Alcañiz: La historia de la maneta de freno (I)

Hace un par de viernes, en la última cena de Los Cariñosos, salieron a relucir, inevitablemente, algunas batallitas memorables, entre ellas los momentazos que hemos vivido en Alcañiz, dentro y fuera de la pista. ¡Quién nos lo iba a contar hace apenas 2 o 3 años! Que construyeran ese pedazo de circuito en esa zona con tanta tradición racing fue, sin duda, un gran acierto. Aún así, pensé en su momento que sobre la piel de toro no se celebraría otro gran premio más (aparte de la trilogía habitual). Afortunadamente me equivoqué y ya llevamos dos grandes premios, sin olvidar, por supuesto, nuestra prueba favorita: la del mundial de SBK que disfrutamos a tope este verano.
Creo que nunca he contado aqui las aventurillas que hemos pasado por esas tierras. Podía llamarlas "Momentos mágicos en Alcañiz". En la cena me insistieron que tenía que contar la historia de la maneta de freno de Julito, ¡qué menos! La verdad, extremadamente apoteósica como para no hacerlo por escrito, ok, pero antes vamos a recordar un poco otras visitas a Motorland aunque, comparada con la de la maneta, no sean tan, tan alucinantes.

Primera incursión.
Si no me falla la neurona creo que hemos visitado tres veces Motorland. La primera fue con ocasión del primer gran premio de Aragón, en el 2010. Para empezar diré que viajar hasta allí siempre es una jodida delicia. La Ruta del Tambor es una de nuestras favoritas porque tiene muchas cosas buenas: relativamente poco tráfico, muchas curvas, buen asfalto, puertecitos interesantes, pocos radares, pueblos con encanto, buena gastronomía, paisajes agrestes, gente maja... Da igual si vamos o no realmente a Alcañiz, si subimos a “polonia” con algo de tiempo es nuestro opción favorita.
Pues nada, volviendo a nuestra primera visita, en septiembre del 2010, mencionar que salimos de Madrid, un poco tarde, EduCBF (también conocido como Jack Sparrow por su amor al mar y a las lluvias en moto), mi padre y yo. Algo después, justo en la glorieta de desvío de Alcolea del Pinar hacia Molina nos pararon nuestros “amigos” de verde. Yo iba delante y ya me vi empapelado. (Lamento decirlo pero nuestra “relación” amor-odio no existe, es simplemente odio). Por razones largas de explicar ahora, llevaba el catadriop.. (joder con la palabrita) el captafaros tocado y me imaginé que podían atacarme por ahí. Por fortuna, enseguida aparecieron docenas de motos más y, con tanto lio, solo me dieron un toque verbal. Además, estaba mi padre presente, con él normalmente el ambiente se relaja. Por supuesto, a él jamás le amenazan ni nada por el estilo, de hecho hasta le buscan gasolina, le invitan a desayunar, se marcan unos piques sanotes, etc, etc, vamos, para otro post… y no exagero.

Pues nada, seguimos ruta hacia Molina de Aragón con alegría mientras enganchábamos a otros grupitos heterogéneos que, sin duda, iban a ver el gran premio. Enseguida las nubes se oscurecieron lo suficiente para arrojar algo de agua sobre el asfalto, un ingrediente que agradecimos algunos pues el verano ya pesaba en la chepa y había ganas de refrescarse un poquito. Paramos a repostar en Molina (yo no paso nunca de allí con caldo) y proseguimos relajados sin nada destacable que reseñar salvo que, cerca de la provincia ya de Teruel, nos volvieron a parar los saltamontes, creo que para cotillear las motos. Esta vez no hubo amenazas por su parte hacia mi salvo que, al más tonto, le parecía que mi matrícula iba algo doblada o elevada. Este no vió nada raro en la casi ausencia del captafaros, curioso. Creo que ni le contesté. Eso sí, enseguida miramos el reloj y me quejé que con tanta parada íbamos a llegar tarde, y así fue.
Ya de noche llegamos a una de esas glorietas que hay cerca de Alcañiz. Paramos en un arcén para programar el gps de Edu y poder llegar a meta antes de que nos comieran los lobos. Arnés, ya en la provincia de Tarragona, era el pueblecito donde estaba nuestra casa rural. Un casón de piedra impresionante que, encima, tenia un pequeño supermercado en el piso de abajo, ¡cojonudo! De hecho, mientras un servidor regaba un puto guardarraíl imaginando que no podían quedar ya muchos kms, allá, en la casa rural, nuestros amigos “polacos” (Isma, Manu, un colega que no conocía todavía y Emilio, el gallego-ducatero-cocinero que solo conocía de oídas) comenzaban a preparar la futura cena de lujo. Cuando llegamos de noche al pueblo nos impresionó su silencio y su falta, aparente al menos, de paisanos. Luego nos contaron que en esta tranquila localidad estaban alojados los fans de Pedrosa… no me extraña. Esa primera noche en Arnés tuvimos el privilegio de pasar unas horas estupendas con toda una banda de primera, sin olvidar la cena opipara que prepararon el gallego e Isma, ¡estos chicos igual te planchan un huevo que te frien una camisa! Elegí habitación y empecé a sacar mis trastos del equipaje. Nuevamente descubrí que se me habian olvidado varias cosas: pantalón, pijama, sandalias, bermudas, vamos, que una vez más gracias al polaco loco pude caminar calzado. Lo de pantalón no hubo manera de solucionarlo asi que opte por lucir mi preciosa camiseta de Barry Sheene y poco más durante toda la velada. Como no habia amigas ni paragüeras por alli pues no habia motivo para ponerse una toalla, ¿no? Las risas y el descontrol habitual se sucedieron, logicamente, y ya bien entrada la noche decidimos plegar la oreja unas horas, lo tipico.
El sábado fuimos a ver los entrenos. Mi padre pasó de salir de la casa y cedió la Fazer a Manu que habia venido en coche debido a sus malditas lesiones en la pierna. ¡Qué grande es el tio! Ahora que le conozco bien puedo afirmar que es otro ejemplo de los verdaderos luchadores que nos vamos encontrando por el camino. Pues nada, el caso es que mi padre se quejaba ultimamente que nuestra bonita Yamaha pisaba mal en curvas de izquierdas. Era la ocasión de contrastar su opinión con la de otro veterano. Salimos los cuatro hacia Alcañiz y descubrimos un interesante recorrido sinuoso cercano a los cincuenta kilómetros, lleno de curvas y desniveles. (La noche anterior no habiamos visto un pijo). Dejamos a Emilio y su Monster delante para que marcara el ritmo y así lo hizo aunque en una curva rápida casi se marca otra cosa, un pequeño recto, je,je, el caso que todos rectificamos a tiempo (la jodida curva era ciega y en bajada). Luego Manu me confeso que la Fazer iba bien de motor pero que el tren delantero iba "raro". Entonces le conté los detalles y fuimos atando cabos. También se rió porque ya no estaba habituado a este tipo de motos (tiene una R1 de verdad, de las de carburadores, ¡una joya!) y se lo estaba pasando en grande. En fin, esa media horita alegre fue de lo mejor del día. Cuando algún tandero convencido o personaje de la "élite" me dice que solo se puede correr en circuito (creo que se equivocan de verbo y quieren decir "se debe") me meo de risa... un año más tarde seria mucho "peor", ya lo contaré en la segunda parte.
Luego, ya en el circuito, recuerdo que íbamos llegando por una de las carreteras que bordean las gradas naturales, todos por el carril derecho, como buenos ciudadanos, cuando de repente nos pasa por el izquierdo una Kawa naked azul... coño, ¡pero si es Peter del MCZE! Inconfundible, era él. Me dieron ganas de acelerar y alcanzarle para intercambiar saludos pero justo cuando iba a hacerlo dos “amigos” de uniforme en el horizonte cercano me quitaron las ganas. Vaya finde, ¡qué empacho de grillos verdes!
Bonitos entrenos disfrutados desde la grada de la recta de atrás. Me quedé alucinado con las dimensiones del circuito, una auténtica belleza. Lo pasamos en grande pero aquí el menda se tuvo que ir para home a eso de la una y pico de la tarde, más o menos como estaba previsto, cosas de tener que estar en varios frentes. Mereció la pena.

Al día siguiente todos repitieron visita, claro, después de que Jaime, otro amigo de Madrid, se uniera al grupo. Me perdí un gran momento, el momento desayuno de ese domingo de carreras. Un resumen: la noche anterior quedaron en levantarse y vestirse a eso de las siete de la mañana para salir prontito hacia el circuito. Pues llegan las siete y pico y, ya todos vestidos y medio desayunados, ven como la última incorporación del grupo baja tranquilamente en pijama con cara de sueño y pregunta, bostezando, todo sinceridad: "hola, ¿está ya mi desayuno preparado?" Alguien, el más grande y loco, le respondió, con un tono a lo Gracita Morales: "sí, marchando para el señoriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiito" :-) ¡Joder, lo que me perdí!
Luego, por lo visto, mi padre también se lució en el circuito con el club de admiradoras espontáneas que aparecieron junto a él. No comentaré que preguntó con su sinceridad habitual a una de ellas, quizá a la "presidenta" del grupo, pero iba de pechugas, tamaños y propietarios... Otro momento chulo: La banda entra al paddock y Emilio, nuestro ducatero favorito y terror de las nenas, se hace también una foto con la chica de Dunlop que acompaña a una Moto2. Pero, por lo visto, es el único tio que no la "esculta" para la foto, increíble, aqui la prueba. Ella se ríe, ¡no me extraña!, para que vean algunos que no te puedes fiar siempre de los topicazos:


