria" acuesta en España con las Rss que parece que no se puede entrar a un circuito o correr con otro tipo de moto que no sea una R de, como mucho, 3 o 4 años, no más atrás. Qué gran mentira, qué gran negocio...

Miremos un poco más al abismo porque la rueda de las ilusiones y la espiral del negocio siguen girando sin parar: bajas de escalón y piensas en la base, en la posible cantera, miras a los que te preocupan de verdad, piensas en tus hijos y en los crios de tus amigos diciendo, casi convencido, "bueno, ellos podrán correr por poco dinero, al menos durante unos añitos".... y también te equivocas casi siempre. Bueno, puedes hipotecar algo o vender un riñón si el crio es bueno y quieres que se inicie en serio pero, digo yo, no deberia ser así ¿verdad?

¿Qué hacen los poderosos?, ¿como dan ejemplo? Recordemos antes de llegar a la foto acutal: la asociación de fabricantes, Dorna y la FIM nos convencieron que las motos de 2T no tenian futuro ¿comercial, tecnológico? váya usted a saber... que las motos de 500cc eran caras, aberrantes, ilógicas... y empezaron a pensar en su sacrificio por un bien común. Cierto que las mecánicas y los avances de los motores de 4T podrian aplicarse más a las motos de serie, lo cual es como invertir para luego tener un ROI (retorno de inversión) razonable y provechoso para la humanidad... venga vale... algunos lo vimos sensato y beneficioso. Desgraciadamente, pasan los años y esas motos de carreras cada vez son más caras, más herméticas, más inhumanas, más electrónicas..., mal ejemplo... Pero eso no es lo malo, se puede entender que la máxima categoria sea un escaparate de lo mejor, de la tecnología, de los avances, de lo más de lo más (personalmente lo veo más o menos acertado, los ingenieros necesitan sus bancos de pruebas reales) pero lo malo es que, por el camino, esa "fiebre" se ha ido propagando de manera, para mi, ilógica: se cargaron las 250 (por culpa, también, y en parte, de los precios del fabricante italiano que ahora triunfa en SBK y que ejercia su monopolio aprentando sin piedad la gallina de los huevos de oro hasta que sucumbió asfixiada) y, peor, ahora, para rematar el business, se van a cargar las sencillas y relativamente baratas motos de 125 y 2T lo cual, entre otras cosas, origina un panorama deportivo exclusivamente dominado por las técnicas 4T. Uno de los grandes culpables de esta "moda" y de este business-plan es HONDA, una gran marca que, historicamente, siempre ha deseado, promocionado y explotado el filón de los motores de válvulas. ¿Esto como nos afectará? Todo va cayendo en cascada (y no de piñones) influyendo y envolviendo a los demás campeonatos, a los presupuestos que requieren los que comienzan a correr o los que ahora mismo quieren continuar haciéndolo y no tienen mecenas para costear estas caras mecánicas de 4T. Afecta a la cantera, a los niños y adolescentes que pretenden iniciarse. Pasa ya en el motocross y, por lo visto, muy pronto pasará con las 125 que se convertirán en, dicen, extrañas criaturas denominadas Moto3. Dirán que serán baratas de mantener, también lo decian de las Moto2... Creo que será otra piedra en el camino para los que pretendan comenzar a correr... Justo ahora que la tecnología permite motos de 2T mucho más fiables, ecológicas y fáciles de mantener que las de toda la vida. Justo ahora que todavía podriamos girar y volver a la senda de participar con motos de carreras ligeras y directas de 2T... Pues no, ahora nos tocará tragar con las llamadas Moto3. Olvidate de que tu padre te pueda carburar la moto, cambiar o preparar tu motor en su garaje, inventar alguna "ñapa" para limar tiempos, o incluso que tus mecánicos profesionales puedan mantenerte facilmente tus motores.... Más dinero para poder empezar, mucho más para continuar, ¡de "fábula"! Si antes nos quedamos ya en España sin la categoria de SuperSport, pronto nos quedaremos sin las ágiles y relativamente sencillas de mantener tazas de café del octavo de litro. Vamos un poco más allá de teorías y opiniones, vamos a por algún hecho real...

