Escapadilla a Motorland



Los mejores viajes suelen vivirse en invierno (al menos, para nuestros arcaicos gustos) cuando apenas hay domingueros, el tráfico se reduce y los motores van fresquitos. Pero como llevamos unos años donde falta tiempo y dinero para acometer viajes de verdad por el extranjero,  vamos planificando e improvisando lo que podemos por tierras más cercanas… ¡y mejor no quejarnos!

Este invierno, lleno de lluvias, al final nos aportó algunas novedades. Principalmente, volver a Motorland, a  Alcañiz, en abril, volver a rodar por nuestra querida Ruta del Tambor, con la excusa de asistir a la prueba mundialista de SBK. Cuantos buenos recuerdos atesorados en sus curvas, pueblos, paisajes y cruces... Si habéis seguido este blog hace tiempo sabréis que durante unos años no dejábamos de ir con ocasión de las carreras de SBK, y también para ver algún GP, aparte de aquella divertida rodada con varios amigos a la que fuimos en marcha. Ya el año pasado un amigo de las clásicas, el bueno de Quintial, me animó a acompañarles ese fin de semana con motivo de la prueba de SBK pero no pudo ser. Esta vez, comenzamos a hablarlo allá por marzo. Al parecer, un buen grupo de amigos y conocidos, de distintos puntos geográficos, nos veriamos en la ciudad racing de Alcañiz y/o en el hermoso y largo circuito aragonés (entre otros, Juanmi, Pedrito, Lydia, Quintial, algunos Tortugas (Joan, principalmente), Luis del MC El Foro, etc).

Logicamente, en cuanto lo tuve claro, avisé a mi padre, porque para viajes está dispuesto, para salir un rato los domingos, con múltiples paraditas, no. Como otros amigos de la capital al final no podían acompañarnos pensé que iriamos solos pero, afortunadamente, al final se apuntó el amigo Kirtesh con su preciosa S1000R. Ya habiamos compartido kilómetros semanas antes, en aquella escapa que organizamos hacia Hiendelaencina, para comer "un poco" (ruta que tuvimos que replanificar tres veces por culpa de los diluvios que azotaron por todas partes durante aquellas semanas). Aquí una foto del grupo después de la comilona (de izquierda a derecha, Juanki, Bettor, Dani, Javi, yo, la amiga de Javi, Kirt, ¡Tyto! y el pequeñín, Alvarito):



Volviendo al viaje de Motorland, quedamos el sábado no muy temprano en nuestro viejo punto de salida habitual de la A-2, la Repsol pasada el puente de San Fernando, la gasolinera "del avión". Llegué pronto pero ya estaba el patriarca echando un pitillo, junto a una impoluta Fazer ansiosa por rugir. Cargué combustible y miré los cielos azules con pocas nubes que nos observaban, parecía que durante aquel finde no caería mucha lluvia, mejor. A los pocos minutos escuchamos otra moto, era el bueno de Kirt y su teutona naked roja, preciosa estampa. Antes de arrancar, con su móvil, un voluntario nos hizo esta foto chula:


Después de pasar el trago de las rectas que llegan a Alcolea, el trazado comenzó a mejorar, como siempre, mientras acelerábamos el ritmo estrujando un poco el poderio de nuestras tetras gracias al escaso tráfico y a las buenas condiciones que nos acompañaron. Paradita clásica en Molina de Aragón, en su gasolinera, bajo las altas murallas que tantas veces inmortalizamos los que paramos justo alli. Unos pocos de cientos de metros más adelante fuimos nosotros los que tomamos algo para seguir en plenas facultades cardiacas. 

Desde alli a Monreal un suspiro y más adelante, oh sorpresa, en la N-211, descubrimos que sobre las llanuras que nos escoltaban un manto blanco cubria todo lo que la vista podía alcanzar. Sí, nieve, y mucha aunque la carretera estaba limpia y el clima era bastante neutro en el puerto de Bañón, ¡una gozada! Después de algunas fotos y de recrear la vista en medio del silencio que reinaba, seguimos un rato más hasta Montalbán dónde queriamos parar a comer (como otras veces, famosilla localidad que celebra una concentración en agosto).

Por la tarde seguimos ruta hacia nuestro destino: un albergue en el precioso y medio escondido pueblo medieval de Valderrobres (de la comarca de Matarraña). Para llegar hasta allí hay que encarar mi zona favorita de esa ruta, una sucesión de curvas y puertos realmente adrenalínicos con el aliciente de encontrar por esa zona siempre poco tráfico. Sé que Kirt se lo paso pipa, como yo, a dúo. Mi padre, a su ritmo, también iba disfrutando, ¡chapeau! Aunque el tacto de mis frenos no está en su mejor momento (largo de explicar aquí), disfruté de lo lindo de esas horitas, sobre todo gracias al Sportmax delantero sin flancos que casi estrenaba para el viaje, el Conti rutero trasero aguantó perfectamente las toneladas de par del motor de la Fire, ¡lo raro hubiera sido no pasarlo bien!

Muchas curvas más tarde, pasamos por el pueblo de Alex Rins, Valdealgorfa, por dónde te puedes encontrar algunos de esos carteles que había visto en las revistas que pone "Rutas Moteras". Nos internamos en la comarcal que va al pueblo casi sin querer y justo cuando ibamos a atravesar la calle principal nos detuvieron porque estaban en fiestas. Gigantes y cabezudos comenzaron a llegar mientras nuestras monturas permanecian mudas a un lado de la calle. Allí estuvimos media hora hablando con los "lugareños" al son de la música y los bailes regionales. Casi al final, ganas me daban de arrancar y salir entre medias de la "procesión" pero no parecia muy recomendable hacer algo así... 


