Gredos en vena


Con la primavera llega el buen tiempo y para muchos nuestra estación favorita... cuando es primavera de verdad, no tanto cuando es el caos climático que ultimamente parece dividir el año en solo dos estaciones... Con la primavera llegan nuestras queridas Road Races y, por aqui, salvando las distancias, nuestras escapadas multitudinarias de dos o tres depósitos por zonas agrestes. Entre ellas tenemos a mano la sierra de Gredos, zona situada (para quién no lo sepa) entre las provincias de Salamanca, Cáceres, Ávila, Madrid y Toledo, con un número de carreteras justas, ni muchas ni pocas, y un conjunto de paisajes, en cantidad y calidad, realmente admirable. Para los moteros más aguerridos sin duda representa, también, una zona "racing" porque el trazado se presta a celebrar bonitos rallys y piques comedidos, aparte de innumerables excusas para parar (si hay ganas) gracias a sus buenos miradores, mesones y bares. Las patatas revolconas, por ejemplo, son el "aperitivo" de la zona, habitual en nuestros descansos. El caso es que todos los años montamos tres o cuatro salidas "oficiales" por allí y hace menos de dos meses arrancamos el primer "Gredos Trophy" de este 2017. Fue el domingo 12 de marzo y, al final, nos juntamos casi dos decenas de amigos para la excursión ...y para comer en Candeleda, localidad escogida esta vez para terminar el recorrido.

Sin madrugar, quedamos en el conocido mesón del Puerto, justo antes de la gasolinera de Pelayos de la Presa, pasado el río Alberche. Yo venía de Robledo de recoger a mi amigo Juanmi, después de tener que apretar un poco más de lo debido cuando dos S1000RRs intentaron fundirme pasado Navalagamella. Hacia muchos meses que no se veían mi Fire y su preciosa Gixxer 750, pronto llegamos al punto de salida, el mesón. Y pronto también empezó a llegar gente como Curro y su famosa Bimota Gobert. Al final, ¡carajo!, menuda parrilla formamos..., por un lado los amigos del M.C. El Foro, por otro los habituales, sin olvidar algún insigne elemento imprevisto como el bueno de Veneremos y su eterna CBR600 del 93, etc, el caso que empecé a contar y parecíamos casi un pelotón ciclista, ¡qué éxito de convocatoria! Destacar que por fin volvíamos a ver a Marco & Meli y a los toledanos LuismiTT y David.

Los grupos muy grandes no me gustan pero en este caso, todos "mayorcitos", no supuso ningún problema. De manera natural se formaron al final dos grupitos de marcha, uno más alegre, otro más reposado. Como sabíamos dónde íbamos a parar no hubo ninguna "llamada perdida"... Qué decir de nuestro conocido circuito serrano... antes de llegar a la primera "meta volante" volvimos a gozar del tramo "hot" que arranca al final de El Barraco hacia la pedania de Venta del Obispo. Unos cuarenta y tantos kms que siempre nos hacen disfrutar de lo lindo por su divertido trazado y su escaso tráfico. Yo iba detrás de Marco y Luismi, a cierta distancia, a un paso mucho más tranquilo, pendiente de mi chupa que se me levantaba por los riñones (grrr...) mientras veía las evoluciones de Veneremos (en el lugar más inesperado se puso a adelantar, ja,ja) o las de Lucas, etc... all right! En la Venta nos reagrupamos para el primer aperitivo de la jornada, el típico del lugar y de la comarca, ¡las famosas patatas revolconas comentadas antes! Desde allí se dieron la vuelta para casa Juan, Veneremos y Juanmi que tenían otros compromisos que cumplir, ¡una pena!, qué menos que agradecerles su presencia, en especial a Juanmi, al cual no veíamos hacía muuuucho tiempo. Nuestro viejo "Cariñoso" tiene tanto mono acumulado que vino sin dormir, directo del curro, y se volvía a casa para echarse una siesta antes de volver a faenar por la noche, ¡grande!


Desde alli, a corta distancia, nueva paradita en el mirador del puerto del Pico, porque, lo conozcas o no, es un lugar tan mágico que resulta dificil resistir la llamada y no detenerse para contemplar la maravillosa naturaleza que nos rodea desde su atalaya, incluyendo la famosa calzada romana que se descubre facilmente a sus pies. Más fotos y risas bajo un agradable sol en el mirador.. enfrente el venerable hito pétreo que pone "29 leguas a Madrid".


Por fin arrancamos unos minutos después para iniciar esa espectacular bajada que si te la encuentras sin coches es... ¡¡todo un tramo road race!!, tanto que muchos aficionados (y me temo también agentes de verde) saben que es zona caliente los fines de semana. En este caso, un fotógrafo habitual de eventos moteros nos inmortalizó en una curva a izquierdas cuando estábamos terminando de bajar el puerto. Luego vimos las fotos en Facebook y algunas resultaron ser realmente fantásticas, especialmente las de Marco con su habitual estilo deportivo, con su chica en el palomar tan tranquila, tumbadita guapa, sí señor, ¡grandes!, lástima no llevar una cámara on board en mi moto, iba justo detrás durante aquel tramo, hubiera quedado de vicio ver la filmación luego. Ahi dejo la instantánea del dúo más racing que conozco...


Desde allí nos dirigíamos directos a Candeleda, después de pasar por la zona entretenida y algo insólita de Arenas de San Pedro con su serpenteante trazado estrecho lleno de curvas ciegas y con esa vegetación alta que casi no deja ver el cielo... Tuvimos una pequeña parada en esa zona verde que sirvió para reagruparnos y fumarnos un cigarro (bueno, lo del cigarrito aplicó para algunos solo). Justo durante esos minutos se nos unió el bueno de Juanki y su VFR (¡bravo!). Llegamos a Candeleda poco después y en la calle principal pregunté a un "autóctono" (el mejor GPS posible) donde se ubicaba el restaurante que había buscado semanas antes en internet (y del que tan buenas críticas leí)... sin dilación me indico dirección y distancia hasta el. El caso es que se encontraba a las afueras del pueblo, en la carretera, dirección Madrigal de la Vera. Metí primera y la comitiva siguió mi tranquila rueda confiando en mi sentido de la orientación (mmm...). Pasaron unos minutos de incertidumbre (por lo menos para mi) mientras miraba a ambas cunetas de la carretera intentando descubrir nuestro objetivo... al final no era una quimera, estaba donde me había indicado aquel buen hombre. Arboles frutales, terrazas, jardines y una carpa gigante donde terminamos comiendo 18 hambrientos motoristas. El sol aún lucía con fuerza.. quién nos iba a decir que pocas horas después un poco de lluvia y, sobre todo, un viento realmente fuerte complicaría la vuelta desde Piedralaves.


Asi es la vida del motero serrano, podemos pasar de un estado a otro sin sobresaltos... y con la panza llena se pasa menos frio si bajan las temperaturas, ja,ja,..  Agradecer a todas las "familias" reunidas su asistencia... nos volveremos a ver por Gredos en los próximos meses... la cabra (y más alli) tira siempre al monte... Gredos Trophy's Forever!

Voltoya racing meeting!



