La huella del campeón...


Desde que tengo uso de razón ninguna pasión me ha enamorado más que la que siento por el mundo de la moto. No solo por ellas, nobles y hermosas, sino por las historias de valentia y superación que he podido observar y vivir desde niño. Los pilotos eran y son mis héroes. Sobre todo los modestos en medios. Gladiadores de los tiempos modernos,  jinetes valientes que luchan y aceleran todo lo que pueden espoleados por el brillo de sus corazones, por su infinito espiritu de superación... Hace escasos días fui testigo directo otra vez. Pocas, muy pocas cosas conozco en este mundo que igualen esa generosidad con uno mismo y con los demás porque la fragilidad y la futilidad de nuestra condición humana nos hace realmente grandes cuando desafiamos al destino agachados detrás de una cúpula a toda velocidad. Que algunos sigan luchando contra las adversidades intentando ser mas rápido en cada vuelta de la vida "simplemente" es admirable y todo un ejemplo para el resto de mortales. Dentro de su grandeza, lo más agradable quizá sea que esos héroes, además, son personas de carne y hueso, la mayoría muy cercanos. Si la vida algo nos ha enseñado es que los más grande suelen ser personas sencillas y humildes.

Volvimos a La Bañeza el pasado domingo día 20. En el 2016 no asistí. Nos habian mareado tanto con el tira y afloja entre moto club y ayuntamiento que hartaron la paciencia de unos cuantos fieles, entre ellos yo mismo. En el 2015 lo pasamos bomba a punto de clasificarnos en 250 y ese era mi ultimo recuerdo, un recuerdo tirando a dulce porque aunque no alcancé mi objetivo de ser uno de los treinta privilegiados para salir el domingo en carrera sé que lo di todo para lograrlo. Pero no escribo este post para hablar de mi sino para hablar de un piloto de verdad, o mejor dicho, de un pilotazo que iba directo al Mundial pero que las zancadillas y la falta de dinero obstruyeron su camino, un tio enorme como persona, mi amigo Manu Varea.

Al igual que en el 2014, cuando corrió con una Bultaco que parecía empeñada en hacerle la vida imposible con todo tipo de problemas y roturas, esta vez no todo estaba "encarrilado", en todo caso teniamos motivos extras este agosto para subir al pueblo leonés. Manu volvia a correr en la meca de las urban races, esta vez en la categoria más rapida, la de Moto3/125. El día que me lo dijo me alegré y me sorprendi a partes iguales, pero sin duda era una gran, gran noticia. Cierto es que ha sido todo un poco precipitado y que la moto que inesperadamente han conseguido, una Honda RS 125, no llegaba en las condiciones competitivas que supuestamente atesoraba en su motor (el kit que anunciaba), por culpa de algún caradura que vende lo que no tiene o lo quita en el útimo momento. Así es este mundo, mucho hijo puta queda suelto e impune... Pero a pesar de esa piedra gruesa del camino, Manu y toda su cuadrilla (comenzando por su familia, claro) han vuelto a hacer magia, desde conseguir una furgoneta para poder llegar a tierras leonesas hasta redondear toda una emocionante jornada de domingo. Han vuelto a sacar agua de donde casi no habia, Manu ha vuelto a pasar de piloto retirado a pilotazo en activo en dos días, de activarnos a todos sus amigos por el camino, y de volver a demostrarnos que el que tuvo... ¡retuvo!

Todos sabemos que desde que corren las Moto3 en La Bañeza, por tracción y par motor, son más competitivas que las gloriosas, y ya casi de museo, 125 que se atreven a desafiarlas. Los tiempos modernos son así. Estamos dejando atrás una hermosa categoria, el octavo de litro, motores de agujeros, esos que se podian carburar, entender, con las que se puede hablar, las que permiten deleitarnos con su humo azul, con su olor eterno, esas motos complicadillas que requieren manos de  pianistas... que suenan de verdad a motos de carreras y no a aviones o tractores... Ahora las que ganan son las Moto3, unas motos mas efectivas y más faciles de conducir pero con menos alma. Es todo un ejemplo de la diferencia de unas y otras el número de cambios de marcha que hay que hacer por vuelta (las 125 requieren muchos más, claro). Solo en un lugar tan emblemático como en la La Bañeza podriamos verlas y disfrutarlas. La máquina del tiempo que tantas veces vivimos en el mundo de las carreras de clasicas aqui encuentra su máxima expresión. Aqui todavía podemos ver como se carbura una moto de carreras, ¿quién puede ver eso en un circuito permanente de una prueba moderna?

Pues con este panorama llegaba Manu y su cuadrilla, bien asistido por su amigo Eduardo Segarra, intentado adaptar una RS125 muy bonita pero que no habian tenido ocasión aún de probar en pista. Todo un debut, algo precipitado, sí, pero la ocasión no se podía desperdiciar. De parte ciclo aceptable, aunque con tiempo se hubiera tenido que cambiar el aceite de las barras, revisar el amortiguador, etc, frenos aceptables y ergonomia mejorable (Manu es muy grande también fisicamente).. pero el motor, como deciamos, algo flojo. Ya lo sabia nuestro protagonista en Valencia. Cuando, días antes, la subio a un banco de potencia se le cayó el mundo encima. Faltaban mínimo siete CVs, los que la igualiarian con las RS habituales de esa añada. ¿Qué hacer? Alguno quizá hubiera desisitido de correr pero Manu decidió hacerlo a pesar de no contar con todas las requisitos deseables. Asi son los valientes que aman el motociclismo. A veces se juegan su prestigio arrastrando en el intento una falta de medios preocupantes. Por amor al deporte, sí...

¿Qué decir de esta nueva edición número 58 de las carreras de La Bañeza? Pues que hubo más público que nunca, o esa impresión me dió. Que se notó más medios que otros años, que tuvimos grandes y hermosos homenajes, uno previsto hace tiempo dedicado a los grandes pilotos gallegos que nos dejaron prematuramente, López Mella y Dani Rivas; otro más inesperado, el del maestro Nieto. Contamos con la asistencia de sus tres hijos quienes recibieron todo nuestro cariño. Seguro que no lo olvidarán. También se inauguro la "Chicane Angel Nieto", justo la curva 1 y 2 del trazado, la que da inicio a la adrenalinica bajada después de recta de meta. Inevitable pasear varias veces por los boxes saludando a amigos y conocidos como Champi, Cuco, Quintial, Carlos, Edu, Mamel, Paco, etc, y luego dirigirnos hacia el "callejón" donde nuestros amigos valencianos (Luis, Paqui, Ricardo, Polit, etc) nos aguardaban una vez más con los brazos abiertos, mientras descubriamos la RS 125 de Manu y, junto a él, toda su maravillosa familia. Como nos vemos en tan contadas ocasiones, en la cita bañezana nos juntamos siempre con ellos para pasar unas horas agradables y recuperar tantos meses perdidos. Por cierto, ¡qué bonita la TZ de Champi!, ya tenia ganas de verla. Con los colores de Sonauto y Sarron de 1984, ahi dejo una foto del momento inmortalizado:


Increíble y hermoso el mural gigante con la efigie de Nieto que pintaron en apenas unos días en una de las paredes de las casas que bordean el circuito. Seguro que lo habéis visto, es increíble. Esas cosas solo pueden suceder alli, ¡bravo! Aquella mañana, muy temprano, tomando café en un bar de la A-6, me preguntó Oscar Haro como llegar al circuito, pequeña anécdota que iniciaba una jornada memorable, donde, como cada año, pudimos disfrutar del lujo de la compañía de muchos amigos que no vemos habitualmente, en especial la de varios Luises, que solo alli nos vemos en tan impresionante número, inmortalizándonos en una foto de grupo que empieza a ser un clásico (en la foto de abajo, de izquierda a derecha, Luis Gimenez, Luismi, Mudo, yo mismo y Luis Dios). Si en el 2015 nos juntamos sin planificarlos siete luises, este año, ante la ausencia de mi padre, nos juntamos seis al final, que tampoco es mal número (no tengo la foto de los seis, donde salia también Luis Rosón). Poco rato, por desgracia, pudimos pasar con el gran Paco Motos y con nuestro amigo navarro Edu, ¡estaban todos demasiados ocupados con sus pilotos!, lógico


Manu saldría en décima posición en parrilla, ¡buena posición dadas las circunstancias! Las Moto3 copaban las mejores plazas, como estaba previsto. Los Castillejo y Alex Martínez nos darían espectáculo, seguro. El warm up fue bien y apenas se tuvo que retocar alguna cosilla de la RS para salir en orden. Apretar mejor la quilla para que en las apuradas no tocase, endurecer un poquito la horquilla en compresión...

Llega la hora de la última carrera de la jornada, después de las exhibiciones y los homenajes. Eran las tres y media aproximadamente, el sol calentaba pero no tanto como otros años, mejor. Salimos a parrilla nerviosos.. no, mejor dicho, espectantes aunque confiados de que si todo iba bien veriamos un buen espectáculo y una buena carrera de Manu. Más tarde de lo previsto, bajó por fin la bandera y nuestro piloto salió disparado aunque perdió alguna décima debido a que la moto que tenia justo delante en parrilla titubeo un momento, ¡menos mal que no se quedó clavado!


Empiezan a tirar a muerte, mezclando en el ambiente el típico sonido de las pequeñas avispas de 2T con el de "bombardero" de las Moto3. Durante los primeros giros nuestro protagonista ya navegaba entre las diez primeras plazas luchando con otra 125, la del dorsal 12, no muy lejos ambos de las primeras Moto3. Gracias a la cámara onboard que llevaba Manu pudimos ver, días después, como en los primeros giros se los comia en algunas curvas pero, saliendo, era inevitable que las 4T pusieran metros por medio. Martínez comenzó comandando la prueba pero, en pocas vueltas, fue superado por uno de los Castillejo. Siempre lo digo, es increíble ver a los punteros de esta categoría, año tras año. Si los punteros de las clásicas van rápidos, estos chicos que hacen una vuelta en poco mas de un minuto once segundos ponen los pelos de punta (¡y lo digo yo que no tengo!). Buenas manos y motos suficientemente rápidas y ágiles para dar espectáculo del bueno, en formato "anacrónico" porque ya me dirás tú dónde podemos ver carreras callejeras donde los pilotos puedan salir y explotar la potencia de una "vieja" 125 de GP. Una vez más no está de más decir uno de nuestros "mantras" favoritos: todos los que corren en aquellas calles merecen todo nuestro respeto, algunos apenas corren en todo el año pero vuelven una y otra vez a esta cita irrepetible. Estamos ya en las últimas vueltas y Manu consigue adelantar una posición, apenas quedan unos minutos para el banderazo de meta, sí, ¡por ahi viene!, entra sexto, segunda 125 de la prueba, ¡memorable! Luego veriamos que el quinto estaba cerca pero, pensando que era un doblado, Manu no apuro para alcanzarle, ¡lástima! Aqui un resumen de su carrera, on board:


La festiva jornada está llegando a su fin. El público invade la pista, las emociones se disparan, algún acelerón justificado y muchos litros de alegría contenida por parte de los protagonistas. Y entre todos esos valientes no podia faltar la emoción de nuestro amigo que estalla en cuanto para después de dar una emotiva -también- vuelta de honor. Se abraza a sus amigos y a su mujer, la que tanto vela por él siempre, dando las gracias por nuestro apoyo y feliz de cómo ha terminado la carrera. Solo él sabe cuanto ha costado llegar a ese momento. Las gracias te las tenemos que dar a ti, campeón, por regalarnos jornadas así. Pocos minutos después, bajo la carpa, quitándose el mono ya está pensando como volver el año que viene y como bajar 3 o 4 sgs por vuelta si consigue traer la RS en condiciones. ¡Qué hambre de moto!, envidiable. Siempre nos emocionas, canalla, no falla. Nos trasmites tus ganas y tu coherencia, inasequible al desaliento. Campeón sin corona, pero campeón. Tus amigos te queremos. La huella de los campeones siempre deja marca...



El ángel de las motos nos ha dejado...



Algunos pensábamos que eras inmortal o casi. Me cuesta procesar lo que ha pasado. Punzada inesperada e injusta, golpe en el estómago, nos hemos quedado huérfanos. Un tio que voló por el asfalto durante décadas, que se libro de morir joven en aquellos peligrosos circuitos termina victima de un absurdo accidente en vacaciones. El mundo está loco, vaya racha llevamos.

Crecimos contigo y tu leyenda. Siempre detrás o delante, escuchándote o leyéndote, viéndote correr y ganar mucho antes, cuando ya eras veterano y nosotros unos crios. Siempre nos enseñaste algunos trucos, alguna treta, el valor de la lucha, ejemplos magnificos de quien comenzo desde abajo del todo, el que avanzó por el camino duro... y con las ideas muy claras. Tus viejas aventuras de adolescente me las contaba mi padre con admiración, siempre añadiendo que todo lo que habías pasado para alcanzar tu meta de ser piloto no fue soportado por otros que te acompañaron en aquellos oscuros días. Entre eso y tus hazañas en los circuitos te ganaste nuestro respeto y una enorme admiración, eras el maestro indiscutible de las categorías pequeñas y la referencia del motociclismo nacional.