Tercera visita. Ahora saltamos a la última visita, hace apenas dos meses. Esta vez íbamos a rodar en el galáctico circuito mundialista. ¡Qué emoción, señores! ¡Qué maravilla de pista! Lo primero que escuché de ella, hace años, es que se comía las ruedas y que tenía una especie de curva del “sacacorchos” pero a la inversa. Ok. Parecía una pista rápida y moderna, y lo más importante para algunos: ¡tenia desniveles, genial!
No llevamos la “perla negra” (nuestra 900SS) porque me imaginé que íbamos a estorbar demasiado en un trazado tan rápido, asi que, acertadamente, Isma y yo fuimos con nuestras Honda de calle. El bajó con la moto en el carro (llevaba slicks en su Fireblade) junto al gran Manu y al ducatero Emilio, nuestro cocinero favorito, ¡¡vaya trio!! Desde Madrid salimos Edu y yo en marcha (por la noche saldría con carro Juanmi y su Gixxer blanca de 750). Parecia una invasión, desde varios flancos y a distintas horas. Como había pinchado días antes de atrás camino a la oficina (pedazo filo de navaja, increíble) estrenaba la cubierta, otra muy aceptable M3. Afortunadamente, la rueda pinchada estaba apuntito de caramelo y el pinchazo solo aceleró el change. La delantera era otra M3 pero con muchos kilómetros a cuestas. La puse en junio, antes de la segunda visita, por si al final llevaba mi moto otra persona que estimo mucho. Una pena que no llegara con menos kms. a cuestas a Motorland, pero no ibamos a comenzar a quejarnos tan pronto, ¿no?, ja, ja
Pues nada, otro viajecito chulo a dúo con Jack y su CBF por la ruta del Tambor pero esta vez… algo raro pasaba, un pequeño misterio… mete reserva ¡¡antes que yo!! Casi me da un mareo, ¡pero qué está pasando! “Me falla en alta, al acelerar se queda petada y no pasa de 160”.. ufff… pues carburación y/o bujías, algo así (su CBF no es de inyección). Nada, paramos a comer en Molina porque yo ando tocado de la garganta (once again) y un plato de cuchara me vendrá bien. Elegimos un sitio cojonudo en mitad de pueblo y comemos de menú. La alegre camarera parece un anticipo de lo que vamos a vivir ese dia cenando en Alcañiz… pero no me adelantaré.
Salimos una hora larga después y haciendo el gamba para “calentar” ruedas la Infinita me derrapa de atrás… coño, luego ya en marcha noto que algo falla en esa rueda, rebota un poco, no voy cómodo, desliza sin motivo, voy algo mosca, supongo que será la presión. La CBF sigue igual de mal, en fin, vaya dúo de "incomprendidos". A un paso casi legal llegamos a las curvas del precioso puerto de Mínguez y me olvido de la rueda trasera. No hay ni un coche y el día es acojedor. Algo después llegamos a Calanda y echamos gasolina. Llegamos al circuito, a la estanca, nos tomamos unas cocas y terminamos en el camping donde nos espera estos tres malditos moteros, Isma, Emilio y, ante mi asombro, otro tio grande, Manu. Sabia que habia alguna sorpresa procedente de "polonia" y no sabia si era la del JorgeGinTonic o la del ManuR1... bueno, pues nada, alegría y otro ingrediente más para la "paella" que se estaba cociendo.
Asaltamos Alcañiz casi de noche, después de cambiarnos de ropita y esas cosas que se hacen cuando dejas de vestir de romano. Solo nos faltó echarnos laca en el pelo ja,ja.. Vamos a un saloon donde hay cuernos (de adorno, creo) y otras baratijas americanas colgadas por las paredes, rollo country, ya sabéis. Bebemos algunas rondas inocentes pero no hay aperitivos. En el muro exterior, una GSR y un muñeco empotrados contra la pared... espero que no sea una predicción del domingo... mmmmmm, (bueno, yo tengo casi claro que es dificil que me pase a mi, voy con el chip de loco racional o sea todo un capullo en ciernes). En fin, voy a hacerme una foto con el motor de una Electric Glade que hay sobre la barra pero justo en el momento de que pulsen el botón el más pervertido se agacha hacia mi entrepierna y sale otra foto de esas impublicables... casi otro 1-2-3, joder, ¡y mira que intento tener cuidado, nada, hay gente muy rápida hasta a pie! Al rato, ya repuesto del susto, nos preguntamos ¿dónde cenaremos?, bueno, hay buenas ideas y algún asador alli mismo, la cosita promete.
Cae la noche buscando un cajero automático pero mola el paseito itinerante, asi hablamos mientras nos da el aire. Echo de menos una de mis sudaderas racing, ando costipado y no quiero fastidiarme el domingo. Paseamos y nos reimos un huevo, me entero que una stripper persigue a nuestro gallego de oro y que el citado ducatero la da mucha candela pero que ya se está cansando de ella... jajajaja, joder, qué lujo escuchar historias así, mira que nos reímos ante la mirada atónita de algunos autoctonos... qué figura, me alegro por él, claro, ahora entiendo porque le veo tan delgado. Por lo visto es un experto en sexo tántrico (o similar) y deberia darnos lecciones... obviamente se convierte en la estrella de la noche, ya con esa palabra y ese concepto tenemos cartuchos para disparar al primero (perdón, primera) ¡¡que aparezca en el horizonte!! Por cierto, previamente, hemos pasado por una tienda de "material geriátrico" pero, por lo visto, algunos están muy sanotes todavia jua jua... pues nada... ¡no entramos! (Por último, pasamos dos veces por la guardia civil y el hospital del pueblo, dos sitios que no me gusta nada ver antes de una rodada o un viaje...)
Llega la cena, el climax del sábado son esas horitas de lujo que nos metemos entre pecho y espalda. El sitio promete: un asador añejo del pueblo. Luego nos dice su dueña que fue un refugio de guerra. La pinta del sitio, ejem, es estupenda. Piedra, roca, servilletas de tela, camareros uniformados y todo ello con sabor de asador familiar, no sé si me explico. La pinta de la mesonera es espectacular. Yo (también) miro sus pechos, bajo su ropa de guerra, y pienso... qué mejor refugio existe por alli que esos magníficos montes labrados con arte por la madre naturaleza. Qué fácil es ser ecologista a veces, oño. La mesonera ya cumplió los 40 hace algunos años, está en plena madurez sexual, con todos nosotros seguro que no tendría ni para empezar. Nunca lo sabremos… ¡creo! El malo malote de Manu le pregunta lo que todos, creo yo, pensábamos.... que si todo está bueno por alli. La mesonera, que tiene más tablas que la "armada invencible" sonríe y se toca un poco. Dice que se presta de ejemplo... ¡¡vamos a ver!!, esas cosas no se hacen, ja,ja… Me salgo a la calle a “fumar”… Somos más románticos que la media pero también... ¡humanos!
Una vez apagados los fuegos del viejo refugio comenzamos la cena propiamente dicha. El maniaco de mi derecha (el Isma) pide un megachuletón cojonudo (la mayoria nos conformamos con unos "simples" entrecotes XL o un ternasco para el crack gallego, que gasta mucho, tiene que alimentarse bien, ja,ja). El chuletón promete y soy tan gili que pienso "luego pruebo un trozo"... Juro que no pasan ni tres minutos cuando vuelvo a mirar... no encuentro nada en el plato del loco polaco, solo los huesecitos y algún nervio... no puede ser, coño, este fast madman se lo ha ventilado... yo voy a mitad de mi entrecot... ¡¡joder con los que no duermen, mira qué cosas hacen!! ;-)
Salimos luego no sin antes especificar, por mi boca, que somos los hombres tántricos y que volveremos en una próxima visita a la zona, seguro. La mesonera sonrié de nuevo y con su labia nos indica que estará encantada de atendernos. No hay comentarios malos. Cogemos unas tarjetas y la protagonista del mesón nos indica donde hay un garito para la última copa (esta noche no toca jaleo que mañana tenemos "Gran Premio"). Nos dice que crucemos el arco que se adivina al final de la calleja y luego tiremos hacia la derecha... o algo así... seguimos sin poder escucharla realmente, yo solo me entero del arco y de penetrarlo, no sé, sorry. El caso que caminamos como vagabundos hasta perdernos un poquito, lo justo para que el gallego llame al asador a pedir instrucciones… ehhh, bueno, total, estábamos a ciento cincuenta metros pero mola la idea, sobre todo si es de Movistar. Hasta ahi, como digo, más o menos correcto. Cual es nuestra sorpresa cuando comienza a decir, literalmente: "hola, sí, somos los cinco de la cena, los del sexo tántrico, que nos hemos perdido buscando a Peter Pan...", etc, etc, bueno, una cantidad de incongruencias con gracia inclasificables... Qué risas, el que cogió el teléfono debió alucinar en colores porque se lo dijo tal cual, casi serio, lo raro es que no le colgara ¿no? Y todo ello debajo del famoso arco que nos indicó la mesonera dónde asomaba, ¿imperturbable?, una Virgen. Madre mia, somos unos satánicos hasta casi con los números (636, que no 666), lo sé, me gusta. Encontramos al final el garito. Bebemos una ronda (conmigo se equivocan, confunden naranja con limón, bueeeeno, es complicado, lo asumo) y nos vamos como buenos chicos para el bungalow donde, ya a la una o por ahi, casi nadie tiene ganas de dormir. Al margen de otras burradas que no se deben contar, algunos empiezan a saltar y veo que se mueve todo el jodido y ¿prefabricado? bungalow. En unas horas Stoner será campeón del mundo pero nadie se acuerda de las carreras de Australia. Esto no es normal, con gente normal al menos, con ellos, afortunadamente sí. Me toca compartir cama con Sparrow y como nos respetamos pues dejamos correr el aire entre medias. No me pongo al final la espaldera para protegerme, Isma me ha prometido respetarme también ja,ja (bueno, venga, me fio, no hay pestillito en nuestro cuarto, era ¡espaldera o nada!).
Amanece con frío y vamos hacia el circuito. Pues nada, miramos, por fin, presiones y me encabrono un poco. Atrás llevo 3,1... voy a matar a cierto conocido de Neumáticos Richards, experto en ruedas pero que, esta vez, él o alguno de su taller la ha cagado. Pues eso, bajamos presiones y nos vamos para el briefing. Nos sentamos y veo lo bien organizado que lo tienen estos tios, hasta el director de pista nos da su pequeño speech con diapositivas en una megapantalla. Me mola escuchar donde están las escapatorias y que no hay banderas.. solo semáforos, que está todo como "automatizado"... casi pregunto "Y si te caes, ¿te recoge un robot?"
Me fijo en un chaval joven con cara de Rossi, mono de Rossi y con esa mirada que teniamos algunos con 20 añitos, esa mirada de comerte el mundo, de no conocer la palabra "reservar". Espero que termine bien el día... también están los chavales que, según nos cuentan, están entrenando para correr la Ninja Cup. Cuando luego descubro su box me lo creo, ¡vaya despliegue verde y que gente más maja! Son de esos chavales jovenes que han empezado a montar en moto en circuito, no creo que ni que tengan carnet para conducir por la calle. Algunos no tienen ni 20 años, están comenzando a vivir sus propios sueños, imagino...
Volvemos a primera hora. Isma ya está nervioso, ni desayunamos ni ná, bajamos su moto, esa preciosa Fireblade réplica Gardner y se monta todo el tinglao... Juanmi llega tarde, le queda veinte minutos para salir a pista, mientras tanto voy con el polaco a pedir un adaptador para los enchufes de los calentadores. Debemos ser muy tontos, intentan cobrarle 20 lereles y mi amigo suelta un speech de los suyos para coronarlo con un "¡aqui no vuelvo!"... "¡es cosa habitual de los circuitos modernos!" contesta uno de la organización, casi le hostiamos un poco, jajajajaja... yo pensaba que esas cosas iban con fianza y punto..., pues nada, al final nos lo regalan, vivir para ver...
Primera tanda: bajo un sol comedido salimos por fin a pista. En mi caso, salgo con mucha curiosidad... también a por palomitas, como luego dice Manu, con una sonrisa en la cara. Por fin estoy dentro, me voy preguntando... ¿dónde y cómo será ese famoso "sacacorchos" invertido? pronto lo descubro... también la famosa recta de atrás (donde tantos conocidos se han comprado una parcelita) y las dos megacurvas de izquierdas rápidas, ¡¡qué maravilla de curvas!! ya me lo habia dicho mi padre, "que no es vuestro albacete o jarama, ojo, que en motorland se va rápido"... Ya en el briefing nos habian dicho que ojito con dar hachazos, ojito con los cambios de rasantes, ojito con los jacos, ojito con ¡¡salir en dirección contrario por el pit-lane!! y tal y tal... aparte de avisarnos que hay muchas cámaras y que seremos "observados". Pues mejor que no me miren a mi mucho, hoy ando torpe (en ningún momento fuimos tan a saco como, por ejemplo, en el último rally de locos por la sierra, el "Gredos Trophy" de finales de julio, donde vi de cerca cosillas que no se deben contar. Mal hecho, sí, para eso están los circuitos y bla bla bla pero sé que algunos me entienden muy, muy bien).
Respiro hondo bajo el casco mientras recuerdo que, junto a Juanmi, somos los únicos sin calentadores de todo el megabox dónde nos metimos. Bah, me la pela, no pasa nada, al menos hoy no tengo que subirme la visera a mitad de la rampa Pegaso para respirar, de hecho, hago un ejercicio extra con los kleenex en cada parada, me falta un gelocatil pero no quiero presentar más excusas ja,ja,ja
Segunda y tercera tanda: El dolor de almendra se me pasa mientro veo que Juanmi va más rapido que por carretera, vamos, que está disfrutando ¡¡me alegro!! En la salida de la segunda tanda les espero en pit-lane pero paso un minuto largo y no salen.., me digo "ya me cogeran" y arranco. Al final de la tanda me pasa el polaco loco, el "Gardner", por dentro en el curvón de entrada a meta... dice que sus slicks son la caña y que no me vió, ja,ja, normal, cuando se baja la visera no reconoce ni a su madre, dice, pues nada, qué disfrute, se lo merece. Yo a él sí le veo un rato, de hecho veo que va ligerito, ese casco blanco y su "nueva" motivación le impulsa a volar bajo, dificil seguirle, ok, no problem, no quiero percances, juré en Madrid que es la última vez que meto mi moto de calle en un circuito pero... pero ¡¡ya deje de cumplir esta promesa en septiembre con la entrada al Jarama, soy un pecadorrr!! Bueno, no pasa nada, me enamoro del circuito, no me cansaré de decirlo, qué circuito, qué curvones, qué desniveles adrenalínicos, sí señor. Según me cuentan, estos pican por debajo de los 2,20 habitualmente, yo fácil diez minutos más, lo sé, soy un paquete… Aqui una bonita foto de Juanmi negociando un viraje:

Mientras, en boxes, Emilio y Edu nos echan una mano con todo. Manu sigue dándonos consejos sabios mientras se come las uñas. Joder, todos deseamos que se recupere pronto y en el 2012 pueda meterse con su joya japonesa, será de infarto el día que nos juntemos en grupo, lo sabemos. Todo llega... mientras tanto, el Team se pone con Edu a revisar su CBF de humo negro. Quitan el depósito y limpian las bujías, ahi está el problema (a la vuelta su moto iria mucho mejor).

Siguen cayendo tandas y litros de gasolina. Solo hay dos curvas (medio lentas) a izquierdas que no me gustan nada, en una entro parao, no consigo entrar bien, vamos, que se me da de puta pena y luego la salida del sacacorchos tampoco me gusta nada, la veo muy cerrada, una pena, porque esa "mítica" S podía haberse coronado con una salida pelín más abierta, más rápida, casi simulando la del circuito de California. En fin, para rápida la curva de izquierdas que viene a continuación, de esas largas y rápidas que vas medio hora pegando con la oreja y que te va sacando fuera a poco que te descuides, ¡una maravilla! A medida que pasa el día veo que, al final, siempre me pasan los mismos, sobre todo el tipo de la R6R negra y amarilla. Mención especial para un "zumbao" con una CBR600F, ¡¡ole sus cojones, que bien va el tío!!, con ese "hierro" pensamos y se cepilla a más de media parroquia. De vez en cuando nos encontramos al dúo "sacapuntas" y a una R6 negra cuyo piloto hace unas posturitas de ensueño (no exagero) pero que no va especialmente rápido. Por fin nos da rueda el crack del día, Isma, y disfruto como un enano porque tenemos trazadas parecidas aunque él va un poco más lento que cuando va solo, claro, pero mola, no nos cuesta seguirle, espero que no se aburra mucho. Juanmi toma nota y enchufa que da gusto, está el tío tan feliz que yo creo que en una tanda le van a tener que meter pa dentro con metralleta...
El sol sigue brillando, el viento sigue ausente, difícil imaginar un día mejor para rodar. Mi moto va de vicio, por cierto... lo de siempre: qué frenos, qué motor, qué chasis... jarrrrrrrrrr... no me la merezco, ¡¡¡lo sé!!!!
En la recta de atrás solo llego a apurar la quinta, a unos 258 de velocímetro, aún así, en tercera y en cuarto me pasan como un cohete una 675 y la R6R negra y amarilla... ¡alucino!, hablo de pasadas en recta. Luego le dimos vueltas al asunto: cambios semiautomático y algunas cositas más aparte de las manos, claro (por lo visto, uno era un monitor aunque me da igual, como si es el Fary). Y hablando de monitores correosos... quizá deberiamos hablar de dos que se la quisieron jugar a Isma en la última tanda. Un gesto feo de gente que deberia dar ejemplo. Eso de dar hachazos de mala manera... y no solo al polaco, curtido en mil batallas, sino a gente que está empezando a rodar. Mal, muy mal. Con Isma pincharon en hueso, claro, pero habia más gente en pista. Ya dimos aviso de estos fulanos, si son tan racing que se apunten al CEV si tienen cojones que moto y recursos me da que sí que tienen ya. Un último apunte sobre la pista, la curva para mi gusto más jodida si quieres hacerla medio bien es la de final de recta de meta. No es muy rápida ni muy clave para "ganar" algo pero es pelín técnica, me encanta.
Comemos bien en el autoservicio del circuito y los "ruteros" empezamos a despedirnos. Así es la vida, nos quedan unas horitas hasta casa y, al menos yo, no quiero llegar a las mil, y menos sabiendo que mi hijo, Ricardo, otra vez me la "ha jugado" y anda con su tos a cuesta…
Bajamos plácidamente con cierto sabor agridulce y decimos adiós a esta panda tan cabrona de gente sana y directa. Sois muy grandes. Qué hartón de risas y emociones. Con dinero seriamos los incansables, verdaderamente... Me encantó ver como disfrutó cada uno con su "rol" autoimpuesto: el consultor racing, el mecánico tántrico, el otro meca (¡cada uno de los jinetes de las CBRs tenian el suyo!). Fuera de bromas, ¿qué pasaria si rodaramos más en circuito, si entrasemos todos los meses? nada malo, sin duda. Pero ni sumando la pasta de nuestros viajes nos llegaria, está calculado. En fin, a disfrutar de lo que podamos. Todavía veo la cara de Juanmi (alias "Torpedo71") con su sonrisa pachorra... el vicio vuelve al jinete "tímido", bien, bien... Me acuerdo de otros amigos, de los buenos, que nos preguntan por móvil como va el día: Amara y Santi, dos pilotos R que deberian estar con nosotros. Otros que para el 2012 tienen que hacer muchos "deberes" je,je

Nos vamos. Ya con el casco puesto me acerco a los colegas de las ruedas... el señor mayor alucina un poco cuando le cuento lo que quiero. La historia de mi vida, soy más raro que un perro verde pero así voy, no me importa, desde pequeño me han señalado un poco con el dedo. Le digo:
- jefe, le importa volver a ponerme presiones para calle, ya me voy para casa y están frios.
- ¿como? ¿no te la llevas en el carro?, ¿qué te ha pasado?
- no, que va, yo es que soy algo rarito, no tengo, nos volvemos en marcha je,je
El caballero me mira extrañado y me pone 2,5 y 2,9, genial. A continuación, se acerca a Edu y a su CBF. Sparrow le avisa:
- no, no hace falta, no he rodado, vengo de mecánico je,je
Le damos las gracias a él y a su colega, más joven, y este último me dice (le pido unas tarjetas) que si necesitamos algo por el camino le avisemos. Le contesto que no, que muchas gracias pero que prefiero no tener que avisarles, quiero volver con la moto entera.

Ufff, hasta aqui algunas anécdotas de dos de las visitas a Motorland. En el próximo post, la mejor, la visita de junio de este año con motivo de las mangas de SBK, cuando todos los astros se alinearon para que fuera, realmente, un finde inolvidable. Recordar la historia de la maneta será fantástico.

Cuero viejo, humo azul...

Esta pasada primavera tuve la oportunidad de probar una preciosa RS250 réplica Harada. Su dueño, un chaval joven, la tenía en venta y unos amigos de Barna estaban interesados. Antes de darse el paseo y bajar a Madrid nos llamaron a dos quemaillos para que echáramos un primer vistazo. Al final, solo pude acudir yo, el más canoso y lentorro. Quedamos en el parking de un centro comercial cercano a mi pueblo y me tocó esperar unos minutos. Primero escuché el sonido celestial de un tubarro, luego la vi acercarse como una gacela del Serengeti (o casi). Con los colores de guerra de Aprilia Factory, negra y roja, solo le faltaba quitar la chatarra legal para ir directamente a pista, okakey. La italiana frenó con decisión a unos metros de mi y su dueño me saludó antes de quitarse la boina. La impresión fue impactante, casi anacrónica. Una 2T y nada menos que de 250cc, casi ná, se me dibujo una sonrisa en la cara pensando qué suerte estaba teniendo aquel viernes. Empezamos a hablar y rememoré incluso una prueba que hicieron de esta moto en el Jarama (si no me falla la memoria) donde, lógicamente, era un arma terrible, mucho más efectiva en trazados revirados que cualquier 600R de la época. También recordaba, más o menos, la locura de caldo que se bebia la ragazza (lógico, no se hacen tortillas sin romper huevos). Para mi este modelo era una auténtica bomba de carreras. No iria con ella a por el pan ni de viaje pero, sí pudiera, tendría una para darme algún voltio por algún puertecito con curvas con buen asfalto o rular por circuitos revirados. Pues nada, después de ver los rozones que tenia (mmmmm….) me di una vuelta y empecé a alucinar. Primero, al ver lo torpe que era... joder, qué vergüenza, como se nota que los motores modernos son teledirigidos. Estaba claro que he perdido el tacto que pudiera haber tenido de joven con motores de agujeros que solo tiran cuando la aguja del tacómetro se eleva al infinito… sin duda nos hemos acostumbrado a lo fácil. Con un motor con "tantos" bajos callejear se convirtió en una pequeña aventura. Además, ese día se me olvidó la varita mágica y todo estaba invadido por docenas de enlatados consumiendo o en vías de consumir. Al final, no tardé más que unos minutos en volver pero fue suficiente para percibir, un poco, la rabia de su motor y la estabilidad de su chasis, por no hablar de unos brembo y una horquilla de categoría. Cuando me bajé, medio atontado todavía, pregunté algunas cosillas y volvi a mirarla de arriba abajo. Estaba claro, estas joyas ya no se ven a menudo. Al final la Aprilia fue vendida y su destino final serán las famosas carreras road racing que celebran a final de año unos conocidos argentinos en sus montañas de Copina, Córdoba, al más puro estilo Tourist Trophy (curvas enlazadas de montaña y un recta de 7 kms. Entre otros, Sergio Romero ya ha corrido allí, por ejemplo). Nos despedimos y me fui a comer montado en mi Honda, una de esas motos modernas y fáciles de, al menos, conducir. Qué diferencia... no digo ni que sea peor o mejor, solo que qué diferencia... si pudiera tendria motos de los dos estilos. Fue una bonita manera de despedir un fantástico mes de mayo. El buen tiempo y la sangre subian de revoluciones sin parar, aquella "prueba" con la Aprilia fue como la guinda del pastel. Así son los auténticos días luminosos cuando se encadenan uno detrás de otro.