Llevaba tantos meses (o años) sin montar mi tienda de campaña que la cita ineludible de Voltoya me parecía oportuna e ideal para "volver a los origenes" (dicho en plan dramático). Y en parte porque empezamos a sentir que el "aburguesamiento" a veces nos ronda. Cada año pasamos menos frio en la moto, cada año viajamos menos (no por falta de ganas), cada año dormimos en lugares más comodos y las motos rara vez "se rompen" (mejor)... Aunque ya no tengamos las mismas condiciones fisicas no pasa nada por volver a dormir sobre una esterilla alguna noche..aunque sea en solitario... Pues nada, encontré la tienda en el trastero y confie que estaria completa. Deseché llevarme un martillo (¿veis? otro sintoma de la "tonteria" que nos ronda, ¿cuando bemoles he necesitado uno para clavar las piquetas?) más que nada por no llevar mucho "equipaje" y, para más "inri", casi monto las alforjas que acabo de pillarme a un precio de risa... pero, en el ultimo momento, fui "realista" (dentro de mi computación mental) y me dije.. ¿para qué tantos trastos si voy a pasar una sola noche? Además ver una R con alforjas o baúl me parece casi un crimen, algo meritorio pero contranatura... Con el saco y la tienda ya iba bien apañado, y así fue al final, ni alforjas ni nada especial, solo mi nueva pecata, la que me regaló Inma hace pocas semanas, debidamente "tuneada" con parches de "Castrol" y "Ossa".
De casa al pequeño pueblo segoviano  hay muy poca distancia por lo que, habitualmente, damos un pequeño rodeo que nos lleva al famoso puerto de la Cruz Verde y de alli nos encaminamos a dos puertos muy interesantes y menos transitados, Lancha y Cruz de Hierro. Desde sus alturas ya se puede divisar la meseta norte, nuestro objetivo a mediados de los meses de febrero. No se incrementan mucho los kilómetros totales pero sí el número de curvas y desniveles. La otra opción, la más "rápida", es llegar a tierras segovianas cruzando el puerto de Guadarrama (Alto del León) que, aunque técnico y adrenalínico, suele presentar tráfico y, desde hace poco tiempo, ostenta por desgracia dos nuevos radares...
Sali el sábado después de comer, solo, echando de menos la compañia de mi padre y otros amigos cercanos, pero él sigue convaleciente y aunque quiso probar le convencimos que todavia no debía montar en moto... Otros amigos salian por la mañana, muy pronto para mi, asi que, con tranqulidad, bajo un cielo gris, me puse camino de los puertos. Ninguna incidencia que reseñar. Llegando a la desviación que nos conduce hacia Valladolid empezó a llover ligeramente. Tenia la moto limpia y me dió un poco de rabia, tampoco llevaba mono de agua ni puñetas, total, me resulta casi vergonzoso decir que estaba "viajando", mas bien era un paseo para ver a buenos amigos...  Pronto llegue a las últimas "estepas" castellanas que conducen al pueblo mientras la lluvia aflojaba... Consulté el reloj, habia tardado hora y media apenas. Meti la moto en el recinto e incluso antes de bajarme de ella ya vi a Jesús "Hondita", todo un clásico, saludándome... y a una motera que me pidio una foto con la Honda casi en el mismo instante, ¡espérate que baje, dije! Siempre es agradable un buen recibimiento aunque me gusta pasar desapercibido. Buen ambiente y bastante gente por alli paseando o llegando, entre ellos Marco y Meli, que hacia tiempo no los veía. Llevaban prisa y apenas estuvimos una media hora larga charlando. Acordamos vernos más despacio y en moto en breve plazo, como luego ha pasado, por fortuna. En la foto con ellos y con la simpática amiga que quiso inmortalizarse con la Infinita.


Hondita venia acompañado de su inseparable Enrique, del MTM, pronto subiriamos al pueblo a tomar un café. Pero antes saludamos a Rosi y Luis, los "capos" del M.C. El Foro, los organizadores, que como siempre, junto a sus compis de guerra, nos tratan de lujo en todo momento.  También saludé a Fernando de Fuenlabrada que venia con su panda aunque no pasarian la noche por alli. Miré hacia la incipiente hoguera,
esperando que no lloviera por la noche, mientras llegaba una conocida Guzzi roja con dos pasajeros, eran Noe y Angel, clásicos en esta reunión. Miré al feo cielo que nos escoltaba pensando que Voltoya sin la hoguera no seria la misma invernal. De frio, bien, poco para mi gusto, mientras montaba la tienda descubriendo que era la iglú (no la mia canadiense) y que le faltaba el doble techo... me reí y gracias a Rosi que pasaba por alli en ese momento, montamos la tienda en apenas tres minutos. Después de dejar los trastos, subi al pueblo con Hondita y Enrique a tomar ese café que anuncié antes. Echábamos de menos a mi padre, recordando el homenaje que le brindamos el año anterior alli. Fue un momentazo muy agradable, basicamente porque no se lo esperaba y porque conseguimos reunir un nutrido grupo de amigos. Este año, sin embargo, no pudimos contar con Antonio, Yoli, los Tortugas o con Rosa y Alvarito, ¡me sentia un poco solo, confieso!..


Llego la hora de la cena y el cielo se abrió para dejar caer algo de lluvia. Descubri a Mayka y Miguelón, y diversos conocidos de estas guerras. Entre ellos y en compañía de Angel y su chica, empezamos a pasarlo en grande con la música.. y las garrafas de licor café que nos incitaban al vicio. Un "peligro" esta Mayka, ¡como me conoce!, sabe que soy presa fácil ante ese licor que tanto me gusta... yo creo que es digestivo, sin duda, muy sano y natural. Luego me contaron la "receta" de su formulación pero confieso que al día siguiente olvidé parte de la misma. De la música que pusieron, un diez, y la cena, espectacular. Luego el divertido concurso de disfraces mientras apuraba mi petaca pensando qué suerte tenia de llevarla... hasta que otro participante, entrado en años, se rio de ella en mi cara mientras me enseñaba la suya, ¡tan grande como un portatil!, colgada de su cuello. Más que petaca parecía eso, un ordenador portatil, ¡increible, nunca habia visto nada igual, ni en las reuniones de los franceses en su tierra! Faltó quizá hacer una foto, lástima.

Pasaban las horas mientras seguiamos haciendo el tonto escuchando a Fito, Leño, Los Suaves, Queen, etc, una pasada de "banda sonora nocturna".. muchas risas, ese gran remedio para la tristeza y los problemas de la vida, y luego al "sobre", en mi caso, a la tienda... me meti en el saco aunque apenas hacia frio y dormi como un bendito, con mi vieja mochila de almohada, como tantas veces... De madrugada tuve que abrir las cremalleras para una expulsión liquida de urgencia (habia espacio suficiente para trazar un bonito arco descendente sin salpicar a nada). Cuando estaba amaneciendo noté que tenia los pies congelados, aunque seguia dentro del saco.. Algo después alguien me grito desde fuera que ya era hora de levantarse.. ¡debia ser tarde!.. abri los ojos como pude y descubri que las cremalleras inferiores de la tienda estaban abiertas.. ¡se me habia olvidado cerrarlas, de ahi que tuviera los pies congelados!.. Sali a quitarme las legañas y Rosi me anunció que estaba ya el Mudo por alli esperando vernos... ¡habia llegado pronto o yo me habia levantado tarde! seguramente lo segundo.