Hace algunas semanas me contaron un caso real y dramático que fue como la gota que colma el vaso. No daré nombres ni datos concretos porque su protagonista está tan sumamente quemado que no quiere nigún tipo de publicidad, ni aunque sea positiva o, hipoteticamente, le aportara algún tipo de beneficio. Vereís... cierta joven piloto que también las está pasando canutas para encontrar el dinerillo suficiente para poder seguir corriendo en su campeonato regional me contó que un amigo suyo, un chaval de 16 años que es un auténtico crack, está a punto de bajarse de las motos para siempre. Sí, con 16 años, como suena. Con 12 años ya era un crack en minimotos. Ella (la piloto que me lo contaba) se ha emocionado muchas veces viéndole correr en las carreras de 70cc en las que participaba su joven amigo. En esa categoria (cosas de las carreras, nada que objetar) no pudo ganar porque se averió su moto en la última carrera y no puntuó. Ella le vió llorar durante la última vuelta de la carrera pasando a 60 por hora por la recta, con la moto fallando, mientras el piloto que llevaba detrás le adelantaba y se llevaba el título. Luego, en 125 ya por fin se llevó el galardón. Como era lógico, probó suerte en el CEV de privado, de los más jovenes de la parrilla pero, en el CEV, de privado, no llegas a ningun lado... Este año por presupuesto no ha corrido pero está preseleccionado para la Rookies Cup del 2011. Un fin de semana fue a cierto circuito a las pruebas de selección y aunque estaba entre los tres primeros en tiempos no pasó el "corte"... No sabemos por qué. Entiendo que den plazas a niños que tiene buenas maneras aunque no hagan buenos tiempos pero si no le das cancha a los que consiguen los mejores tiempos... ¿a qué cojones jugamos?

Con la moral por los suelos y la cartilla criando telarañas, dijo que iba a dejar de correr porque siente, con razón, que cada euro que su padre junta o que consigue peleando se malgasta sin sentido, sin dirección. Ningún privado llega a nada en este mundo moderno de cámaras, colores brillantes, sonrisas y paragüeras de infarto. La aventura casera de MZ en Moto2 este año debe ser de las últimas que vamos a conocer. El lado glamouroso esconde muchas miserias, muchas historias anónimas que, lamentablemente, deberiamos evitar y cuidar entre todos. No sé, creo que estamos demasiado extasiados por lo que nos muestras las jodidas cámaras, esos focos donde no se ven los sueños rotos de chavales de 16 años o incluso más pequeños.

El piloto de nuestra triste historia, a día de hoy, ha dejado las carreras y las motos. Dudo que vuelva a este mundillo. Seguramente, odiará siempre el motociclismo por lo que no le ha dado. Sí, en el 2010, hemos ganado los tres títulos del Mundial pero han ocurrido otras cosas no tan brillantes. Algo falla. ¿A quién preguntamos? Si este tinglado lo maneja, en parte, una mafia visible e invisible, habrá que preguntarles a ellos, les guste o no, qué futuro nos espera.

Por otra parte, el piloto de la foto es Pablete, hijo de mi buen amigo y gran motero de la vieja escuela, David. Los dos comparten el mismo apellido, claro, y ese apellido es "Motos". Son dos quemados de corazón, puro nervio. Uno ya está "viejo" pero Pablo es un niño que apunta buenas maneras, gasta deslizaderas que da gusto y progresa cada año más y más, a pesar de que algunos veces tiene un mal día, lógico por otra parte.

¿Qué podemos desearle? ¡Mucha suerte y un buen padrino! Pablo, ojala seas la excepción que confirma la regla. Si sobrevives el tiempo suficiente para salir bajo los focos tendrás más posibilidades de triunfar, está claro. ¡¡Aguanta tronquete, aguantad family!! ¡Aúpa campeón!