Valderrobres nos dejó maravillados. No me extraña que sea uno de esos pueblos pintorescos, de los más guapos del país. Allí ya estaba Luis del MC El Foro con dos amigos. Unas birras y dejamos los trastos en la habitación comunitaria que nos tocó compartir con unos montañeros. Esa noche cenariamos con Quintial, sus amigos y Lydia en Alcañiz. Hasta allí habria unos 40 kms. Arrancamos justo antes de que comenzara  a anochecer y "los de Verde" nos pararon en una de las glorietas de acceso a la localidad. La cena fue estupenda y multitudinaria. Fue estupendo ver a tanta gente maja y encontrarnos con gente nueva como Markos Metralla. Lydia ya estaba allí con sus amigos, Quintial también. Algunos quisieron conocer en persona a "La Infinita" y allá que fuimos a verla antes de sentarnos a cenar... (buena excusa para posar para la posteridad):


Ya de vuelta, de madrugada, después de otra paradita de nuestros amigos "de Verde" (no hubo sanción ni nada) dormimos en el albergue lo que pudimos y el domingo en el circuito un solecito más o menos llevadero nos iluminó la mañana mientras disfrutábamos viendo algunas de las mangas programadas. Los paseos por el paddock y acceder practicamente al corralito de los pilotos después de cada carrera fue de lo mejor de la mañana... junto al encuentro de algunos de nuestros amigos polacos Tortugas. Allí estaban, Pablo, César, Manolo, Eric y Joan con su legendaria XS400 con los colores avispas que hizo famoso el jodio K. Roberts. Buen ratillo pasamos todos juntos en la tribuna. Breve pero intenso, como otras veces. Para el momento de las despedidas, reagrupamiento y buenos deseos... mientras arrancabamos con rumbos muy distantes. Justo antes de separarnos, foto histórica con Joan y su mítica montura de los diapasones, ¡vaya intercambio de motos con kilómetros a cuestas!


La vuelta fue también rapidilla y divertida, esta vez se unía al trío Luis y su flamante BMW LT. Comimos en Alcorisa y luego llegó la borrachera de curvas y desniveles sin apenas tráfico. El sol seguia luciendo fuerte, luego observaría que mi cabeza y mi cara estaban rojas (cosas que pasan cuando se te olvida la gorra en casa). Alguna hora más tarde, pasando Molina de Aragón, descubrimos en el cielo azul una nube negra inmensa que, Murphy me susurraba, estaba justo encima de la carretera que nos llevaría hasta Alcolea del Pinar. Así fue. Después de algunas escaramuzas junto a Kirt, a velocidades no confesables, empezaron a caer cuatro gotas, luego ocho, y enseguida veinticuatro o el doble... Por supuesto, no llevaba el mono de agua (basicamente, por aligerar mi equipaje ya de por si habitualmente ligero, risas por favor...) Pasaban los minutos y la nube negra nos hacia de techo y así, bajo palio, los kilómetros cundian todavia hasta que noté que el agua entraba por mi bota izquierda, indicándome que el pequeño diluvio era real. El amigo Kirt, acostumbrado a los climas británicos, seguia a todo trapo, más adelante. Pronto paramos en el único puente que descubrimos, llegando ya casi a Alcolea. No sabía si secar los guantes o cambiarme de camiseta interior, la cordura había aguantado lo suyo pero... Al final me decidi y durante unos segundos me quedé desnudo de cintura para arriba, mientras llegaba ya mi padre sin calarse, con su engrasado barbour Garibaldi impermeabilizando su figura, con una expresión casi cómica en su cara como diciendo "¿pero qué te pasa, niño?"...


Y así, sin mas curiosidades que contar, terminó un bonito fin de semana que se nos hizo corto. Ya veis que no era un gran viaje, ni nada especial, solo una salida para ver las SBKs y, sobre todo hacer kms, compartir horas con amigos, y quitarnos la "polilla". Pasar los dos días en tan buena compañía me hizo mucha ilusión y me recordó otras visitas a Alcañiz, cuando ibamos en grupos más grandes. Un placer rodar y escuchar a Kirt, todo un gentleman de la vida y del motociclismo, y por supuesto, una nueva alegría volver a rodar y compartir "aventuras" con mi padre, el abuelo racing, ¡volvió a casa nuevo!, ya no le dolía nada, as usual. Larga vida al rockandroll...


Clásicos pensamientos...


Durante los últimos inviernos nos pasa siempre. Empezamos a darle vueltas de nuevo al "asunto racing". Nos informamos sobre cómo está el panorama de las clásicas y meditamos a menudo sobre qué queremos y podremos hacer ese nuevo año o "temporada". Afortunadamente, tenemos un paisaje de categorias y eventos/carreras amplio en nuestro país. Asi que toca escucharse a uno mismo y ver qué campeonatos, pruebas o saraos podríamos ir planificando acorde al bolsillo... porque la viuda rica generosa no llega y sin ella veo difícil conseguir algún patrocinador (risas, por favor).

Por una parte, miro los reglamentos que suelen publicarse a finales de enero o ya en febrero, también los calendarios con sus fechas y ubicaciones, por otra parte, lógica, se va sumando y revisando precios, tarifas y posibilidades "presupuestarias", sin hablar de esa otra "vibración" que ultimamente surge cuando tu corazón te dice que pruebes en otra categoría... Todo es cuestión de pasta, en todo caso, ¡como siempre! y más en este mundillo. Hace muchos años, ignorantes que eramos algunos, pensábamos que los precios eran más contenidos, incluyendo el de las licencias, ¡craso error! Es un mal endémico que supongo no tiene solución. Sumándolo todo, en general, resulta caro adquirir una moto, más el gasto del repaso para ponerla en orden, sin hablar de las preparaciones que realizan algunos... En el caso de las licencias buena culpa lo tiene el pellizco gordo que se llevan las aseguradoras (lo digo para los que a veces criticamos directamente a las federaciones regionales).