Por fortuna el sol inundo la mañana y almorzamos luego unos estupendo huevos fritos con chorizo que nos sentaron de maravilla (¡lo mejor para la resaca, sin duda!) mientras yo bebia "un poco" de agua y me preguntaba porqué me dolia un pelin la cabeza... (risas de fondo). Todavía llegaron algunas motos, como la VFR de Juanki.. Qué pena que al final no acudieran, aunque fuera el domingo, Germán y mi padre juntos.. esperemos que el año que viene estén en mejor forma ambos dos.


En resumen, otra edición memorable, ¡ya la XXIV!, llena de grandisimos momentos, donde siempre disfrutamos de buenos amigos, buena música y ese ambiente añejo que apenas existe ya en las comerciales reuniones de ahora. Siempre apreciamos las conces pequeñitas de motoristas donde puedes dejar el casco o las llaves puestas en la moto sin peligro a que desaparezcan. A buen entendedor.. Gracias a todos los "culpables" que hacen posible la invernal de Riberas de Voltoya, ¡se os agradece muy mucho!

Arguis 2016... ¡el regreso!



Abiertos a novedades, sí, pero también animales de costumbres, asi somos unos cuantos becerros me parece, para qué negarlo, ser así tiene sus ventajas también, fallas menos... La decana de las concentraciones de motos en nuestro país volvía a celebrarse, of course, un fin de semana antes de Nochebuena y recordando que desde la edición del 2012 no habiamos podido acudir, nos dispusimos a prepararnos para regresar, en principio mi padre y yo, aunque enseguida hablamos con los amigos ruteros de cierto calado, habituales de este tipo de reuniones. Ya lo comenté hace meses, "cada oveja con su pareja", no falla. Mudo también subiría, otra gran noticia, eso sí, a su ritmo, por libre. La vieja "dinosauria", que ya llega a su edición número 52, es como un junco, se dobla pero no se rompe, parece que muere pero resucita antes del velatorio, cambiando incluso de organizadores por el camino, y a pesar de las leyes medioambientales, de su planteamiento "desfasado", de la fecha, de la falta de "artistas invitados", de conciertos, de sorteos, etc... y realmente lo bueno consiste en casi todas sus "pegas", y en que apenas modifica su visión, ofreciendo un menú espartano y simple: una gran fogata, un mucho o un poco de frio, pocas comodidas, gente conocida o desconocida que aunque beba no monta belenes, ningún acelerón sin sentido... y mucho calor humano, es decir, un apetecible paisaje agreste de hermanamiento motero, ¡perfecto! 

Desde que la P.M.Z. no organiza la invernal no hay carpa gigante, de hecho, quizá, ese detalle fue el desencadenante que provocó que ya no estén en el ajo (no lo sé a ciencia cierta, aunque algo se rumorea). Ahora es la gente de Monrepós quién lidera su organización. Me apunté por la web y pague los 10 euros de rigor. Consulté días después algunas cuestiones con ellos y resulta que a mi padre le invitaban por ser un histórico de la reunión, ¡detallazo! Igualito que en otras conces donde te cobran hasta por pasear tres horas antes de acabar el evento el domingo... No nos cansaremos de decirlo, muchos todavía apreciamos las verdaderas reuniones de motoristas, las que congregan a los que cuidan sus monturas, sin acelerar hasta el corte ni quemar rueda, los que buscan el contacto y el ambiente añejo sin buscar la foto (perdón, los millones de fotos por evento) o el habitual postureo que vemos con tanta frecuencia a lo largo del territorio nacional, por no hablar de los espantaviejas como bien describía Miguel Angel Fernández en un genial articulo que publicó el año pasado.

Y con ese preámbulo, y a pesar de que el viaje a priori no es nada emocionante (¡demasiada autovía!) este año nos hacia mucha ilusión contemplar el pantano porque, para empezar, ibamos a viajar hasta alli en compañia de Juanki y, quizá, del mítico Germán... y los que se apuntaran. ¡Y así fue, reunión de viejos pastores! Nos encontrarmos no muy temprano a orillas de nuestra mítica autovía A2 y al final la suma arrojó cinco motos... ¡y un precioso Mini!, Germán andaba tocado de salud pero no quería perderse la escapada. De repente descubrimos que tendriamos coche-escoba o "mochilero", ja,ja... Así que, todos juntos, emprendimos marcha hacia tierras aragonesas. Previamente, avisé a Juanki y a los demás que mi padre, por cuestiones de salud y edad (72 palos ya), no creo que fuera a rodar muy alegre, que tirasen ellos, sobre todo si querian mantener cruceros superiores a 130/140. Por fortuna, al final mi padre nos sorprendió gratamente. En pocos kms comenzó a tirar del pelotón y sobrepasar esa velocidad crucero que yo había previsto equivocadamente... una sonrisa iluminaba mi rostro, no era para menos, ¡volviamos a rodar juntos!, y  encima él con unas ganas tremendas, como reconoció luego. Habían pasado muchos meses sin viajar, se nota cuando coges la moto con ganas. A ese trapo, enseguida paramos en un lugar que es todo un clásico, típica y casi obligada parada para los depósitos humanos y no-humanos: El Espolón (km 202 de la A2).


¡Cuantas veces hemos parado aqui! Cuantos cafés, bocadillos y cortezas hemos podido degustar después de echar "caldo" en nuestras monturas. Lo que os decía antes, ¡animales de costumbres!, cuando tienes un buen elenco de ellas, aprovechas mejor tu tiempo... una bonita lección que de joven no siempre acertábamos a aprender, ley de vida... Siempre es agradable desayunar entre amigos. Sobre todo si algunos no se ven hace tiempo. Ultimamente el chascarrillo con mi padre es recordar la "capita" de Sintasol que lleva en el pecho, bajo el barbour y sobre la sudadera, ¡mira que quita frio!, normalmente la gente alucina, claro, ja,ja... Y yo alucino del "numeroso" grupo de féminas que nos acompañan ulitmamente..., ¿será el frio?, ¿será que cada año somos mas feos?, ¿ambas cosas tal vez?, como veis en la foto, pintaban bastos. Cierto que nuestra valiente Gusiluz viajaba a esas horas también hacia Arguis con su Tiger llena de pertrechos... pero con su pandilla esta vez.


Las nubes y la temperatura nos respetaban en exceso. Al margen del ligero cierzo y el "freskete" de diciembre, estaba claro que los monos de agua no los ibamos a usar. Gracias a la autovía y al ritmo de los veteranos antes de darnos cuenta estábamos llegando a Huesca y comprando la cena en un supermercado de las afueras. Yo miré mis ruedas varias veces, ¡qué miedo me da dejarlas cuadradas con tanta autovía!, el "truco" es no correr mucho en recta y sí en curvas, pero aún así... De alli nos fuimos a comer a un asador conocido en Igriés, donde nos aguardaban más amigos de Juanki y Germán, un grupito de norteños y aragoneses, la mayoría con Goldwings, unos tipos grandotes y simpáticos. La comida fue larga y "espesa", como era de esperar. Por mi parte estaba deseando llegar al pantano pero no habia manera de "huir" de aquella mesa... al final los chupitos y el orujo provocaron que salieramos del asador bajo la luz de las farolas y de algunas estrellas del firmamento. Ya habia caido la noche pero eran solo las siete menos algo... quedaban muchas horas por delante. Arrancamos y más o menos en orden llegamos a nuestro querido pantano de Arguis no sin antes entrar, para nada, en un pueblecito que encontramos en una rotonda (simplemente se equivocó el que iba primero). En apenas unos minutos empezamos a ascender un poco por la vieja carretera nacional, llegando a nuestro destino sin más novedades. Apenas nieve, apenas frío, el paseo finalizaba sin sentir esa sensación de "viaje duro de invierno", you know...