Amor, pasión y tragedia en el noble arte del motociclismo


El pasado viernes tomé una caña con Vero, mi rehabilitadora, la chavala que se ocupó de ayudarme a volver a tener una mano normal a mi diestra. El motivo era que cambia de trabajo, se va a uno mucho mejor (cosa casi inaudita en estos tiempos, ¿verdad?). Además, lo teníamos pendiente, así que allí fui, claro. No me puse guapo porque no era en ese plan. La típica historia de rehabilitadora que se encariña con el motero lesionado no se va a cumplir esta vez. Sentados junto a la barra, después de contarme sus novedades, me preguntó por mi viaje a Alcañiz y me dijo luego, comedida pero sonriendo, “tú, claro, con tus motos y eso” mientras me miraba con sus hermosos ojos infinitos. Afirmé con la cabeza mientras la devolvía la sonrisa pensando que soy ya algo viejo para cambiar. A ella no le gustan las motos mucho pero desde que me conoció me da la sensación que tal vez las presté un poco más de atención cuando salen en la tele. Tranquilos, ¡no voy a sacar más conclusiones!
Me habló enseguida del japonés que había caído en Misano, del pobre Tomizawa, y asentí con la cabeza sin decir nada. Ni ganas ni tampoco mucho que decir, solo lamentarlo. Las historias de amor, como todos sabemos, no siempre terminan bien. Lo del piloto japonés con las carreras lo era. Vivió una gran historia de amor, pasión y, al final, tragedia. Además, desde aquella pareja de jóvenes italianos que nos presentó Shakespeare, parece que ese gran país acumula demasiadas tragedias en sus pistas... Monza, Imola, Misano... No sé si vería el homenaje que organizaron en Motorland, estaba bien preparado pero el resultado final fue de traca. Tal vez la emoción no dejaba ver los detalles (los malos detalles) pero la intrusión monárquica estropeó un poco lo que la familia del mundial tenia reservado para el querido piloto japonés. ¿Quién era el protagonista durante esos minutos? Parece que la presencia real era más importante que el piloto homenajeado y su equipo. Menos mal que se le rendirá otro homenaje, imagino que mejor organizado, en su tierra, allá en Motegi.

El amor por las carreras y la pasión que demostró Shoya desde que llegó al mundial (concretamente, desde la pretemporada 2010) impresionó a pilotos, periodistas y aficionados. Su alegría y su pasión por el motociclismo era otra de esas luces brillantes que nos recuerdan por qué amamos este deporte, ¿verdad?, pero ha resultado demasiado caro una vez más pagar el peaje. También ha sido inevitable maldecir esa especie de "maldición" que tienen los pilotos japoneses (hablamos mucho de Kato, Abe, incluso de Wakai pero nos hemos olvidado también del bravo Yasutomo Nagai, fallecido en 1995 en Assen, y del funesto accidente que sufrió el bueno de Takuma Aoki, aquel valiente y rápido piloto de 500 que volaba con una Honda bicilindrica pintada de Repsol). En Misano perdimos una sonrisa, un guerrero, un piloto, un ser humano de los grandes, algo sencillamente irremplazable. ¿Hubiera cambiado algo de haberse parado la carrera, de haber sacado bandera roja? Modestamente creo que no, la tragedia fue demasiado brutal. Pienso que es inútil buscar culpables para mitigar la rabia o las lágrimas. Es cierto que en casos tan sumamente graves es más importante sacar al herido que dejarlo en la pista o cerca de la pista (por miedo a que alguien lo remate) aunque esa acción de traslado conlleve cierto riesgos de lesiones adicionales. De hecho, estas cosas las deciden los médicos que para eso saben y están allí... nosotros… ¿qué coño podemos decir sentados en nuestros cómodos sillones viendo la tele?
Opinar es fácil pero estar en la pomada y decidir lo acertado no resulta trivial. Lo que pasa es que ya no estamos acostumbrados al regusto amargo de las carreras que terminan mal.
Afortunadamente, claro. Sabemos que esas cosas pasan con demasiada frecuencia en tierras inglesas pero ojos que no ven... Nos hemos habituado a las luces de colores y a casi creernos que el motociclismo (de élite o no) ha dejado en parte de ser una actividad con un alto riesgo físico. Creemos que desafiar las leyes de la física ahora es más accesible, más inocente, más humano… y cuando ocurre alguna tragedia la fea realidad nos impacta con fuerza. Cuando nos golpea nos sentimos agraviados, estafados, pero es un mazo que siempre pende sobre nuestras cabezas. Casi hemos olvidado la figura negra que monta con nosotros detrás. Hemos olvidado lo duro que es la botella de champagne cuando en lugar de beberla nos golpea. Afortunadamente, en general, todo ha cambiado a mejor, sí. Sobre todo en las carreras que vemos en la tele. Salvo en casos aislados como, por ejemplo, el que le sucedió a Robert Dunlop, es difícil que un piloto fallezca victima de un gripaje de motor, por ejemplo... pero el riesgo, como siempre, sigue acechando dentro y fuera de los circuitos.