Se mueve dinero en este mundillo, sí, no por una "Dorna" o grandes patrocinadores y contratos blidandos, pero sí entre federaciones, particulares, pilotos, coleccionistas y preparadores. Ya os hablé varias veces en el pasado del mantenimiento que algunos pilotos suelen realizar a sus bellas monturas. La frecuencia y el precio del recambio es alto, normalmente, por lo que para los más modesto parece un "pozo sin fondo". Además, los buenos preparadores (que haberlos haylos) no trabajan por dos duros. Y como cada uno con su dinero hace lo que quiere... en esas estamos. Desconozco en detalle los presupuestos de los equipos, digamos, serios que corren la Copa de España de Velocidad Clásicas, pero después de estos años de experiencias me puedo creer cualquier cosa que me cuenten.


Más cerca, en el mundo "mortal", tenemos varios campeonatos "ligeros" y divertidos, los regionales, que se corren, la mayoría de las veces, en pistas de kart en lugar de en los grandes circuitos permanentes como sucede con la Copa y con otros Campeonatos de Clásicas. En estos circuitos pequeños las inscripciones, además, son más razonables. Circuitos y pruebas urbanas, cada año parece que se celebran menos, salvo en la zona de Valencia, por supuesto, donde siempre hay exhibiciones y carreras, pero aquello, amigos, es un pequeño paraíso, ¡otro mundo! y luego La Bañeza, claro, que esperemos dure muchos años más, a pesar de sus polémicas ya casi habituales. También es bonito contemplar que en Portugal, nuestros amigos de las clásicas lusos, siguen con sus ganas de celebrar más pruebas y repetir algunas como la de Lordelo, que, como conté en algún post, fue realmente impresionante, ¡qué dure!

En esos campeonatos "ligeros" como el Castilla y León o el Norte solemos poner nuestros ojos invierno tras invierno. Como conté en mi página de Facebook ("Proyecto Herm-Ossa") hace unos meses, nuestra intención era poder participar en el Campeonato de Castilla y León. Si no en todas las pruebas sí en la mayoría. Parecía viable con la ventaja que sus pistas están cerca de Madrid, además, por lo que ahorrábamos en logística, gasolina para el coche e incluso alojamientos. Pensando todo esto, pensamos en dónde "estrenar" la Ossa este año, en qué entrenamiento, en incluso volver a rebajar algún kilo... la moto lleva dormida desde el día de la siguiente foto, en Lordelo (Portugal), allá por julio del pasado año...


Hace unos dos meses echamos números una vez conocidos los precios oficiales que indicó la federación castellana. Para este año, por 280 euros tendríamos la licencia para hacer solo el Castilla y León...450 euros costaría la nacional senior (la habitual que sacamos la mayoría). Habría que pensarlo muy bien. Con la licencia "light" solo tendriamos cobertura para ese campeonato, no incluyendo entrenos ni tandas... Asi que si sumas 280 + 120 que vale un seguro de tandas ...y si haces alguna prueba fuera de la región suma más que esos 450 de la licencia nacional senior. Por supuesto, luego hay que añadir el precio de las inscripciones, el alquiler del carro, los desplazamientos, alguna noche en hostal, etc... y que no te caigas o tengas avería gorda, por supuesto, la canción de siempre. Y no, no vamos a llorar, nadie nos obliga a meternos en estos fregaos pero es de recibo pensarse las cosas y valorarlas... yo os la cuento aquí porque sé que a algunos os interese saber cómo está el patio, o por simple "curiosidad motera". Al final, entre esas cifras y el mareo de pequeños cambios en los reglamentos que publicaba la federación (aunque realmente no afectaban a mi categoria) me fui "deshinchando" y fui demorando mi decisión...

También me llamaba mucho la atención desde el año pasado cambiar de categoría, notar más potencia en el puño, probar con las japos pequeñas que se han sacado de la manga los amigos de "Pilotones" para su prueba veraniega de resistencia pero que se extrapolan al Cto. de Velocidad regional. Motos accesibles como la GPZ 500, la Bandit pequeña, la GS 500, bikes con suficiente potencia para rodar con ellas a fuego y divertirse en los kartings... Durante todo el invierno hemos visto las que iban preparando los amigos de este grupo de buenos quemaos, casi todos norteños. Pensé incluso en adquirir una vieja GPZ 500 de segunda o tercera mano. Hay muchas en venta con precios que oscilan entre los 600 y los 1200 euros pero hacerlo era sumar más "números" al presupuesto...Aqui la bella estampa de la japo de un conocido que corre con ella...


¡Y por imaginación que no sea..! Tampoco dejamos de sentir auténtico furor cardiaco por las oldies que corren en algunos campeonatos como el Norte o el Catalán.. esas categorias llamadas Formula 1, Formula 2 y MaxiClassic. En la primera de ellas, como muchos sabéis, se puede correr con "macho bikes" anteriores al año 84, aquellas enormes tetras refrigeradas por aire, largas y pesaditas, pero inolvidables y hermosas, estilo Suzuki Katana o Honda Bol d'Or.. el problema es el pastón que piden por ellas de segunda mano, muy elevados. Sentir su potencia bruta sobre esos chasis "de juguete" debe ser totalmente adrenalínico, enfermizo casi, toda una droga. Aprovecho para felicitar por aqui al amigo Edu que ganó recientemente en su categoría, en Alcarrás, con su bella Katana, ¡zorionak!


La otra opción es la categoria Formula 2 donde, casi exclsusivamente, corren con XJ 600 y RD 350. Aunque son dos modelos que siempre me han enamorado, no sé por qué será que ahora mismo no me hacen vibrar como una cita de enamorados... Tambíén miré precios y alguna unidad y, otra vez, las cifras se iban de madre. Por ejemplo la XJ 600 apañada que vi en un taller de Ventas hace mes y medio, a falta de cambiar neumáticos y batería, se vendía en 3000 eurazos.. ¿estamos locos o qué?