Descubrímos enseguida la gigantesca y habitual fogata. Dejamos la motos bien aparcadas y nos dirigimos hacia la única carpa (roja y pequeña) que apreciamos. En compañia de dos famosos Luises (el presi del M.C. Foro, y el Mudito, que ya estaban por alli charlando "un poco") recogimos los escasos obsequios que te otorgan con la inscripción aunque lo que más agradecimos fue el calor humano de la gente del Moto Club Monrepós y el calor de los calditos que nos ofrecieron enseguida.


Siempre es agradable descubrir y rodear la hoguera, si es posible sentado en alguna silla, mejor que mejor, mientras observas como algunos echan la leña, otros vigilan sus parrillas, o cualquier desconocido educadamente te ofrece algún licor o te pide hacerle una foto. No fue dificil descubrir enseguida a los amigos "polacos" que solemos ver alli, a Xavi, a Elena, a Jordi y también a Edu (él sí venia desde Madrid, donde vive ahora). Recordamos nuestro último encuentro, en la edición del 2012, cuando bebimos y degustamos jamón a base de bien, aquella noche del 2012 fue algo "heavy". Eché de menos a Lobo, aunque espero verle de nuevo en la invernal de Javalambre. Gusiluz y Mudo fueron la compañia perfecta para seguir disfrutando de unas horas muy agradables, sin preocupaciones aunque es cierto que, por mi parte, tuve esa semana previa un bonito debate con unos amigos sobre llevar o no tienda en mi deportiva. Aunque fisicamente es posible siempre me cuesta un montón hacerme a la idea, si al menos llevara alforjas... como mucho suelo llevar el saco y a veces ni eso, la aventura es la aventura, aunque no llega ni a eso este matiz. Eso sí, esta vez contaba con ayuda, confieso, y hasta pude llevar el saco y más cosas... Ya encontraria tienda o suelo donde me acojieran. Los veteranos, afortunadamente, sí tenian ya reservado y resuelto el alojamiento. Alli, junto al campamento "base", en el edificio "del otro bar" (más arriba del famoso merendero y bar Lafoz). Gracias a la amabilidad de nuestros amigos pudimos "jugar al Tetris" y colocar en dos habitaciones diseñadas para cinco durmientes un total de nueve aberronchos (nuestro grupo de viaje y los "Goldwings", como los bauticé). En la habitación más grande, que era para tres, durmieron cinco al final. En la pequeña con dos literas dormimos al final cuatro (incluyendo un amigo que necesitaba una respirador para luchar contra la apnea). Después de varias horas de humor, fogata y algunos tragos en Lafoz (centro "barítimo" del evento, lo que fue el antiguo molino del pueblo) me retiré a mis aposentos intentando acomodarme sobre la plancheta que pude meter entre las literas y el muro de la pared. Confieso que no hacia frio y que deje el saco de dormir sin abrir, me sirvió de magnífica almohada. También calculé que podria dormir un par de horas o tres y acerté... hasta las cinco y pico no llegaron los "elementos" que faltaban. Alguno tropezó y se cayó nada mas entrar y el resto bufó luego tanto que supongo moverian las mantas como si fueran olas del mar... No pude evitar reirme cuando uno de ellos, al ver la "distribución" que habiamos fabricado para dormir gritó "¡Sois los putos amos del Tetris!"... Aunque en estas ocasiones piensas en el lujo que supone poder domir tranquilito en tu tienda o en una habitación individual, la verdad, hay momentos impagables como ese, y más si hay literas y el ocupante de arriba no coordina bien a ciertas horas....

La mañana se desperto soleada aunque la escarcha y el color blanco inundaba el paisaje. No habia nieve pero casi, casi. Algunos desayunaron a la vieja usanza: chorizos y huevos fritos con patatas. Yo me quedé con el café y el bollo tan solo, ¡como he cambiado! Después de saludar a mas conocidos como El Escocés (de Gredos) o Luis Pinto me acordé que no pude tapar la moto (¡se me olvidó la funda!) y fui a echar un vistazo de cerca. Tanto la Fazer como la Fireblade estaban aguardando vestidas casi de blanco, esperando alguna caricia... Dudé pero la Infinita arrancó a la primera sin "toser" ni siquiera un segundo, ¡qué noblota es la pobre! Jugué a escribir con los dedos en su asiento y en su cúpula. Lamenté de nuevo mi olvido imperdonable de la funda (más que olvido fue que no la localicé en mi trastero) y luego tuvimos la grata sopresa de descubrir y charlar con Jean Paul de Olorón Ste. Marie, el único histórico que nos queda de más allá de los Pirineos. Gracias a nuestro "propio idioma" volvimos a comunicarnos como antaño y nos anunció que para principios de verano organizaran una nueva reunión por invitación. Alli estaremos, sin duda, por poco que podamos viajaremos hasta aquellas bellas tierras verdes.

La vuelta fue rápida y en distintos grupos. Marché con mi padre a media mañana (algunos tenian sueño, claro) despiéndonos con cierta tristeza del pantano (me faltó fotografiarlo como otros años). Al llegar a Zuera recordé su pista y nuestras aventuras alli con la Ossa al tiempo que comenzaba a caer una niebla espesa que me sorprendió. Ya no nos dejó hasta la zona de La Muela. Tuvimos que bajar el ritmo pero llegamos enseguida  a Medinaceli donde habiamos quedado para comer y reagruparnos, como otros años, en el restaurante Carlos Mary (junto a la antigua carretera nacional). Finalmente fuimos menos de los previstos porque algunos amigos no llegaron o cambiaron de ruta sin querer pero, como siempre, la sopa del menú nos calentó (¡hacia bastante más frio que en Arguis!) a los tres Luises que compartimos mesa (Mudo, mi padre y yo). Poco más que contar... un finde divertido y grato, rodeado de viejos amigos y viejas sensaciones. Volví contento por todo ello pero, sobre todo, volvi feliz al ver como mi padre disfrutó de lo lindo durante los dos días. Sin exagerar, en ocasiones me parecia que habia rejuvenecido diez años, admirable, ¡que no le falte moto nunca!


Espero que dure la invernal de Arguis muchos años, que no se popularice, que no cambie. No busca records de asistencia, ni los necesita para ser apreciada. Cualquier viejo veterano sabe quererla y es raro encontrar quién no sonría al hablar de ella. Además, el frío, como siempre, o el supuesto frío, hace una buena selección natural, algo que ayuda al hemanamiento casi navideño con el que nos despedimos muchos de cada temporada motera. Eso sí, si algún año nos prohiben la fogata, la única e irrepetible fogata reina, ese día, si llega, creo que será el final de la gran invernal del pantano. Long Live Arguis! Gracias a todos los que la hacen posible.

Error de centralita biológica: ¡Sadae!