No, no fuiste el primer español que pudo ser campeón del mundo, antes estuvieron Ramón y Santi pero, por desgracia, nos quedamos sin ellos prematuramente; jamás los olvidamos. No fuiste el primer español que pudo ser campeón pero, al final, lo fuiste. Y a nadie le regalan un titulo, menos 12 más uno. Algunos te han criticado duramente muchas veces y es cierto que buscaste siempre lo mejor para tu carrera deportiva, ¿quién no lo intenta, quién no quiere la mejor moto a su lado, el mejor técnico a su lado, ser el gallo del gallinero? Fuiste valiente, taimado y astuto, tanto dentro como fuera de la pista, llegaste tan lejos que muchos otros grandes campeones te veian a distancia.

Nos quedamos con tu legado, con tu historia, que fue un poco la sombra que nos cobijaba, nos quedamos con tu gigantesca personalidad, con tu arrolladora pasión por las motos, ese amor que trasmitias sin tapujos delante de los micrófonos, visceralmente, con honestidad y con autentica fervor. Me daba igual si te equivocabas de vuelta o si repetias tus frases más famosas, tu intuición y tu emoción nos hacia estar casi dentro de la carrera. Defendiste el motociclismo tantas veces, no solo para que saliera en la tele, que todos tus monumentos son merecidos.


Ahora nos hemos quedado un poco mas solos, el viejo mundo que nos crió se aleja. La tristeza y el luto envuelve al motociclismo. La nostalgia y la injusticia brillan en unos días negros para tus admiradores, para todo el mundo de la moto, lo sepan los demás o no. El ángel de las motos, Angel Nieto Roldán, ya no está entre nosotros sino en el cielo, junto a Tormo, junto a Barry, junto a Victor, junto a Torras, junto a Parlotti, junto a Nicky...y junto a Santiago Herrero, su maestro. Por fin os habéis vuelto a juntar; que los dioses os envidien y os bendigan a todos. DEP

Mayo intenso: "Camino Soria"



Comenzamos mi mes favorito con una de esas escapadas "intensas", en kms, recuento de curvas, compañía y sensaciones, jornada completa de moto, no las tipicas vueltas domingueras de un depósito por los alrededores de nuestra querida sierra, no. Tenia pendiente hace meses un encuentro con Edu de Pamplona, mi gran amigo de las clásicas, y encontramos por fin una fecha que nos cuadraba a los dos, el primero de mayo; mítica y querida fiesta que, esta vez, celebrariamos sobre ruedas. 

Visto el panorama geográfico de ambos pensé en quedar por la zona de Soria, más o menos punto intermedio, con la intención de visitar luego Calatañazor, el famoso pueblo donde, ya sabéis qué líder musulmán, dice la leyenda, perdió allí su tambor... Así, de paso, podriamos pasar por los paisajes de Vinuesa, Laguna Negra, etc, zona que apenas conozco... Dicho y hecho, acordamos el día y revisé en el google maps qué zona elegiria esta vez para subir a Soria. Tenia ganas de volver a recorrer tramos comarcales de Guadalajara y así preparé el rutómetro, con final en Almazán, pasando por Jadraque, Atienza, etc. De  Almazán a Soria tocaría autovía, eso sí. Revisé el estado de la Infinita (nivel de aceite y presiones) y, casi en el último momento, se apuntó Roskachapa, por lo que el viaje estaria muy entretenido pues a los dos nos gusta rodar "a ritmo". Su preciosa BMW 1600 seis cilindros, quién lo diria, se mueve bien en curvas, gracias a su chasis y sale con fuerza de ellas, gracias a un motor prodigioso en par y potencia. A pesar de su carrocería, en buenas manos, se puede ir alegre con ella, ¡doy fe! Salimos sobre las 9 de la mañana con buen tiempo y enseguida encontramos tramos solitarios desde Torija, asfaltos mejorables y algún que otro castillo (como el de Jadraque) por el camino, mientras en mi cabeza sonaba aquel famoso tema de Gabinete Caligari, inevitable... Las dos monturas se comportaron de manera fantástica, atronando en ocasiones mientras atravesaban los campos, llanuras y cerros que ibamos conquistando a medida que iba pasando la mañana. Escasas horas después ya estábamos en Soria, probando unos torreznos en un bar, después de echar sopa otra vez a nuestras fieles monturas (¡como se quema de rápido a veces!). Junto a Edu, su señora y su preciosa Suzuki RF600 (otra de mis motos favoritas de los años 90) nos fuimos hacia la zona de Vinuesa, atrevesando comarcas verdes y algún que otro tramo interesante con una sucesión de curvas muy apetitosas. Paramos a comer en Navaleno, donde descubrimos un mesón aragonés donde casi petamos entre buenos caldos y buena carne (tipos previsibles, sí).


Subirse luego a las motos fue una tarea un tanto pesada, por lo menos para mi, pero teniamos pendiente visitar Calatañazor... y allá que fuimos tranquilamente. No queda mucho del castillo, aunque ofrece unas vistas interesantes de las tierras colindantes. Sus calles empedradas, más pintorescas y acojedores, nos ofrecieron unos minutos de tranquilidad, sobre todo porque no habia demasiados turistas. Visite una de sus esasas tiendas y me traje un buen lomo para la jefa. Siempre que visito una población así de pequeña y tranquila me pregunto, ¿podría vivir todo el año en un lugar así? Durante unos meses sé que sí, pero no sé si aguantaría mucho más...


Nos sentamos en las sillas del patio de un bar donde hubieramos podido echarnos la siesta o, como poco, haber reposado un par de horas más en tan buena compañia, charlando, sin prisas, y con una temperatura casi ideal... pero teniamos todavía que volver a casa y pasadas las seis tuvimos que interrumpir aquel remanso de paz y ponernos los cascos después de despedirnos de nuestros amigos navarros. 


