Correr o no correr, el viejo dilema...



Tenia ganas de colgar una foto de Paloma, aqui con una de sus antiguas motos, su querida y bella GSXR. Ella corrió durante algunos años con éxito en varios campeonatos. Seguramente los más veteranos la recordéis, no habia demasiadas chicas en los circuitos. Luego dejó las carreras por culpa de lo de siempre, la pasta, pero hace pocos meses sus mejores amigos la prepararon una bonita sorpresa, rodar de nuevo con la Suzzi, recordar esos días, esas vibraciones. Gran jornada aquella. Su historia es muy bonita, (la conté aqui, en este post http://blog.quieropilotar.com/2012/05/14/paloma-uceda-antes-tambien-hubo-otras/ ) y, desde luego, como ella misma dice, aquellos años son de los mejores que ha vivido. Baldomero Torres, el famoso speaker de Jerez, la llamaba "la boquerona Uceda" o "Penelope Glamour", por cierto... ;-)

Casi todos los pilotos te cuentan lo mismo. Lógico. La vida al máximo durante unos meses, unos años, una época... Algunos pasaron página sin mayor problema, a otros les costó un poco más, pero casi todos lo echan de menos en ocasiones. Y para los que quieren volver o empezar, a cierta edad ya, en estos grises días, el reto parece muy complicado. Si consigues triunfar ante el fabuloso y siempre presente obstáculo de la financiación necesaria para correr (base de toda la pirámide) todavía puedes encontrarte con algunas piedras en el camino… casi siempre relacionadas con que, obviamente, no es tu profesión correr en moto, que llevas una vida familiar y laboral, digamos, normal y que debes atender, sobre todo, otros asuntos más prioritarios. Aun así, la cabra tira al monte y piensa, desea, fabula, habla, escribe, comenta con los amigos… Sin querer, el martes por la tarde surgió el viejo debate de qué hacer si, milagrosamente, te lo puedes permitir economicamente pero ya no eres un jovenzuelo… Me lo comentaba el editor de una revista de motos, de esas personas sabias que sabe mucho de la vida y del motociclismo. Todo giraba alrededor a las intenciones románticas de algún pequeño descerebrado por querer correr el año que viene cierta Copa verde. Claro, hay argumentos a favor y otros cuantos en contra, todo tiene su matiz. ¿Por qué no hacerlo? No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, decía cierto refrán… sobre todo si es algo importante para ti, un auténtico desafío personal, o un viejo sueño. Es decir, no solo hacerlo por pasartelo bien, también como ocasión de superarte, de aprender haciendo algo que te gusta, de estar dispuesto a sufrir por ello... Pero los otros argumentos también son fuertes, razonables… cuando ya no vives solo en el mundo hay que minimizar riesgos, pensar las cosas “con cabeza”, racionalizar fuerzas, economías, posibles lesiones y dosificar el tiempo libre… el equilibrio, el complicado equilibrio de los que no vivimos solos en el mundo. La balanza siempre está llena a cada lado de argumentos de peso. Y más en los tiempos que nos están tocando vivir... No es de recibo, no es justo que algunos hablemos de estas cosas mientras miles y miles de familias no saben cómo llegar a fin de mes. Correcto. Pero aquí hablamos normalmente de motos y de pequeñas locuras, no de política, ni de economía.
Siguiendo el razonamiento del debate inicial llegué a formular la siguiente pregunta… ¿mejor a los cuarenta o a los cincuenta? ¿¿Einn?? Si todavía tienes reflejos para correr algo a los cincuenta (que los hay, podemos dar fe) quizá sea mejor opción esperar unos años: tus hijos ya serán más mayores, no dependerán tanto de ti, son como diez años en el futuro… da la sensación que a esa edad, en esas condiciones, tus posibles problemas no les afectaran tanto… creo que así es… pero como en esta vida nada es seguro, quizá esté equivocado y dentro de diez años hayan cambiado muchas cosas a peor o, simplemente, sigan igual que ahora, con la diferencia que tus huesos y tus músculos serán diez años más viejos y cualquier caída costará más tiempo de recuperar. O, simplemente, no lleguemos a cumplir medio siglo, por el motivo que sea. ¿Qué opináis vosotros? Aquí algo que escribieron ese martes pasado por correo…

En contra de correr:
“Si encuentras dinero, cómprate la moto, saldrás cada fin de semana que quieras y te ahorrarás lamerte tus heridas... Que a esta edad ya debes saber lo que corres tú y lo que corren los demás.”

A favor:
Dicen que la sinrazón es la primera idea lógica del corazón, así que... Pues a quemar adrenalina (y poco dinero), que si no se hace ahora con la última oportunidad no lo vas a hacer nunca jamás... Pero cuando sepas ya de verdad dónde estás, a tomarse con calma las cosas... Sino tocará cargar con las consecuencias.”

