Yo también sobreviví a la batalla del Bol d’Or 2011


Parte de guerra del soldado Luigi (número de chapa: 147):

Fecha de la batalla en la pista: 16 y 17 de abril
Lugar: Circuito de Nevers Magny-Cours (Francia)
Motivo: 24 Horas de Bol d’Or (primera prueba puntuable del Campeonato del Mundo)
Fecha de movimientos del grupo expedicionario: Del 15 al 18 de abril.
Estado actual: sin heridas de guerra pero muy impresionado.


Diario de bitácora, Viernes 15:
Salimos de un caluroso Madrid pasado mediodía, después de escaparnos del “cuartel” un par de horas antes de lo habitual. Mi pelotón estaba formado por EduardoCBF (alias “dios de la lluvia”, alias “capitán Pescanova”) y por mi. En las últimas semanas diversos problemas obligaron al general Luis Sr. y al experto en autodestrucción "Er Pirito" a quedarse de retén en sus respectivas bases.

Estado de nuestro armamento: En mi caso con todo el armamento a punto (incluso limpio) pero con los mínimos accesorios indispensables a bordo, o ni eso… Se me olvidó el saco de dormir de campaña aunque, en honor a la verdad, una parte de mi cerebro lo recordó perfectamente pero, aún así, lo dejó tirado en el coche por aquello de ser más “efectivo” en el combate y, como no, ante las dificultades de llevarlo en mi vehículo.

Estado del armamento del “dios de la lluvia”: su motocicleta llevaba la mierda habitual. Como además es negra, él va de negro y sus bultos son oscuros prefiero omitir que parecía en su conjunto. Destacar que tanta mierda a bordo (salvando al piloto, claro) penaliza gravemente su relación peso/potencia. Motivo: Se esperaban lluvias, antes o después, era estúpido lavar la motocicleta los días previos.

Primera sorpresa: Con un ritmo alegre (incluso) llegamos a nuestro primer punto de paso... ¡sin haber metido reserva en la Fireblade! Tan difícil de creer que solo el palo de 4 euros por coca-cola nos despertó del sueño. Era el kilómetro 202 de la “autovía” de Barcelona, estación de servicio El Espolón. La próxima vez bebemos agua en los lavabos.

A continuación comenzamos a transitar en un campo de batalla inesperado: docenas de kilómetros en obras a lo largo de todo el camino hasta Zaragoza. Destacar las curiosas chicanes que nos encontramos, del todo agradables cuando no encontrábamos civiles enlatados por medio. Desgraciadamente, llegando a la capital maña el único carril se saturó de civiles y nuestra gloriosa media cayó en picado hasta que, por fin, atravesamos el gran Ebro y enfilamos, libres, la de peaje (¡sacrilegio, señor, lo sé!) para que nos cundiera y poder recuperar tiempo y llegar más o menos a la hora prevista al punto de reunión en Barna. Destacar que seguíamos mirando hacia los cielos esperando el (valga la "rebuznancia") esperado tormentón pero… ¡¡no caía ni una sola gota de agua, intolerable!!

Recogimos al resto de integrantes en un bonito establecimiento donde degustamos una Coca Cola a precio razonable mientras admirábamos el “trabuco” que habia atado al lado izquierdo de su BMW el compañero polaco Tomás, cañón que tenia pinta de pata de cerdo, con su pezuña y todo mirando hacia nuestro destino. Ok, salimos junto a Jorge (Hornet) y al zumbado de Isma (Fireblade) que esta vez no llevaba el jamón mencionado en su montura. Salimos pitando sobre las ocho de la tarde, dirección La Junquera donde recogeríamos al veterano Roque y su legendaria FZR de 1989.



Justo empezaba a anochecer un poco cuando los madrileños cambiamos el ritmo, pasando del trote al galope. Esta vez fue el capitán Pescanova quién, de repente, nos pegó una pasada tan fulgurante que yo busqué con la mirada su moto para estar seguro que no había cambiado su sosita CBF por una RR allá en L’Hospitalet, donde las coca-colas razonables… pero no, era ella, la de siempre: la moto más guarra del hemisferio norte. Su dueño retorcia el gas como si fuera directo a una cita con la conejita PlayBoy del año. Por cierto, seguía sin llover, nos estábamos empezando a enfadar.Pues sí, en ese preciso instante, como se alejaba el capitán a dos mil millas por horas, la ley de Murphy propició que, obviamente, nos saltáramos la gasolinera prevista y al último invitado que, tal vez, nos vió con cierto asombro mientras los dos madrileños seguían corriendo como si fuera su último viaje ante la mirada de estupor de los polacos que estaban ya en estado “fliposo total” mientras subian marchas como locos para pararnos.

Una vez reconducida la situación, de noche, sin lluvia, recordando los ataques epilécticos que nos dan en ocasiones (como el mencionado), pasamos a territorio galo donde, ahora sí, podemos enroscar un poco más el puño derecho sin mirar tanto las cunetas.

La experiencia de echar el caro carburante fue, como siempre en esas tierras, o muy fácil o muy difícil. A aquellas horas de la noche éramos los únicos inquilinos de la estación de servicio pero fácilmente consumimos tres cuartos de hora mientras decidíamos, sabiamente, que el jamón y la oscuridad nos invitaban a buscar algún Ibis y comenzar la primera mini-fiesta. Asi fue. No fue difícil encontrar un establecimiento dónde fuimos admitidos. Antes, tuvimos que tomar la salida de la autovía in-extremis, con un grado de inclinación en la moto impropio de esas horas. Cosas que pasan cuando casi te la pasas. Algo después, de repente, en la habitación que sirvió de salón festivo, vimos aparecer una botellas de Rioja estupendas y más viandas: choricito, butifarra, tomate, pan... pan por gentileza de la gala del hotelito, qué maja, tres barras, una por habitación... El jamón no se inauguro esperando su momento glorioso en Magny-Cours, ¡gran decisión! Me hago una bonita foto con él a modo de guitarra, con mi camiseta de AC/DC, qué menos...


Sábado 16:

Nos levantamos bien pronto sin haber dejado centinela (todos estaban fatal y eso que apenas empinamos el codo, 1 de las 3 sobrevivió) y a las siete y poco de la mañana toda el batallón se encaminó tierra adentro, ansiosos por descubrir de nuevo la famosa Galia, esa tierra tan llena de vida y buen rollo. Era muy temprano pero con muchas ganas nos acercarnos a la preciosa e histórica ciudad de Beziers (¡otra vez que no paramos!) y a la zona que precede al famoso viaducto de Millau. De repente, una pequeña escaramuza: llegan curvones infinitos con buen asfalto, la vanguardia aligera rozando los 200 y el resto de la tropa no puede más que verse contagiado por el cachondeo. Sin apenas tráfico y con una climatología muy benigna nos metemos una media horita casi racing, buen entrenamiento, sí señor. Zona muy recomendable para todos los amigos a las curvas. Llegamos al viaducto pero no paramos, seguimos a toda leche mientras reconocemos que el único coche que va sin ritmo y por el puto medio es... ¡¡español!!

Llegamos al circuito justo a tiempo pero sin gasolina. Falta una hora para ver la mítica salida de la prueba y comenzamos a persuadirnos que lo mejor es buscar la gasolinera cercana porque vamos más tieso que la mojama. Llegamos a tiempo pero la recta de meta está justo al otro lado de dónde está el "camping". Nos conformamos con ver el pelotón de grandes pilotos llegar juntitos y veloces al ángulo del circuito, ¡impresionante!

Luego tomamos la primera cerveza mientras buscamos los chiringuitos unos cientos de metros más arriba. Pedimos nuestros bocadillos mientras un galo que ya no cumplirá los 60 se nos mea casi encima mientras una matrícula en su frente anuncia que tiene todos sus papeles en regla (¡o eso creo!). "Se despide" del mostrador tirándonos parte de la cerveza de Jorge. Por lo visto en esos primeros minutos, alli es típico estar muy pedo desde un día o dos antes de la salida de las 15h00 del bendito sábado, festividad sin duda de la prueba más añeja del Endurance galo. 

Como este individuo vemos más muy pronto. Era predecible, ¡son galos!, pero nunca terminas de acostumbrarte. Tampoco nos acostumbramos a ver tanto gabacho lucir canillas al aire, lo cual explica porqué caminan tan despacio. Aunque tantos pantalones por los tobillos… ¡¡no auguran nada bueno!!Montamos tiendas, seguimos dando vueltas, disfrutando del ambientazo… ¡¡Cuánto público!!, ¡¡“igualito” que en España!! Sin duda los más sosos nosotros, parecemos salidos de un convento al compararnos con la fauna que nos rodea en el "camping" verde (lo llaman la jungla, según nos comentaron los de Folch) mientras el sol nos acribilla minuto a minuto. ¿Pero es que de verdad no va a llover..........????

Llega la noche y las primeras hogueras se transforman en pequeños incendios. La temperatura baja gradualmente a medida que se oculta el sol pero... ¡no hay problema!, aquellos viejos Citroen o Renault sin puertas y sin techos que habiamos visto horas antes por el "camping" conducidos por franceses en pelotas ahora están sirviendo de "fallas", una tras otro, no hablamos de dos o tres vehículos... Aparte de algún corte de encendido y de las tipicas llamaradas gigantes de algún motor metido en un carrito del hipermercado lo de los coches ardiendo nos llama poderosamente la atención, ¡qué espectaculo! Eso sí, ningún incidente, ninguna pelea a la vista, nada, parece un agradable caos debidamente ordenado y conocido.