Lamento profundamente la perdida de Tomizawa porque, por lo que vi estos meses y he leído, era un ser humano excepcional, positivo, afable, lleno de energía y de vida. Lo lamento porque lo considero sumamente injusto, sobre todo si recuerdas que solo tenía 19 años, con toda la vida por delante. Pasé un domingo triste porque sentí que era parte de nuestra familia, un hermano mayor que hace y sabe hacer lo que otros nunca nos atrevimos a probar, ahí es nada.
Durante días he pensado y he leído muchas cosas pero, lo siento, no entiendo cómo podemos darle una y mil vueltas a un hecho que aunque triste, cruel e improbable es posible. Lamentarlo es una cosa, buscar culpables hasta el infinito es otra. Me parece mezquino que haya incluso gente que, ¡¡alucina!!, haya acusado a Alex DeAngelis con comentarios tan horribles como alguno que he leido que dice, a las claras, que Shoya ha sido otra victima de Alex. ¿Cómo se puede decir semejante burrada? También los que acusan a los médicos, a los controles o a la misma Dorna de no cancelar la carrera de MotoGP. Seguro que hay detalles que pulir, acciones o conductas que mejorar, sí, pero obsesionarnos creo que no conduce a nada. ¿Fue acaso culpa del propio piloto por salir en la carrera? ¿Fue culpa de los pilotos que se lo encontraron en su camino como sugieren algunos impresentables? ¿de Dorna por permitir parrillas tan saturadas?
En todo caso, si tengo que culpar a “alguien” culparía a la maldita hierba artificial que no vale para nada salvo para decorar pero… ¿dónde podemos terminar?, así podríamos seguir enumerando cosas durante un minuto y otro y otro… Al final solo queda una pequeña certeza, la modesta opinión de algunos moteros, aficionados o simples telespectadores con, quizá, una perspectiva más fría. Mientras corramos sobre máquinas de dos ruedas y un motor, que desafían cada segundo la fuerza de la gravedad y otras leyes amigas de la naturaleza, existirá riesgo. Mayor o menor, grande o pequeño, pero existirá. Intentar conjurarlo por completo como a un demonio es una batalla perdida. Podemos maquillar las sensaciones, mejorar la seguridad (por supuesto), cambiar o pulir los reglamentos pero en el fondo del vaso de la pasión siempre estará, latente, el mismo poso de tragedia. Las dos caras de la conocida moneda.

Una semana antes, al otro lado del charco, se nos fue otro piloto, otra promesa de las dos ruedas, Peter Lenz, de solo 13 años. El suceso casi paso desapercibido. Me indigné y me cabree un huevo cuando aquel domingo, en Indianápolis, no escuché por la tele ninguna mención a Peter. ¿A qué estamos jugando?, pensé. ¿El puto show debe continuar sin más?, ¿cuánto vale la vida de un motorista, de un deportista, de un niño? Afortunadamente, una semana después rectificaron… mientras en paralelo se abrían viejos debates sobre la edad mínima que debería establecerse para comenzar a correr en el mundial y en los nacionales. En este tema sí que se puede mejorar mucho. Coincido con los expertos que comentan y avisan del gran negocio que hay detrás de las competiciones infantiles (prefiero no hablar de la Cuna Bancaja, por ejemplo) y de la locura de CVs y prestaciones que, casi desde enanos, tienen que torear los jóvenes aspirantes a corredores. ¿Y digo no nos estamos pasando? ¿Por qué confundimos el tocino con la velocidad, una y otra vez? ¿Por qué pensamos que no se puede correr de joven con motos menos potentes? ¿De qué vale correr tanto en las rectas? Vale, vivimos en un país, en una cultura motociclista, donde se nos inculcó que era lo más natural del mundo pasar de motos nacionales de 2T y limitadas prestaciones a jamelgos japoneses de casi 100 Cvs con chasis y ruedas casi de juguete… Hace dos o tres décadas, cuando se mataba algún flipado, tenias que oír la típica frase de “claro, es que las motos son muy peligrosas”… nadie aludía al “piloto” que sin preparación iba (¡con su padre a veces!) al concesionario y se pillaba una GSX-R de las primeras con cara de felicidad después de confesar, tan pichi, que su anterior moto habia sido una Puch Minicross o una Derbi C-4. Desde aquella bola lanzada la partida sigue corriendo… un caldo de cultivo perfecto para aunar otra vez pasión y tragedia. ¿Y pienso, tiene esto solución todavía? Lo dudo.