Arancamos dirección a Burgo de Osma. Mi debilidad por el Cañón del río Lobos ultimamente me hace cabrearme conmigo mismo, el motivo es repetitivo: otro año que no he pasado por su cañones, ni visitado su ermita, ni su enorme cueva... Cuantos recuerdos tengo de aquel lugar mágico y geográficamente emblemático en relación a la península Ibérica (otro día os cuento todas las "curiosidades" que ofrece aquel viejo emplazamiento templario). Como os decía, salimos hacia aquel punto, llegamos a San Esteban de Gormaz, deteniéndonos en aquel famoso semáforo frente al puentecillo que cruza el Duero. Yo esperaba una vuelta tranquila... me equivoqué...  Podía dejar el post en este "emocionante" punto pero vamos a teminar la historieta. Al salir de esta localidad percibi un coche patrulla aparcado (a veces tengo un sexto sentido) al otro lado de la carretera, no me preocupé porque siempre vamos muy tranquilos cuando cruzamos una población. Escasos minutos después, en una larga subida con dos carriles, uno para los lentos, nos encontramos de bruces con un SUV negro que iba por el carril rápido a una velocidad decididamente inadecuada, lenta. Por instinto y seguridad lo rebasamos por la derecha limpiamente, dejando muchos metros de margen además y pensando qué cojones tiene la gente en la cabeza para ir por la izquiera a 80 o 90 en plena recta cuando había además un carril para rodar a ese ritmo... Seguimos adelante y fuimos encontrándonos más trafico... Fuimos dando cuenta de él con abrumadora ligereza (por llamarlo de manera decorativa) y luego aguantamos a una velocidad muy legal el tumulto de coches en fila que iba acumulandose en la nacional... De repente miré por el espejo y vi unos destellos lejanos.. un minuto después repeti la mirada y vi esas luces más cerca... de repente me dió un palpito, sí, podrian ser las luces de aquel coche patrulla que vi como quince minutos... Así fue, ¡iban hacia nosotros!, rapidamente nos pararon, justo en el cruce de la N-110, dirección Riaza, justo el desvío que queriamos tomar.. en solitario. Paramos y nos contaron que nos habian visto adelantar por la derecha a aquel SUV... lo cual no negamos... conté cómo iba el "conductor", que el que se merecia la multa era él en todo caso. También nos acusaron de no respetar las lineas continuas, pero exagaraban, seguro... El sol que nos daba de frente quizá nos confundió en alguna ocasión pero... justo después de sacar el recetario San Brembo nos vino a visitar y nos libramos de las multas... Arrancamos pensando que ya no podia pasarnos más imprevistos... y asi fue, llegamos a casa sanos y salvos. Fue un día estupendo con un final inesperado pero feliz, de esos días agradables donde disfrutas a tope de la moto, la ruta y la compañía... Después de la ducha, en casa, contabilice la jornada en números. En kilómetros fueron 588, euros en gasolina preferi no sumar... Y sí, si algún día me autorizan, contaré como nos libramos de un par de multas de campeonato... ¡pero eso es casi otra historia, casi de ciencia-ficción, es lo que pasa cuando tienes de compi de aventuras a alguien como Roskachapa!

Grillaos en Cogolludo (parte 2)


A pesar de los pocos locales de copas abiertos esa noche en el pueblo, algo que me sorprendió, pasamos una velada divertida y amena en el único que encontramos abierto, medio escondido. A una hora más o menos prudente algunos nos fuimos a descansar dejando a la señora del bar con la meritoria tarea de aguantar a los cierrabares del evento, Kerker y Napo, misión que se alargó, por lo visto, hasta altas horas de la noche... No sé si con la misma consumición (que ya sería de traca) o renovando líquidos para justificar la estancia... 

A una hora humana de la mañana bajamos la mayoría a desayunar en el hotelito, todos muy contentos y en plácida armonia. Alli estaba Kerker, con un par, eso sí, con unos ojos un poco afectados por tan pocas horas de sueño. Mi padre también estaba dando buena cuenta del desayuno, hablando con nuestro homónimo del MC El Foro. La idea era desayunar, pagar, recoger y salir de ruta hacia los famosos "pueblos negros", como hablamos anteriormente, zona que no conocían la mayoría. Para los vascos, además, seria una buena opción para iniciar su viaje de regreso a casa, ya que discurría hacia la carretera de Burgos. En total no serian muchos kms de ruta pero sí los suficiente para disfrutar de las vistas, ver sitios nuevos o poco vistos y hacer una parada en el pueblo quizá más emblemático de la comarca (Campillo de Ranas). Para rematar la mañana y la ruta, conoceríamos además otro puerto, el de la Quesera, límite entre las provincias de Guadalajara y Segovia. Desde su atalaya natural se podría ver Riaza, la famosa localidad donde comeriamos ese domingo y donde terminaria oficialmente el encuentro del fin de semana. 

Justo después del desayuno recibimos al bueno de Juan y a su chica, que llegaban a lomos de su flamante Tiger 1050. Tambien llegó Javi, esta vez en su preciosa Gixxer del 2003, y Curro con su aclamada Bimota "Gobert". Las chicas comenzaron a montar sus enormes bultos en la R6 de Sergio ante nuestra mirada atónita, ¡madre mia!, parecía que se iban al Cabo Norte como poco.. siempre me pregunto, ¿por qué ellas llevan tantos trastos incluso cuando solo salen una noche?, dificil de entender, ¡impresionante!

Después de hacer algunas fotos estupendas en plena plaza mayor de Cogolludo, muchas de ellas junto a la famosa fachada renancentista del palacio ducal (por dentro está en peor estado) empezamos a movernos. Mi padre ya se fue para casa (todavía no repuesto del todo de su última operación, demasiado hizo con venir en moto), el resto, nos pusimos los cascos y, con retraso, por fin arrancamos las motos...

  
Dijimos adiós a tan magnífico anfitrión y tiramos hacia Tamajón... desde alli empezamos a disfrutar de lo lindo con los paisajes, el buen tiempo que reinaba y el escaso tráfico que encontramos. Logicamente, al ser un grupo numeroso rodamos a un ritmo muy tranquilo y realizamos varias paradas, sobre todo en los cruces. Nuestra valiente Rosa venia con su preciosa "Happy", su YBR 125, y tanto ella como otros participantes obviamente no disponian de nuestro caballaje.


Aprovechamos las paradas para charlar un poco y, obviamente, hacer fotos, la comarca se presta a ello, sin duda. En Campillo de Ranas, como tenia previsto, hicimos la parada principal de la ruta y, bajo un sol que picaba bastante, fuimos descubriendo aquel hermoso pueblo. Cuando llegamos a uno de sus pintorescos bares descubrimos toda una "manada" de customs bien agarrados a sus cervezas fresquitas. Imaginé que el pueblo estaba "tomado" literalmente por moteros aquel domingo... Alguna como Yoli alucinó viendo sus calles, sus casas de pizarra y el tranquilo ambiente que se respiraba, una serenidad agradable en todo momento que solo se vió enturbiada por los decibelios de nuestros motores.  No teniamos ganas de salir de alli pero, finalmente, seguimos con la ruta. Esta vez bajo las instrucciones de Juan "Guy Martin", que seguía en cabeza, gran conocer de la zona (yo, a partir de ese punto, no conocía las carreteras que nos aguardaban).