Que nadie se asuste. A mi también (no soy el único que lo publica en las redes) me han diagnosticado que empiezo a padecer SADAE: Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Edad. Mi consuelo es que está en estado "incipiente", he leído casos peores, muchos peores...
 
Se manifiesta así:

Decido lavar la moto el sábado por la mañana, mientras estoy solo en casa, vestido con el reglamentario chandal que usamos para estos menesteres o para ir a por el pan...

Al ir hacia el garaje, veo que hay correo en la mesita de la entrada.  Decido echar un vistazo a las cartas antes de lavar mi bike.

Dejo las llaves del garaje y de la moto en la mesita, miro por encima las cartas que abro haciendo una mueca... pagos y más pagos...

Voy a tirar los sobres vacíos y los anuncios en el cubo de la basura y me doy cuenta de que está lleno... adivino que si no vacio el cubo quizá me caiga una bronca... (las camas ya las hice)...

Decido dejar las cartas en la mesita cagándome mentalmente en el IBI y en el seguro de la lata, soy tan listo que coinciden los dos pagos. Estoy dispuesto a llamar para cambiar el pago del seguro a semestral, hoy tengo tiempo...

Antes de hacer esa llamada, quiero bajar a la calle y tirar la basura. Salgo de mi casa con la bolsa de basura y las llaves.

Tiro de la puerta y me acuerdo que podia aprovechar y bajarme ya las llaves de la moto, pero me acuerdo que no he cogido ni el cubo ni la balleta nueva...

Mientras bajo por el ascensor me doy cuenta que las llaves que llevo en la mano no son las de casa... ¡sino las del garaje!

Llego al portal y me cago, esta vez, en mi puta calavera pensando como voy a entrar en casa ahora...

Tiro la basura resignado mientras descubro que esta chispeando y hace un viento de coj...

Mi vecino, el bueno de Angel, me saluda desde su furgoneta aparcada. Le devuelvo el saludo con pocas ganas mientras se acerca.

Me comenta que si he visto su nueva montura vintage, la Dominator del 92 o 93, que ha comprado de segunda o tercera mano recientemente. Le contesto afirmativamente con pocas ganas.

Me invita a ayudarle a ¡lavar la moto! Algo dentro de mi cabeza se rompe pero sonrió. Sin decir nada le sigo mientras recoje de su furgoneta el Gior (¡todo un clásico!), un cubo y varias balletas...

Entramos a su portal y bajamos al garaje comunitario. Le confieso que iba a lavar mi moto pero que se me han olvidado las llaves en casa... una pena, Gior y balletas teniamos para los dos...

Al mismo tiempo, absurdamente, busco y rebusco inutilmente en mis bolsillos sin encontrar las llaves que necesito...

Llegamos a su plaza y destapa su moto. La sacamos al lavadero improvisado que tenemos los moteros de la finca y el vecino comienza con la tarea.

Apenas dos minutos después baja su hijo y nos dice que su madre le reclama urgentemente. No se qué de la lavadora se ha roto y está saliendo más agua de la recomendable...

Angel, buen hombre, se asusta lo necesario como para tener el valor de pedirme que me quede con su moto y le espere un rato...

Afirmo en silencio otra vez y se van corriendo hacia su ascensor.  Miro a mi alrededor y no veo a nadie. Sin darme cuenta cojo la balleta del cubo y comienzo a lavar los plásticos y el tanque de la Hondita...

No sé por qué lo hago pero continuo con toda la moto, al menos estoy activo. El "hurón" del primero baja a por su coche y, con su gracia habitual, me pregunta jocoso si ahora lavo motos los fines de semana para sacarme un sobresueldo. Me cago mentalmente en sus muelas mientras digo, no sé por qué, que sí, que he empezado a hacerlo...

Arranca y se va rampa arriba, me quedo otra vez solo. Se me ocurre llamar a la parienta para saber cuando volverá a casa. son las once y cuarenta, quizá luego me de tiempo a lavar mi moto.

Saco del bolsillo el móvil pero, nueva sorpresa, me doy cuenta que es la cartera, mi cartera, ¿donde coño está el móvil? Ahora recuerdo que lo dejé cargando apoyado en un brazo del sofá. Vuelvo a defecar en algo imaginario pero real...

Sopeso la posibilidad de subir a casa de mi vecina y pedirla las llaves que guarda de nuestra casa pero veo que su coche no está en su plaza, seguramente estará en el Carrefour...

Retiro el agua sucia del cubo y lo lleno de nuevo gracias al grifo que tenemos cerca. Solo me queda por lavar la horquilla, el basculante y las llantas, poco más...

Se abre la puerta del garaje y entra otro "simpático", el del X3, frena justo a mi lado y me mira con una mirada que ni Torquemada tenía en sus buenos tiempos... Este es capaz de denunciarnos por lavar las motos en el garaje... También me cago en sus muelas... simbólicamente solo.

Baja mi vecino apurado junto al niño y me dice que se va a Suministros Pereda a comprar no se qué junta para la lavadora. Se va echando leches antes de que cierren, es sábado y no abren por la tarde.

Me deja al niño que no quiere acompañar al padre (¡habrase visto!) Le pregunto qué tal está pero no contesta. Que si le gustan las motos y tampoco abre la boca.

Ya he terminado de lavar la roja Dominator, solo falta aclararla con un par de cubos de agua sin jabón. Luego no la secaré mucho, que se come el brillo y la moto está casi impecable, parece mentira con la de años que tiene...

Lleno el primer cubo y lo echo con cierta maestria. Vuelvo a llenar y el niño me pide echarlo él... no me opongo. Le indico con el brazo por dónde y se ríe mientras me lo tira a mi con habilidad...es pequeño, ¡no digo nada pero me acuerdo de Herodes!

La puerta del garaje vuelve a abrirse. Me preguntó quién cojones puede ser ahora. Es mi vecino del primero, ya regresa... Me mira sonriendo, no dice casi nada, no hace falta. Imagino que se está descojonando internamente...

El niño me ha puesto perdido pero decido zanjar el asunto. Guardaré la moto y le subiré a su casa. Luego... el destino proveerá.. ¡o no! Con un poco de suerte su madre me podrá prestar una toalla para secarme...

Dejo la moto en su sitio y me dispongo a echarla la Pitón y cerrarla la dirección pero, increíble, ¡no encuentro las llaves!

Miro y remiro y nada, ¡no hay manera de encontrar las putas llaves de la trail! Me pregunto si se las habrá llevado sin querer mi vecino, no seria raro, ¡las tenia él!

No me atrevo a dejar la moto sin atar... El niño se despide inesperadamente y sale corriendo hacia su ascensor... no me da tiempo ni a gritar "¡niño!"

Veinte minutos después, sintiendo yo ya un poco de frío, regresa mi vecino con sus juntas para la lavadora. Me recuerda lo McGyver que es y me da las gracias por lavarle la moto tan bien. La verdad que me ha quedado muy pintona.

Efectivamente, él tenia las llaves. Cierra la moto y me pregunta qué que voy a hacer. San Brembo se apiada de mi y en esos momentos llega mi vecina con su coche. Veo la luz.

Angel se va a su casa y yo espero a mi vecina. Minutos después me deja las llaves de "repuesto" y me seco por fin en mi baño mientras estornudo.