Volviendo al viernes pasado, en la barra de ese bar no hablé de mis tonterías, de mis ilusiones o fumadas mentales (lo de pajas queda a veces pequeño) o de lo que he pensado ser capaz de hacer para encontrar “patrocinador” (aunque no es ilegal, mejor no lo cuento) pero sí pensé en mi mano y en esa sala llena de lesionados dónde pase varios meses. La salud es lo más importante que tenemos, sin ella no podemos funcionar debidamente pero con salud y sin historias o retos, pequeños o grandes, no sé muy bien para qué valemos… Fue curioso: cuando Vero me dijo que su sustituta era muy maja me reí un poco, ¡no tengo intención de volver por allí, amiga! pero reconocí que fue realista. Sin pasión, sin negatividad y sin querer ser trágica… pero realista. Las historias de amor que concebimos suelen ser hermosas, idílicas, muchas de ellas posibles (sí, muchas veces lo son pero ante ellas nos cagamos en los pantalones), pero en ocasiones las bonitas historias de amor de un luchador con casco y guantes no culminan con un merecido título, con un record de victorias o una larga trayectoria deportiva. Ese ha sido el caso de Peter y de Shoya. Vive tu vida y escribe tus propias historias, sí amigo (mira que es fácil decirlo), pero, si lo haces, traga saliva y se consciente que una historia grande no siempre es hermosa o justa. El pack no viene completo muchas veces pero la elección es nuestra, personal e intransferible. No des nada por sentado, no jures nada... pero disfruta mientras dure. Para bien o para mal, algunos futuros no serán dulces miradas a brillantes ojos profundos sino, en el mejor de los casos, a cintas negras de asfalto que nos recordarán que amamos la velocidad por algún motivo irracional que no tiene sentido intentar clasificar científicamente.
Se puede vivir de muchas maneras, podemos echar la culpa de muchas de nuestras miserias a todo tipo de argumentos o condicionantes pero al final solo nosotros podemos elegir entre vivir historias pequeñas o vivir historias grandes. Peter y Shoya eligieron luchar por sus sueños, vivir una historia de las grandes. Solo por eso merecen todo nuestro respeto y admiración. Su actitud, una vez más, será recordada porque fue lo que marcó la diferencia. Eso es lo que pienso contar de estos chavales tan valientes si algún día mis hijos me preguntan.

Me da la sensación que no he dicho nada interesante pero queria al menos dejar constancia de mi admiración por todos los pilotos caidos en combate, héroes del noble arte del motociclismo. Va por ti Peter, y por ti, Shoya, ojala estéis ahora mismo echando carreras por los cielos. DEP

“O no jures por la luna, la inconstante luna, que mensualmente cambia en su órbita circular, a menos de que el amor pueda demostrarse igual de variable".

Dime, si puedes, qué es la vida normal…

"Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?"