Después de muchas curvas y más o menos buen asfalto, aunque con esporádicos trozos de hormigón, pasado Majaelrayo, comenzamos a ascender hacia el puerto de la Quesera (1.757 ms de altitud), todavía en la provincia de Guadalajara. Antes de llegar a él paramos en una esplanada alucinante, con arboles a un lado y rocas y extraños peñascos al otro. Un lugar tranquilo y con un aspecto agreste casi lunar... Fue inevitable quitarse en casco, parar los motores y ascender esos escasos metros entre piedras para ver "qué habia más allá" de los citados peñascos. Mientra Yoli descendía del "asiento" de la CBR de Bego, más dolorida que un toro después de una corrida, fuimos emparejando algunas motos para hacer varias fotos chulisimas...


Algunos minutos más tarde, ya reagrupados, volvimos a ponernos en marcha y ya no paramos hasta el puerto antes mencionado. Desde lo alto se veía, abajo, tierras segovianas, y nuestra meta, el famoso pueblo de Riaza. Apenas habiamos hecho 130 kms más o menos pero habian pasado algunas horas, por fortuna, muy entretenidas. Alberto "Dunlop" por ejemplo, aparcó su bonita VTR, y se subio a lo alto de la loma que nos escoltaba por el  lado derecho. Desde alli tomó algunas imagenes fantásticas, como esta...


Poco antes de esa parada, en marcha, debo confesar una pequeña anécdota. Ibamos tranquilos pero entre curva y curva miré por mi espejo derecho y de repente... ¡¡vi al gran Joey Dunlop con su famosa VTR victoriosa en el TT del 2000!! persiguiéndome... me dió un escalofrío bestial, solo duró un segundo, pero me sentí como un ratón a punto de ser atrapado por un halcón, impresionante y curioso..., sí, era Alberto, que en ese tramo iba justo detrás de mi.

Agradecer a Rosi los vídeos on board que nos hizo, ¡qué pericia!, sin duda siempre gusta verse en marcha, iba a decir rápido, pero mejor no mentir, bonita serpiente multicolor la que trascurría esa mañana... Cambiando de provincia (ya en Segovia) apreciamos un asfalto roto e incómodo que nos escoltó hasta Riaza. Muy cerca estaba la estación de La Pinilla pero no pasamos por ella. Era tarde de hecho ya, los vascos se despidieron y el resto nos quedamos a comer en un mesón cercano a la plaza del pueblo, también buscado por el bueno de Juan. Comida espléndida aunque cara y a casita ya en diferentes grupitos y velocidades. Fue la guinda a un finde espectacular donde, además de pasarlo bien, rememorar a Santi Herrero, rodar y alimentarnos como orcos, algunos pudimos conocer en persona por fin a algunos amigos "virtuales". Y una vez más, supongo que para todos fue así, comprobar de nuevo el buen rollo que tenemos en nuestro mundillo habitualmente. Gente diez, sin exagerar. De hecho nos fuimos pensando en la próxima Kedada de los "Grillaos"... será este otoño y por tierras vascas... ¿os la vais a perder?... Ráfagas y gracias a todos los que quisieron vivir ese espectacular segundo finde de abril. Luuumeee!!!!!!


Grillaos en Cogolludo (parte 1)



Se está convirtiendo en una tradición saludable que, cada equis meses, nos reunamos algunos miembros del grupito "Panda de Grillaos que algún día irán al TT"..., nombre desenfadado para un grupo que inventé hace tiempo en Facebook sin ninguna pretensión seria, solo por diversión y afición a las road races. El nombre salió "solo", indicaba muy bien dos cosas que siguen vigentes. Primero, que hay aficionados que "estamos grillaos por el TT" y, segundo, que "algún día iremos".. eso está claro, aunque algunos no sabemos cuando será (esperemos que en el centenario). Y con esos dos "mantras" activos ahora tenemos un grupo de más de 3600 miembros aunque a mi eso de acumular numeritos, batir records o tener mucha o poco audiencia, sinceramente, me importa poco... eso se lo dejamos a los millenials o a los adolescentes ansiosos de Likes...

Gracias a los medios digitales debo reconocer que he conocido en los últimos años a gente acojonante, incluso nuevos amigos, asi que no voy a hablar del mal uso que algunos hacen del mundo virtual... más bien de lo contrario, de lo que facilita a veces ciertos descubrimientos personales. Vamos allá con la crónica de nuestro último encuentro de los "Grillaos", el tercero...

Esta vez no se celebró en un pueblecito de Avila como aquella primera vez (diciembre 2014) donde contamos con la participación de Abelardo Rendo y un montón de amigos norteños (Dani, Beto, Brus, Marcos, etc) ni en el hotel motero de Brus (Cano Alto, en Galicia), no, esta vez finalmente fue en una localidad llamada Cogolludo, en la provincia de Guadalajara. Cuando empezamos a hablar de un nuevo encuentro enseguida fijamos la fecha para intentar reservar ese weekend con tiempo y luego pensamos en un lugar que pudiera ofrecer algunas rutas y paisajes pintorescos, para el domingo post-cena. Enseguida me vino a la cabeza la zona de los "pueblos negros" por su riqueza paisajistica y cultural. Era una primera idea válida y decente pero quedaba lo importante, localizar un lugar concreto apropiado para celebrar la cena, el encuentro y que contase con alojamiento cercano. Con la ayuda de Alvaro (Kerker), un día de marzo, nos fuimos a recorrer algunos pueblos "candidatos" para encontrar el sitio adecuado. No voy a decir que tardamos mucho, no, una mañana tan solo, enseguida vimos uno que reunía lo que buscabamos, un pueblo pequeño y tranquilo, con un buen mesón donde nos darian cancha para reunirnos sin agobios y charlar largo y tendido, antes y después de la cena, y muy cerca de la zona "negra" que antes mencionaba. Ese pueblo era Cogolludo y el dueño del mesón, Jesús, nos dió todo tipo de facilidades para reservar con antelación sin saber todavia el número de asistentes a la cena. También nos brindó la opción de guardar muchas de las motos en su garaje y más detalles de agradecer. Para dormir nos aconsejo un hotelito cercano de un pariente que resultó todo un hallazgo. Asi todo quedaba en familia pero a nosotros eso no nos importaba... 


Fuimos hablando del tema en el grupo y al final hubo como unas dos docenas de miembros interesados en asistir... Como en cualquier quedada era imposible que a todo el mundo le viniera bien la fecha o el sitio. Asi que el interés se fue "filtrando", como siempre, y al final conté unos 18 interesados de verdad, la mayoria de no muy lejos. Echamos de menos a los gallegos, principalmente, pero había que entender que los pillaba bien retirado... Kerker y yo teniamos claro desde el minuto cero que este encuentro no podría superar en éxito del segundo, el que se celebró en Galicia, en el local de Brus, porque por lo visto (por un tema familiar no pude asistir en el último momento) allí se montó una cena antológica y una postcena muy líquida... ¡como senti perderme aquella fiesta!