Ahora, bajo las nubes de otro otoño gris, con el GP de Valencia y el CEV en Jerez ya celebrados, se nos van las últimas motos de 2T de carreras que nos quedaban, las últimas sensaciones genuinas que reinaron durante décadas entre los más rápidos. Las balas rojas de Derbi, las habituales MBA, las campeonas Garelli, las legiones de Aprilia y todas las demás, pronto solo serán material de museo, imagenes sobre papel, sensanciones que alimentaron el corazón de sus jinetes o admiradores. Haciendo memoria, y sin dramatizar un gramo, no puedo decir más que algunos aficionados hemos sido unos auténticos privilegiados por haber vivido tantas carreras con auténticas motos de carreras en pista (y a pocos metros, puedo añadir).

Recuerdo las viejas 2T rugiendo en carreras del nacional, del europeo o del, entonces, Continental Circus, incluso en pruebas de resistencia (ah, aquellas RD350, por ejemplo). Recuerdo su rugido en polígonos como el del Barconcillo (Guadalajara) donde pilotos de la talla de Palomo, Morante, Pérez-Rubio, los hermanos Galí, Cegarra, Escuder, Noyes, Cardús, Nieto, Mingo Gil, Marcelino y Toni Garcia, el "Trompa", nuestro querido "Nani", Garriga, Tormo, Aspar, Mín Grau, Champi Herreros, Sánchez-Marín, López-Mella, Luis Miguel Reyes y tantos otros se la jugaban con el cuchillo entre los dientes y los tubarros bajo el culo. Ya fuera en Calafat o en el Jarama o entre farolas, bordillos, balas de paja y público, no habia diferencias de actitud... auténticos pilotos de carreras sobre auténticas motos de carreras. Y no solo hablo de las pequeñas balas de 125 o de las bellas y estilizadas 250 (como las preciosas Siroko que inventó Cobas) sino de las 500 privadas... e incluso de las bestiales 750 de 2T, ¡¡qué cojones habia que tener para meter esos monstruos por las callejuelas de un pueblo!!

Como olvidar aquellas carreras del Criterium, de las Motociclismo Series con aquellas rabiosas y espartanas Montesa Crono (versus las preciosas Pantah) de la Formula Motul o las rojas Ossa Copa de 250 de la Formula-3 (versus las modositas XS400)... Dificil olvidar también, años después, las competitivas temporadas del Open Ducados y esa categoria de 250 donde D'Antin se las veía con los pilotos Yamaha de Roberts, Sete y Kenny Jr... memorables. O las proezas en 125 y en 500 de Crivillé, aquellas apuradas de frenada de infarto de Emilio Alzamora a finales de los 90 con su 125 o, sin ir más lejos, la temporada 2010 de su pupilo Marc Márquez.

Recuerdo, aún mejor, las sensaciones que nos producian nuestras primeras motos. Ese ruido inconfundible, ese olor, esa primera hacia arriba en el lado derecho... Recuerdo la primera vez que fui a una gasolinera con mi Ducatilla (ya habiamos dejado el campo) y la paciencia que pedia para que me echaran litro a litro mientras intercalaba un chupito de Bradol. Luego cerraba el depósito y agitaba la moto, ¡qué estampa! Como olvidar esos motores pequeñitos pero alegres cuyas averías habituales no te desangraban como ahora, ese acontecimiento que suponia ponerle un tubarro de verdad a tu moto o un carburador AMAL gordo (como el que me regalo ¡¡un profe de la EGB!!) o llegar, satisfecho, a alguna concentración cercana después de haber parado alguna vez para solucionar una perla en la bujía... Muchos estábamos enamorados de motos de campo como la Derbi C-4, la brutal Puch Cobra, las verdes Rieju, las míticas H6 de Montesa, las Cappra, las primeras KTM blancas que llegaron a España... sin olvidar las últimas Ossa o Montesa de carretera, las fantásticas y galácticas RD de 80, 125 o 350 (por las que hubieramos matado sin dudar) o aquellas Hurricane de 75, las mismas con la que comenzó a despuntar Crivillé...

No, no voy a caer en el error de repetir aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor" pero en algunas facetas importantes para mi, como el mantenimiento, el ambiente, el concepto de moto de carreras, el feeling entre equipos y el amor al motociclismo, desde luego que sí. A nivel usuario poco margen de maniobra tenemos ya con nuestras modernas motos. Fantásticas en muchos sentidos, sin duda, pero cuyo mantenimiento dejo de ser algo, más o menos, casero hace décadas. ¿Y en las carreras? Solo hace falta entrar en los boxes de hoy en día o conocer los precios que se manejan para cualquier campeonato o las movidas que hay entre bastidores en algunos equipos. Será nostalgia pero duele ver como pequeños y grandes tesoros se van perdiendo a medida que van pasando los años... Creo que los tiempos que nos están tocando vivir tampoco ayudan a mirar el lado humano o deportivo de nuestro mundillo. Devoramos las novedades con una rapidez inaudita, casi olvidando lo que decíamos ayer o sentiamos hace una semana. Desechamos ideas, diseños y motos que hasta hace dos días venerábamos con demasiada pasión o hipocresía. Gente que lleva cuatro días en las carreras piensa que la única diferencia con el pasado es que antes las carreras eran más peligrosas, punto. Me he llegado a encontrar personajes que no hablan, proclaman, reconociendo luego que no han conocido en su vida ninguna Yamaha 1000 anterior a la R1. (Y algunos de esos "expertos" tienen puestos de responsabilidad en algún equipo o en alguna federación... curioso). Seria útil entender que fuera de la pista no hay que correr tanto y que es bueno apartar el marketing cuando surgen polémicas o épocas de cambio, anteponer la faceta deportiva y humana a los designios de los poderosos. Tanto batiburrillo ocasiona que terminemos, muchas veces, con las manos vacias y el coco confundido... cosas de la era digital, no lo sé. Y, por si fuera poco, entre tanto pequeño caos, se suceden las despedidas. En Cheste asistimos a varias.

Aparte de decir adiós a las queridas 125, despedimos a un gran piloto de la vieja escuela, a Loris Capirossi, uno de esos hombre-moto al que le crecieron los dientes ganando carreras (con una 125 precisamente). Qué raro será ver ahora los grandes premios y no ver su nombre en ninguna parrilla... Para Loris, por supuesto, su moto favorita de carreras fue su Honda NSR500. Una moto bestial que, tal vez, algún día, en algún libro de ingenieria sea tratada como una aberración técnica y deportiva. Pues sí, así era en parte, señores, pero eso precisamente era lo que la hacia tan especial, tan radical, tan de carreras... Por fortuna, las medias tintas y la ambigüedad no eran facetas que predominaran antaño. Tal vez en el futuro no se conciban motores que no sean eléctricos o motos sin software y electrónica que controle hasta el grado de inclinación de tu visera. Espero no llegar a verlo pero nunca se sabe.

Nunca se sabe porque Honda y algún otro actor de la función actuan deprisa y cambian cosas casi de un día para otro. Pienso en las nuevas Moto3, en los designios de Honda y su empacho de válvulas, del rumbo comercial que está tomando Dorna desde hace unos años y del genuino negocio que es lo único que hay detrás de todo esto y el panorama me da un poco de asco y tristeza. Será que algunos inadaptados, nostálgicos o idealistas, como queráis llamarlo, pensamos que las 125 actuales todavia tenian sentido y hueco en las carreras. El problema principal es que nos han bombardeado con tanta mentira y tanta mierda comercial que, si no escarbas, te convencen de que estos motores no tiene ningún futuro, ni en las carreras ni fuera de ellas. Si alguno visitara cualquier país de Asia se daría cuenta de los millones de unidades de estas motos que circulan por sus calles. Los 2T ya no rompen tanto, ni consumen tanto ni son tan poco ecológicos como antaño pero estas tres razones parece que no son suficientemente rentables para muchas fábricas. Hasta ahí el tema a nivel de uso por la calle pero, ay amigo, cuando nos intentan convencer de que en las carreras tampoco tienen sitio ya (pues no son más que un banco de pruebas, una antesala de lo que tendremos luego por las calles y bla bla bla)… ahí la polémica se acrecenta un poco.

¿Qué mejor escuela para los jóvenes talentos que una puntillosa, rabiosa y radical moto de 2T de carreras con un estrecho margen útil en su cuentavueltas? ¿Alguien recuerda que con estas motos de 2T no hacía falta acelerar, girar el puño, para que acelerasen solas y corrieran más? ¿Alguien recuerda un viejo término muy importante que se perderá, el de “manos de pianistas”?, ¿a alguien le importa todavía? Creo que ahora con las “eléctricas” Moto3 puedes abrir mucho antes saliendo de los virajes, y con muchos menos riesgos. ¿Más seguridad? Sí… ¿mejor escuela, como nos intentan convencer algunos? no, creo que no... Olvidate de los viejos "magos", de carburar o abrir tu moto con la ayuda de tu mecánico, ese sabio que sabia limar y carburar como ninguno. Ahora todo será por fax y vía contacto oficial. Por no hablar de los precios, claro... Si te intentan convencer diciendo que para subir a categorías grandes la mejor escuela es comenzar por una Moto3 ríete en su cara porque casi todos los actuales cracks de las categorías superiores corrieron muchos años en 125 y/o 250 y no lo hacen tan mal, ¿verdad?

¿Quién tiene poder para cambiar las motos de carreras? A la cúpula de Dorna, o al menos a su líder visible, no le importa ahora enfadar a las fábricas, según dice en su última entrevista. Inaúdito. ¡Ni tanto ni tal calvo, hombre! Ahora, dice, en la misma entrevista que solo le preocupa aumentar el espectaculo de la categoria reina pero, al mismo tiempo, dice textualmente, sobre las nuevas motos CRT: "Me da lo mismo al nivel que estén. Lo que quiero es que sean competitivas" ¿?¿?¿?¿? ¿En qué quedamos? Me temo que la falta de espectáculo en MotoGP les ha puesto muy nerviosos, demasiado quizá, ahora tildan, literalmente, de "mierda" a las motos que ayudaron a parir hace apenas unos años, las 800. Alucinante, al menos para mi.

¿En qué manos están los reglamentos? La verdad que los reglamentos vigentes durante la última década son dignos de estudio filosófico. Veamos, primero Dorna y las fábricas (perdón, Honda) defenestraron las 500 por varios motivos loables y algunos motivos equivocados (mayor seguridad, decian, ¿seguro?) y nos trajeron unas interesantes 990 de 4T que, sin embargo, pronto exterminaron. Unas 990 que por lo menos todavia derrapaban y avisaban, creaban espectáculo y permitian al piloto una cuota de influencia mayor en los resultados que las actuales motos. Al menos aquellas motos eran pura sangre, auténticas motos de carreras, no tenian el tacto eléctrico ni la previsibilidad de ahora donde cualquier mínima diferencia en el set up o la electrónica decide practicamente el rendimiento en pista. Esos mismos pensadores decapitaron a las 990 en pocas temporadas y crearon una categoría por definición rara de cojones (¡¡800!!, ¿y las 750?) repitiendo el folleto publicitario de "en busca de mayor seguridad y costes más bajos"... otra carcajada al fondo de la sala.