Y aquí la primera reflexión ante esos argumentos que expuse yo, que estaba metido en la conversación:
“Es una vieja batalla, corazón contra razón... sé que se lo pasaría bien y correría solo para divertirse, no suele sobrepasar sus limites, aún así obviamente pueden pasar mil cosas, ajenas o no, y terminar con los huesos por los suelos.... en fin, quizá toda esta conversación sea estéril porque si no se consigue money seguiremos todos como estamos…”

Y aquí su respuesta final, lapidaria, que siempre le agradeceremos:
Pero al menos lo intentará, así que a darle caña al corazón... Con una neurona de razón.”

Y en ese punto estamos. Escribiendo todo esto para reordenar la mente y el corazón aunque dudas, lo que se dice dudas de hacerlo si toca la lotería, hay pocas, aunque está la vieja cuestión comentada, la edad, los años...

La situación inversa, la de retirarse, la he vivido, desde fuera, varias veces. Ese amigo, conocido o familiar que corría, disfrutaba y hasta triunfaba. Algunos jovenes, otros con una edad "politicamente incorrecta" para plantearse vestirse de cuero muchos días al año. En todo caso, muchos de sus mejores recuerdos pasan por alli. Lo dicen todos. No hay nada igual si tu pasión es fuerte, inequívoca y el líquido que circula por tus venas se clasifica por su octanaje. Salvando las distancias, mirando a la élite, recuerdo el caso espectacular del viejo probador de Aprilia en el Mundial. Sí, Marcellino Lucchi. Ganó en Mugello incluso. Creo que tenía 41 años. Este afable conductor de camiones de basura había dado tantas vueltas al circuito italiano que siempre que corría allí subía al podio. El día que adelanto a Biaggi en la recta le saludó con la mano. Una vieja apuesta con sus mecánicos, si no recuerdo mal.


No, no hay muchos Lucchi entre nosotros pero sí hay gente espectacular, anónima, rapidísima, valiente, con muchos cojones u ovarios, aunque no salgan mucho en la prensa ni en televisión. Ese tipo de héroes son mis favoritos. Pero, como no viven de las carreras, las cosas se pueden complicar fácilmente. Llega una nueva lesión grave, una situación casi limite y, a pesar de las ganas, la cabeza empieza a gobernar. Como no vives de las motos, los lunes te esperan en tu oficina, en el almacén o en tu tienda… no puedes jugar con el pan, o simplemente no quieres hacerte daño más veces… casi siempre la presión familiar está ahí, en algunos casos solidaria, en otras taxativa. En algunos casos te empuja, te anima, en otros, te frena, te censura. Y hablando de retiradas, lo comenté hace algunos meses, casi nunca son definitivas. Lo he visto varias veces. Te retiras de las “grandes ligas”, de los desafíos serios, pero el gusanillo sigue ahi, latiendo. Antes o después vuelves, aunque solo sea para hacerlo puntualmente o por pura diversión. En todo caso, la retirada seria, la importante, casi siempre es dolorosa (no, en el caso de Stoner no lo fue, lo sabemos, ¡ya se vació lo suficiente!), sobre todo cuando esa retirada es forzada, cuando todavía tenias ganas y manos pero alguna lesión o impedimento grave te impide continuar. Es como terminar con una relación sentimental que, aunque agradable, te está gastando y te llevará a un callejón sin salida. Tan personal que nadie más debería decidir por ti. Volver a correr deberia ser algo parecido, algo muy personal. donde no intervinieran factores externos. Lamentablemente todos sabemos que no es así. Los requisitos, los  medios que hacen falta, no para brillar, sino para simplemente participar, son numerosos y costosos.

No puedo terminar sin mencionar a Begoña Loizaga, la valiente piloto de clásicas que muchos conocemos, la chica de la Impala. Por razones económicas nos ha contado recientemente que deja de correr.
¡Esperemos que solo sea un paréntesis, ojala volvamos a verte rodar!

Al final os diré porqué el protagonista de esta historia ha decidido tirar pa’lante si consigue pagarse las pajas mentales, perdón, las carreritas que ha vislumbrado. Lo hará por varios motivos, casi todos personales, o sea, egoístas, eso está claro, pero también para que sus herederos aprendan, viéndolo con sus ojos, que jamás debemos renunciar a nuestros sueños y al desafío personal, irrepetible, intransferible y duro de ser una mejor versión de nosotros mismos, en definitiva, de ser MEJORES. Gracias a todos los que lo entienden y nos apoyan. Así es un poco más fácil.

(¡gracias por el enlace, Gemma!)

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