Abrimos el jamón y empezamos a cenar como marqueses. Qué bonito es vivir así, ¡pena que dure tan poco! La BMW de Tomás es algo así como un autocaravana, tiene de todo, maletas por todas partes, solo falta un microondas y la sauna pero... bueno, no hace falta. La única botella de vino que sobrevivió a la noche anterior nos facilita que pase mejor el cerdo por el gaznate. El cuchillo jamonero hace su función. Volvemos a la fiesta, a alucinar... desde luego, no hay bomberos ni gendarmes a la vista, creo que es "tierra libre" o el plató de la próxima película de la saga "Mad Max"... ¡Irreductibles estos galos!, pobres romanos sin duda... hasta vemos un par de ellos totalmente uniformados como antiguos guerreros espartanos (¿estaria Jorge Lorenzo por alli?, ¡no, no creo!) mientras torturan sin piedad el motor de una Bandit 1250 animados por el aplauso general del populacho. ¡¡Aqui solo falta una buena mascletá en condiciones!!

Apenas he dormido dos horas y pico, sin saco, rodeado de ropa y bolsas de deposito, me levanto con cualquier excusa pero no orino solo (aquel gran dicho español se cumple). Después de regar nos vamos a ver las carreras. Son las cuatro más o menos. En la pista, la competición es sencillamente magnífica. Mucho nivel. Visitamos el paddock y estuvo bien pero lo que vimos en pista, mejor.

El equipo que más llama la atención es el "TT Legends" formado por cuatro pilotazos, todos ganadores o punteros del TT de la isla de Man. McGuinness, Amor, Plater y el bueno de Cameron Donald con el que puedo intercambiar unas frases y hacerme una foto. El equipo francés Yamaha de David Checa no ha tenido suerte. En el primer relevo cayó su compañero, Foray, pero ya están recuperando. Volvemos a conducir nuestros pasos y nuestras miradas a las tantas de la madrugada al ángulo, ¡¡como llegan estos chicos!! Es de noche pero parece que siguen a toda pastilla. En las tribunas todavía hay mogollón de gente, ¡grandes esta afición! Como nos dijo la gente del equipo Folch por la noche los muy buenos recuperan a los buenos, así es. En primer lugar sigue el equipo favorito, el SERT, tiene todas las papeletas para volver a ganar la prueba.

Domingo (con luz): 

Cuando amanece el sonido de la jungla disminuye ostensiblemente. Veo incrédulo algunos cuantos dormidos boca abajo, totalmente boca abajo, dudo si están vivos o muertos, y en aquel caso me pregunto cómo pueden respirar con la boca y la cara tan metida en la tierra. Dan ganas de pisarlos para ver qué pasa. Pena que me den idem. Otros duermen con la chupa de cuero todavía puesta, de lado en el suelo, sin saco y sin nada. Verás cuando se despierten... y mientras, buscando alguna lumbre viva, Jorge, Isma y yo nos apalancamos finalmente en un campamento vikingo donde ha debido pasar de todo. Todavía queda algún banco de madera en pie y me tumbo para cerrar los ojos y dormir unos minutos. En unas horas arrancaremos las motos y hay que disfruta, carpe diem. Desmontamos los trastos y la expedición se despide de la batalla del Bol d'Or con ganas de repetir el próximo año... ¡pero acompañados de valencianos y sus tracas!, sin duda... ¡es lo único que falto aquella noche para quemar el "camping"!!! Para rematar el buen ambiente con aquellos galos a uno de los chavales de al lado le encontramos su móvil... otro que nos quiere invitar a su brebaje para desayunar. No, merci, ¡a saber qué es eso que estáis bebiendo!


De la vuelta se podrian contar muchas cosas, señor, pero algunas son realmente increíbles. Jorge, nuestro campeón de las nakeds (no veas como hila), se debió quedar con sed y confundió el caldo riojano con la gasolina de su tanque. Ahh, que nos quedamos sin gasofa... bueno, dimos un pequeño rulo y asunto solucionado. Dar las gracias a esa asociación motera francesa que, habitualmente, montan unas buenas carpas y te invitan a un refrigerio en cualquier zona del país... esta vez nos tocó a nosotros, ¡chapeau!, gracias Francia por poner varios peajes gratis para los motoristas que acudían a la cita de Magny-Cours. Y, para terminar, destacar que fuimos testigos (y víctimas) de un auténtico campeón de free-style sin anunciarse, ese veterano que nos hizo todo tipo de acrobacias en marcha, pasándonos por el arcén a más de 200, etc, etc, en suma, dando por culo pero bien... sí, el de la FZR, Roque, o "Tío Sam" para sus amigos, tipo peligroso sobre dos ruedas, una pena, y a su edad... "Si se llega a caer yo no paro"... normal cuando te han tocado las narices en marcha durante cientos y cientos de kilómetros. Que cada palo aguante su vela, primera y última vez que compartimos asfalto.

Un abrazo grande para Tomás, Jorge, Edu e Isma, ¡¡otro viaje para recordar!!


Grande y mágico Bol d'Or, ¡¡grande y mágica Resistencia!!

Dónde habitan los sueños…


Escuchar a Julito indicarnos qué hacer con el aceite de la Ducati, hace dos domingos en el box 31 del circuito de La Torrecica, es de esas cosas que no tienen precio. Mejor no contarlo, ¡nadie nos creería! Escuchar los consejos de mi padre y percibir la gigantesca ilusión de Isma, tampoco tienen precio pero sí se pueden contar. Ver la alegría de mi hija al ver a su padre disfrazado de pilotazo tampoco tiene precio. En fin, podríamos subtitular este post como aquella película de los hermanos Marx o aquel gran dísco de Queen, “un día en las carreras”, por todo lo vivido en aquellas escasas horas. Al final nos estamos saliendo con la nuestra, con jugar a ser pilotos, modestamente claro está, aunque no precisamente gratis en tiempo o medios. ¡Qué cara es esta pasión!, ¿verdad? No, no nos vamos a quejar, nadie nos ha obligado. En todo caso, ¡como disfrutamos con los amigos de MOCLAVA y sus tandas “primaverales” ese domingo!, el mismo día que se corria el Mundial en Jerez.


Normalmente estas tandas son los “IRTA” de los pilotos españoles que participan en carreras de Clásicas aunque no es nada extraño ver en “parrilla” algún veterano foráneo. Ducatis, Ossas, Montesas, Bultacos… hasta alguna añeja Lube como la que a veces pilota todavía el gran César Gracia. No es raro encontrarte en las tandas de MOCLAVA a grandes pilotos veteranos como él o don Paco Román. Todo un lujo. Juventud y experiencia, veteranos, novicios y los que estamos en el “tramo medio”, todos compartiendo la misma afición, una y otra vez. Qué bonita canción… Si lo piensas fríamente la situación es paradójica, como casi siempre. El futuro del planeta está, como de costumbre, en entredicho. La capa de ozono ha vuelto a menguar. El paro sigue campando a sus anchas. Nos va a costar años recuperarnos de la famosa crisis. Todo pinta un poco negro. En fin, podemos seguir un buen rato recordando malos rollos, por no hablar de los pobres japoneses… y mientras, en La Mancha, una banda de locos vuelven a jugar a las carreras. Como los niños pero con más canas, palabra que rima con ganas, por cierto.


Pues sí, a pesar de los cielos (y nunca mejor dicho), ¡por fin estrenamos nuestra “perla negra”!, esa Ducati 900ss que estamos comenzando a conocer y a mimar. Solo pretendemos divertirnos (claro, ¿qué otra cosa podemos pretender, melón?) y para ello tenemos que comenzar por el principio. Cuando miramos el calendario y las rodadas pensamos ¿qué mejor escenario que rodeado de los amigos valencianos (Paco, Alberto, etc) de MOCLAVA? Pues hacia allí que enfilamos muy temprano, con ganas aunque no todo fue tan sencillo. Vaya unas semanitas de glorioso infarto. Que si la batería está muerta, que si faltan tornillos, que si la aguja del cuentavueltas va loca… en fin, todo eso eran bobadas, fáciles de solucionar. Que si vueltecita por el polígono para probarla, a la antigua usanza, mientras me ven los Civiles y, poco después, nos localizan y me preguntan qué es “aquello”… Y el “gran” problema de esos primeros días… el colín es pequeño, ¿tan grande tenemos el culo? no, pero si nos comparamos con sus antiguos dueños... pues sí. No podemos movernos, vamos sentandos como aquellos viejos clics de Famobyl en sus caballos ¿os acordáis? Pues algo así. Bien para ir en linea recta pero chungo para moverte un poco en los virajes. Luego el tema logístico… que si el coche y la bola lo pone fulanito y nosotros el remolque… que si tenemos que revisarlo porque tiene una pinta dudosa, que si se confirma el coche y la bola pero tendremos, primero, que llevar su moto hasta la nave… todo entre semana, buscando huecos a lo largo del día y coordinando a tres o cuatro personas, ¡entretenido!


Todo eso mereció la pena. Escuchar el sonido atronador de la Ducati (¡Akras recortados!) dentro del box fue un subidón increíble de emociones. Fue como darte cuenta que es verdad, que no son ilusiones imaginadas las pajas mentales del último mes, que esas semanas de incertidumbre han sido fructíferas, que toda la movida ha valido para algo. Por supuesto, se suele mitificar y exagerar las sensaciones pero, esta vez, creo que estoy siendo bastante literal. Yo tenia una curiosidad infinita por ver cómo rodaríamos con la “perla” pero, aún así, cedí amablemente “mi” turno a Isma, para que la estrenara él en pista. Total, yo ya la había probado en el polígono de Valdemoro. Además, con su feeling de circuito sabia que nos podría transmitir un primer balance general del estado de la moto bastante concreto. Así que, tras muchas risas y su típico ritual para ponerse el mono (o la funda, según se mire, ja,ja) el figura salió al pit lane y la música celestial de la italiana arrasó todas las melodías japoneses habituales que intentaban reinar en el ambiente.