Llegó la fecha del encuentro y, como me habia avisado una persona del ayuntamiento días antes, ese sábado estaba el pueblo en fiestas y había... ¡¡toros!! en la plaza mayor, justo donde ibamos a cenar y aparcar las motos. Asi que, como ya lo sabiamos, después de tomar algo en un bar con Alvarito y Rosa (que fueron los primeros en conquistar el pueblo), la mayoría nos dirigimos directamente al hotelito que no estaba lejos, más bien todo lo contrario,a escasos cien metros de la plaza. Alli fuimos guardando las motos gracias a la simpatia de los dueños del hotel que se desvivieron por ayudarnos. Por fin, en mi caso, conocería a Jose Trejo y a Alberto, los vascos, los miembros que de más lejos venian a Cogolludo, ¡todo un honor! Enseguida apreciamos tambien sus bellas máquinas, una blanca Hayabusa a la que no le falta detalle y una fantástica VTR SP1 roja.


Subimos a las habitaciones y quedamos prendados por su mimo y limpieza. Poco a poco fueron llegando el resto de "inscritos". También contábamos con la presencia estelar de Rosi y Luis del motoclub El Foro y con la de mi padre que se animo a venirse en la Fazer (primera rutilla post operación, todo un éxito). Por mi parte, acudía con Inma, que esta vez se animaba a venirse de pkt por ser un trayecto corto desde casa (apenas hora y media) y es que ella, acostumbrada a viajes más largos, se niega a repetir ese tipo de viajes en nuestra Fireblade.. y la entiendo..., mucho valor y coraje requieren los sufridos pkts en las deportivas cuando se trata de viajar. Y hablando de sufridos pasajeros, terminaron los toros y Sergio & algunas "rezagadas" llegaban en sus deportivas ruteras... 


Bego y una dolorida (por el "asiento" de la CBR) Yoli llegaron a la plaza mayor del pueblo, atravesandola y esquivando al público congregado todavía en la zona. Fue verlas y pensé que si todavia hubiese algún toro por alli suelto habriamos visto quizá una prueba de aceleración muy divertida, ja,ja.... quién sabe, lo mismo teniamos que haberlo programado, hubiera sido un momento de lo más perdurable ;-)


El caso es que, una vez reagrupados, nos fuimos al mesón con ganas de juerga. Después de poner la bandera del triskel de Rosa en la pared, gracias a ella y al bueno de Napo, comenzamos a sentarnos. Primero, charlita sobre Santiago Herrero by Rosa Arrate, tal como esaba previsto. Fue emotiva y muy interesante porque enlazó su experiencia personal con la isla con la figura del mitico campeón español. A su alrededor, casi dos docenas de amigos y conocidos la escuchábamos atentos, rememorando otros tiempos, otras hazanas, y otros pilotos. Es muy loable, siempre lo digo, este tipo de homenajes, pequeños o grandes, modestos o virales, porque la memoria histórica no es algo de lo que podamos alardear mucho en nuestro país, asi que... cada pequeño gesto cuenta. Durante su speech algunos amigos conocieron detalles y sucesos que no conocían, otros rememoraron en su cabeza viejas crónicas o momentos vividos, todo cuenta, sobre todo cuando quién lo cuenta es alguien tan apasionada como nuestra Rosa y con una oratoria que para si quisieran muchos profesores...


Una vez concluida la bonita charla de nuestra amiga, llego la cena, divertida y llena de momentazos. Buena carne y buenos caldos.. total, las motos estaban bien aparcadas..., solo algunas chuletas se perdieron por el camino o, mejor dicho, no encontraron a su destinatario, por lo demás, un diez. Casi terminando la cena apareció Javi34 que se apuntó a las horas finales de la velada. Después de la cena, en la misma mesa, celebramos un pequeño sorteo de regalos que fue muy entretenido (¡agradecer a José la cantidad de buenos obsequios que se trajo del norte para el sorteo!) y donde practicamente todos los comensales pillaron algo (gorras, pegtinas molonasT, entradas antiguas del TT, calendario racing, etc) ... sin olvidar el puntazo de regalos que me habian enviado días antes David de Valladolid: ¡unos pines pesonalizados con el nombre de nuestro grupo!, (ver foto de encabezado), pines que entregué después del sorteo a cada participante del encuentro, ¡vaya chulada!  To be continued...


Gredos en vena


Con la primavera llega el buen tiempo y para muchos nuestra estación favorita... cuando es primavera de verdad, no tanto cuando es el caos climático que ultimamente parece dividir el año en solo dos estaciones... Con la primavera llegan nuestras queridas Road Races y, por aqui, salvando las distancias, nuestras escapadas multitudinarias de dos o tres depósitos por zonas agrestes. Entre ellas tenemos a mano la sierra de Gredos, zona situada (para quién no lo sepa) entre las provincias de Salamanca, Cáceres, Ávila, Madrid y Toledo, con un número de carreteras justas, ni muchas ni pocas, y un conjunto de paisajes, en cantidad y calidad, realmente admirable. Para los moteros más aguerridos sin duda representa, también, una zona "racing" porque el trazado se presta a celebrar bonitos rallys y piques comedidos, aparte de innumerables excusas para parar (si hay ganas) gracias a sus buenos miradores, mesones y bares. Las patatas revolconas, por ejemplo, son el "aperitivo" de la zona, habitual en nuestros descansos. El caso es que todos los años montamos tres o cuatro salidas "oficiales" por allí y hace menos de dos meses arrancamos el primer "Gredos Trophy" de este 2017. Fue el domingo 12 de marzo y, al final, nos juntamos casi dos decenas de amigos para la excursión ...y para comer en Candeleda, localidad escogida esta vez para terminar el recorrido.

Sin madrugar, quedamos en el conocido mesón del Puerto, justo antes de la gasolinera de Pelayos de la Presa, pasado el río Alberche. Yo venía de Robledo de recoger a mi amigo Juanmi, después de tener que apretar un poco más de lo debido cuando dos S1000RRs intentaron fundirme pasado Navalagamella. Hacia muchos meses que no se veían mi Fire y su preciosa Gixxer 750, pronto llegamos al punto de salida, el mesón. Y pronto también empezó a llegar gente como Curro y su famosa Bimota Gobert. Al final, ¡carajo!, menuda parrilla formamos..., por un lado los amigos del M.C. El Foro, por otro los habituales, sin olvidar algún insigne elemento imprevisto como el bueno de Veneremos y su eterna CBR600 del 93, etc, el caso que empecé a contar y parecíamos casi un pelotón ciclista, ¡qué éxito de convocatoria! Destacar que por fin volvíamos a ver a Marco & Meli y a los toledanos LuismiTT y David.