La década avanzó imparable y la cosa se puso muy "téssnica". La electrónica lo inundó todo en las carreras. Su evolución ha sido imparable. Ahi, justo ahi, es donde deberian haberse aplicado algunos controles para evitar la actual "búrbuja" tanto en capacidades como en coste pero no se hizo gran cosa, se abrieron las puertas y los ingenieros más obsesivos convirtieron la categoría reina en una categoría de super-élite donde, desde el 2006, ninguna moto de equipo satélite pudiera ganar una carrera. Simplemente increíble.

Pienso que con el actual nivel de electrónica vivimos en un mundo de casi fantasía que, en la calle, no ayuda a formar a mejores conductores precisamente. La obsesión por la seguridad parece que ha desembocado en pensar qué la tecnología es la clave de todo. Está de moda pensar que la moto lo hará por ti casi todo cuando las cosas se compliquen... Una cosa es que la electrónica te ayude, otra muy distinta es que te mienta. "Ligera" diferencia en la que no caen todos. Y en carreras, salvando las distancias, pasa algo parecido. Con el nivel actual, los pilotos viven en un mundo donde ellos hacen de Alicia rodando en el país de las maravillas (racing) hasta que te pasas sin saberlo y no te salva ni Dios de un buen talegazo. Las motos de carreras modernas de MotoGP no avisan, cuando te das cuenta estás besando el asfalto. Como expresa con precisión el gran Toroloko: "creo que la electrónica esta invadiendo de tal modo que se puede perder el sentido común y la percepcion de las velocidades y riesgos que se corren. La electronica debe ser preventiva no enmascaradora...y yo prefiero que un coche o una moto me derrape un poco...lo justo para manchar los calzoncillos y recordar que esto no es la PlayStation."

Y, volviendo al presente, al 2011 y al cercano 2012, volvemos a temblar. Al menos algunos. La crisis en la categoría reina es evidente, en eso estamos de acuerdo, pero ves las soluciones de los expertos y te da la sensación que seguimos dando palos de ciego. El último invento son las motos RCT, como sabéis, una fórmula que quizá, a partir del 2013, pueda funcionar aunque sacrifique pilotos, el viejo espíritu de prototipos (¿para qué existen las carreras?) y hasta parezca un baile parecido al del ya conocido mundial de SBK pero con más duros de por medio. El problema es la temporada que viene. Con esas motos, que ni son prototipos ni SBK, vamos a ver dos carreras en la misma manga, o sea, un peligroso coctel porque si siguen con diferencias de 3, 4 o 5 sgs. por vuelta habrá auténticas "chicanes móviles" y eso aumentará el peligro entre los pilotos. Curioso que lo conciban y lo permitan, cuando la seguridad es la bandera de muchos autovigilantes del Mundial de Motociclismo.

Señores de Dorna y la MSMA, etc, etc, si quieren cambiar algo en sus reglamentos, si quieren añadir algo que, de verdad, proporcione un poco más de seguridad a los pilotos en las carreras, por favor, obliguen a que los neumáticos de motoGP entren en temperatura antes y que esas motos lleven "botón" de arranque para evitar que muchos pilotos se agarren a los manillares para evitar que se les pare las motos en cualquier caída. Después del lance entre Stoner y Rossi en Jerez ya se habló... y no quiero mencionar el último lamentable suceso derivado, muy posiblemente, de este pequeño "detalle".

Cambiar es inevitable y,normalmente, beneficioso. Es ley de vida. Sin embargo, cuando haces balance y ves todo lo que hemos ido perdiendo por el camino, no sé, da un poco de pena. Perdimos muchas risas en los paddock, el color y el glamour de los patrocinadores de las marcas de tabaco ¿os acordáis?, perdimos esas salidas en silencio al empujón, esos cascos reconocibles de nuestros ídolos, perdimos la categoría de 350, luego la mítica 50 que apenas sobrevivió unas pocas temporadas como 80. Perdimos las carreras en pistas míticas como Spa, Suzuka o el mismo Jarama, aquellas fórmulas de promoción asequibles, aquellas derrapadas salvajes, aquel Superprestigio a final de año, aquellas motos de serie de 750 fabulosas y con personalidad como la ZXR o la RC30... Perdimos también las brutales 500 de 2T, quizá la máxima expresión de motos de carreras que, precisamente, diferenciaba sin tapujos a los grandes pilotos de los muy grandes. Perdimos, poco después, las motos de carreras más equilibradas de la historia, las 250... y ahora, para rematar, el olor y el viejo humo azul de las bellas 125. Por perder, hasta parece que algunos han perdido el sentido común... En fin, al menos nos quedarán las eternas Vespas, creo que seguirán existiendo durante las próximas décadas sin muchos cambios.

De corazón, para todos los que atacaron o atacan a las motos de 2T sin saber lo que dicen, y en especial a los que han decidido extinguir a las 125 les dedicamos efusivamente el gesto de Barry en la foto de arriba. Salud y gasolina para todos los demás.

http://www.youtube.com/watch?v=eHSyfjwaT8k

La concha del caracol

Hace muchos años leí un libro alucinante de J.J. Benítez sobre su ídolo, Julio Verne, uno de mis escritores favoritos. Trataba sobre la autobiografía cifrada por el propio escritor francés y oculta en una de sus obras más conocidas. De esa manera me enteré de cómo fue su vida, al menos en parte. Una vida llena de sucesos, pensamientos, tragedias sentimentales y aventuras fuera de lo que solemos catalogar como "normal". Verne solía decir que se escondía en su "camarote" (su despacho) intentando alejarse del mundanal ruido, de los problemas domésticos y sus, casi siempre, aburridas trivialidades. Se escapaba a menudo inundándose en sus ideas, en sus papeles pero cuando podía se lanzaba a la mar, a navegar y vivir parte de sus aventuras imaginadas. Como diría seguramente Schopenhauer, su mundo interior era muy rico, muy vasto. Y como dije yo una vez, los que son así no necesitan de eventos ajenos, estímulos externos, modas, influencias o tendencias para seguir su camino, batallar, crear o hacer lo que más les gusta. Supongo que esa gente es la que es realmente libre aunque el precio no sea baladí ni sea una manera de vivir fácil. Muy bien hasta ahí. Hablo de todo esto porque Verne y mi padre comparten, fíjate tú, una máxima que yo, otra vez, no me creo, no me puedo creer, al menos todavía. Los dos dicen que la vida, al final, suele ser justa con casi todos. Vamos, que cada uno recibe al final lo que se merece, que recoge lo que sembró. Ojala, ¡ojala!

Cuando el domingo vimos como un piloto de solo 24 años nos dejaba prematuramente no pude evitar pensar en esa afirmación de los sabios. No es la primera vez que me lo pregunto. Y no por saber que estas cosas pueden pasar dejamos de sufrirlas. Nunca preguntaré cómo es posible que sucedan estos accidentes, hace ya muchas etapas que aprendimos y aceptamos que montar en moto no conlleva los mismos riesgos que jugar al ajedrez o dar patadas a un balón. Lo sabemos pero eso es lo de menos... lo que sucedió el domingo no es justo, nunca lo es, y menos si tienes 24 años, o solo 19 como Shoya, o 13 como Peter...

Yo no era fan de Simoncelli, ni era uno de mis pilotos favoritos (de hecho critiqué muchas de sus polémicas acciones dentro de la pista, sobre todo las que hizo en 250) pero, al mismo tiempo, admiraba su valentía, su bravura y esa "chispa" que tanto falta en el paddock de nuestros días, ese inconformismo, ese querer más... Por eso precisamente aprecié mucho, como simple aficionado (no soy nadie para juzgar a un guerrero así), que puliera, a partir de mitad de temporada, las aristas más feas de su brillante talento para pilotar a saco una moto. Sí, para mi, en alguna ocasión en 250 superó la barrera de lo admisible. Sigo pensando que, en ocasiones, el problema era que pilotaba como si no hubiera otros corredores en pista. En esas temporadas jamás le vi rectificar una trazada, levantar la moto para evitar un contacto... Ahora su estilo estaba cambiando, nos consta, mejorando, directo a la cumbre.
Además de eso lo que más me gustaba de este singular león era su forma de ser cuando se quitaba su armadura de combate. Su estilo frente a la vida. Incluso, en ocasiones, él, como su amigo Rossi, me recordaba un poco a Barry o a Lucky o a Randy o a "Pana" o al padre de Valentino. Qué distintos a esos pilotos sosos de ahora que se encierran en sus motorhomes (y solo se mojan con bebidas isotónicas, como decía Lucchinelli el año pasado en Misano). Marco no se escondia detrás de su círculo o detrás de una pantalla de ordenador. Mira que le dieron caña pero no dejo de dar la cara, grande. En fin, creo que solo nos quedaban cuatro tipos de la vieja escuela en el Mundial y, puta fatalidad, dos de ellos, el loco de Edwards y Rossi, han tenido que ser los coprotagonistas de este drama. Maldito gran premio. Otra vez la misteriosa realidad supera a la más fea fantasía.

El lunes, camino del quiosco, me preguntaba como estaría su familia y el pobre Fausto Gresini. Qué paradoja, en apenas unas pocas semanas hemos pasado de una considerable satisfacción motera (título de Checa, curva Santiago Herrero) a una vieja sensación de tristeza y abatimiento. Insisto, no por saber cómo funcionan las cosas deja uno de sentir los palos. Malditos sean los que decidieron poner a todo color, en el MARCA, ocupando mucho espacio, una foto horrible y morbosa del accidente de Malasia donde se ve, de frente, el atropello. ¿Vendisteis muchos más ejemplares el lunes?, ¿Cuantos cm2 dedicasteis a Marco cuando ganó su título en el 2008? Algunos "profesionales" dan ASCO. No lo conseguiréis, esa no será la última imagen de Simoncelli en nuestra memoria. Felicidades a Dorna y TVE por hacer justo lo contrario con sus imágenes en directo y en diferido.

¿Con qué nos quedamos? con su ejemplo, incluso el último, luchando hasta el final, con su valentía, con su humor y con su fidelidad a su propia libertad. Entendiendo por ese concepto, libertad, la capacidad que tenemos de elegir, más que por ese típico dejarse llevar siempre. Marco voló libre y eligió convertirse en un guerrero moderno, en un piloto de carreras hasta sus últimas consecuencias, muriendo en la arena sin rendirse un solo segundo. "Gladiator, gladiator" decían en el aeropuerto de Roma al recibirlo...

Qué amargo es escuchar en la radio, o donde sea, a algunos “expertos” que juzgan sin saber de lo que hablan. Menos mal que también hablan los que han vivido en los grandes premios durante muchos años. En general, otra vez, dos grandes “bandos”, dos grandes opiniones. Qué diferentes somos algunos de otros. No hay seguridad, buena suerte ni burbuja que dure intacta cien años pero algunos tratan de engordar esa concha para que les proteja de sus miedos, de los peligros, de los demás... Muchos viven con esa concha dura y pesada sobre sus espaldas y se mueven torpes, lentos, muy lentos, como caracoles. Bípedos pacíficos (en el peor sentido de la palabra) que se arrastran por el mundo buscando triunfos y alegrías fáciles, destacar a costa de otros, sobrevivir muchos años a casi cualquier precio.