Hubo hace siglos, durante mucho tiempo, una serie de personajes, buenos y malvados, iluminados y oscuros, que eran tan inadaptados que no tenían sitio en tierra y embarcaron en barcos de madera con velas blancas y negras. Algunos “simplemente” lo hicieron para descubrir nuevas tierras, vivir nuevas aventuras o comenzar una nueva vida, buscando la felicidad a cualquier precio. Otros no deseaban descubrir mundos nuevos, simplemente vivir al día, gozar de los placeres de la vida, cultivar el riesgo y luchar hasta la muerte. Los llamaron de varias maneras, una popular era piratas. Todos ellos, compartían muchas cosas, ciertas inquietudes, algunas metas y muchas sensaciones. Los tiempos y los medios evolucionaron, el mapamundi se hizo más pequeño y la escapada se hizo más complicada. Ya no era suficiente con echarte a la mar o perderte en una jungla. No existía el concepto de “globalización” pero poco faltaba. Malditos televisores y teléfonos, perversos transportes modernos que dejaron el mundo tan pequeño, malditas máquinas que todo lo simplifican y estrechan agitando nuestras vidas y produciendo el primer ataque de corazón por culpa del estrés. Los piratas pasaron de la vida real al papel y nunca más se supo de ellos… ¿o sí? ¿Quedarían todavía algunos disfrazados de “gente normal”? Tal vez, tal vez, nunca se sabe... de hecho voces expertas afirmaban que no existe la gente normal, que solo hace falta escarbar un poco y descubrirnos. Eso sí, no todos son piratas…

En todo caso, esos piratas de vocación no pudieron disimular mucho tiempo. Algunos se fueron en busca de montañas altas y lejanos polos helados, otros miraron a los cielos y tuvieron la osadía de volar como los pájaros… A veces, los que decían estar “retirados”, permanecían despiertos de madrugada, sentados en el sofá de su salón preguntándose en silencio qué hacían allí, porqué notaban que sus vidas no eran realmente suyas, porqué en mitad de ciertas reuniones familiares (las de compromiso) su mente permanecía muy lejos, ausente, integrada en alguna batalla. Muchos no sobrevivieron al veneno que corroía su corazón (hay limites para todo) pero el riesgo merecía la pena, decían, porque valoraban más la calidad que la cantidad. Algunos pasaron a la historia, la mayoría no, la mayoría murió casi anónimamente. Años después, nuevos inadaptados cogieron una guitarra eléctrica y un micrófono mientras otro colectivo vestido de negro y luciendo pañuelos al cuello seguía, decididos, a volar libre sobre las llamadas motocicletas. Llevaban botas de bucanero, sombreros, guantes, chaquetas de cuero, pocas veces cascos... recordaban a los viejos tiburones de mar.


Y hubo gestas, hazañas, bonitas historias, tragedias y lecciones, y hubo héroes que imitar, guerreros que enseñaron con su ejemplo y crónicas que grabaron sus vidas y sus obras en el tiempo. Y cambiamos de siglo y algunas cosas cambiaron a peor. El miedo se apoderó del planeta por culpa de dos aviones estrellados en dos torres gemelas. Nos sentimos muy pequeños, cobardes, incapaces de vivir sin un hermano mayor, incapaces de pensar que deberíamos vivir nuestra propia vida siempre que fuera posible. Que vivir siempre con miedo es morir en vida. Afortunadamente, algunos piratas siguieron escalando montañas, corriendo sobre asfaltos del mundo civilizado y desiertos lejanos, ausentes, en esos instantes, de los problemas que amenazaban al mundo entero, al margen de las grandes mentiras fáciles de creer que nos bombardeaban continuamente para controlar nuestra opinión, nuestros movimientos, nuestro miedo…(mira tú por dónde unos tipos que dan un cursillo con unas avionetas de mala muerte son capaces de manejar con precisión milimétrica dos de los aviones más sofisticados y poderosos del mundo, ¡apasionante curva de aprendizaje!).


Y, así, año tras año, los piratas vuelven a montar en sus monturas para combatir esa sensación de indefensión, de prisión, de mediocridad humana, de insignificancia cósmica… vuelven a mirar al miedo cara a cara, curva a curva si hace falta, vuelven a volar bajo una y otra vez apostando por un sentido de la vida criticado y censurado por la gente “normal” que, obviamente, no entiende qué beneficio (sí, ese mercantilismo que ordena nuestras acciones) podemos sacar cuando aceleramos en una carretera o cuando el piloto de motocross salta cuatro metros por encima de sus cabezas. Y siguen perseguidos por las fuerzas del poder, muchas veces injustamente, condenados a vivir con los ojos puestos en las espaldas... por si se la clavan en pos de su "propia seguridad" o del cumplimiento de la "ley"... por ejemplo: http://www.mutuamotera.org/gn/web/noticia_desarrollada.php?cod=206&seccion=206
mientras con sus vidas y sus muertes los poderosos señores de la "nobleza" juegan a los números para quedar bien, maquillando la realidad a su antojo ("el papel lo soporta todo").