En la categoría de MaxiClassic suelen aceptar motos hasta 1991 por lo que hay una legión de CBRs, la más efectiva sin duda, junto a alguna Stinger y GSXR..., sus pilotos ya van muy rápido, sobre todo los punteros, claro, poca broma con sus tiempos, ese nivel se antoja lejano para nuestras modestas habilidades...aunque como caiga del cielo una oldie que arranque y no tenga "derramas" allá que vamos sin miedo (próximo evento: 20 de mayo en Los Arcos). A veces sueño con una aligerada FZ 750 o una Stinger guapa.. ¡pobre soñador!

Como espejo tenemos, para cualquier categoría, en mi opinión, los campeonatos y pruebas que organiza Javier Gil y su equipo en Cataluña, ¡im-presionante! Reglamentos, ambiente, organización y circuitos de primera, una pasada, ¡ojala algún año podamos participar en alguna de esas carreras de Endurance de 3 o 4 Horas que dejan a la gente con tan buen sabor de boca! Felicidades Javier por hacernos soñar. Aquí os dejo el enlace al vídeo de la primera prueba del año, celebrada hace apenas unos días en la pista de Alcarrás...


Hay que reconocerlo, está claro que un cambio razonable, de vez en cuando, siempre apetece y motiva. Con esas motos el efecto de ir "dos" sobre la Ossa se anularia, lo cual no es nada desdeñable para bajar tiempos... no tendriamos que empujar tanto y, claro está, por mucho que nos guste nuestra monocilindrica el cuento cambiaria en muchos sentidos, tanto dinámicos como de mantenimiento. Infidelidad contenida, y por ahora, me temo, demorada hasta mejor ocasión... Al final hay que disfrutar siempre con las herramientas que uno tiene, sean muchas o pocas.
 

Ganas teniamos este invierno de arrancar la Ossa pero desde que la guardo en su nueva ubicación (un garaje comunicatario) se ha evaporado la posibilidad que teniamos de arrancarla en el polígono de Seseña y darnos unas vueltas para hacer girar esos neumáticos y darle un poco de vida al noble motor monocilindrico... en mente teniamos realizar algun entrenamiento y así va a ser, este próximo domingo por fin rodaremos con ella, en buena compañía, en la pista FK1, circuito que no conozco pero que para mecánicas como la nuestra imagino será ideal. Así que arrancamos en mayo, no sé exactamente "qué arrancamos" pero, al menos, empezaremos a mover la Ossita. No sé aún si podremos participar en el Campeonato Norte, al menos a las pruebas de Zuera queremos ir, ya veremos...

Y, para coronar el evento, hace apenas unos días pudimos ¡¡por fin!! sacarnos una espinita clavada y colocamos la cupulita que teniamos hace meses pintada y guardada. ¡Ahora sí que está guapa la niña! Llevaba mucho tiempo sintiendo que su estampa no terminaba de convecerme. Quería "cerrarla" estéticamente por delante, incluir una cúpula que "curvase" la moto por delante, al igual que el colín la cierra por detrás. Gracias a la ayuda material y humano de Chema y su hermano Manolo, en su taller, pudimos montarla bajo la supervisión de mi padre. Fueron unas horas estupendas. Y es que sin medios o un taller a mano es complicado mantener cualquier moto. En resumen, todo listo para volver a rodar con ella y disfrutar del olor a Castrol y gasolina 98... !! Disfrutemos de lo que tenemos... en espera de otros días, de otros sueños razonables..


La Hermandad...


Existen muchas hermandades por el mundo, algunas antiguas y famosas como las fraternidades de ciertas universidades americanas, otras más sanas y deportistas, conocidas o no tan conocidas. Ese sentimiento grupal de pertenencia suele acarrear cierta identidad extra a sus miembros. El caso que algunas son denostadas, otras admiradas... Hoy quería hablar de la nuestra, aunque no esté "oficializada". Siempre que arranca el invierno y comienza nuestra "temporada motera" con las invernales que más nos gustan (Arguis, Estrella de Javalambre y Riberas de Voltoya) me siento feliz y más cómodo que en otras fechas del año. Sé que en la carretera y en esas citas encontraré, seguro, gente conocida o desconocida de mi propia hermandad, de nuestra vieja tribu romántica amante de la gasolina y de los paisajes sin hormigón. Y no lo digo por deslumbrar a nadie, para nada, en todo caso me siento un privilegiado porque, vaya donde vaya, hay moteros y, normalmente, no hace falta que nos conozcamos para que surga buen rollo y cierta confianza natural, virtudes que no veo tan claramente en otros colectivos. Será que soy un poco mayor ya y aprecio más estas cosas, no lo sé, aunque tampoco sea una novedad, por fortuna. 


Iniciamos la temporada invernal con la idea de subir a Arguis un año más pero, como sucede con esta cita de vez en cuando, al final no lo conseguimos. Primero se puso un poco malo er pápa y el sábado, cuando pensaba salir yo y juntarme más tarde con un amigo, Ricardet comenzó a ponerse malillo por culpa de una incipiente bronquitis que atajamos a tiempo. La vieja "maldición del pantano" vuelve a latir de vez en cuando, está claro. El domingo al menos me di un pirulo hasta Medinaceli por comarcales para comer con los amigos que bajaban de Arguis (principalmente, Mudo).  Ese domingo el sol iluminaba bien las tierras de Guadalajara, también el castillo de Jadraque, pero el frio cortaba sin piedad. Por primera vez en años no tomamos sopa de primero en nuestro habitual restaurante pero sí cayeron algunas cortezas... La Guzzi, la venerable Dama Blanca, bajaba con problemas en un cilindro. Los años no pasan en valde aunque, estoy seguro, todavía la quedan muchas millas por recorrer.