Menos mal que nos quedan los “raros”, los idealistas y los guerreros. Adelgazan sus conchas para poder avanzar más deprisa, más libres y sentirse más vivos. El precio que pagan por esa decisión es ser más vulnerables ante cualquier tropiezo serio. Lo aceptan. Algunos no lo entienden pero lo respetan. Otros ni lo entienden ni los respetan. A veces los llamamos cariñosamente “locos maravillosos”, “favoritos” o “niños grandes”… Algunos no comprenderán esa elección ni en cien vidas, jamás entenderán la letra de canciones como el "I'm eighteen" de Alice Cooper. Ninguno tenemos la clave de la vida y mucho menos la clave de la (supuesto tesoro) inmortalidad. Algunos buscan la clave y su propio yo corriendo en moto o llegando al polo Norte caminando. Para ello se marcan objetivos y adelgazan su concha... sabiendo que no hay auténtica vida sin lucha, sin esfuerzo, sin bregar en algún desafío más o menos duradero, sin caer y levantarse del suelo, sin conseguir pulir alguna destreza, lograr algún objetivo vital. Quién no se cae alguna vez o no tropieza es porque no ha hecho nada reseñable en su vida.

Esta pequeña reflexión va dedicada a esos maravillosos locos que todavía nos encontramos por el camino. Por todos aquellos, conocidos o no, que suelen vivir al sur de la razón, por aquellos que, en ocasiones, hacen justo lo contrario a "lo razonable", a lo "políticamente correcto", que evitan cruzarse de brazos esperando milagros, a los que estiman más la calidad que la cantidad, la vivencias al número de años, a los que hacen lo que el corazón les pide aunque al final, en ocasiones, no les comprendan, a esos discretos guerreros y guerreras que nos enseñan con sus acciones hasta dónde podemos llegar si hay voluntad y co...raje. En estos tiempos tan cerebrales, tan de robots, tan de ovejas, no nos podemos permitir el lujo de quedarnos sin ellos ni con sus más famosos ejemplos.

Va por ti, Marco, ejemplo de vitalidad humana, uno de los nuestros. Inconformista y valiente piloto, honesto y simpático ser humano, cabalga en paz guerrero del número 58.



"HACIA LA INMORTALIDAD Y LA ETERNA JUVENTUD." Epitafio de Julio Verne

Los atrevidos amigos de la justicia

Dice la leyenda que, en estos días, todavía quedan personas amantes de la justicia sobre este desolado planeta fútbol. Atrevidos humanistas que esperan y aman que dos y dos sumen cuatro y que la suerte, la buena, sonría a los valientes. Tan acostumbrados a vivir en un mundo donde la justicia suele brillar por su ausencia, donde los gobiernos rescatan a los bancos en quiebra pero no a sus ciudadanos, donde tantos solo se relacionan por el interés, donde te plantan radares ocultos en mitad de una recta de cuatro kms o dónde, a veces, la mujer de la que te enamoras piensa que solo quieres pasar un buen rato, en fin, tan acostumbrados a tanto palo todavía cuesta asimilar lo que vivimos la semana pasada. Es tan extraño ver actuar a la dama de la balanza que las pocas veces que lo hace hay que registrarlo, celebrarlo y, más tarde, contarlo siempre que haga falta. En esa estamos. Vamos por orden...

Todo ha sucedido en el trascurso de una semana. Parece que los astros se alinearon desde la tarde del lunes 3 al soleado domingo 9 de octubre. La luna y el sol, la pasión y la razón. Primero, el lunes, bajo la luz de la luna, en Sant Fruitós de Bages, pudimos asistir al caluroso recibimiento de un gran campeón querido por todos: Sir Carlos Checa. Digo lo de "Sir" no solo porque sea un auténtico caballero dentro y fuera de las pista sino porque ha ganado un complicado y fantástico campeonato del Mundo de Superbikes, un mundial que parecia, hasta el año pasado, practicamente coto privado de los pilotos anglosajones. Lo de Checa ha sido tan agradable como merecido, para algunos una especie de "recompensa" a toda una vida dedicada a la motos, opinión a la que me sumo aunque está claro que es, ante todo, el premio a una temporada casi perfecta. Pocos pilotos son tan currantes como Carlos, un tio con una sensibilidad humana y motera fuera del alcance de la mayoría. ¿Quién no se ha alegrado de su título? supongo que el "simpático" Biaggi... sinceramente, que le den por dónde amargan los pepinos si no se lo ha sabido tomar con deportividad. Así es la vida. El nuevo campeón, además, no ha ganado con la moto más potente ni la más rápida pero sí posiblemente con la mejor combinación piloto-equipo-moto. Chapeau por todos ellos. Justo premio. Os cuento un poco lo que vivi aquella tarde en su patria chica.
Son aproximadamente las 18h25. Llego al polideportivo municipal avanzando por una calle que linda con un parque infantil. Aparco tranquilamente mientras me ubico y busco con la mirada algún bar cercano. Las tripas rugen, llevo todo el día sin comer (sí, sí), pero lo que quiero es beber algo fresco. Los viajes exprés regalan a veces estas sensaciones, ok. Avanzo unos veinte metros y contemplo la estatua dedicada al campeón. Solo la habia visto en fotos, es la primera vez que paso por este pueblo (tan cerca del pueblo de los Elías, Manresa). Pues nada, me informo y todos los bares más próximos están cerrados (curioso) salvo el del propio polideportivo. Antes de subir prefiero hacer algunas fotos tranquilo mientras veo como algunos operarios preparan el escenario, los altavoces y las pancartas. La cosa promete pero todavía luce mucho el sol, habrá que esperar a que caiga un poco la noche. La idea que mencionaba el ayuntamiento en su página web era que se haria un recorrido en moto acompañando al campéon por las calles y carreteras de la zona hasta llegar luego al polideportivo y empezar alli la fiesta. Antes de que la noche caiga veo una moto familiar: una veterana XS400 pintada con los colores de Yamaha América y con dos faritos (en lugar del cuadrado original). La he visto en muchas fotos. Junto a ellas varias más... Tienen que ser los "Tortugas", les había avisado y el encuentro es bastante improvisado, de los que molan. Bajan de Andorra, de hacer "contrabando". Enseguida les silvo y veo que Gregg y su nueva MuebleUve me saludan. Antes de tomar algo hablamos con los que organizan el sarao. La ruta arranca desde una discoteca donde Checa saluda casi uno a uno a todo el mundo, increíble, ¡qué tio! La marabunta llega pasado las ocho de la tarde. Aparte de mucha gente congregada y muchas motos vemos varios medios pululando por alli (TV3, TVE). Gracias a uno de los amigos de Gregg, Carlos, que me sirve de traductor simultáneo, me entero de lo que comenta el speaker. Luego, por fin, sube el protagonista al escenario. Como era de esperar, muestra una gran sonrisa en la cara y enseguida agradece aquel baño de multitudes. Me gusta una de sus frases: "si llego a saber que me ibaís a recibir asi hubiera sido campeón mucho antes". Luego habla su hermano David (otro campeón del mundo, de Endurance) y demás invitados. Se percibe el cariño y el calor humano de los vecinos, incluyendo a muchos niños de la comarca que le han escrito mensajes en postales y cartas.
Inevitable, hablamos un poco de sus hazañas, ¡cuantos años luchando para ser campeón, para triunfar y mirar desde lo más alto! Todos recordamos la tragedia que vivió en Donington 98 pero no fue la única sombra que cruzó su camino. Recuerdo, pocos años después, algún momento de bajón, como aquella mala racha con la Yamaha Marlboro. Tan tocado estaba Carlos que llegó a probarse a si mismo con su R1 varias veces en circuitos no mundialistas, para ver dónde estaba, si se le habia olvidado montar en moto o no. Creo que algunos recordaréis aquella "anécdota"... Todo eso ha quedado atrás, claro.
Personalmente, también me alegro por Ducati, esa gran marca que tan mal lo esta pasando con su piloto estrella en motoGP, ¡Forza Ducati! Así, como quién no quiere la cosa, Carlos ha sembrado, desde la temporada 2010, un producto espectacular que, además, tiene visos de no haber tocado techo. Estoy seguro que durante la próxima temporada, con mayor apoyo de fábrica, Checa seguirá dándonos muchas alegrías.
Durante estos días hemos rememorado algunas de sus carreras. Quizá merezca la pena recordar aqui la primera que hizo con una NSR 500. Obviamente, fue antes de aquel memorable triunfo en Montmeló de 1996, antes también de su machada en aquella pista un año antes cuando, liderando el GP, cayó y no pudo ni terminar la prueba. Me refiero a aquella exótica y alucinante carrera del SuperPrestigio organizado por los amigos de Solo Moto (último SuperPrestigio celebrado). Fue a finales de 1994 y se disputó a dos mangas en el circuito de Albacete. Las monstruosas 500 de 2T iban a correr en La Torrecica, increíble. Los pilotos mundialistas estrenaban ya sus futuros dorsales y la participación de Checa fue inesperada. Entre los pilotos invitados un retirado Carlos Cardús o un “tal” Mamola, aparte de unos rapidísimos Norick Abe, Alex Barros o Alex Crivillé… La Honda del equipo de Sito fue la estrella mediática del fin de semana. Para empezar, en la moto de Alberto Puig (convaleciente) se subió el viernes el bueno de Juan Bautista Borja que se lesionó. El sábado llamaron a un jovencito Checa que apenas tuvo tiempo para conocer aquella poderosa NSR. Con solo dos horas de entrenamientos y el warm up salió en carrera y nos regaló todo un recital de coraje. Su montura daba bandazos casi en cada curva (excesos con el gas) pero terminó la primera manga en tercera plaza (si no recuerdo mal). En la segunda no pudo evitar besar el suelo. Fue una jornada memorable que tengo grabada en VHS. Como dice el amigo Juan Cañadas (que fue bandera aquel día en Albacete) Checa le echo un par de cojones, y dejo el sello”. Ese día todos comprendimos que aquel tio llegaría lejos. Asi ha sido. Volvemos a casa bajo la luz de la luna otra vez. El homenaje sigue a toda pastilla, con fuegos, música, bebidas gratis y mucho ruído pero algunos no nos podemos quedar más horas. Mereció la pena hacer la visita. Después de tantos años de luces y sombras, por fin se hizo justicia, ¡ENHORABUENA, CAMPEON!
Pasamos unos días fantásticos mientras el fin de semana se acerca. En el horizonte, otra celebración que festejar. Un tributo muy serio, muy querido, demasiado tiempo atrasado... por fin una mención oficial al, para muchos, el más grande que ha dado este país: Santiago Herrero. La curva número 13 (o, como dijeron, 12+1, por deferencia al campeonísimo) del circuito de Albacete llevará su nombre a partir del día 9. El esperado y merecido homenaje se celebrará aprovechando el domingo de carreras del Campeonato de Europa. Allá vamos en familia.
Domingo, circuito de La Torrecica. Intentamos meter el coche en la zona de paddock, cerca de la cafetería, como tantas veces, pero esta vez no cuela. Hablar de viejos amigos famosos o contar alguna milonga no sirve esta vez, no llevamos el pase. Ok, no problem, aparcamos justo frente al túnel.
Parece mentira pero han pasado más de cuarenta años, ¡cuarenta y uno para ser exactos!, para que en este santo país, por fin, alguna institución se digne a homenajear oficialmente al campeón madrileño (y bilbaino de adopción) que abrió la senda a los más grandes campeones españoles sobre dos ruedas. Ya lo hemos hablado otras veces, ¿en qué país vivimos?, ¿qué memoria deportiva e histórica conservamos? Qué diferentes somos de otros europeos, no te digo ya de los ingleses que suelen conceder lo más altos galardones a sus pilotos más importante (Hailwood, Read, Sheene, etc).. ¡y en vida! Eso sí que es saber hacer las cosas.