Era fácil detectarle, vuelta tras vuelta… ¡¡por ahí llega!! Pasaron los giros y los minutos bajo la ligera lluvia incesante y la “perla” y su piloto regresaron a boxes. “Se menea de delante”... vaya, algo tenía que pasar, era lógico, a saber cómo estaría el aceite de la horquilla, por ejemplo… y no teniamos tiempo para hacer muchos milagros. Los cielos pasaron del gris al negro y comenzo a llover un poco pero.. ¡no habia otros cielos opcionales! Dejamos de preocuparnos porque no conducia a ningun lado, solo habia que ser fino y comedido, total, ¡nos estábamos conociendo! Llego mi turno. Emocionado y espectante, como tantas veces. Sali bajo cuatro gotas que luego se multiplicaron (en Jerez, al mismo tiempo, en el GP de España, también llovia, y Rossi tiraba horas después a Stoner, ¡casi ná!) No vibraba tanto como imaginaba pero más que mis japos, claro. El sonido inundaba mi entorno. Fui tocando el freno un poco para ir "conociendolo", mientras me daba cuenta de lo agil que era la moto. Al primer aceleron serio comprendi que la tipica tracción Ducati, obviamente, ¡estaba alli debajo! Pasaron algunas vueltas tranquilas y luego comencé a apretar un poquito, prohibiéndome caerme. A final de recta varios latigazos consecutivos me obligaban a dar un golpe de gas en vacio obligado en cada vuelta mientras reducia marchas, esas cosillas que haces a veces por instinto pero que con según qué motos es obligatorio. Terminó la tanda y regresé feliz. Buenas sensaciones, el chasis es una tabla, los frenos una maravilla, moto casi de competi, con alma, pelín guerrera, justo lo que buscábamos desde hace ya muchos meses…¡espero!, bueno, de acuerdo, no corria mucho, pero como llovía, yo al menos no busque limites, rodábamos en dos minutos casi todas las vueltas, unos lentorros, sí. Vale, no es una Superbike moderna, tampoco nosotros somos muy modelllnos pero algo vamos a disfrutar. Piano, piano…

Al margen de la Ducati, y de esos pequeños grandes momentos, cuando montas los calentadores, revisas el aceite, poner nuestro famoso dorsal número siete (por Barry, por Checa), etc, etc, grande fue convivir un día entero en ese “hábitat” lleno de amigos, quemaillos, sonidos de otros tiempos y piques. Destacar la labor y el humor de Paco Motos, ese monstruo que igual corre en La Bañeza que prepara, sin descanso, año tras año, estas tandas para sus amigos. También señalar a mi padre, una vez más, con su cronometro Heuer colgado del cuello, el mismo que usaba en sus buenos tiempos de regularidad. ¡Qué haria sin mi "Team Manager"! A Santi y a Juanmi con ganas de quemar gomas (¡no pudo ser, sobró agua!), a Paquillo con su insuperable afición y tenacidad; a los expilotos de velocidad que pudimos ver, a los pilotos de las RDs y RGVs, a los guiris como Mick, el que corrió algún T.T., que se reía de nuestra preocupación por la lluvia… Aqui una foto con él y Paco, que buen ratillo, señores...


Sí, grandes momentos, que pena que duren tan poco, un día, una jornada. Sabíamos que el día anterior y el posterior a ese domingo iba a lucir un sol de p. m. y así fue, claro, nos miró quizá un tuerto pero no era suficiente para cancelar nada, claro.Y que bonito que la familia te acompañe, o parte de ella. ver a mi padre y a mi hija Laura disfrutar de cada minuto me daba unas "revoluciones" extras pintándome una sonrisa en la cara, ¡ojala lo repitamos muchas veces!


La verdad que no puedo contar mucho más sin repetir palabras. Nos faltaron horas y un poco más de sol. (También unos muelles de horquilla, ya puestos). Los tiempos fueron mejorando a medida que pasaron las tandas aunque, en mi caso, no me encontré en ninguna del todo cómodo por los vaivenes de la horquilla y los inesperados rebotes del amortiguador. Sí, ya estamos con excusas, ja, ja, ja, pero, eso sí, una vez en curva, disfruté como un enano, es una moto que gira fácil y rápido… claro, es Ducati, al menos las de este nivel giran bien, seguro que Rossi tiene más problemas con la Desmosedici pero, bueno, su ritmo creo que es un “pelín” más alegre. Me encantó el pique sano de la última tanda entre Santi, Juanmi e Isma. ¡Pena no haberlo grabado! ¿Dónde habitan los sueños? Siempre lo hemos dicho, en los corazones. 


De izquierda a derecha en la foto: Paco, Santi, Juanmi e Isma. Terminó la jornada y me toco traer a Madrid la Gixxer 750 de Juanmi ya que el carro se lo llevaba Isma con la Ducati y aquel tenia que conducir su coche. No problem, me abrigué un poco y salimos hacia Madrid. El problema fue que la ligera lluvia se incrementó y antes de llegar a Tarancón estaba un pelin calado. Luego, llegando a Madrid vi como apuraba demasiado la reserva de gasolina. De repente surgio la alarma mental, ¿y si no llegaba "vivo" a Moratalaz...? Muchas ganas de buscar gasolineras no teniamos, habia sido un día muy, muy largo... pero llegamos al garaje y por fin cada mochuelo se fue a su olivo.


Ya llegando a casa recordaba a varias amigas piloto que andaban lesionadas, ¡qué duro es correr! A nuestro nivel la cosa cambia, claro, aunque estamos ansiosos por seguir “leyendo” el nuevo capítulo de la novela que nos hemos inventado gracias a la “perla negra”. Un abrazo en especial para Julito, Santi y para Isma, mis tres compañeros de aventuras racings en los últimos tiempos. Grandes, un honor compartir tantas cosas con ellos. Casi cada día pensando un poquito en la próxima… por culpa de esa biela loca que sube y baja justo dónde habitan los sueños.

¿Qué memoria deportiva tenemos en España?


Ojala no tuviera motivos para escribir estas líneas. Ojala fuera un pequeño delirio nostálgico o un afán de protagonismo literario pero no, me temo que no. Mucha mala leche acumulada y cierta decepción renovada, así de simple. Supongo que muchos ya lo sabréis. La cuenta atrás ya ha comenzado. Después de muchos años de sustos y amenazas ahora parece que sí, que la cosa va en serio, la destrucción está en marcha. Ya se han puesto en movimiento los decisivos engranajes legales y administrativos para que el Jarama, el mítico primer circuito ¿permanente? que se construyó en nuestra piel de toro, pase a “mejor vida”. ¿El motivo? Ya lo sabéis, ¿verdad?, construir una urbanización, perdón, ganar dinero, mucho. Como tenemos en España “tan pocas” viviendas vacías tenemos que construir más urgentemente. Dicen los veteranos, periodistas o simples aficionados, cuando se habla del Jarama y de la guadaña que pende sobre su cuello, frases del estilo “¡Con lo que costó conseguirlo!”. Pues sí, señores, con la excusa de que a) se ha quedado anticuado (¡¡ni que el mundo de la moto ni el automovilismo comenzara y terminara con los pilotos y los campeonatos de élite solamente!!), b) que molesta a los vecinos (claro, pobrecitos, fueron realojados allí en contra de su voluntad y ¿después? ¡les construyeron un maldito circuito al lado!) o c) no es rentable (claro, en lugar de cambiar al pastor matamos a la oveja). Ironías aparte, porque el tema es muy serio, hay que reconocer que la gestión será mejorable, que sus tierras son, sin duda, muy golosas para tanto especulador ávido de nuevos negocios, que hace años ya que se quedó pequeño para albergar una prueba puntuable del Mundial. Todo esos argumentos son reales pero no son, ni de lejos, suficientes para destruir el Jarama. Por lo visto, el ayuntamiento de la localidad de San Sebastian de los Reyes ha tomado la decisión, esgrimiendo como argumento que el Jarama cuenta ya con una estructura «obsoleta para su función específica» y que, además, se encuentra situado entre suelos residenciales «con las consiguientes molestias y colapsos en la A-1» para todos los vecinos. El concejal de Urbanismo de la localidad, advirtió que éste sólo es el primer paso de una operación que no cristalizará hasta dentro de «dos o tres años».

Dos o tres años… y uno se pregunta, ¿qué vale el esfuerzo y la ilusión de las generaciones que nos precedieron? ¿Qué tipo de memoria histórica y deportiva tenemos en este país? Tantas fotos y sonrisas por el mundo y en nuestro patio no hacemos más que olvidar o defenestrar nuestros viejos retratos. Sencillamente, esa gente que apenas tiene sangre en las venas, se quiere cargar el circuito que más Grandes Premios de España ha albergado durante nuestra historia reciente. El circuito que vio encumbrar al mismísimo Angel Nieto, nuestro campeón más laureado. El circuito donde varias generaciones y pilotos de la talla de Herrero, Agostini, Sheene, Roberts o Spencer ganaron carreras memorables haciendo si cabe más grande el motociclismo.

En España parece que no es suficiente con que olvidemos a viejos héroes motociclistas como Paco González, diez veces campeón de España, decano de toda una generación valenciana motociclista. ¿Sabéis lo que han contestado alguna vez las autoridades? Que poner su nombre a una curva en Cheste “no da votos”. Ya sin careta, directamente.
Parece que no es suficiente con que nuestro héroe Santiago Herrero siga sin tener una curva o una calle con su nombre (menos mal que ahora, entre los aficionados y ciertas revistas, estamos moviendo el asunto, a ver si se le cae la cara de vergüenza a quién decide). Parece que la figura de Herrero no es suficiente para que Dorna, empresa española con vocación internacional (como bien recuerdan) proponga su nombre en el “comité de sabios” como candidato a sus premios “The Legends”. Cortésmente, indican que es una compañía internacional y que su obligación es a nivel mundial (claro, España no debe estar en el mismo planeta) y que el nivel de exigencia es altísimo… ¡qué chasco, señores de Dorna, al menos pensábamos que lo iban a proponer! No es suficiente con que el gran Víctor Palomo tenga una curva en un circuito donde no nos dejan apenas rodar y donde, para defenderlo, su promotor tuvo que hacer ¡una huelga de hambre!; parece que no importa tampoco que figuras del calibre de Joan Garriga o Min Grau (entre otros pilotos vivos) pasen desapercibidos como si no hubieran llenado de gloria nuestro deporte... Tampoco pasará nada si Angel Nieto desaparece sin haber recibido un premio que merece más que muchos que sí lo han recibido (El Príncipe de Asturias, supuestamente, un galardón que se otorga por la larga trayectoria de sus premiados). Podíamos seguir poniendo ejemplos pero no quiero aburriros.