Sobrevivimos a las navidades y llego la cita de Javalambre, y después de no haber acudido a la edición anterior, habia muchas ganas, sobre todo porque ¡buen grupo nos ibamos a juntar! Salvo Paco Motos que no podía esta vez repetir, todos los demás hermanos andábamos por alli. Volviamos a ver a Tomás, Toni y Gregg de los Tortugas, sin olvidar a Xavi y Pepelitro, etc, a Alberto de Utiel (¡por supuesto!) con su infatigable Impala rutera, a Rosa, Alvarito, Cynthia, Bettor, Mudo (con cumpleaños incluido).. y ¡Gusiluz!, que andaba emocionada en su debut, esperando conquistar el domingo la montaña para llevarse su primera medalla. Desde Madrid partiamos los Luises con Yoli & Antuan, en fin, ¡menuda parrilla de salida contábamos para el 2018!

En el tramo de Tarancón a Cuenca enfilo mi padre a velocidad supersónica, ajeno como siempre a posibles radares, buscando el limite del motor de la Fazer. Su "minuto de gloria" dice siempre mientras yo rezo para que no nos hayan cazado en esos tramos de desenfreno ilegal. Así es la hermandad, a veces comete pequeños pecados, de esos recuerdos que luego perviven para siempre... Paradita luego en Fuentes para el café, y cómo no, en Cañete para comer junto a una estufa que se agradeció bastante. Más momentos sencillos, modestos y repetitivos que te llenan de paz y muchas veces de buen humor... Sí, en nuestra hermandad pocas veces hay malas caras o disgustos.


Un placer exótico, y poco frecuente, fue ver de nuevo a la alegre y simpática Cynthia. Su alegría nos contagió sonrisas, como un sol inundando luz por todas partes. Alli estaba ella, junto a Racing Rose, para inscribirnos al tiempo que tomábamos la mayoría un caldito de bienvenida, siempre bien agradecido. ¿Y quién estaba trabajando duramente con los calditos?, sí, nuestro querido Alvarito-Kerker, mi gran idolo de estos años, ja,ja...
 

 Llego Febrero y a mitad de mes llegaba quizá nuestra invernal favorita, la de Riberas de Voltoya. El viaje es corto por más vueltas que des por la sierra pero, como siempre, es agradable aunque, este año, bajaron las temperaturas y, llegando a la provincia de Segovia, comenzó a llover. Toda una sorpresa de última hora contar con otro amigo de la hermandad, el bueno de Iñigo y su renovada ER6. Pocas veces nos vemos pero es un placer compartir horas con él, por cierto, otro amigo informático-motero (amplia variedad dentro de la hermandad, por lo visto estas últimas décadas). Le esperamos tomando un café y unos churros en San Rafael, después de cruzar el Alto del León. Pocos minutos después también se presentaban dos pesos pesados de los ruteros madrileños, ¡Germán y Juanki! A pesar de no llevar el mono de agua no llegamos del todo calados a Juarros aunque pronto el ambiente nos calentó. Allí siempre vemos a lo más granado de nuestra "sociedad". Este año, una vez más, Marco y Meli, Fernando de Fuenlabrada, Miguelon y Mayka (la bruja del licor-café; ¡¡más salada ella!!), Hondita y Enrique del MTM (¡este año con la sopresa de Laura!), Rosa & Alvaro, algunos amigos Tortugas (Gregg a la cabeza) y, por supuesto, los amigos del Foro, en especial Luis y Rosi. Hasta da gusto ver a Dino y una de sus Ducati oldies.. ¿arrancaría este año cuando amaneciera el domingo? La noche fue una muestra más de ese buen rollo de nuestra hermandad... Motos y rockandroll siempre han casado bien. Algunos se disfrazaron por la noche, otros no tanto. Pensé con ironía que mientras no tengamos que disfrazarnos de motoristas vamos bien...


A veces recolocando fotos antiguas en el disco duro te paras en ciertas imagenes unos segundos o incluso algunos minutos. Siento que después de tantas aventuras estoy, más o menos, en la mitad de mi vida, por lo menos justo en el medio de la segunda etapa vital, la que dicen trascurre desde los 30 a los 60, la verdadera edad adulta. Lo importante no es solo el trayecto vivido sino las ganas por continuar. Cuando miro esas fotos, en papel o sobre la fría pantalla, normalmente me recuerdan con cierto detalle lo vivido en ese momento o durante esos días. A veces hay excepciones y me cuesta más. También lamento, de corazón, olvidar algunos nombres, no el de los amigos, pero sí de esa buena gente, conocidos, ¿docenas, cientos?, que se han cruzado alguna vez en alguna parte.

Sí, nuestra hermandad existe y es vasta. Pocas malas caras y pocas manos ausentes he tenido enfrente cuando tuve algún percance lejos de casa. A pesar del daño que hacen los malos, estoy convencido de que todavía queda mucha gente buena por todo el planeta. Grandes y verdaderos ruteros como el amigo Vitin o el insólito Ricardo Fité me lo han demostrado con sus ultimas vivencias muy lejos de España. Son los malditos prejuicios, la falta de empatía, la intolerancia por lo desconocido y la maldita propaganda institucional (cuantos ciudadanos de Irán, por ejemplo, te dicen que no son el "coco", que lamentan que pensemos, desde Occidente, que lo son, por ejemplo) las que, muchas veces, nos equivocan el camino y la mentalidad abierta que debería prevalecer. Sé que hablo de quimeras pero los cambios deben comenzar por uno mismo. Hay gente buena por todas partes, y gente mala también, pero yo creo que un poco menos. En todo caso, me siento un privilegiado por ser parte de esa hermandad que ya me contaba mi padre de niño que existía en el mundo de la moto. A pesar de las excepciones, de los interesados, espantaviejas o amigos del postureo mediático, ahi fuera están nuestros compañeros motoristas y solo tenemos que cruzarnos con ellos para saberlo. En esas estamos, una y otra vez, mientras el cuerpo aguante... ¡y que no se pierda el saludo de las Vs, camaradas!