Volvemos a la histórica mañana: bajamos del coche y vemos un cartel gigante que indica la dirección hacia la tribuna "Santiago Herrero". Me imagino cual es y también que los simples mortales estaremos lejos del acto de tributo hacia nuestro héroe. Es lo de menos, o casi, pero no costaria mucho hacer las cosas mejor, realmente bien. No lo digo tanto por mi, me jode por mi padre y muchos fans, sobre todo por los que han venido de lejos, de fuera de nuestras fronteras incluso. Pienso que, además, seguro que ni enchufan la megafonía y nos quedamos sin ver ni oír (como odio no equivocarme en estas cosas, coño). Pues nada, allá que vamos, El Mudo, mi padre, mi Laura y yo, esperando ver ya caras conocidas aunque a esas horas está todo bastante tranquilo, falta más de media hora para que arranque la primera carrera, la de Superstock1000.
No pasan ni cuatro minutos y ya estamos hablando con el viejo piloto y campeón de motocross (bueno, y piloto de Velocidad) José Angel Mendivil y otros conocidos que peinan canas. Acto seguido, nos regalan las camisetas chulas que han tenido el detalle de preparar para los que llegan a la grada, con el dibujo inconfundible e inimitable de Herrero sobre fondo blanco. Luego nos acomodamos en los asientos y empezamos a saludar a más amigos, conocidos y desconocidos, da igual, alli todos estamos por el mismo sentimiento. Muchos nos conocemos por el grupo que se creó en Facebook "Calle en Madrid para Santiago Herrero". Un grupo de nostálgicos justicieros a los que algunos medios, como la revista Solo Moto, han dado su cobertura y colaboración. De ellos ha sido la iniciativa de rememorar a Santi de una vez por todas. Muchas caras conocidas en la grada, ya os digo. Charlamos, por ejemplo, con Paco Codes, otro sabio que tiene el detallazo de regalarle su gorra a mi hija. Ingleses, catalanes, castellanos, franceses (de adopción o no), manchegos, valencianos, madrileños, etc, creo que están casi todos los miembros más activos del grupo. ¡Cuanta buena gente junta! Por fin nos conocemos en persona unos cuantos, genial. Hecho de menos a Merche de Terrassa y a Gerard, seguro que no han podido venir por alguna causa mayor, lástima.
Enseguida miramos hacia el otro lado del viraje. Es la curva 13, como el número de la milla donde tuvo el trágico accidente. Mi padre nos lo recuerda, yo ni habia caído en esa ¿casualidad? La curva es estupenda, la de entrada a meta, una curva rápida de derechas, viraje dónde se disfruta mucho y donde, sin duda, se seguirán decantando algunas llegadas a meta. La única parte negativa de esta elección (lo siento, no es por ser aguafiestas) es que al elegir esa curva dudo que deje de ser... una curva. Me explico: cuando se habló de alargar el trazado manchego la idea, así la contaron, era utilizar los terrenos que hay justo detrás de la tribuna y de la curva en cuestión. Son terrenos del ayuntamiento y esa futura ampliación parecia muy factible técnica y burocráticamente. Ahora, entre la crisis y el nombramiento de esta curva se nos antoja más dificil que el trazado se amplie. Solo el tiempo lo dirá, no adelantemos acontecimentos.

Desde nuestros asientos vemos el monumento cubierto por una bandera española, ok. Como era de esperar, solo los personajes Vips podrán acceder a la curva. Algunos comentarios que surgen están cargados de razón: está muy bien que, por supuesto, obviamente, los protagonistas de la ceremonia y algunas autoridades estén alli, ¡quién lo duda!, pero hay sitio suficiente para haber preparado una grada provisional o, si me apuras, una zona donde estuvieramos de pie, calladitos, sin molestar (lo juramos). Las docenas de amigos de Santiago Herrero que han viajado desde muy lejos se quedan en las gradas, alejados, solo un grupo con pase especial puede disfrutar realmente de este histórico tributo. Familia, autoridades, pilotos en activo, expilotos, prensa... Por supuesto, alguno diréis que todo eso es casi lo de menos, lo importante es que el protagonista fuera y sea el gran piloto madrileño. ¡¡Sí!! os contestaré... pero no es excluyente. ¿Cuantos viejos aficionados, amigos incluso del bravo Santi, han esperado décadas para asistir a este reconocimiento y, al final, se han quedado con la miel en los labios? ¿Cuantos han viajado a pesar de su mala salud (algunos realizando por carretera más de 1000 kms, desde el sur de Francia o desde Santander, por ejemplo) para terminar sentados en una grada donde ni se ve ni se oye nada? ¡No es de recibo! A todos nos hubiera gustado ver y escuchar a Angel Nieto y las cálidas palabras de la alcadesa. No insistiré más en este tema.
Al margen de todo esto, bravo por Sánchez-Marin y por Angel Nieto, por todos los que han aportado su granito de arena para que este homenaje haya sido posible. La mañana, por supuesto, a pesar de esto que os cuento es estupenda, simpática, humana... Alucino cuando me presenta mi padre al gran Esteban Oliveras, el mecánico y camarada de aventuras durante tantos años de Santi. Acompañado de su gentil esposa, después de darle la enhorabuena, nos permite hacernos unas fotos con él. Nos alegramos mucho porque recibirá, por parte de la Federación, una bonita placa (¡¡qué menos!!). También nos alegramos, y mucho, por los hermanos de Santiago Herrero, Arturo y Maribel que, os puedo asegurar, se emocionaron con las muestras de cariño que recibieron a lo largo del día. Imagino que no olvidarán esa jornada jamás. Triste decirlo pero supongo que ya habian perdido toda esperanza...
Avanza la mañana y disfrutamos de las carreras, de pasear por el paddock con los colegas Juan y Enrique (expilotos y albaceteños, ¡no veas lo que saben de carreras!). El Mudo no para de hablar (¡qué raro!) y de hacerse fotos. Empieza con Nieto que ya le debe temer, también con algunas paragüeras despistadas que le hacen invisible en las fotos, claro. Otra de sus presas es la familia Marquez. También vemos a un gran piloto de 125 que nos hizo disfrutar como enanos hace muchos años, el valiente Ezio Gionola. Más viejos conocidos por doquier, el gran Nacho Medina, el presi de nuestra Federación o Parajuá, el actual boss de Kawasaki, que se mueve en scooter. Nos quedamos con ganas de ver de cerca al "Técnic", a Giró.

Después de almorzar con nuestro valenciano más "clásico", Paco Motos, en el pueblecito de Tinajeros, volvemos al monolito para estar presentes en la entrega de la corona de grupo y para poder descubrir, por fin, un monumento que, creo poder decir, representa la voluntad de muchos aficionados, no solo de los que lo vieron de cerca por la mañana. Después de guardar un minuto de silencio, nos saludamos otra vez, algunos visiblemente emocionados y también charlamos con dos veteranos y grandes amantes del motociclismo, Paco Peña y Paco Desamparados. Para rematar la "faena", tenemos el privilegio de poder observar de cerca la mítica Ossa 250, la que Alguersuari ha sacado de su despacho para que presida el homenaje.
La paz y el cariño que se respira a esas horas por alli es fantástico. Nos hemos quedado solos. Ya no rugen los motores. En mi humilde opinión la curva con su nombre está muy bien pero se me antoja poco, quizá si algún día se construye otro circuito en Madrid debería llevar su nombre, por no hablar de la calle. Sé que muchos moteros, jovenes y no tan jovenes, no entienden mucho este "supuesto" ataque de nostalgia. Incluso algunos nos tachan de exagerados. No importa. Si conocieran en detalle la historia de Santiago Herrero posiblemente pasarian por varias fases, basicamente del estupor al reconocimiento infinito. Angel Nieto suele decir de su viejo amigo, rival y maestro algo que me encanta "él sí iba rápido". Joder, se me ponen los pelos como escarpias. Según Alguersuari la diferencia entre Nieto y Herrero era que el primero sí ponía, en ocasiones, algún límite a su pasión, a sus ganas. Con Santiago Herrero ese techo no existia, lo daba todo, era puro corazón, incluso ante las batallas perdidas. Pocos, poquisimos pilotos y poquisimas personas pueden transmitirnos un mensaje humano tan arrollador, tan vehemente, tan grande. Ese es su legado y por eso será siempre una referencia, un ejemplo y nuestro héroe favorito. Fuiste el mejor, campeón. Ojala te haya llegado el aplauso de tanta gente que te quiere.

Otra vez en el Jarama (crónica intrascendente de un paquete)

Doy mi palabra, por Barry y Mick, que no tenia intención de crear este post. Si ya de hecho un blog es algo egocéntrico (en mi opinión) si encima cuentas gilipolleces que no son nada del otro mundo... pues apaga y vámonos. Asi pensaba ayer y asi pienso hoy pero varios amigos (de los buenos, que igual te animan que te critican con motivo) me han insistido en que la mini-crónica que les envié por mail ayer martes era divertida y que debia publicarla aqui. Pues nada, no lo entiendo del todo pero ahi va. Aviso que no cuento nada excepcional, todo lo contrario, hay miles de aficionados que podrian contar tandas más interesantes, más racing, más espectaculares...
En fin, ahi va el brasas con su mail matutino de ayer. Solo he cambiado alguna coma, alguna palabra extra (para mejorar la comprensión de alguna frase) y algún simbolo que estaba mal puesto en el texto original. Si tenéis aspirinas no está de más que...

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Wenos días nos de Paris Hilton con placer...
aprovechando un mail del polaco loco, je,je, y como no tengo ni puta gana de currar hoy, os contaré mi experiencia de ayer en el bendito Jarama, emblemática pista donde, como sabéis, quieren construir pijerias varias que den muchos duros a unos cuantos buitres de traje y corbata.

Pues nada, después de un atascón de 50 minutos (por lo visto, huelga de Cercanías) llego a la gasolinera Galp del kilómetro 26, donde mi padre apenas lleva un minuto con la Fazer: también se ha chupado un atasco premium por la m40. Repostamos, obviamente, y luego desayunamos de manera razonable. Alli ya se congrega algún motero que otro, encuerado o no, incluyendo un cuarentón de tatuajes, barba y melena que solemos ver siempre en el Jarama (tiene una Fireblade).

Llego tocado de la garganta (el domingo tuve carrerita de bicis y me rematé) y he pasado una noche regulín pero no estoy tan tocado como el año pasado por lo que sé que me lo voy a pasar mejor, llego más en forma y voy, por fin, ¡¡con frenos que frenan!! (Como no encontraba el domingo la espaldera racing voy con ropa de "viaje" y eso ayudará a moverme porque con el mono de carreras y la espaldera idem voy jodido y apretado, ¡consecuencias de no perder los 10 kgs que me sobran, copón!)