¿Os imagináis a los alemanes destruyendo el mítico Nurburgring (el viejo trazado de 22 kms) incluso ahora que están pasando serios apuros financieros, para construir rentables hotelitos, chalés o campings?? Yo no. ¿Os imagináis a los californianos destruyendo Laguna Seca para construir un rancho? ¿A los italianos urbanizando las hectáreas que ocupa Monza o Misano? Y qué decir de los ingleses… ¿os imagináis que convierten Donington en una alegre campiña para los boys-scouts? ¿Os imagináis Madrid sin la Cibeles, a Barcelona sin su Tibidabo?
¡Cuánto tenemos que aprender! Hay países que saben recordar a sus héroes, conservar sus monumentos, respetar su historia en suma, otros no. A nosotros nos ha tocado la cruz, un pequeño inframundo lleno de leyes y de dirigentes que, entre otras cosas, aprueban por Real Decreto (303/2011) una limitación de velocidad máxima que es contrario a la Ley de Tráfico. No hay que ser muy catastrofista para darse cuenta qué motiva a unos y qué anima a otros. A veces veo las noticias de lo que sucede en el norte de Africa y me pregunto si es lo que deberiamos hacer por este atropello y por tantos otros…
Mucho sacar pecho por los títulos conseguidos en el 2010, mucho decir que somos “los mejores” pero da vergüenza ajena ver como “entre todos la mataron y ella solo se murió”. ¿Dónde estás, Federación? ¿Qué dices, RACE? ¿Qué dices, Comunidad de Madrid? ¿Cuántos caramelos os han puesto a la vista?
Dentro de unos días se celebrará el "Mike Hailwood Memorial Run". Se cumplen 30 años de la desaparición del, posiblemente, piloto más grande de la historia, Mike Hailwood. El punto de partida es la antigua fábrica de motos Norton en Aston, Birmingham. La comitiva va hasta Portway, lugar del fatal accidente y luego se dirige a la iglesia de Tanworth-in-Arden, dónde está enterrado. Qué envidia sana me dan los ingleses...

Señores especuladores, aunque les importe una mierda, ese circuito se llamaba Circuito Permanente de El Jarama, y fue el primero, permanente, de toda España.
¿Qué tipo de memoria histórica y deportiva tenemos en este país?

Los homenajes... mejor en vida

A lo mejor caímos en la tentación de mirarnos el ombligo, del autobombo, de echarnos flores como si fuéramos campeones del mundo en algo. No lo sé aunque, modestamente, creo que no, que no caímos en esa trampa. Quizá porque no le dimos más importancia que la que tenía. Simplemente fue un sencillo acto de justicia y aclamación entre amigos, ni más ni menos. Tanto admirar a héroes míticos, vivos o muertos, y resulta que siempre hemos tenido uno tan cerca que casi lo veíamos como algo normal. Seré juez y parte de la cuestión pero creo que no exagero si digo que la mayoria pensamos que, relamente, el protagonista de esta historia es un tio muy grande, un motorista eterno, de la vieja escuela, silencioso, radical, discreto a menudo pero siempre incesante. Cierto, un científico de vocación jamás se jubila... un motorista "sanguíneo" tampoco.

El caso es que teniamos ganas de rendir un pequeño homenaje a ‘El Motorista’ ¿y qué mejor lugar que en nuestra querida invernal Estrella de Javalambre para hacerlo?, ¡no se me ocurría un escenario más apropiado! Asi que avisé a los amigos y pronto preparamos un “plan” con la ayuda de Peter y sus colegas del MCZE, organizadores de la Estrella (por enésima vez: ¡gracias!).

El domingo 30 de enero, antes del sorteo de regalos, Peter se subió al escenario y habló del madrileño que le habló hace veinte años de aquella aventura italiana que era la Stella Alpina. Luego llegó el momento entrañable de la entrega de la placa. Fue muy emotivo, sencillo y sin pecar de pesados. El viejo maestro se nos emocionó un poco justo después de coger el micro y dejarnos bien claro que todavía hay planes futuros, incluyendo una subida cronometrada nocturna para, tal vez, la próxima edición de la Estrella. En fin, hoy tengo ganas de hablar de mi padre.
De pequeño ya me di cuenta. No todos mis amiguetes y vecinos tenían un padre que había sido corredor de motos y luego rutero incansable, por no hablar de su faceta como mecánico, creador de pequeñas motos y de extraños inventos como aquella aspiradora con la que pintó una vez una de las motos de los "Cuervitos” (de la Escudería Los Hierros, mejor dicho). Durante años, sufrí y aprendí algunas cosas y eso que soy bastante torpe (sobre todo con la mecánica) mientras disfrutaba y conocía sus convicciones, sus amigos, sus broncas terribles y sus pequeños y grandes sueños. Algunos al alcance de cualquiera que lo desee de corazón, otros solo viables si existe un montante económico por medio. Aprendí que excusas para no hacer grandes cosas en la vida hay muchas, muchas... casi siempre consiste en lo mismo, en la misma elección: el camino correcto o el camino fácil... él lo dejó claro con sus acciones.


Muchas páginas llenaria con todas sus ideas, proyectos, anécdotas y sueños. Solo comentaré algunas cosilas. Primero, los dos sueños que no ha conseguido. Dos sueños que destacaban, quizá, por encima de otros. Uno era viajar a la concentración de Elefantreffen, viaje que por un motivo u otro (casi siempre las penurias económicas abortaban el intento) se fue retrasando y, cuando se inició, no terminó con éxito. El otro, mucho más especial y difícil, era bajar al desierto, al mítico Tamarrasset, por dónde ya habian pasado multitud de participantes del París-Dakar, por ejemplo, y docenas de aventureros anónimos con motos totalmente "improcedentes" para la mentalidad actual: viejas Sanglas 400 azules, Vespas o pequeñas Yamahas 125... Todos esos reportajes están todavia documentados en su librito "de guerra" (junto a mapas, reseñas, referencias e ideas de todo tipo sobre el mundo de las dos ruedas) . ¿Qué atracción nos brindaba el desierto?, ¿por qué todavía pensamos que hasta que no pisemos su infinito manto dorado no habremos vivido una auténtica aventura?, ¿será esa sensación de libertad y gloria que una vez en marcha quisó trasmitir por televisión aquella piloto española que participó hace pocos años patrocinada por Caja Postal? Tal vez... ojala un día tenga la respuesta. Al final mi padre no ha podido cumplir estos dos sueños pero no se queja. La cita alemana ya no es tan apetitosa a sus ojos y bajar a Argelia es, desde hace ya muchos años, casi imposible. Si a eso le sumamos su delicada salud de hierro se comprende lo de "al final" de la frase anterior. El maldito dinero que nos faltó para tantas cosas, para tantas carreras y viajes, para tantos proyectos, no evitó que el amigo volara libre y viajara sin parar por España y por Europa solo o acompañado, año tras año, con cualquier excusa. Porque también hay que contar los sueños, pequeños y grandes, cumplidos: corredor de Montesa, pionero de la ruta en este país, cofundador del MCT, organizador de concentraciones, carreras y motoclubs... amigo inseparable de los franceses de Olorón, testigo directo de aquella mítica concentración de Andorra de 1974, colaborador durante años en Solo Moto, restaurador de viejas máquinas, etc, etc, ¡hasta motorista en la Vuelta Ciclista a España! Es curioso, él y su amigo el "Chiqui" llegaron a rodar en el circuito de Jerez antes de celebrarse su primer Gran Premio. En fin, ¡tantas anécdotas...!


Por mi parte, claro, llegué un poco tarde a muchas cosas, a muchas citas (obviamente, casi treinta años de "desfase" ocasiona estas faenas) pero tampoco me quejo. Disfruté de viajar con él muchas veces a Montjuic, a Francia, a Italia, a docenas de reuniones en los Pirineos, siempre hacia el norte. El recuerda con especial cariño nuestro primer viaje juntos en su Vespa, camino de Montjuic, en el verano de 1982. Aquella mañana me avisó que me ataria con pulpos a su cintura si me dormia. Eran muchos kilómetros para un niño que apenas habia montado en moto pero creo que no hizo falta. Un poco antes, en 1980, me hizo mucha ilusión ver como recibía su último trofeo "serio". Fue en la fábrica Vespa, cuando terminaron aquella aventurilla por toda España. Fue el primero que llamaron en la entrega de trofeos después de la interesante visita que hicimos a la fábrica y a su linea de montaje. Años después le he visto recibir varios trofeos más en concentraciones y reuniones francesas pero era otra cosa, sin apenas importancia, casi como un reconocimiento humilde a su pasión por el motociclismo. Afotunadamente, conservo muchos recuerdos fantásticos y algunas sensaciones genuinas que todavía paladeo. Algunos gracias a las fotos, otros simplemente gracias a la memoria del corazón. Pienso en el circuito del Jarama, por ejemplo, en las veces que fuimos cuando yo era pequeño. En nuestras aventurillas en el mundo del motocross infantil. A los precioso viajes mediterráneos camino de la Stella Alpina o de algún pueblecito francés…

Recuerdo ahora algunos momentos puntuales de nuestra casi anónima existencia que quiero compartir...