Apenas un minuto después viene la jefa y nada mas saludarme grita que hay agua en el parque del pasillo.
Con miedo miro y afirmo, ¡traia los pies mojados!

Me gano una bronca del quince y me recuerda que vamos a comer donde mi suegra. Echamos toda la tarde y me quedo sin opciones de lavar mi moto.

Confieso luego lo que me ha pasado y me recuerda que Ana, otra vecina, también tenia llaves de casa... vuelvo a defecar en mi calavera...

Recuerdo las cartas y los pagos y me pongo enfermo mientras bajamos al garaje una hora después para coger el coche y salir hacia Madrid.

El domingo llego al bar de siempre de Robledo, frente a la gasolinera, para desayunar con los colegas antes de irnos de ruta. Enseguida alguien me grita gracioso pero con razón, "¡a ver si lavas la moto, tio!"...


El ojo de la aguja



No me gusta contar historias aburridas o domésticas... pero cuando hay motos por medio se pueden hacer algunas excepciones. Algunos amigos saben qué infierno familiar hemos pasado desde hace casi tres años... quizá merezca la pena contar como condiciona al más fuerte algo así (lo de "al más fuerte" no lo toméis verídicamente) y cómo afecta a las ganas de montar en moto. Lamento no tener otro asunto más simpático que contar hoy pero siento que es el momento adecuado, parece que estamos por fin saliendo de esa zona oscura que nos ha amargado la vida tantos meses. Y ese punto de inflexión me llena de ganas e ilusión comedida... Espero no aburriros...

Qué complicado y cuanto aguante requiere encajar las piezas del puzzle de la vida. Eso ya lo sabiamos, sí. Ya estamos todos creciditos y, en mayor o menor medida, tenemos unas cuantas cicatrices. Nada nuevo bajo el sol. Pero es cierto aquello de que todo lo malo es suceptible de poder empeorar... Sobre todo si los problemas surgen en el ámbito que más valoramos la mayoría. Sí, después de gestionar y torear todo tipo de movidas o puñaladas inesperadas la vida nos subió el listón en febrero del 2014 y desde entonces comenzamos a rodar, poco a poco, por una pendiente que solo conducia a un agujero negro.

¿Y qué podiamos hacer aparte de intentar solucionar el problemón y atender nuestras obligaciones (soluciones que no funcionaban)? pues evadirnos haciendo todo aquello que nos aporta felicidad, tranquilidad de espíritu o ambas cosas... Aunque habia perdido buena parte de la fuerza que alimenta las ilusiones y ese estado de ánimo óptimo que todos necesitamos sentir para sonreir diariamente decidí no abandonarme... Mientras tanto, en el ámbito de las dos ruedas, luchamos con la mecánica de la Ossa y con los contratiempos para seguir jugando a ser piloto. Hicimos bien a pesar de las dificultades que también llegaron. Menguaron las ganas de hacer viajes o de, incluso, salir a tomar cervezas pero se intesificó esa comunicación personal con la moto matriculable en salidas cortas, casi siempre en solitario, por nuestra querida sierra de Madrid. ¿Y por qué con ella en especial? porque no nos apetecía en esos momentos trastear, lo que yo deseaba era rodar, emborracharme de kilómetros y de sensaciones, incluyendo aceleraciones, apuradas y breves charlas con amigos también "tronaos" en algunos puntos de nuestra geografía cercana. Sí, minutos de evasión personal pensaréis, efectivamente, evasión y satisfacción en dosis comedidas. No era por distraernos, ni mucho menos por "pasar el rato". Para eso ya está la tele o los crucigramas. Era el mismo deseo de siempre pero más potenciado, más buscado, sentirnos agustos haciendo lo que más nos gusta "con los pantalones puestos" (como diria Schwantz). La necesidad de sentirse un poco vivo, de no perder tu propia identidad, tu propio yo, la necesidad de no empequeñecerte y convertirte en una penosa sombra de ti mismo. Acerté con aquella decisión (lógica y natural, por otra parte) y aunque era un remedio temporal que solo parcheaba el dolor mantuvo un hilo vital que nos hizo seguir en marcha. Al final, durante estos años hemos aumentando el número de escapadas cortas pero, curiosamente, hemos hecho muchos menos kilómetros anuales al no realizar tantos viajes como antes.

Arrancar no era tan fácil como quizá haya dado a entender antes. Sentado en el sofá o en la cama por la mañana no siempre teniamos esas ganas de salir corriendo vestido de cuero. Una parte perezosa y malévola te invitaba a seguir postrado, sin hacer nada, en tu casa, como recordándote tu situación. La misma parte que te animaba a bajar a por el pan como máxima aventura mañanera. Asi me afectaba a veces. Ante esa mala sensación habia que movilizarse enseguida. Ya en el garaje el sabor comenzaba a tornar en uno más dulce... Una vez rodando todo mejoraba. No siempre ligero o necesariamente mejor pero sí notabas más cosas, incluyendo una comunicación con la moto que hacia años no sentía. La viejas conversaciones volvian  sin avisar, en silencio la mayoría de las veces, admirando al mismo tiempo que algunas cosas no cambian demasiado. El veneno diluido de querer apurar golpeaba con satisfacción entre curvas, nada glorioso o destacable, pero aliviando tensiones y tristezas. La gran compañera se ha portado como una de las mejores compañías. Ha sido, como es fácil de comprender,  un oasis en mitad de un desierto casi vacío. Sé que no estoy contando nada nuevo... ¡a cuantos les ha pasado!, y... ¡cuantas veces aludimos al sentimiento de libertad que nos bridan estas bellas compañeras!.. pues sí, en los momentos más malos siguen alli, esperándonos. Es muy raro que nos decepcionen, no está de más recordarlo. Durante años lo habia olvidado porque no tuve la necesidad. Ahora todo era distinto y la nobleza de la motocicleta me salvó de vivir peor...y no exagero.


Por el camino, recordábamos momentos sumamente felices como la fiesta de clásicas de La Magdalena, en septiembre del 2013, una etapa y unos días realmente gloriosos, y tambien recordaba todo lo contrario, agosto del 2014, el momento más bajo, y encima debutando en La Bañeza, cuando me encontraba muy tocado y era un fantasma de mi mismo. En esos momentos salvé un poco el tipo gracias a varios tios irrepetibles, los Luismi, Carmelo, Mudo y Manu que siempre estaban cerca arropándome y empujándome,¡qué importante es contar con compadres así!, dan sin pedir, y te ayudan a llevar la mochila durante algunos kilómetros...

Parafraseando el título de la novela del gran Terenci Moix, a veces pienso que soñamos lo que vivimos, pues pasa rápido, casi fugaz... aunque lo ideal, en mi opinión, es vivir lo que soñamos previamente...lo cual no es nada fácil pero, creo yo, debemos aspirar a ello continuamente, sin aspavimientos, sin extridencias pero con cierta convicción y solida determinacion en nuestros actos. Luchar por tu sueños sin una base mínima de tranquilidad y felicidad jamás lo habia experimentado. Y esa es la amarga lección que he aprendido durante estos infinitos meses. No se lo deseo a nadie y tampoco quiero agrandecer o exagerar el asunto, miles de cosas peores pueden suceder pero, lo dicho, creo que alguien desde arriba me puso a prueba, quiso saber si seria fiel a mis pasiones estando medio muerto en vida. O quizá todo sea tan mundano e insignificante que no merezca ninguna de estas lineas, esa posiblidad también cruza mi mente...