Los grupos muy grandes no me gustan pero en este caso, todos "mayorcitos", no supuso ningún problema. De manera natural se formaron al final dos grupitos de marcha, uno más alegre, otro más reposado. Como sabíamos dónde íbamos a parar no hubo ninguna "llamada perdida"... Qué decir de nuestro conocido circuito serrano... antes de llegar a la primera "meta volante" volvimos a gozar del tramo "hot" que arranca al final de El Barraco hacia la pedania de Venta del Obispo. Unos cuarenta y tantos kms que siempre nos hacen disfrutar de lo lindo por su divertido trazado y su escaso tráfico. Yo iba detrás de Marco y Luismi, a cierta distancia, a un paso mucho más tranquilo, pendiente de mi chupa que se me levantaba por los riñones (grrr...) mientras veía las evoluciones de Veneremos (en el lugar más inesperado se puso a adelantar, ja,ja) o las de Lucas, etc... all right! En la Venta nos reagrupamos para el primer aperitivo de la jornada, el típico del lugar y de la comarca, ¡las famosas patatas revolconas comentadas antes! Desde allí se dieron la vuelta para casa Juan, Veneremos y Juanmi que tenían otros compromisos que cumplir, ¡una pena!, qué menos que agradecerles su presencia, en especial a Juanmi, al cual no veíamos hacía muuuucho tiempo. Nuestro viejo "Cariñoso" tiene tanto mono acumulado que vino sin dormir, directo del curro, y se volvía a casa para echarse una siesta antes de volver a faenar por la noche, ¡grande!


Desde alli, a corta distancia, nueva paradita en el mirador del puerto del Pico, porque, lo conozcas o no, es un lugar tan mágico que resulta dificil resistir la llamada y no detenerse para contemplar la maravillosa naturaleza que nos rodea desde su atalaya, incluyendo la famosa calzada romana que se descubre facilmente a sus pies. Más fotos y risas bajo un agradable sol en el mirador.. enfrente el venerable hito pétreo que pone "29 leguas a Madrid".


Por fin arrancamos unos minutos después para iniciar esa espectacular bajada que si te la encuentras sin coches es... ¡¡todo un tramo road race!!, tanto que muchos aficionados (y me temo también agentes de verde) saben que es zona caliente los fines de semana. En este caso, un fotógrafo habitual de eventos moteros nos inmortalizó en una curva a izquierdas cuando estábamos terminando de bajar el puerto. Luego vimos las fotos en Facebook y algunas resultaron ser realmente fantásticas, especialmente las de Marco con su habitual estilo deportivo, con su chica en el palomar tan tranquila, tumbadita guapa, sí señor, ¡grandes!, lástima no llevar una cámara on board en mi moto, iba justo detrás durante aquel tramo, hubiera quedado de vicio ver la filmación luego. Ahi dejo la instantánea del dúo más racing que conozco...


Desde allí nos dirigíamos directos a Candeleda, después de pasar por la zona entretenida y algo insólita de Arenas de San Pedro con su serpenteante trazado estrecho lleno de curvas ciegas y con esa vegetación alta que casi no deja ver el cielo... Tuvimos una pequeña parada en esa zona verde que sirvió para reagruparnos y fumarnos un cigarro (bueno, lo del cigarrito aplicó para algunos solo). Justo durante esos minutos se nos unió el bueno de Juanki y su VFR (¡bravo!). Llegamos a Candeleda poco después y en la calle principal pregunté a un "autóctono" (el mejor GPS posible) donde se ubicaba el restaurante que había buscado semanas antes en internet (y del que tan buenas críticas leí)... sin dilación me indico dirección y distancia hasta el. El caso es que se encontraba a las afueras del pueblo, en la carretera, dirección Madrigal de la Vera. Metí primera y la comitiva siguió mi tranquila rueda confiando en mi sentido de la orientación (mmm...). Pasaron unos minutos de incertidumbre (por lo menos para mi) mientras miraba a ambas cunetas de la carretera intentando descubrir nuestro objetivo... al final no era una quimera, estaba donde me había indicado aquel buen hombre. Arboles frutales, terrazas, jardines y una carpa gigante donde terminamos comiendo 18 hambrientos motoristas. El sol aún lucía con fuerza.. quién nos iba a decir que pocas horas después un poco de lluvia y, sobre todo, un viento realmente fuerte complicaría la vuelta desde Piedralaves.


Asi es la vida del motero serrano, podemos pasar de un estado a otro sin sobresaltos... y con la panza llena se pasa menos frio si bajan las temperaturas, ja,ja,..  Agradecer a todas las "familias" reunidas su asistencia... nos volveremos a ver por Gredos en los próximos meses... la cabra (y más alli) tira siempre al monte... Gredos Trophy's Forever!

Voltoya racing meeting!