Por ejemplo, mi primer recuerdo motero: de paquete en su Ossa, muy pequeñín, volviendo de Leganés a casa... caía tal chupa de agua que en Carabanchel Alto paró y dejó la moto en un viejo parking de barrio. El encargado se apiado de nosotros, por mi presencia supongo. Creo que no tenia ni siete años, ¡estas cosas en estos días son totalmente impensables, claro! No recuerdo como llegamos a casa pero él volvió al día siguiente a por su Ossita. Recuerdo aquella tarde casi con nitidez, como si hubiera pasado hace un año o dos.


Recuerdo lo que sentí, algunos años después, en una de sus míticas vuelta a los puertos de los domingos. Pocos domingos no cogia la moto. La mitad de las veces, a partir de cierta edad, yo iba de paquete en su Guzzi. Esta vez fue distinta, sin embargo: fue la primera y única vez que pase miedo con él. No recuerdo muy bien qué año fue ni con qué amigos ibamos de curvas. Tuvimos dos momentos alegres. En uno rozó con el escape izquierdo y sentimos una oscilación extraña. A mi se me pusieron de corbata. Luego nos confirmarian lo que habia pasado porque habian visto las chispas brillar desde atrás. Una media hora más tarde, bajando por Navacerrada, me acojoné ya en serio. Iban ligeritos y en una apurada de frenada, a derechas me rozo una rama en el casco. No exagero. Un poco más fuerte y me caigo. El resto del “viaje” fui algo tenso... pero bonita jornada, sin duda.

Saltamos diez años o más, estamos en febrero de 1997, regresando de, precisamente, la Estrella. En aquellos años él rodaba todavía rápido con la maldita R100RS que tantos problemas nos dió y yo ya había heredado la nerviosa Zephyr, aquella maravillosa Kawasaki que era puro corazón y aceleraciones endiabladas, y empezaba a espabilar en serio. Salimos junto a un grupito de conocidos, incluyendo a Laura, vieja amiga del querido MTM de Madrid, que iba muy bien con una preciosa SZR660 (aquella extraña pero deportiva Yamahita de carretera que montaba el motor de las Ténéré) . Durante algunos kms fuimos todos juntos pero luego mi padre comenzó a tirar y, como el día era propicio para divertirse (el sol lucía generoso aunque fuera febrero), me puse a su vera dándome cuenta que, fijate tú por dónde, en aquella “época” rodábamos al mismo ritmo. Ninguno tenia que esperar al otro, cosa que sí pasaba años atrás. Aquel viaje de vuelta a Madrid lo recuerdo con ternura porque fueron unas pocas horas llenas de pasión y disfrute al máximo. En aquellos años no se miraba tanto las cunetas, no habia tantos radares, tampoco habia tanta tonteria sobre “qué gomas has puesto en la moto”, no habia muchas preocupaciones. Mi casco era viejo y feo y mi chupa de cuero "Best" de Andorra era muy bonita pero iba combinada con mi viejo pantalón de camuflaje de la mili, una combinación espantosa pero auténtica ja,ja... (Años atrás, en el 92, volviendo también de la Estrella, él con su XT600E y yo con mi lenta SR250 la cosa habia sido muy distinta).

Otro momento glorioso lo compartimos hace pocos años, tal vez en el 2005, junto a otros buenos amigos, David y Mario entre ellos. Ibamos a una reunión de los franceses, en Issor, en total 4 o 5 motos. Mi padre delante. Llegamos a un cruce con una autovía, pasado Tafalla si no recuerdo mal, y en una rotonda se equivoca y se mete en la autovía en dirección contraria. Enseguida se da cuenta, justo en la incorporación. Se detiene en el arcén y nos lo dice mientras se enciende un cigarro. Dar la vuelta es imposible y peligroso. Mira a los lados y nos dice que crucemos la autovía cuando no vengan coches. Nos miramos y algunos sonreímos. Venga. Lo hacemos en un instante, no se ve un alma. Reemprendemos la marcha convencidos de que nadie ha sido testigo pero justo un minuto después cuando miro por uno de los retrovisores veo la inconfundible silueta de una blanca BMW de la Guardia Civil. Obviamente nos paran a todos (bueno, miento, uno, Mario, se escapó discretamente, como quién no quiere la cosa). Silencio. Pasa fácil un minuto entero. Nos piden los papeles. Pasan dos o tres minutos más sin que pronuncien palabra alguna. Mal rollo. Mi padre ya está fumando otra vez, los demás algo acojonados esperando la "sentencia". De repente uno de los dos guardias le increpa lo que hemos hecho. Mi padre le da la razón (norma básica para poder “negociar” con ellos) pero les dice (cito casi textualmente): “Mira, muchacho, tienes razón pero como comprenderás a mis años esto de las autovias es muy moderno, me lio enseguida, confundo las cosas, tantas lineas y señales... lo siento, vamos hacia la frontera y me he equivocado, si pudieráis indicarnos el camino...” La cara de la autoridad era un poema, claro, y nadie soltó palabra alguna, yo flipaba internamente justificando al mismo tiempo lo que habiamos hecho solo por disfrutar de aquel momentazo. Enseguida, uno de los guardias, no recuerdo cual, nos dijo que solo nos iba a sancionar por un motivo pero que podia hacerlo por varios: cruzar linea continua, no respetar señalización vertical, conducción temeraria, etc. Para más coña terminó su arenga diciendo que podiamos avisar al otro, el que se habia escapado, que no le iba a sancionar y que luego nos indicaban la dirección correcta para subir a Francia. Sin duda aquellos guardias eran unos santos varones, quizá porque también eran motoristas.


En marcha y en parado... también en parado se disfruta. No solo de los bailes, de las infinitas charlas nocturnas, de los juegos, de las reparaciones de emergencia, de dormir en los arcenes un rato, de perderte en mitad de ninguna parte... recuerdo sobre todo esa sensación de pequeña libertad tranquila que reina cuando te sientas en el suelo, apoyado en la pared de una casa desconocida de un pueblo por donde nunca habías pasado antes. Da igual si es a las dos de la tarde o son las dos de la mañana. Sin preocupaciones, sin prisas. Esa paz interior que inundaba tu alma mientras tu fiel compañera se enfriaba a muy pocos metros de ti. No sé si me sé explicar pero jamás he vivido sensación similar de tranquilidad, de calma, de estar en paz. Sí, tal vez en la cumbre de una montaña respiro la misma sensación (¡que no el mismo aire!).

De vez en cuando recuerdo que cada día está más cerca la hora en que nos quedaremos más o menos solos, en que muchos seres queridos ya no estarán por aqui. Seguirán estando pero no de la misma manera. A veces creo que en ese futuro solo estarán los hijos como seres queridos cercanos. Los amigos más mayores desapareceran, los padres, los tios, algún profesor, ese buen vecino, ese compi de la oficina inigualable, algún camarada del alma... es ley de vida. No es un reproche pero pienso en ocasiones en ese momento y qué nos quedará del pasado: los recuerdos. Todo se termina alguna vez, por eso, supongo, opino que los homenajes hay que celebrarlos MEJOR EN VIDA. El homenaje de rodar, de vivir, de aprender, de dar las gracias, de reconocer y, sobre todo, de disfrutar. De no perder el tiempo. De no ahorrar una sonrisa. No quiero cerrar el libro pensando que desperdicie muchas páginas.

Gracias a todos los que nos habéis acompañado en el homenaje. Gracias, por supuesto, a los amigos que habéis soportado a mi padre estos últimos cincuenta años, a todos los que nos habéis acompañado, ayudado y mil cosas más. A todos, mi más sentido agradecimiento. No quiero poner nombres porque, seguro, se me olvida alguno. Sin vosotros no somos gran cosa. Os aviso, todavía quedan cartuchos por quemar, la fiesta todavía no se ha terminado. Durante este año iniciamos una nueva aventurilla en los circuitos. El maestro estará alli controlando el percal. Otra excusa más para disfrutar de la vida, de los amigos y de las motos. No hay paréntesis, no hay excusas, no hay afán de protagonismo, solo ganas de seguir haciendo lo que nos gusta, mirando hacia delante, siendo lo que somos. Gracias por tus lecciones, papi.



http://www.youtube.com/watch?v=9IgVUyxlB7o&feature=player_embedded

Los hombres de la Edad de Hielo

Se fue el verano y ahora el otoño. Por fin llega el frío y la cosa se pone interesante. Se acabó ver moteros de cubata, piscina o terraza, pasamos a las invernales y, en ocasiones, a los fríos polares. Para algunos, una maravilla, una buena noticia y ya puestos, qué bien carburan las motos en invierno, ¿verdad?, no me podéis decir que no, ja,ja,ja. Vale, para ir de curvas o circuitos la cosa pinta negro, obvio, pero es buena época para cambiar de chip y volver a viajar con otra mentalidad sabiendo que, además, los pocos que veas por las carreteras en moto son, casi seguro, de tu misma tribu. Más ventajas: dejamos de sudar dentro del casco, cualquier parada en un semáforo no se convierte en un pequeño suplicio. El “calentamiento global” de nuestro motor desaparece cuando llega octubre, comienza una nueva estación motera muy agradecida para algunas partes de la biología humana. Sí, me explicaré: en mi caso al menos, dejo de estar sobre una “barbacoa” y siento que puedo volver a procrear (no sé en vuestras motos qué cantidad de calor sube del motor, en la mía es asfixiante, una auténtica pesadilla en cuanto paras).