Ahora que se cumple 40 años del primer titulo mundial de 500 de Barry Sheene es complicado no volver a preguntarse cómo encajaban los golpes de la vida guerreros como él o Ricardo Tormo. Recientemente, un buen amigo escribia que no debemos fijarnos en los pilotos como modelo de referencia. Yo opino otra cosa. Algunos románticos no solo los admiramos por su talento y sus luchas dentro de la pista sino, en ocasiones, por su modo de ser y por la manera que han conseguido lo que atesoran. Porque para algunos el "cómo" sigue siendo importante. No todo vale. Y con esa convicción de no salirnos del camino por amargas ráfagas de viento que empujen nuestros pasos, no queda otra que seguir pa'lante, como siempre, mantener la calma, tener buenas dosis de esperanza y seguir luchando por nuestros sueños, pequeños o grandes, despiertos, intentando ser realistas, sin aspirar a tronos demasiados lejanos y, sobre todo, a saber hacer de tripas corazón. Levantarse y vestirse de cuero aunque durante los primeros minutos no nos apetezca o no lo veamos claro, fundamental no parar la máquina. La vida es movimiento, pararse sin un verdadero motivo es acercarse un paso más a la derrota, mucho cuidado. No, no es fácil, es como una medicina que cuesta de tragar, ante ciertos nubarrones anímicos es dificil tirar pa'lante, mucho, lo fácil es abandonar, enfandarnos, rompernos, traicionarnos... pero no debemos hacerlo jamás. Además, nosotros contamos con la mejor medicina que conozco. Aunque la luz sea tenue debemos intentar enebrar la aguja que con sus puntadas nos conduce a nuestra felicidad. Comenzamos nueva etapa con más ilusiones... Siempre adelante.


"Sometimes I think we're the brightest stars
And I try to believe we'll find a way
Will life change, will our hearts turn colder?
(Major Lazer)
All the rhythms in my heart lift me up inside
We can stay out of the trouble is it worth the blame?
Is it true that the more you give the more they take?
All the rhythms in my heart lift me up and say
Only love will make us ache
Only love is worth the chase
All my love I know we're waitin' for this
On the rocks up on the mountain tops..."
All My Love (Led Zeppelin)

Levántate y... ¡ruge! (frenando...)


Madrugamos con algunas mariposas en el estómago todavía. ¿Cómo iria el finde?, ¿cómo se comportaria nuestra veterana amiga de verde y blanco?... ¿y yo? bueno, la verdad que no dormi mucho, aunque suene a topicazo. No era una carrera, se trataba de una exhibición pero no se va de paseo (¡por fortuna!) y apetece apretar de lo lindo. Si vas para ir de paseo no merece la pena el esfuerzo, el dineral que al final te gastas y molestar a la gente. Siempre con coherencia, las cosas bien hechas, mejor. El caso que llevaba once meses sin subirme en la Ossa y, aunque es vieja conocida, quedaba esa simpática duda ronroneando un poco por la cabeza...

Salimos a una hora prudente de Madrid (8h00) y en unas tres horas ya estábamos aterrizando en el polígono de La Hiniesta. Descubrimos unas calles adornadas ya con alpacas, cintas y más gente de lo habitual para ser un sábado por la mañana. El día iba a ser caluroso, sí, el sol de verano caia ya aplomo y no era ni mediodía... Entramos saludando por la calle de boxes hasta llegar al final, justo donde estuvimos "alojados" en el 2014 con los gallegos. Bajamos la Ossa de la furgo alquilada y saludamos a algunos amigos y conocidos. Enseguida llega Champi con su Montesa y montamos su carpa en el lugar que habiamos reservado.

Revisamos tornilleria y carburador, limpiando chiclé y boya, todo en orden. Comencé con el ritual de la mezcla y mire la cuestecilla que teniamos justo al lado, me vendria bien para arrancar... porque sí, seguiamos sin arrancar la moto aunque las tripas me aseguraban desde el viernes que lo haria sin castigar demasiado mi físico. Subi empujando hasta la mitad de la cuesta (que luego haria de extensión del Paddock) y me subi a ella. Me deje caer en segunda y al primer golpe con el culo el motor comenzó a rugir...¡¡demasiado!!.., cual fue mi sorpresa cuando se acelero a tope... brooummmmmmmmm....salgo lanzado, ni freno ni embrague eran suficiente, muevo la mano izquierda para darle al botón de pare pero ¡apenas cortaba corriente! Se puede decir que bajé raudo la bajada, con riesgo de "empotramiento" incluido entre los coches aparcados, la valla y la carpa de los extremeños de Bultaco-KTM, ja,ja.. La campana del carburador se habia quedado arriba, claro, no parecia nada más grave. Miramos el puño de gas y el father resolvió el problemilla, se habia quedado pillado el cable. Volvi a repetir la operación y esta vez arrancó la niña sin embalarse como una loca, ¡buen comienzo, todos despiertos!

Champi traia su preciosa Impala roja, luego comeríamos juntos. A nuestra derecha más norteños con sus Sanglas (ya tienen valor, no pararon de abrirlas durante los dos días) y alguna ligera Ducati... Un poco más allá estaba el veterano piloto de las Motociclismo Series, Cuco, con su preciosa Ducati 851, un poco moderna para este sarao pero muy bienvenida por todos. El pobre cambió su habitual dorsal 7 por un 61 que, total, suman lo mismo. Y todo porque yo ya lo había reservado el famoso seven. ¡Sí, otro fan de Barry! Ya era hora que coincidiéramos en persona en alguna prueba. Además, siempre es agradable escuchar y ver rodar a los veteranos. También saludé a Quirós, quizá el más rápido de todos los pilotos alli congregados, todo un campeón de las Clásicas como atesora con su más reciente título. Aparte de su Guzzi traia otra joya recién estrenada, una preciosa RD. También charlamos con Roy (el asturiano veloz), con los mencionados extremeños, con otros norteños, etc, echando de menos también a algún gallego y a algún navarro célebres y expertos (Xose y Edu)...
El sol apretaba de lo lindo pero el día me reservaba más presencias agradables. Mudo llegó por fin desde la estación de tren, y además, Jop y Bego aparecieron por alli, ¡todo un placer! Y cual fue mi sopresa cuando descubro de repente al bueno de Tyto en la carpa de al lado, yeah...


Salimos por fin sobre las cinco y pico de la tarde. Arrancaba la primera manga, todos juntos al final, 2t y 4t, con ganas, recordando bastante el bello trazado de unos 1300 metros. Formar parrilla fue emocionante, alli estaba lo más granado de cada casa, como a veces decimos bromeando. Alguna chicane, como siempre, un poco molesta y apretada, y como decia Quintial, otro colega veterano que por fin conoci, las balas de paja eran de las peligrosas, de las grandes, esas te destrozan en caso de choque, mejor seria colocar las alpacas pequeñas... en todo caso, contentos y con ganas. Enseguida descubro que nuestro motor iba fino y aceleraba brioso. Como ha cambiado la película. Hace dos años ya llevaba el Mikuni pero no sabiamos carburarlo bien bien y la moto no terminaba de ir redonda del todo, por no hablar de la panza del tubarro que llegaba a rozar en alguna curva, todo un peligro. Ahora la moto anda un poco más aunque me temia (como si fuera un gurú o un adivino) que pronto habría que abrirla el motor...