Los piratas que no murieron luchando, los que no se ahogaron en los placeres ilimitados que no supieron controlar, volvieron a puerto, a tierra firme, intentando vivir una vida “normal”, tranquila e incluso familiar… Dicen que algunos lo consiguieron, otros muchos no. ¿Era acaso esa nueva vida una vida "normal" para ellos? ¿Se puede "desenchufar" el instinto "asesino"?, ¿podemos dejar de ser lo que somos o solo aparentarlo? La verdad nos hace libres, dicen, pero el precio es no poder volver atrás... Algunos murieron felices recordando sus batallitas, enseñando lo mucho que sabían. Muchos no se adaptaron a la "normalidad" y padecieron en silencio, miraban con la cabeza, ya no con el corazón. Todo era demasiado trivial. Quién ha navegado cerca del infinito, cerca de las estrellas, no se emociona en una reunión de vecinos, no, ni descubriendo nuevos parques temáticos. Ya no quedan malos de verdad, piensan, cuando oyen los problemas que gritan los que les rodean, esos que se ahogan en un vaso de agua. Ya no hay malvados como Dark Vader, ese personaje que solo oírle respirar ¡¡¡acojonaba!!! Añoran el olor del mar, la brisa, las olas... en tierra firme todo es demasiaado futil, blando, predecible, soso... No son los únicos mal aparcados. Los que volvieron a puerto temprano, acobardados y ahora amargados, se arrepienten de todos los días que han vivido desde aquel último en que fueron todavía capitanes de su velero, de su vida. Pirata, ¡escucha a tu corazón y no vuelvas a tierra si no sabes vivir fuera del mar! En resumen: ¡huye de la vida regalada, pirata!
Los capitanes de los mejores buques se retiraron en paz y, creo, que la mayoria son muy felices en su actual vida "normal". Ahi tenemos a Troy Bayliss que, aunque dudó hace unos pocos meses, decidió seguir retirado y disfrutar de su dinero, de su familia y de su legado. ¡Grande Troy, muy bien! Y pienso en Carl Fogarty o en ilustres veteranos como Read, Agostini... Capitanes que sobrevivieron a los siete mares. Lamentablemente, no todos los grandes capitanes disfrutan del mismo retiro.

Hubo una vez dos piratas, digo, dos vaqueros, o mejor dicho, pistoleros... se pasaron media vida pegándose tiros. Escasos "sheriff" fueron capaces de inmiscuirse en sus asuntos. Viajaron del odio visceral a una moderada amistad pero siempre se respetaron. Uno era de California, otro de Texas.


Uno se llamaba Wayne (le llamarian "Mister Perfect") y, el otro, el tejano, se llamaba Kevin. Uno venia del dirt-track, el otro del motocross y de la resistencia. En 1987, tuvieron un épico duelo en Brands Hatch y en Donington (cuando sus teóricos rivales en pista eran los ingleses), un duelo que anuncio su adictiva rivalidad a nivel internacional (aqui unas pinceladas: http://www.youtube.com/watch?v=Ao_gSwHsReY). Fue el principio de, quizá, los mejores duelos de la época contemporanea del motociclismo de élite. Y pasaron los años, y las carreras...


Septiembre del 2010. Las carreras vuelven a Misano este fin de semana, veinte años después del primer título de Wayne Rainey, diecisiete después de su terrible accidente. No quiero parecer ni hablar como un frívolo pero estoy convencido de que Wayne no cambiaria su caída de 1993 si el precio fuera no haber vivido su impresionante carrera deportiva y humana. ¿A cuantos campeones malogrados les habrán preguntado esto?, ¿creéis que alguno elegiría vivir una vida “normal” y evitar un fin dramático?