Algunas amigas nos llaman locos pero exageran, si tuvieran nuestra capa de grasa natural comprenderían un poco mejor nuestro “aguante”. Vale, espera, si vas de paquete y eres friolera –cosa de lo más normal del mundo- anímate, con las ropas modernas y los sistemas de “calefacción personal” (incluyendo las bolsitas esas) lo tienes mucho más fácil que lo que lo tenian nuestros ancestros… Ultimamente me he dado cuenta que también proliferan todo tipo de calentadores enchufados a la moto. Cualquier día te da un calambre en los huevos, piloto, avisado quedas, a ver como se explica eso a la Guardia Civil o a tu seguro. Leí incluso que hay… ¿calcetines calefactables? Joder, ¿como es posible montar en moto con tantos cables colgando de nuestras partes? Os juro que flipo en colores Castrol cada día más. No digo nada, solo que lo leo y alucino. Llegados a esos extremos ¿por qué no viajas o te mueves en coche?

Qué poquita gente se ve en moto en invierno, la verdad, creo que cada año menos. El otro día volviendo de Barcelona juraría que no nos cruzamos con ninguna moto, ninguna. Lo peor del invierno es que dejamos de ver ciertos cuerpos esculturales femeninos en muchas playas y piscinas pero ahogaremos las penas en gasolina o en otros vicios sanos… vamos a ver, por ejemplo… por segundo año consecutivo me pican para viajar en enero a la más cruda y mítica concentración europea que tenemos: Elefantes. Otra de esas citas que tienes en “asuntos pendientes” desde que tienes uso de razón.

Esta vez es “culpa” del gran Gregg, veterano maestro de rutas y tropelías varias, que pretende acudir al sur de Alemania dentro de un mes. Empecé hace semanas a echar números, revisar viejos rutómetros y poner velas a San Glas (bueno, simbólicamente) porque se necesitan unos cuantos días y conseguir “permiso” no está nada fácil en la oficina, sobre todo cuando te has pulido casi todas tus vacaciones… Lamentaría perderme la oportunidad que me brindan (encima no iría con la Infinita, sino con una GS) porque estas ocasiones, como otras, no hay que desaprovecharlas… pero también hay que ser realista y no ilusionarse demasiado… de hecho, justo después de llegar al pico de emoción me dieron el palo y, al final, no podré ir en el 2011. Nos “conformaremos” con acudir, una vez más, a la “Estrella de Javalambre” (dónde, por cierto, suelen acudir muchos de los moteros que no pueden salir hacia Alemania; de hecho, es uno de los motivos por los que hacen coincidir la fecha con la cita de Elefantes).

Y hablando de Elefantes, me vino a los labios las hazañas de varios amigos. Para empezar, las de Luis (el Mudo de Alcalá), otro gran veterano, que fue en Vespa en el año 1984 (entonces se celebraba en Austria), viaje que nos aportó a sus amigos mil anécdotas y algunas imágenes irrepetibles. Mi padre estuvo a punto de conseguirlo pero aunque preparó la Guzzi a conciencia y se encontraba en su cenit rutero salió solo y quedó atrapado sin llegar a meta (solo por eso debería intentarlo yo y plantar nuestra “bandera” para indicar que es tierra conquista por los “LF”.)

En la próxima edición de Pingüinos a Luisito le van a galardonar con un Pingüino de Honor. Subirá al escenario junto a su amigo Agostini (mira que coinciden en actos estos dos, ¡empieza a ser cachondo el tema!) y los campeones del mundo, Marc Márquez y Toni Elías. Se lo dan por ser fiel a la cita, por haber acudido a sus, ya, 30 ediciones (bueno, realmente un año acudió a dos ediciones, sí, sí, y por eso es el único conocido que tendrá 31 participaciones, una historia para contar otro día). Si de mi dependiera, yo se lo daría por otros motivos también. Acudir desde Madrid a Valladolid, haga frío o mucho frío, no suele suponer demasiada aventura para muchos. Llegar en Vespa, solo, a Elefantes, sí que fue una aventura digna de ser elogiada. Ya a la altura de Alcolea del Pinar (provincia de Guadalajara, apenas a cien kilómetros de su querida Alcalá de Henares) se encontró con una fuerte nevada por lo que el viaje fue cañero desde el principio. He visto varias veces algunas fotos de aquel viaje y puedo afirmar sin exagerar que si las vieran más de un rutero o motero actual se pensaria dos veces sus palabras cuando se queja de pasar frío en moto. Solo hay que ver la ropa que se estilaba entonces para comprender que todavía tenemos, entre nosotros, a auténticos hombres de la Edad de Hielo. Vivitos y coleando, casi congelados en ocasiones pero con tanta pasión en sus venas que no pueden helarse.

Quiero recordar también a otro gran amigo de mi papi y del Mudo: Gabriel Nuñez; el que mi padre en un artículo de Solo Moto llamó una vez, con cariño, “Uno de Albacete”. Lamentablemente, hace años que no está entre nosotros por culpa de un maldito cáncer. Gabriel era un auténtico rutero de la vieja escuela que conquistó Elefantes con una modesta Honda XL 200 a la que llego a acoplar unos ¡¡esquís laterales!! para lidiar con los últimos y resbaladizos kilómetros. Primero lo intentó en 1985 junto a un amigo, José Antonio (de Yecla), pero, aparte de despistarse en Montpellier y seguir solo muchas millas alejado de las autopistas, un fuerte temporal cerca de Berna, en Suiza, le hizo desistir y dar media vuelta. Al año siguiente, no sin pasar algún que otro contratiempo climatológico (la moto perfecta), consiguió llegar a Salzburgring.

A Gabriel le conocí en mi juventud y hasta una vez me caí por intentar seguirle por una pista forestal, volviendo de la querida invernal Estrella de Javalambre. Más tarde paramos en una gasolinera a enderezar mi pedal de freno y en un bar a comer algo (Crivillé y Sito en la tele, pretemporada 1992, debut en 500 del nen de Seva). El de Albacete era un caballero afable, humilde, amigo de sus amigos, organizaba varios encuentros moteros por sus tierras, todo un motorista veterano. Se fue muy pronto pero dejó huella entre los que le conocimos. Sirvan estas palabras como pequeño reconocimiento de un admirador.

Y hablando de Javalambre, qué decir si ya estamos llegando a fin de año. Pues que, próximamente, en un mes, estaremos viajando hasta Manzanera para disfrutar de una nueva edición de una de nuestras invernales favoritas. Charlando con el amigo Peter de MCZE, hace algunos meses, le mencioné que en la edición del año 2000 (celebrada en Camarena de la Sierra) conocimos a una motera de raza que iba con una FZR600 y que, creo, era también de Albacete… la cosa quedo ahí hasta que me contó un poco su historia. Se llama Carmen y ellos se conocieron en la edición del 89 en Elefantes. Por lo visto, la piloto se hizo famosa en nuestro mundillo porque ella y su exnovio viajaron a Nordkapp, Marruecos, Grecia, Isla de Man, Elefantes (varias veces) e infinidad de participaciones en el Campeonato de España de MotoTurismo así como en los rallies FIM, etc, etc, toda una institución la chavala… y siempre con su moto. Lo mejor es que, posiblemente, acuda a Javalambre y volvamos a verla después de once años.

Para terminar, otro recuerdo fresco. Hace algunos días bajé a mi trastero a por leche, como hago periódicamente, y volvi a subirme unos cuantos números muy viejos de Motociclismo y Solo Moto. En uno de ellos venia la sección que inventó el viejo camarada de mi padre Emilio Moliné (el…ejem... simpático dueño del camping motero de Anzanigo), sección que llevaba casi el mismo nombre que este blog (o más bien lo contrario: se lo copié directamente, ni homenaje ni gaitas; como se entere me pedirá royalties…). Pues eso, que bajé a por unos cartones de leche semidesnatada y casi se me olvidan alli mismo (encima me había equivocado y había comprado en el Carrefour leche desnatada) porque empecé a hojear el artículo de esa revista de enero del 79 donde Emilio, hablando de Arguis 78, contaba como se las gastaban él y su pandilla en "el glorioso puerto de Mont Repós", con sus Trallas, Impalas y Ossas Copa pasando y repasando a cualquier intrépido valiente que osara entrar en moto en sus dominios, ya fuera galo o no. Lo cojonudo es que se hacían el puerto varias veces durante la misma sesión. Esperaban, subían, adelantaban, volvían a bajar a por más “víctimas”... a veces casi de noche, mientras se celebraba una invernal, a veces con una churri de paquete al borde del infarto... Ya veis, de traca, algo inconcebible para nuestros tiempos civilizados y aburridos.

Lo dicho, hombres de la Edad de Hielo, de otra pasta, de barbour o de cueros Furygan, pantalones gruesos o militares, moteros que usaban papel de periódico casi tanto como lo hacían los ciclistas para protegerse del frío, tipos que se cruzaban media Europa con seis kilos de herramientas a cuestas para arreglar las averías que se presentaran por el camino… con unos guantes y unos cascos de risa y, eso sí, el pañuelo de su novia o su esposa asomando por el cuello, ondulando como una bandera pirata en el navío oscuro de la osadía. Todos ellos, sin duda, ejemplos de lo que un verdadero rutero puede hacer si, de verdad, ama viajar en moto por encima de otras consideraciones físicas.

Felicidades Luisito por tu nuevo trofeo. Pronto te harán una estatua. No me extrañaria que terminara hablando la jodida. ¡¡Feliz y racing 2011 para todos!!

www.youtube.com/watch?v=fz0knJOB5E4
Viaje a Elefantes 1984, Salzburgring, Vespa 200, 9000 kms. en seis días. Avería de cable disfruta-kilómetros. Los kilómetros no se miden, se disfrutan (Luis Ballesteros "El Mudo").

¿La última curva? "Stay hungry, stay foolish!"