No puedo cerrar este post sin recordar a un hombre bueno, a un gran campeón sin corona, que se nos ha ido hace pocos días de manera totalmente impredecible, Ralf Waldmann. Da rabia que siendo todavía un hombre joven, 51 años, nos haya dejado. Valiente, simpático, polivalente y ganador de 20 GPs. Que la tierra te sea leve, Campeón, GRACIAS por brindarnos tantos carrerones llenos de valor y emoción.

...y el retorno del Rey


Siguiendo con estos últimos posts de despedida de la "temporada", faltaba contar (para quién le interese) cómo, por fin, hemos vuelto a recuperar al abuelo volador, a mi padre, después de varios meses de sequía motera ocasionados por motivos de salud, como algunos sabéis. Entre las tribulaciones habituales que nos brinda el incesante paso del tiempo siempre hay momentos luminosos que alumbran los corazones y dan brillo al "metal" del que estamos hechos. Esta modesta historia corta y mesurada va de eso, de una vuelta esperada y agradable.

El parón llego a finales de enero. Operación y rehabilitación. Desde entonces, había salido a rodar en un par de ocasiones, muy a mi pesar. La primera vez con motivo de nuestro encuentro de "Grillaos" de abril en el acogedor pueblo de Cogolludo y, la segunda, cuando los amigos del MC El Foro celebraron su rally turístico en mayo. No volvió a casa bien, todo era muy reciente, los puntos tiraban mucho todavía. Por fin acudió de nuevo al médico y éste, asustado, le echo la bronca (con razón) por haber montado en moto. Pactaron que hasta noviembre no volvería a probar. El abuelo se lo tomó en serio y espero el plazo acordado.

Por fin quedó el verano atrás y, entre otras ideas, teníamos ganas de volver a juntarnos con Paco Motos antes de que pasara más tiempo... Durante el domingo de carreras en La Bañeza apenas le vi yo unos minutos, ¡allí hay demasiada acción y demasiados conocidos y pilotos como para hacer mucha vida social reposada! Pensamos en varias fechas y lugares candidatos pero, al final, ya que no podía ser para el fin de semana del GP valenciano, acordamos la fecha del sábado 18 de noviembre, en Motilla de Palancar, dónde ya quedamos hace años unos cuantos con él. Y allá que fuimos, ¡y bien acompañados! Por una vez Julito sacó su moto, puso cara de velocidad y se apunto a la fiesta, mientras que Antuan y Yoli venian en la lujosa K1600, ¡buen grupo de Cariñosos!

Ilusionados por volver a rodar todos juntos, quedamos en una gasolinera de la carretera de Valencia, cerca de Uclés. Previamente quedé con mi padre en otra cerca de Rivas Vaciamadrid. Aunque no madrugamos, el sol despertaba lentamente mientras yo esperaba allí, tranquilo pero expectante. Puntual, vi llegar la moto roja que tantas alegrías nos ha dado desde hace ya muchos años, ¡la Fazer LF!

Pensé, cuanto meses sin rodar juntos... Las dos "niñas" tenían ganas de verse. Pronto la Infinita y la Fazer volvieron a lucir guapas frente a la cámara de mi móvil. El piloto de la Yamaha venia tranquilo y confiado. Yo también lo estaba. Pronto arrancamos a la par y cedí el paso al maestro, camino a la siguiente gasolinera donde habíamos quedado con el trio danger que nos aguardaba.



Hasta allí el ritmillo fue comedido pero, una vez todos juntos, el abuelo empezó a adelantarnos y tirar con ganas. Yo no me lo esperaba, pero recordé su ultimo viaje largo, a Arguis, en diciembre del 16, y cómo nos llevo durante horas camino a nuestro destino invernal. Y es que, a pesar de su edad, LF Senior todavía se defiende bien en autovía. Y de su moto, mi exmoto, qué decir, funciona como un reloj. Julito, que imaginaba tenia ganas de enroscar el mango, pronto se puso a su rebufo, y ambos fueron marcando el ritmo y nuestro camino, omitiendo un poco la ley pero con precaución y sabiduría, ese sabio término medio que solemos buscar. De todas formas, sonriendo, desde detrás, yo iba algo "acojonado". Siempre que veía un arco con paneles en la carretera o una "cosa" en el arcén de la autovía, temía que fuera un radar.. y, espiritualmente, les lanzaba un mensaje telepático de "repeled, frenad, sosegaos!!"...pero creo que no les llego... El día, además, se prestaba a rodar: una temperatura comedida y sin viento, perfecto para trazar y acelerar con ganas y sin problemas. Obviamente, pues, llegamos pronto y contentos a Motilla. 


Justo cuando íbamos a aparcar nuestras monturas en el restaurante que recordábamos de años atrás, el gran Paco hizo acto de presencia y nos aviso que no parasemos allí, que comeríamos en otro sitio. Continuamos por la calle/carretera principal y aparcamos por fin a unos cientos de metros. ¡Seguro que no era mala elección!, ya se sabe, los kilómetros y los amigos dan ganas de comer (bueno, algo así), aunque lo principal era la compañía, claro está.


¡Qué decir de estos encuentros! Lo lógico y habitual: que son memorables. Después de una original y generosa comida nos salimos a la terraza del mesón para proseguir con la sobremesa, paladeando algunos licores y disfrutando de una tranquilidad que no tenía precio. Esas horas de charla son un compendio de noticias, recuerdos y proyectos. La historia de siempre. El sol incluso picaba a esas horas, para redondear la jornada. Yo guardé silencio muchas veces escuchando a los veteranos contar sus batallitas y algunas novedades. Ver a Paco, después de tanto tiempo, fue estupendo. Como siempre, no para y nos contó docenas de historias. En paralelo, disfrutar de nuestra motera rubia, Yoli, fue otro regalo dorado. Como siempre, su sonrisa y su sentido el humor nos encandiló, ¡qué haríamos sin ella! Julito con sus crónicas y su fabulosa manera de contarlas nos causó, una vez más, sensación... ¡escucharle recordar viejas aventuras medio subrealistas tampoco tiene precio!...