Wayne dejó de correr por culpa de aquel terrible accidente y su némesis, Kevin Schwantz, sin saberlo, también dejo de correr a partir de aquel día aunque tardo año y pico en darse cuenta. Vivieron y corrieron a tope, con letras mayúsculas, unos maravillosos años que jamás olvidaran cientos de miles de aficionados. La vida y la tenacidad de Wayne, antes y después de su accidente, es todo un ejemplo para los simples mortales. Wayne y Kevin, dos capitanes que hicieron vibrar los mares... ¿Quién ganó el duelo?, ¿qué cosas habrían sido diferentes de no haberse encontrado?, ¿habrian brillado tanto de no haberse conocido?, ¿no vivieron acaso ellos una vida normal, la suya propia, la que ellos mismos consideran lógica y normal dadas sus inquietudes?, ¿se puede extrapolar a cada humilde pirata que nunca será capitán pero que navega en su chalupa entre olas y bajo tormentas?


¿Qué es la "vida normal"?, ¿dormir, comer y trabajar ciclicamente?, ¿ir al supermercado habitualmente y esperar en la cola, pagar sonriente la hipoteca, hacer lo que te dicen siempre, vivir  una vida programada que practicamente odias?, ¿no tener mayor reto que conocer el último programa de moda en la tele? No, claro que no... al menos para muchos. Tampoco consiste en desear, continuamente, convertirte en millonario para comprar docenas de objetos que no necesitas. ¿En eso consiste vivir, en renunciar a nuestros instintos, en caminar solo guiados por la razón y el banco?

Cuantos jovenes y no tan jovenes, sentados en el Ace Café en Londres, salían de carreras con conocidos y desconocidos por aquellas carreteras abiertas al tráfico, sobre suelo mojado y vivieron en aquellos minutos más que otros en media vida...

Todo, hasta lo más pequeño, puede ser necesario y hasta saludable, sí, claro que sí... pero puede que no sea suficiente. Dicen que dejemos el barco, que dejemos de navegar por mares bravos, que vivamos una vida "normal", una vida "madura".... pero no sé a qué se refieren exactamente. ¿Qué vida normal vivieron Kevin y Wayne?, ¿la que vivieron antes o después de dejar las carreras? ¿Qué significa “normal”?  Esa es la clave del acertijo. No lo sé del todo pero no importa, ya no me preocupa... soy un privilegiado porque he vivido rodeado de auténticos piratas por lo que mi opinión supongo que es evidente, asi que la etiqueta para reconocerla es lo de menos. Sea esta vida "normal" o "anormal" es la que hemos elegido en buena medida, es el camino correcto (pero no fácil) que nos hace estar vivos. Amén.

El viento todavía aúlla, la tormenta acaba de empezar, pero los mares gritan algo casi inaudible que dice “te desafío a que me digas, si puedes, qué es la vida normal”.

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Frases célebres de algunos piratas ilustres y conocidos por casi cualquiera (Tomo I):

“Empiezo a frenar cuando veo a Dios” Kevin Schwantz,
"Manolo, si gano el domingo...¿se cae Jerez?", "Alberto, si ganas el domingo... se cae España". Alberto Puig bromeaba con el manager del equipo, Manolo Burillo en vísperas del 7 de mayo de 1995,
"Estamos completamente chiflados" Hailwood (Honda) mirando a Agostini (MV) después de uno de sus míticos duelos en el TT,
"Yo no mearía sobre este cabrón ni aunque ardiera" Kenny Roberts (sobre Barry Sheene),
"El único problema es que son unos niños y solo beben bebidas isotónicas, en nuestros tiempos los problemas los arreglabamos en el bar" (comentario de Marco Luchinelli en Misano cuando se comentó las malas relaciones que hay a veces entre algunos pilotos).


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Los Díez Mandamientos del pirata motero de, practicamente, todos los tiempos:

1-Amarás a tu Moto sobre todas las novias (¡mira la bandera de Los Cariñosos!)
2-No bajarás de 12.000 vueltas ni para ir a comprar el pan
3-Santificarás las concentraciones bendiciéndolas con el humo de tu goma... (uuuuuf, muy macarra, dejemoslo en que serán bendecidas en la barra del bar)
4-Honrarás a tu moto con kits de potencia
5-No matarás menos de mil bichos con tu faro
6-¡No joderás la moto del vecino!
7-Ni la robarás (ni buscarás recambio de dudosa procedencia)
8-No mentirás al contar lo rápido que ibas....(está bien, dejemóslo en que no lo exagerarás demasiado)
9-Desearás montar todas las motos hermosas que veas
10-Y a todas las moteras que se presten de buena voluntad...


GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...