Estimado amigo y compañero de “box”:
El otro día me dejaste un poco preocupado. Ya ves, tal cual… no es retórica, me conoces bien, soy un jodido idealista cuando hay ruedas y motores por medio. Bueno, si fueramos montañeros acérrimos o exploradores de los que salian en las novelas de Julio Verne pensaria lo mismo y escribiria lo mismo, aunque no hablara de motos. Así que, con tu permiso, me vas a dejar dedicarte unas líneas porque desde aquella conversación he estado pensando un poco en el asunto y, bueno, ya sabes lo pesado y sensible que soy con estos temitas. Así que nada, ¡paciencia!, que tengo aquí sitio para desarrollar mis pensamientos, con la mejor de las intenciones, por supuesto…
Pues sí, como digo, algo preocupado. No por haber escuchado la canción otras veces deja uno de notar la mosca tras la oreja cuando te cuentan lo que me dijiste. Siempre comienza con un tono suave, casi trivial, como quién no le da importancia al asunto. Quizá la importancia sea una cuestión totalmente subjetiva pero, en el fondo, casi todos hacemos lo mismo cuando tomamos alguna decisión concreta, sea la que sea. En este caso, siempre se alude a dos o tres temas recurrentes, si me permites decirlo. Que si el tráfico, perdón, el caos de tráfico y demás amenazas viales que nos acechan continuamente a los motorista, que si la DGT y su infinito afán recaudatorio y, por supuesto, el tema familiar y la necesidad, imperiosa y vital, de seguir vivos, producir y ver crecer a nuestros polluelos. Totalmente comprensible, no son cuestiones menores, sobre todo la última. Además, ya no tenemos 20 años, valoramos más nuestra integridad y no queremos pasar por más bajas, ahora tardas más en recuperarte de las “resacas”, correcto, nos pasa a todos. Lo que también pasa es que hay que pensar en qué vacuna te quieres pinchar ante esos virus amenazantes. Qué grado de pureza y qué precio quieres pagar… Si fuera otro el piloto de esta historia no escribiría nada. No va conmigo hacer de “pater” o “consejero espiritual”… pero tú no usas la moto para transportarte, tampoco es un hobby, es algo más vital… lo he comprobado muchas veces, puedo decirlo sin atisbar la más mínima duda. Por eso me he decidido a escribir todo esto con la única y modesta intención de desear que te pienses bien las cosas, compañero. Bueno, ya ves que atrevimiento pero si no nos cuidamos entre nosotros ¿quién lo hará?
Es cierto, a veces pasa que primero se da de baja la moto de calle con el argumento de solo usarla para circuito. OK. Luego, en ocasiones, se empieza a acudir a pocas tandas... como acudes a pocas tandas empiezas a perder el vicio y te planteas qué necesidad tienes de seguir con la moto, el remolque, perder un día o dos en ir y volver, etc, etc. Dicen que hasta el más salvaje instinto puede modelarse con la rutina del día a día, con la misma canción sonando una y otra vez a nuestro alrededor... hasta que un día tu gran pasión deja de estar domesticada a estar en tierra de nadie, a bajar posiciones en tu parrilla emocional. Es como dejar a una novia sin saber my bien el motivo. ¿Qué me ha hecho para que la deje? ¡creo que nada, era buena chica y me gustaba salir con ella pero la dejé… y no sé a ciencia cierta por qué! Para rematar el potaje, un día te ofrecen algo por tu moto y, ante tu estado de relativo pasotismo, por poco que insistan se la llevan. Tal vez una excusa doméstica para cambiar algo en casa sea el último empujón para venderla diciendo luego eso de “ya me compraré otra, no tengo prisa y bla bla bla” (por ejemplo, salvando las distancias, claro, esto lo dijo textualmente mi vecino de abajo en el 2006 y hasta ahora).
Bueno, compadre, me vas a perdonar otra vez, casi seguro que me estoy pasando seis pueblos con todo esto que digo aquí, de hecho seguro que sí. Ojala quede la cosa a mitad de camino: tengas tu R para circuito y otra moto más lógica, barata y polivalente para todo lo demás. Ok, ¡buena jugada! Pero ya te digo, Kevin, me vas a tener que soportar un rato más, de buenas intenciones está el mundo lleno... uno a veces piensa ese plan y se "lo roban". Hay muchos ladrones por el camino, uno ya no se fía ni de su sombra cuando sale a la palestra la “reconversión”… no siempre salen tan bien los planes como decía el coronel del Equipo A. Hay que estar alerta, vigilante, protegiendo nuestra pasión, nuestro patrimonio humano. A veces nos preguntan porqué seguimos rodando, porqué hacemos cosas que son o parecen algo irracionales. Esos que lo preguntan olvidan que las cosas más importantes en la vida las solemos escoger de manera irracional, por el corazón, por su faceta emotiva. Si no fuera asi solo se casaria la gente con el rico o la rica del pueblo. Si no fuera así no probariamos el alcohol o nos meteriamos entre pecho y espalda un millón de calorias en algún asador domingo tras domingo (o casi). Si escogieramos nuestras decisiones solo racionalmente tal vez no nos complicariamos la vida teniendo hijos. Afortunadamente, todavía no somos máquinas ni hojas de cálculo y hacemos cosas por instinto, por emoción.

En tu caso concreto el tema me hace “pupita” porque seria una autentica lástima para el panorama racing nacional que, en un futuro próximo, perdiéramos para la causa un figura de tu calibre, un piloto tan rápido como buena persona. Dicen que ser bueno no va bien para nuestros propios intereses vitales porque, en ocasiones, dejamos de ser lo que, en parte o en todo, somos. Parece un juego de palabras pero no lo es. Por supuesto, en la vida existen muchas otras cosas maravillosas pero está esa pregunta capciosa por ahi revoloteando: ¿cuál es tu estado natural? O dicho de otro modo: ¿cuando te ves en tu estado puro?, ¿cuando lo das todo?, ¿cuando lo damos todo?, ¿con la raqueta de tenis, con la bici, comprando en el supermercado, tomándote un vermú los domingos? Coño, todo eso es importante pero la pregunta es concreta ¿verdad? Hacemos muchas cosas todos los días, durante años, pero hay pocas que realmente nos definan tanto como las que están arriba del todo de la pirámide de nuestras pasiones.

Quizá esté equivocado pero creo que después de estos añitos de aventuras algo sé de ti.
A ver, hemos compartido lesiones (bueno, afortunadamente tu solo de chofer je,je), hemos zumbado de lo lindo durante horas y horas por carreteras y autovías en Francia, Bélgica o Alemania, hemos devorado miles de curvas y cientos de cubatas, echándonos unas risas de esas buenas dificiles de olvidar. Hemos pisado algún que otro circuito y nos metimos una etapa Lyon-Madrid que fue la esencia de lo que hablo. Aquel día solo existía la carretera, el gas, nuestra moto y la adrenalina. Estábamos vivos, en la batalla. No hubo nada más durante esas horas. Eramos lo que somos, sin adulterar. Olvidamos otras consideraciones, varias responsabilidades y algunas facetas legales. (No puedo olvidarme de que no fuimos los únicos alocados aquel día. Otros también olvidaron los posibles radares y casi su integridad física... pero, coño, ¡si solo tienes un ojo sano no puedes apartarlo de la carretera mientras conduces tu ZX10R, normal!)

Terminando, que soy más pesao que el safety car... Como sabes, es peligrosillo apagar una luz pensando que tal vez, más adelante, volverás a encenderla con la misma tensión. Las bombillas se enfrían y luego ya no alumbran igual… Tal vez la última curva solo existe en nuestra mente si nos proponemos construirla, si insistimos en verla levantando la visera con cara de pacíficos ciudadanos, si solo escuchamos el sonido ambiental y no el de nuestro corazón. Si no te lo planteas, la última curva no existe porque vivimos dentro de un auténtico infinito. Y en el infinito no existe ni la última curva ni la última recta. Los terrestres somos algunas de las criaturas que viven dentro de ese infinito, hermano. No desaproveches ese honor y, si te lo sigue pidiendo la “patata” que tenemos en el pecho, después de esta parada, sigue volando bajo.
Qué nada ni nadie decida por ti. Un abrazo, salud y gasolina.

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Como usas un iPhone no puedo terminar sin añadir algunas de las sabias palabras de uno de los creadores de Apple, Steve Jobs, un genio que superó un cáncer, que fue echado de su propia empresa pero que comenzó de nuevo y logró nuevas metas gracias a su voz interior:
“No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.”

El famoso speech de Stanford en: http://www.youtube.com/watch?v=6zlHAiddNUY

Futuro incierto... "Money never sleeps"

Ese viejo sentimiento tan humano de querer ser corredor de motos parece que, cada año, se hace más complicado. ¿No deberia ser justo al contrario? No, no lo digo por mi, me refiero a pilotos de verdad, con talento, juventud y ganas, que, sin embargo, están, no solo viviendo una odisea sino sufriendo una pesadilla... o viviendo un final precipitado y antinatural. Sabemos que los presupuestos se disparan a nivel nacional y mundial si alguien con talento desea asomarse al balcón de sus sueños, sí, que sin patrocinadores es practicamente imposible comenzar a rodar en serio. ¿Qué podemos decir que no sepamos todos? Bueno, tal vez asumir que, desde hace ya varias décadas, los fabricantes, promotores, federaciones, público y marcas han creado una bola tan grande que ya es imposible pararla... demasiado business en juego.

Si miramos más abajo parece que, salvando las distancias, ocurre más o menos lo mismo. Correr habitualmente, aunque sea un regional o incluso las llamadas carreras de "aficionados", supone tal desembolso que solo unos cuantos pilotos (por luchadores, méritos, cuna, suerte o por todo lo anterior) se lo pueden permitir de manera habitual. ¿Recordais el Criterium SoloMoto, la Copa Streaker, Motociclismo Series...? ahora correr cualquier "campeonato" es una tarea de titanes. Muchas veces no es culpa de los que organizan esos campeonatos, por lo menos a cierto nivel. Ahora mismo me viene a la cabeza la gente que organiza las Pirelli Superstock Series, campeonato nada caro, divertido y emocionante. Pero claro, el problemilla está en la base: en los precios y el nivel de las motos que usamos ahora, en el precio del recambio que hace falta para estar "in", en cumplir con los diezmos de los dioses de los neumáticos (¡qué gran invento para gastar pasta sin parar!) y, en general, en aguantar día sí y día también el precio desorbitado que nos pidan por cualquier gilipollez... hasta por una puta maneta.