Llegamos y ya está Oscar y July con su furgoneta y sus niñas, genial. Estrenan fibras y eso siempre es un punto a favor, enhorabuena. El sol empieza a asomarse timidamente. Nunca hemos rodado con estos tios y por fin ponen una mesa y empezamos a pagar los 70 lereles que faltaban para formalizar la rodada. Preguntamos por entrar en "lentos" una tanda y luego subir y me dicen que esta petao de gente, asi que nada, prefiero salir en la que me habia apuntado "medios" mientras estos dos cabrones (er Oscar y er July) entran en el grupito del imserso (con perdón, es por meterme con ellos) en espera de luego cambiar de grupo (cosa que no consiguen, creo, en todo el día). Cambio presiones y me dan la pegata azul mientras comenzamos a cotillear en algunos boxes. Calentadores por todas partes, ventiladores para el casco, herramientas, slicks o gomas muy racing en casi todos las bikes, en fin, buen ambiente, y mucha gente para ser lunes.

Reviso la cantidad de "fibrosos" que se apuntan a "medios".. bueno, yo creo que algunos prefieren entrar sobrados que irse a "rápidos" donde hay algunos pájaros de cuidado. Algunos, por su mono y por lo que me cuentan, son de los que entrenan en tandas como ésta para luego correr el Manchego, por ejemplo. Las "Merkel" S1000RR van alicatadas hasta las trancas (algunas de la organización), también hay una Ninja 1000 nueva que vuela más que corre... por no hablar de algunas R6 que parecen del Mundial de SSP, joder, esas sí que son peligrosas en este circuito revirado. Paso el control de ruidos y me ponen en la pegata "3500 rpm", vamos, que tengo que pasar así por algún sitio imaginable pero que estos tios no me cuentan... no insisto nada, que les den. Destacar un par de clásicas, ¡Ducatis!, que aturden el ambiente con un sonido realmente celestial pero bestial, ja,ja, fijaos, hasta el tio de los ruidos va a pedirles que las paren un rato, que no hay Cristo que se entere de las mediciones, je,je


Por fin salimos después de los "rápidos" que ya nos han "calentado" un poco el asfalto je,je (personalmente no me gusta salir muy pronto) y frente al semáforo del pit-lane noto que me vibra el corazón un poquito. Siempre me pasa. Es lo más parecido a una carrerilla, me embarga la sensación, se me vacía la mente, casi no me acuerdo ni de mi nombre, ya sabéis, la vieja cabra todavía tira al monte aunque no ande un carajo (afortunadamente, siempre hay gente más lenta que uno).

El "briefing" es en directo, LIVE, alli mismo, en la cola del pit-lane... ¿qué nos cuentan? pues ya sabéis, momento ruidos y las putas normas... a ver, como siempre, en la Hípica hay que cortar (bueno, el año pasado habia que parar un momento, patético, ¡tipo Stop en carretera!) y no pasar de las revoluciones que te marcaron en la pegatina aquella. Hay un control de ruidos alli, un Mazda del RACE, y nos dicen que en el siguiente control, en Bugatti, el "comisario" tiene una pizarra. Si te la saca una vez, es un toque, si te la vuelve a sacar, a tu casa... (en la tercera tanda se la sacaron a uno que iba justo delante de mi y casi lo celebra haciendo un recto. La pizarra pone "RUIDO" y te señalan con el dedo, como cuando en el cole algún capullo se chivaba de ti).


Pues nada, luz verde y salimos, yo con la intención de calentar mis gomas Metzeler mixtas (delante medio racing, una buena M3 que jamás da problemas, atrás una rutera Z6), mientras sonrió dentro del casco, ¡como me gusta entrar a este circuito, aunque sea algo revirado para mi forma física! Empiezo a llegar a las eses de Le Mans donde el año pasado daba pena de lo mal que lo hacia pero, por lo visto, se nota un añito más con la Infinita y mi mejor forma (dentro de un orden) física. Pues nada, subimos por la bendita rampa Pegaso y me acuerdo del momento "ruidos". Nada, llegamos alli en grupito, o eso creia, y hay un pirulo en el suelo (de ese cono al siguiente, abajo, no se puede subir de vueltas la moto), instintivamente bajo a 5000 o 6000 rpm y me pasan por todas partes, ni Dios respeta las estúpidas normas de los ruidos (ojo, me parece bien pero me sorprende un poco porque el coche del RACE está ya dando por culo desde la primera vuelta, ¡increíble!, y te pueden joder el día). Pues nada, llego a Bugatti, esa zona que me encanta (delicada zona, ojo con hacer topes alli, abajo, en Pegio) y subimos para Monza con alegría (que gozada llevar tantos CVs en el puño je, je), encarando, luego, recta de meta con cierta "tranquilidad" (en la primera vuelta ni meto quinta)... en la segunda vuelta todo un poco más alegre y en la Hípica me vuelven a pasar estos cabrones, ni Dios baja de vueltas, me digo: ¡maricón el último, paso de hacer más el tolai aqui! 

Tercer giro, subiendo Pegaso primer mini-susto, bueno, anécdota: al acelerar a saco, justo al pasar el "puente" la rueda delantera se levanta, echo el peso hacia adelante en la siguiente vuelta para evitarlo un poco. Es típico que suceda esto en este punto. Creo que tenia que endurecer un punto el amortiguador. En fin, no me quejo, total, no puedo volver con la moto arrastrada, esa es la máxima del día, nada de rectos ni mucho menos caídas, que nos crujen y se va al garete la visita a Motorland, entre otras miles de cosas. En fin, aún así, empezamos a disfrutar y asi seguimos un ratin que se me hace corto, fin de la primera tanda. ¿Qué destacar? pues el viejo dicho de mi padre (dicho aquel día, haciendo "enduro" con su Vespa y yo detrás, por Navacerrada) de "con buena picha bien se jode, hijo" es cierto... con estos frenos freno donde más o menos debe frenar un espabilao (que no campeón del mundo) con coherencia, con dos deditos, sin ver a Dios, en suma, una jodida maravilla. Nada que ver a la bomba Nissin medio defectuosa con la que entré hace un año (ah, alma de cántaro...).

La segunda tanda es más emocionante ya pero es muy corta porque nos sacan bandera roja, el médico está ocupado y no se puede correr hasta que se libere... ok, pero al grupo que le toca le joden vivo porque es un tiempo que, con estos tios, no se recupera.

Tercera tanda sobre el mediodía. Ya tengo todo en "orden" en mi cabecita (dentro de mi modesto nivel): salimos petaos, yo mezclado con las grandes (Fireblades, la RVF750, una "Merkel", Gixxers, R1s, etc) intentando que no se nos escapen las 600 tuneadas... nada, yo no lo consigo, en Le Mans se nos piran. Subiendo Pegaso vuelvo a "despegar" cuando abro con rabia, la potencia de la Fireblade me emociona, en serio, es acojonante, habrá motos más potentes pero para mi esta tiene más que suficiente, y más en un circuito casi de karts como el hermoso Jarama... no pasa nada, seguimos aprendiendo y disfrutando... pero si me olvido de apoyarme en el depósito subiendo la rampa voy a tener algún susto...

A media tanda voy tan agustito que dejamos de ser "educados", me cepillo a unos cuantos (sobre todo en la curva anterior a las eses de Le Mans, me encanta, hablo de la rapidisma curva Varzi, a derechas) y llego hasta la RVF de mi vecino de box, un veterano con muchas batallas a sus espaldas. Bajando hacia Bugatti le alcanzo pero se me pira en las curvas. Su moto es una joya japonesa, sin papeles en España, la mítica V4 de 750 que ganó las 8 Horas de Suzuka, por ejemplo. Me dice después que apenas pesa 160 kgs en seco, que la horquilla y otros detalles son de competición. Le echa el mérito a la moto pero él también tiene mucho, muchisimo. (Le hablo luego de nuestra "cafetera", de la "Perla Negra" y me da la razón: es una moto con personalidad propia, más dificil de manejar, que la disfrutemos y no escuchemos a los jovencitos que nos critican, ja,ja)


Volvemos al sarao: también nos zurramos con una VTR SP2 y otras, también una alemana... increíble. Las 600 más preparadas no hay muchos que las echen mano, yo al menos ni puedo ni lo veo, parecemos como dos grupitos: "los SSP y los SBK". En fin, termino la tanda muy feliz, creo que empiezo a llevar la moto medio bien. De tiempos no hablamos, malos, esperados eso sí, quizá hemos bajado de los dos minutos pero todavía no hemos ido a verlos...

Cuarta tanda casi una hora después... salgo con la misma actitud, sonriendo y nada preocupado, ya me conozco a los vecinos... volvemos a apretar un poco, sobre todo en las curvas de derecha que hay antes de la recta de meta. En la frenada de final de recta suelto el gas justo antes del cartel de los 200, quito tres marchas y entro medio racing en la curva aquella. Por la mañana frenaba casi 50 ms antes, por el "por si acaso..". En ocasiones me cepillan, en otras me toca a mi, touché. A mitad de tanda, cerca de otro compi de aventuras, debo hacer algo mal con el gas porque la moto me pega una derrapada de atrás considerable... un poco más ruda y me quedo sin carnet de padre... es en Monza, esa curva tan chula y exótica... a la siguiente vuelta en la curva de entrada a meta (la del Túnel) otro susto de atrás y ahi me preocupa más el aviso porque es un punto muy jodido, si te caes ahi, metiendo tercera inclinado y acelerando, te puedes hacer pupita (y a los hechos me remito) y aparte del destrozo personal si te caes tu moto va a dar varias vueltas y cada vuelta que de calculo que seran 1000 euros o por ahi... Pues nada, termino la tanda mosqueado porque noto algo raro atrás... ¿será falta de confianza, mala presión?, ¿será verdad que estábamos llegando al limite del rutero Z6 trasero? puede ser ambas cosas, no lo sé, pero lo que sí sé es que no tengo intención de un tercer susto-con-papeletas-de-hostia porque seria una pena terminar el dia de mala manera... llego al box y decido no salir en la última tanda. Oscar me anima a salir pero más despacio... pero no, me niego, no quiero salir para ir el porras, lo siento, uno tiene su pequeña honrrilla, ja,ja...

Pues ya está, siento el tocho, pero así no se me olvida a mi tampoco. Pena no poder entrar cada 2 o 3 semanas, creo que con esa frecuencia, en 5 años, seria uno de los líderes del "trofeo RACE post-cuarentones" ja,ja,ja,ja, en fin, qué pena de vida, si escribimos un tocho así por unas simples tandas como algún día hagamos algo más .. no va a ver gigas o papel que soporte tanta parrafada, sorry!!!

Gracias por la paciencia y Vs infinitas.
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Ufff, se acabó el ladrillo... pero antes de cerrar... agradecer a Raquel su presencia, ¡que nos cuidó tan bien como siempre, aparte de sacar algunas fotos chulas!, a mi padre que, como siempre, estuvo pendiente de esos detalles que a los novatos se nos escapan, a Oscar y July, por supuesto, a los compis de box y a los organizadores. Gran lunes, mereció la pena pedir un día de asuntos propios, buen ambiente y, afortunadamente, muy pocas caídas. Volveremos antes o después, claro que sí, ¿quién sabe? tal vez algún día hagamos unas vueltas decentes. Como me decian hace más de 20 años alli mismo: "quién sabe ir rápido en el Jarama, va rápido en cualquier pista", pues nada, ¡habrá que seguir intentándolo!

GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...