Y así pasaron unas horas y llegaron las despedidas y la vuelta, a buen ritmo...  primero por la vieja carretera de Valencia, luego, una vez más la autovía, ¡qué remedio! Un poco antes de la hora de cenar, o del Telediario, cada mochuelo colgaba ya de su olivo. Entré en la ducha contento y satisfecho, habíamos pasado un día realmente agradable. Entre ver a los amigos, rodar con ellos y recuperar a mi padre, no imaginaba mejor balance para aquel sábado de otoño. Sobre "El Motorista" de 73 años y su famosa mala salud de hierro, qué decir... Le vi contento, ágil, no le dolía nada, volvió con las pilas cargadas, realmente rejuvenecido. Su cara, comedida pero nada ambigua, lo decía todo, ¡había probado su mejor medicina!, como tantas otras veces, por tanto, ¡chapeau! A la "peli" fue fácil ponerla "titulo": "el retorno del Rey". Que nos dure, todavía, muchos años...


¡Feliz y racing 2018! Salud y gasolina para todos...

Aventuras en Vila Real...



Se termina el año y no podemos afirmar esta vez que hemos quemado mucha gasolina o que hemos disfrutado de demasiadas aventuras. Tampoco nos podemos quejar, ¡eso también es cierto!, pero... Resumiendo, pocas rutas de entidad y una única carrera de clásicas en Lordelo-Vila Real que fue un desastre al final por culpa de un depósito meón que no hubo manera de arreglar.¡Como echo de menos esos viajes a Francia o Pirineos que hacíamos antes! Detenerte en algún puerto silencioso y contemplar los bosques, la nieve o los colores del otoño, todas las épocas del año tienen su encanto, aunque la del verano no nos guste demasiado... Eso sí, unas cuantas vueltecitas por la sierra los domingos sí han caído, cortas pero intensas muchas veces... En verano saliendo pronto y volviendo a casa antes del mediodía, evitando hordas, señores de verde (que no son de Kawasaki) mientras el termómetro sube hasta niveles que no son nada benignos con los motores o con ciertos riders como moi. Ahora, ya en otoño, esas vueltecitas de domingo se inician más tarde, evitando en lo posible el frío asfalto del amanecer. A veces, mientras salgo con la moto del garaje, me acuerdo de varias carreras que no hemos podido participar por "tonterias", o mejor dicho, por problemas de salud o logisticos. La penúltima fue la de Zamora, la última fue la de Zuera, ¡como dolió!, con la ilusión que teníamos por volver a aquella pista amiga y rodearnos de conocidos, bellas clásicas y competidores... pero tampoco pudo ser.

No hay que dramatizar, es cierto que hay años mejores y otros peores, es lo que ahí. Durante el 17 nos ha tocado "rodar" con los médicos y las operaciones, temas familiares a veces inevitables, sí... El "jefe", mi padre, andaba tocado a principios de año y tuvo que pasar por el quirófano. Todo salio bien, por fortuna, pero la recuperación, desde finales de enero, fue más o menos larga. Le prohibieron montar en moto (claro) hasta finales de año como mínimo pero ya en abril y mayo quiso probarse y hacer dos rutas cortas. La primera fue hasta Cogolludo (en abril, con motivo de nuestro encuentro de "Grillaos del TT") y luego en mayo participamos en el bonito rally de los amigos del M.C. El Foro por la sierra norte y zonas cercanas. Escasos kms pero los puntos internos todavía tiraban mucho y, pasando los 200 kms de ruta, el protagonista se resentía. Demasiado pronto para rodar libre. Se aparcó la Fazer, prácticamente, en espera de mejores condiciones...

Justo entonces, allá por primavera, me animaron algunos veteranos norteños (Champi Aneiros y Dr. Boom en concreto) para participar en una carrera de clásicas en la mítica localidad lusa de Vila Real. Estaba un poco lejos pero, visto quién me aconsejaba la prueba, me decidí enseguida (trazado urbano, organizadores con muchas ganas, buena parrilla) y empezamos a trabajar para poder acudir con la Ossa. Puse la bola al coche (una vieja idea) y alquilé para esa fecha un carro (toda una novedad para mi). Julito y mi padre me acompañaban, ¡la aventurilla pintaba bien!

Era viernes y recogimos la moto del taller de Juan Martin en San Martin de Valdeiglesias. Allí llevaba unos meses dormida, después de que el citado maestro arreglara su cadena primaria y echara un vistazo general al motor, que falta le hacia. Llegamos por la tarde a Lordelo (junto a Vila Real) y enseguida la organización nos trató con mucha simpática y consideración. El ambiente, los pilotos y las joyas allí reunidas no eran moco de pavo. Por mi parte, llevaba casi un año sin montar en la Ossa pero tenia ganas y mucha curiosidad para chequear como rendía ahora el motor recién revisado.

Lo mejor sin duda fue la compañía y los reencuentros (Xose, Carlos66 y su simpática familia, Conchi y Celes, Champi, Santi BotellaRoy, etc) y también los nuevos encuentros (el maestro Dr Boom y J C Figueiredo -organizador de la prueba, todo un gentleman-, principalmente). La cena llego pronto a cargo de los amigos portugueses, después de dejar la moto y los pertrechos en la carpa de Champi. El circuito parecía trazado sobre las calles y los desniveles de una zona del pueblo, llena de casas bajas y chalecitos. Apenas había visto algún vídeo en youtube pero me daba la sensación de que era un circuito realmente interesante, incluso había zonas que me recordarían luego a la mítica cuerda de La Bañeza, ¡y eso es decir mucho!


