Y, con evidente retraso, llegamos al pasado mes de enero del 2025...
Me había pasado más de una eternidad calculando equilibrios para conseguir una moto rutera moderna que me gustara, como comenté en algún otro post. La idea era muy vieja y muy conocida: tener una moto para viajar y otra para salir de curvas con el machete. Mi querida XSR 900 con los colores RD me regalaba enormes dosis de placer para lo segundo, no tanto para lo primero..., en aquel viaje lloviendo a Portugal, ya os conté el suplicio, para todos, de viajar con una bella moto que porta un ridículo depósito de solo 14 litros.
Pues fue el destino el que me empujo (sin esfuerzo) a volver a Pekus, en Getafe, Kawasaki oficial, y probar una Versys 1000 moderna. No tenía ninguna esperanza pero resultó que, mira tú por dónde, me dejó la moto muy satisfecho, mucho, se movía bastante mejor que las unidades más antiguas que yo recordaba. El motor, aunque lleno de maldita electrónica, seguía con los genes Z 1000. Me pasé mas de media hora dando vueltas, acelerando, frenando y girando, por aquel polígono que tan bien se presta para probar un buen rato cualquier moto. Resultado: la Versys grande volvía a estar en mi lista de "futuribles". Y algún buen lector dirá, ¿pero no tenias ya una Tiger 800 para viajar? Cierto, amigo, tienes razón. Aunque la británica tiene mucha personalidad y se mueve de maravilla deseaba una moto con menos kilómetros y, si fuera posible, nueva. Ya, ya sé que eso lo quiere cualquiera. El caso es que ahora tengo que vender la Tigresa, no podemos mantener tantas motos.
Ahora faltaba la otra parte del entuerto: ¿cómo comprar una Versys? Como lo veía muy complicado tampoco me hice ilusiones. Pero, otra vez el destino, y dos buenos amigos, me empujaron en Móstoles a visitar una tienda Kawasaki y probarla en parado, ver cómo se podría financiar, revisar la oferta vigente del modelo 2024, esas cosas... Por supuesto, para mi, la única posibilidad sería entregando una de las motos que tengo. Por la Tiger, imaginé, sacaría poco en la tasación pero por mi querida XSR...., ¡ya veríamos! Mi alma se dolía de aquella traición pero, ante mi sorpresa, me la tasaron tan bien que no pude rechazar la oportunidad y cambiar, ciertamente ¡ya tendría la mitad de la Versys comprada! Y sucedió, la dimos la bienvenida después de esperar unas pocas semanas... La única putada es que ya no sale este modelo con su típica estampa de color verde, ¡manda bemoles!, lo más green de su diseño es la opción que elegí, que para mi no deja de ser una moto negra con algún detalle verde, nada más, ¡qué fallo de Kawa!
Los dos nos íbamos conociendo y no dejamos de salir..., como siempre, a lo largo de todo el año, sobre todo con las típicas rutas cortas de dominguero que inventamos muchas mañanas, ya sea hacia Robledo de Chavela, Cebreros, Navaluenga o la terraza de El Tomillar (en la falda del monte Abantos). Solo la dejamos en el garaje para acudir, un año más, a la llamada de nuestros amigos Rosi y Luis del M.C. Foro y volver a saborear su compañía y los cochinillos segovianos. Como allí la cosa se alarga es mejor ir en coche, y si viene mi madre, pues todavía con más motivo, ¡no es cuestión de acoplar un sidecar!
Y ese finde no sería completo por aquellos lares si no incluyéramos en nuestra rutita la mítica "Muralla China", lugar alucinante y genuino que merece la pena visitar de vez en cuando. Aunque en moto ya sabes que los tornillos y las suspensiones van a sufrir por su pavimiento rallado de hormigón, por despacio que vayas. Y si sigues el camino, prepárate un poco, te encontrarás con un par de garrotes cerrados y algo inclinados que no son curvas fáciles, precisamente. Ahí toca hilar muy fino, sobre todo si vas con una moto grande y con pasajero, sí, ¡fueron unos momentos algo delicados!