Llevaba tantos meses (o años) sin montar mi tienda de campaña que la cita ineludible de Voltoya me parecía oportuna e ideal para "volver a los origenes" (dicho en plan dramático). Y en parte porque empezamos a sentir que el "aburguesamiento" a veces nos ronda. Cada año pasamos menos frio en la moto, cada año viajamos menos (no por falta de ganas), cada año dormimos en lugares más comodos y las motos rara vez "se rompen" (mejor)... Aunque ya no tengamos las mismas condiciones fisicas no pasa nada por volver a dormir sobre una esterilla alguna noche..aunque sea en solitario... Pues nada, encontré la tienda en el trastero y confie que estaria completa. Deseché llevarme un martillo (¿veis? otro sintoma de la "tonteria" que nos ronda, ¿cuando bemoles he necesitado uno para clavar las piquetas?) más que nada por no llevar mucho "equipaje" y, para más "inri", casi monto las alforjas que acabo de pillarme a un precio de risa... pero, en el ultimo momento, fui "realista" (dentro de mi computación mental) y me dije.. ¿para qué tantos trastos si voy a pasar una sola noche? Además ver una R con alforjas o baúl me parece casi un crimen, algo meritorio pero contranatura... Con el saco y la tienda ya iba bien apañado, y así fue al final, ni alforjas ni nada especial, solo mi nueva pecata, la que me regaló Inma hace pocas semanas, debidamente "tuneada" con parches de "Castrol" y "Ossa".
De casa al pequeño pueblo segoviano  hay muy poca distancia por lo que, habitualmente, damos un pequeño rodeo que nos lleva al famoso puerto de la Cruz Verde y de alli nos encaminamos a dos puertos muy interesantes y menos transitados, Lancha y Cruz de Hierro. Desde sus alturas ya se puede divisar la meseta norte, nuestro objetivo a mediados de los meses de febrero. No se incrementan mucho los kilómetros totales pero sí el número de curvas y desniveles. La otra opción, la más "rápida", es llegar a tierras segovianas cruzando el puerto de Guadarrama (Alto del León) que, aunque técnico y adrenalínico, suele presentar tráfico y, desde hace poco tiempo, ostenta por desgracia dos nuevos radares...
Sali el sábado después de comer, solo, echando de menos la compañia de mi padre y otros amigos cercanos, pero él sigue convaleciente y aunque quiso probar le convencimos que todavia no debía montar en moto... Otros amigos salian por la mañana, muy pronto para mi, asi que, con tranqulidad, bajo un cielo gris, me puse camino de los puertos. Ninguna incidencia que reseñar. Llegando a la desviación que nos conduce hacia Valladolid empezó a llover ligeramente. Tenia la moto limpia y me dió un poco de rabia, tampoco llevaba mono de agua ni puñetas, total, me resulta casi vergonzoso decir que estaba "viajando", mas bien era un paseo para ver a buenos amigos...  Pronto llegue a las últimas "estepas" castellanas que conducen al pueblo mientras la lluvia aflojaba... Consulté el reloj, habia tardado hora y media apenas. Meti la moto en el recinto e incluso antes de bajarme de ella ya vi a Jesús "Hondita", todo un clásico, saludándome... y a una motera que me pidio una foto con la Honda casi en el mismo instante, ¡espérate que baje, dije! Siempre es agradable un buen recibimiento aunque me gusta pasar desapercibido. Buen ambiente y bastante gente por alli paseando o llegando, entre ellos Marco y Meli, que hacia tiempo no los veía. Llevaban prisa y apenas estuvimos una media hora larga charlando. Acordamos vernos más despacio y en moto en breve plazo, como luego ha pasado, por fortuna. En la foto con ellos y con la simpática amiga que quiso inmortalizarse con la Infinita.


Hondita venia acompañado de su inseparable Enrique, del MTM, pronto subiriamos al pueblo a tomar un café. Pero antes saludamos a Rosi y Luis, los "capos" del M.C. El Foro, los organizadores, que como siempre, junto a sus compis de guerra, nos tratan de lujo en todo momento.  También saludé a Fernando de Fuenlabrada que venia con su panda aunque no pasarian la noche por alli. Miré hacia la incipiente hoguera,
esperando que no lloviera por la noche, mientras llegaba una conocida Guzzi roja con dos pasajeros, eran Noe y Angel, clásicos en esta reunión. Miré al feo cielo que nos escoltaba pensando que Voltoya sin la hoguera no seria la misma invernal. De frio, bien, poco para mi gusto, mientras montaba la tienda descubriendo que era la iglú (no la mia canadiense) y que le faltaba el doble techo... me reí y gracias a Rosi que pasaba por alli en ese momento, montamos la tienda en apenas tres minutos. Después de dejar los trastos, subi al pueblo con Hondita y Enrique a tomar ese café que anuncié antes. Echábamos de menos a mi padre, recordando el homenaje que le brindamos el año anterior alli. Fue un momentazo muy agradable, basicamente porque no se lo esperaba y porque conseguimos reunir un nutrido grupo de amigos. Este año, sin embargo, no pudimos contar con Antonio, Yoli, los Tortugas o con Rosa y Alvarito, ¡me sentia un poco solo, confieso!..


Llego la hora de la cena y el cielo se abrió para dejar caer algo de lluvia. Descubri a Mayka y Miguelón, y diversos conocidos de estas guerras. Entre ellos y en compañía de Angel y su chica, empezamos a pasarlo en grande con la música.. y las garrafas de licor café que nos incitaban al vicio. Un "peligro" esta Mayka, ¡como me conoce!, sabe que soy presa fácil ante ese licor que tanto me gusta... yo creo que es digestivo, sin duda, muy sano y natural. Luego me contaron la "receta" de su formulación pero confieso que al día siguiente olvidé parte de la misma. De la música que pusieron, un diez, y la cena, espectacular. Luego el divertido concurso de disfraces mientras apuraba mi petaca pensando qué suerte tenia de llevarla... hasta que otro participante, entrado en años, se rio de ella en mi cara mientras me enseñaba la suya, ¡tan grande como un portatil!, colgada de su cuello. Más que petaca parecía eso, un ordenador portatil, ¡increible, nunca habia visto nada igual, ni en las reuniones de los franceses en su tierra! Faltó quizá hacer una foto, lástima.

Pasaban las horas mientras seguiamos haciendo el tonto escuchando a Fito, Leño, Los Suaves, Queen, etc, una pasada de "banda sonora nocturna".. muchas risas, ese gran remedio para la tristeza y los problemas de la vida, y luego al "sobre", en mi caso, a la tienda... me meti en el saco aunque apenas hacia frio y dormi como un bendito, con mi vieja mochila de almohada, como tantas veces... De madrugada tuve que abrir las cremalleras para una expulsión liquida de urgencia (habia espacio suficiente para trazar un bonito arco descendente sin salpicar a nada). Cuando estaba amaneciendo noté que tenia los pies congelados, aunque seguia dentro del saco.. Algo después alguien me grito desde fuera que ya era hora de levantarse.. ¡debia ser tarde!.. abri los ojos como pude y descubri que las cremalleras inferiores de la tienda estaban abiertas.. ¡se me habia olvidado cerrarlas, de ahi que tuviera los pies congelados!.. Sali a quitarme las legañas y Rosi me anunció que estaba ya el Mudo por alli esperando vernos... ¡habia llegado pronto o yo me habia levantado tarde! seguramente lo segundo.

Por fortuna el sol inundo la mañana y almorzamos luego unos estupendo huevos fritos con chorizo que nos sentaron de maravilla (¡lo mejor para la resaca, sin duda!) mientras yo bebia "un poco" de agua y me preguntaba porqué me dolia un pelin la cabeza... (risas de fondo). Todavía llegaron algunas motos, como la VFR de Juanki.. Qué pena que al final no acudieran, aunque fuera el domingo, Germán y mi padre juntos.. esperemos que el año que viene estén en mejor forma ambos dos.


En resumen, otra edición memorable, ¡ya la XXIV!, llena de grandisimos momentos, donde siempre disfrutamos de buenos amigos, buena música y ese ambiente añejo que apenas existe ya en las comerciales reuniones de ahora. Siempre apreciamos las conces pequeñitas de motoristas donde puedes dejar el casco o las llaves puestas en la moto sin peligro a que desaparezcan. A buen entendedor.. Gracias a todos los "culpables" que hacen posible la invernal de Riberas de Voltoya, ¡se os agradece muy mucho!

GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...