Llego el sábado sin apenas pegar ojo (¡mala idea meternos cuatro bufadores en la misma habitación!) y a base de café fui despertándome mientras revisábamos la Ossa de arriba a abajo, preparando la mezcla, cambiando la bujía y engrasando la cadena... En aquel momento no podía imaginar que la cosa terminaria en desastre total. Ganas y risas habia, también un poquito de concentración. La moto arrancó perfectamente, el sonido fue brutal, el paisaje prometía. Ajustamos los frenos, la parte débil de la niña, mientras por mi parte revisaba el juego de chiclés que teniamos de reserva. Me fui al coche a dormir una hora justo antes del entreno libre. Ese sueño reparador fue lo que me salvó, jamás me había pasado algo así. Juré que en la próxima carrera llevaría unos tapones para los oídos... no por el sonido de los tubarros, sino para evitar los soplidos nocturnos...


Me puse de nuevo mi viejo AGV réplica Sheene (algo deteriorado está el pobre), lo echaba de menos, pero fue un pequeño error. O bien me había crecido la cabeza o había cambiado la forma (seguramente es la espuma interior lo que me modificaba los "parámetros"), el caso es que me di cuenta enseguida que, encima de la moto, no podría agacharme mucho si quería ver bien. Aún así comencé con ganas. Salimos con cierta cautela al primer entreno, bajo un sol conciliador (nada tórrido) y un asfalto decentillo con algunos muros de piedra en la bajada que nos decían "hola"... Había escapatorias, mucho público y suficientes comisarios y colaboradores por todas partes... Una vez terminabas la trepidante bajada girabas a izquierda entre un cruceiro y una esquina (¡si te pasabas de frenada, la escapatoria te llevaba a las puertas de un hospital, verídico!). La subida llegaba enseguida, con buen desnivel y muchas curvas enlazadas. Allí fue dónde descubrí que el motor de la Ossita rugía con ganas y redondo, ¡qué alegría! Aún así, un poco más tarde, cambiamos de chiclé y el rendimiento mejoró. La tarde proseguía con un ritmo incesante. El trazado me encantó definitivamente, mientras intentaba quitarme mis numerosas telarañas. Aquí os dejo la imagen de la "chicane" con Virgen incorporada (muy apropiado) que había en la parte de arriba del circuito, justo antes de la adrenalínica bajada entre muros dónde, sin exagerar, estaba completamente prohibido caerse...

 

Arrancamos el cronometrado y, aunque ya habíamos detectado que el depósito volvía a rezumar por la panza, salí confiado. La alegría duró poco. En la tercer vuelta del entreno cronometrado, bajando, noté que la bota derecha se deslizaba de la estribera, no le di demasiada importancia pero un rato después volvió a sucederme, intenté mirar en marcha pero era complicado, pensé en aceite pero entendi que era imposible o muy raro... al final en una curva lenta pude mirar y vi como ¡caía gasolina por la panza derecha del tanque!, y no, no eran unas gotas...

No podía creerlo pero no dudé en entrar a "boxes", paso por mi mente la imagen de la moto incendiada, la sopa caía muy cerca del cilindro... Enseguida vimos que las fugas eran serias. Lo levantamos y descubrimos algunos "piquetes" que no teníamos antes, ¡qué había pasado!, ¿quizá se apretó demasiado fuerte el depósito? el caso que por la zona de la bobina teníamos una buena fuga, más otra  localizada más atrás.  A mi se me cayó el mundo. Llegar hasta allí para no poder completar ni los entrenos sonaba a fiasco mayúsculo... Un poco cabreados vaciamos el tanque y pensamos en soluciones. No había tenido tiempo de marcar tiempos pero, imaginaba, que si solucionábamos el problema el domingo podría salir a carrera, aunque fuera desde atrás del todo.


Después de secar la zona de las "goteras" dimos Nural, ya casi de noche. Teniamos que dejar secar todo el invento. El domingo llego pronto, con más sueño, pero aquello no funcionó, después de meter un par de litros, vimos que seguía perdiendo. Fin de la historia. No podía salir así. El amigo Carlos, de Avilés, se llevó el depósito a su casa. Días más tarde me dijo que jamás habia visto una reparación tan chapuza (el tanque, en el pasado, habia sido reparado dos veces, al menos, en teoría, por los mismos motivos: fugas). En su inspección meticulosa Carlos descubrió hasta una capa de ¡¡hormigón!!, lo cual justificaba que pesara tanto. Daba igual, ni eso evitaba que la juguetona gasolina no se ecapara. Un mes más tarde, en La Bañeza, ya reparado con resina y sabiduria, me lo devolvería en buen estado. Gracias es decir poco... Aqui os dejo una estupenda foto donde salen Carlos y Champi en acción:


La vuelta a casa fue algo amarga por lo sucedido aunque, como siempre, hay que quedarse con las partes positivas, que las hubo, por supuesto. Agradecer a los organizadores su simpatía y buen hacer,  ¡buenos ratos en la carpa del bar con las chicas!, felicitar a los vencedores (a Adrían Hermida en particular por su espectacular y efectivo pilotaje) y dar las gracias a los amigos que, como siempre en estos saraos, nos echaron una mano, esta vez a los sabios Champi, Carlos y Dr Boom. Me hizo mucha ilusión coincidir de nuevo con Santi Botella y su preciosa Crono 350, y con Xose, aunque con tantas emociones seguidas poco pudimos hablar esta vez con ambos.


No sé si volveremos el año que viene, ojala, supongo que peor no podremos hacerlo. Si durante el próximo verano podéis reservar algunas fechas para carreras o turísmo "vintage", es una buena opción. El ambiente relajado y la simpatía de nuestros vecinos me encandilo. Portugal ahora me da la sensación que es como España hace diez o quince años... ¡lo comentábamos cuando descubrimos el viernes que se podía fumar en los bares!...


GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...