¿Y qué podriamos hacer para abaratar costes? ...

(Una pequeña paja mental irresistible: si corrieramos con otras motos más básicas, más sencillas, más baratas, más ¿antiguas? algo se podria minimizar, ¿verdad?, pero claro con los pepinos que vemos o tenemos ahora, quién es el guapo que "tira la primera piedra" aparca su Fireblade y coge una CBR del 92, por ejemplo. ¿Correrias tu con una GPX750 una prueba de resistencia, con una ThunderAce en StockExtreme, con una antigua CBR600F de carburadores en la casi extinguida SuperSport? Yo sí... ¿Ahorrariamos mucho? algo sí... Y si luego miras las clásicas de verdad, las de hace cuatro décadas, Montesa, Ossa, Bultaco, Ducati... ¡tampoco sale barato correr con ellas si te lo planteas con cierta regularidad! Fin de la pajilla mental).

Bueno, está claro que para reducir gastos notablemente las federaciones y las marcas deberian proponerselo, son los amos del calabazo a fin de cuentas, pero eso no va a ocurrir. Muy complicado y muy poco espacio el que tenemos para seguir desglosando motivos o dar palos de ciego, muchos factores involucrados en la sopa. Yo me conformaria con que se ayudara a los que demuestran talento y, sobre todo, se crearan copas de promoción realmente asequibles para los chavales. Eso es lo que deberían hacer los "mayores" pero en este país parece que solo te ayudan cuando ya has llegado al primer éxito importante y ya sales en las revistas... a buenas horas.

También tenemos que contar con la actitud de muchos aficionados, de nuestros propios gustos... ¿tendria sentido montar una copa para correr, por ejemplo, con las sencillas ER-6 de Kawa, como hacen en Francia? Tal vez bastante gente diria que sí, estoy convencido, pero tenemos tanta "tonteria" acuesta en España con las Rss que parece que no se puede entrar a un circuito o correr con otro tipo de moto que no sea una R de, como mucho, 3 o 4 años, no más atrás. Qué gran mentira, qué gran negocio...

Miremos un poco más al abismo porque la rueda de las ilusiones y la espiral del negocio siguen girando sin parar: bajas de escalón y piensas en la base, en la posible cantera, miras a los que te preocupan de verdad, piensas en tus hijos y en los crios de tus amigos diciendo, casi convencido, "bueno, ellos podrán correr por poco dinero, al menos durante unos añitos".... y también te equivocas casi siempre. Bueno, puedes hipotecar algo o vender un riñón si el crio es bueno y quieres que se inicie en serio pero, digo yo, no deberia ser así ¿verdad?

¿Qué hacen los poderosos?, ¿como dan ejemplo? Recordemos antes de llegar a la foto acutal: la asociación de fabricantes, Dorna y la FIM nos convencieron que las motos de 2T no tenian futuro ¿comercial, tecnológico? váya usted a saber... que las motos de 500cc eran caras, aberrantes, ilógicas... y empezaron a pensar en su sacrificio por un bien común. Cierto que las mecánicas y los avances de los motores de 4T podrian aplicarse más a las motos de serie, lo cual es como invertir para luego tener un ROI (retorno de inversión) razonable y provechoso para la humanidad... venga vale... algunos lo vimos sensato y beneficioso. Desgraciadamente, pasan los años y esas motos de carreras cada vez son más caras, más herméticas, más inhumanas, más electrónicas..., mal ejemplo... Pero eso no es lo malo, se puede entender que la máxima categoria sea un escaparate de lo mejor, de la tecnología, de los avances, de lo más de lo más (personalmente lo veo más o menos acertado, los ingenieros necesitan sus bancos de pruebas reales) pero lo malo es que, por el camino, esa "fiebre" se ha ido propagando de manera, para mi, ilógica: se cargaron las 250 (por culpa, también, y en parte, de los precios del fabricante italiano que ahora triunfa en SBK y que ejercia su monopolio aprentando sin piedad la gallina de los huevos de oro hasta que sucumbió asfixiada) y, peor, ahora, para rematar el business, se van a cargar las sencillas y relativamente baratas motos de 125 y 2T lo cual, entre otras cosas, origina un panorama deportivo exclusivamente dominado por las técnicas 4T. Uno de los grandes culpables de esta "moda" y de este business-plan es HONDA, una gran marca que, historicamente, siempre ha deseado, promocionado y explotado el filón de los motores de válvulas. ¿Esto como nos afectará? Todo va cayendo en cascada (y no de piñones) influyendo y envolviendo a los demás campeonatos, a los presupuestos que requieren los que comienzan a correr o los que ahora mismo quieren continuar haciéndolo y no tienen mecenas para costear estas caras mecánicas de 4T. Afecta a la cantera, a los niños y adolescentes que pretenden iniciarse. Pasa ya en el motocross y, por lo visto, muy pronto pasará con las 125 que se convertirán en, dicen, extrañas criaturas denominadas Moto3. Dirán que serán baratas de mantener, también lo decian de las Moto2... Creo que será otra piedra en el camino para los que pretendan comenzar a correr... Justo ahora que la tecnología permite motos de 2T mucho más fiables, ecológicas y fáciles de mantener que las de toda la vida. Justo ahora que todavía podriamos girar y volver a la senda de participar con motos de carreras ligeras y directas de 2T... Pues no, ahora nos tocará tragar con las llamadas Moto3. Olvidate de que tu padre te pueda carburar la moto, cambiar o preparar tu motor en su garaje, inventar alguna "ñapa" para limar tiempos, o incluso que tus mecánicos profesionales puedan mantenerte facilmente tus motores.... Más dinero para poder empezar, mucho más para continuar, ¡de "fábula"! Si antes nos quedamos ya en España sin la categoria de SuperSport, pronto nos quedaremos sin las ágiles y relativamente sencillas de mantener tazas de café del octavo de litro. Vamos un poco más allá de teorías y opiniones, vamos a por algún hecho real...

Hace algunas semanas me contaron un caso real y dramático que fue como la gota que colma el vaso. No daré nombres ni datos concretos porque su protagonista está tan sumamente quemado que no quiere nigún tipo de publicidad, ni aunque sea positiva o, hipoteticamente, le aportara algún tipo de beneficio. Vereís... cierta joven piloto que también las está pasando canutas para encontrar el dinerillo suficiente para poder seguir corriendo en su campeonato regional me contó que un amigo suyo, un chaval de 16 años que es un auténtico crack, está a punto de bajarse de las motos para siempre. Sí, con 16 años, como suena. Con 12 años ya era un crack en minimotos. Ella (la piloto que me lo contaba) se ha emocionado muchas veces viéndole correr en las carreras de 70cc en las que participaba su joven amigo. En esa categoria (cosas de las carreras, nada que objetar) no pudo ganar porque se averió su moto en la última carrera y no puntuó. Ella le vió llorar durante la última vuelta de la carrera pasando a 60 por hora por la recta, con la moto fallando, mientras el piloto que llevaba detrás le adelantaba y se llevaba el título. Luego, en 125 ya por fin se llevó el galardón. Como era lógico, probó suerte en el CEV de privado, de los más jovenes de la parrilla pero, en el CEV, de privado, no llegas a ningun lado... Este año por presupuesto no ha corrido pero está preseleccionado para la Rookies Cup del 2011. Un fin de semana fue a cierto circuito a las pruebas de selección y aunque estaba entre los tres primeros en tiempos no pasó el "corte"... No sabemos por qué. Entiendo que den plazas a niños que tiene buenas maneras aunque no hagan buenos tiempos pero si no le das cancha a los que consiguen los mejores tiempos... ¿a qué cojones jugamos?

Con la moral por los suelos y la cartilla criando telarañas, dijo que iba a dejar de correr porque siente, con razón, que cada euro que su padre junta o que consigue peleando se malgasta sin sentido, sin dirección. Ningún privado llega a nada en este mundo moderno de cámaras, colores brillantes, sonrisas y paragüeras de infarto. La aventura casera de MZ en Moto2 este año debe ser de las últimas que vamos a conocer. El lado glamouroso esconde muchas miserias, muchas historias anónimas que, lamentablemente, deberiamos evitar y cuidar entre todos. No sé, creo que estamos demasiado extasiados por lo que nos muestras las jodidas cámaras, esos focos donde no se ven los sueños rotos de chavales de 16 años o incluso más pequeños.

El piloto de nuestra triste historia, a día de hoy, ha dejado las carreras y las motos. Dudo que vuelva a este mundillo. Seguramente, odiará siempre el motociclismo por lo que no le ha dado. Sí, en el 2010, hemos ganado los tres títulos del Mundial pero han ocurrido otras cosas no tan brillantes. Algo falla. ¿A quién preguntamos? Si este tinglado lo maneja, en parte, una mafia visible e invisible, habrá que preguntarles a ellos, les guste o no, qué futuro nos espera.

Por otra parte, el piloto de la foto es Pablete, hijo de mi buen amigo y gran motero de la vieja escuela, David. Los dos comparten el mismo apellido, claro, y ese apellido es "Motos". Son dos quemados de corazón, puro nervio. Uno ya está "viejo" pero Pablo es un niño que apunta buenas maneras, gasta deslizaderas que da gusto y progresa cada año más y más, a pesar de que algunos veces tiene un mal día, lógico por otra parte.

¿Qué podemos desearle? ¡Mucha suerte y un buen padrino! Pablo, ojala seas la excepción que confirma la regla. Si sobrevives el tiempo suficiente para salir bajo los focos tendrás más posibilidades de triunfar, está claro. ¡¡Aguanta tronquete, aguantad family!! ¡Aúpa campeón!

GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...