Fue estupendo compartir curvitas y pasadas (incluso las que me daban) con estos cracks, jovenes algunos, más talluditos otros, todos razonablemente locos sobre sus joyas con tubarro o sin el, especialmente esas Guzzi Monza que en manos apropiadas vuelan, esas Ducatis 350 agiles y ligeras, esas Bultaco rapidisimas, sin olvidar claro la Norton Max que siempre vemos en estos saraos, ¡su presencia hasta en parado intimida! La estrechez de la pista del polígono, en algunas zonas y curvas, propicia hilar fino e invita a no cometer demasiados errores... sobre todo si oyes que llevas detras un grupito ansioso por pasarte. En los dos dias solo tuve un contacto físico en marcha con otro participante pero no llego la sangre al río, simplemente apuró demasiado sin querer y tuve que ceder mi plaza para no terminar los dos fuera de lo negro. "Lances de carrera"... Con los frenos que llevamos la mayoría, lo entiendo bien...

El calor seguia torturándonos, ¡parar era un suplicio! Pero tampoco puedo quejarme. Jop no paraba de traer agua y la marchosa Bego me ayudó a quitarme el mono cuando terminaron las mangas del sábado. Estoy seguro que algo adelgazamos, ja,ja...El balance no podía ser más positivo. Estábamos estrenando la "nueva" horquilla Betor de mi Ossa. Como recordaréis algunos, el pasado invierno la recortaron y endurecieron, cambiando el retén reventado y un aceite que me contaron parecia chocolate... El caso que la note mucho más sólida y precisa de delante, me dió más confianza y eso que me faltan kilómetros para ir alegre de verdad, pero, lo dicho, el balance fue positivo. El motor también iba redondo, increíble después de once meses parado. Esta moto es una joya. Eso sí, algun tornillo flojo descubrimos. Y hablando del trazado, ¡qué decir!, una maravilla. Las curvas que te llevan a recta de meta son de las mejores del trazado, esas dos de derechas que puedes hacer en segunda o en tercera, dependiendo del desarrollo. Si vas en segunda ruedas a tope de vueltas, tanto que pensé alguna vez que iba a explotar el puchero... Alli tuvimos algunas bonitas escaramuzas, mientras los punteros se escapan sin remedio (las Guzzis y la Ossa del bravo Roy, impresionantes). Saliendo de la última curva, la que da acceso a la recta de meta, no es raro rozar un poco las alpacas que te esperan alli con la bota izquierda o incluso con el codo (de hecho alguno casi compra una parcela importante, según me confesaron luego). Los fotografos se hincharon a tomar fotos en esas curvas, normal..., luego, te agachas mientras aceleras y enfilas la recta empalmando marchas antes de quitar una o dos y negociar la rapidisima chicane que han puesto en mitad de la recta para evitar llegar a la siguiente curva a una velocidad ya de poca broma... Una chicane muy apropiada porque si te vas largo en aquella curva del fondo te puedes hacer mucha pupita (farolas, vallas, muro y edificio, ¡full de ases!)

Solo me lleve un susto aquel sábado y fue cuando la moto, en marcha, se detuvo como si una mano gigante invisible me hubiera frenado.. brutal, por fortuna me aparte de la trazada y como pasó cerca de la entrada a boxes enfilé hacia alli algo confundido. Miramos y vimos enseguida que el carburador ¡¡se habia soltado!!.. ¿quien habria apretado la abrazadera que lo une con el cilindro? mejor no lo digo ja,ja.. no, ¡no fui yo, ni el abuelo!


Todo un hallazgo fue conocer a Carlos Rodríguez de Asturias. Primero nos dejo su arrancador en un momento dado de la jornada, luego comenzamos a hablar... ¡¡y semanas después descubrió y me contó que nos habiamos conocidos en la Stella Alpina del 88!!... casi nada... (y nos intercambiamos fotos de aquellos años de rutas alpinas)... ¡el mundo es un pañuelo! Con Quintial también tuvimos buenos momentos en boxes. Durante la celebración de  las mangas si con alguien disfrute fue con Cuco y su hermosa 851 roja, una joya que obviamente hacia que le estorbáramos bastante en las rectas la mayoría de los que ibamos con monocilindricos nacionales. Durante un par de vueltas pude aguantarle un poco pero, al final, era imposible seguir a aquel cohete italiano en manos expertas de su jinete. Con Champi sin embargo apenas coincidimos en las numerosas mangas y me fastidió, no hubiera estado mal rememorar nuestros "bailes" de Cintruénigo...

Terminamos la jornada bebiendo más agua, y luego otros líquidos para terminar con el gran momento final de un sábado interesante, la típica cena de hermanamiento que proporciona gentilmente la organización. ¿Y qué teniamos para beber en esa cena? Pues innumerables botellas de Toro, precisamente de alli, caldos muy apreciados por el que esto escribe... Francachela y cachondeo durante un par de horas largas bajo las estrellas, apoyados en las mesas que habiamos montado en plena recta de meta entre todos. Ni frio ni calor, comentando mil cosas y saboreando una cena que entró fácil en el cuerpo humano... Y al rato fueron abandonando el lugar muchos compañeros hasta que nos quedamos los últimos de Zamora... Tyto, Mudo, mi padre, Conchi de A.M.Z. y yo mismo. Esas charlas son impagables... de lo mejor del finde. Llego el momento de ir al hotel a dormir y tuve que llevar de polizones en la caja de la furgo a Quintial y al Mudo, vaya risas, anda que si nos llegan a parar los Civiles... nos la clavan seguro...


El domingo apareció soleado otra vez y juraría que con más público todavía apostado en los límites de la pista. Desayunamos chocolate con churros, gracias a la organización, suficientes calorías para arrancar con fuerzas. Esta vez la idea era rodar un poco más rápidos. Las parrillas daban "miedo" esa mañana, parecía que estábamos en el domingo de carreras de un Gran Premio... o casi... el sonido era brutal, más alto que el sábado, ¡al menos en nuestras cabezas!, parecía que ibamos a hacer "algo" serio, ja,ja... En mi caso, después del warm up, la cosa terminó regular, solo duré una de las mangas de exhibición. En la antepenúltima vuelta empezamos a sufrir, no paraban de saltar las marchas... también acusé muchas vibraciones... empecé a preocuparme.. y finalmente en recta de meta abandoné un poco enfadado, incapaz de reducir o meter una marcha más larga... La palanca no se movia, me asusté un poco.. pero me alegré de no gripar el cambio en marcha, una posibilidad que cruzó mi cabeza un minuto antes... Me quedé algo decepcionado pero así terminamos la aventura en Zamora por mi parte. Por fortuna, la fiesta del motor seguia a tope. Volvimos a revisar el juego de la palanca y la citada apenas tenía movimiento. ¿Seria el eje descentrado?, ¿algo más gordo? Sí, tendremos que abrir el motor.. Al final la "profecía" que mencionaba al principio de la crónica se cumplió.. pero no nos podemos quejar, ¡¡llevamos casi dos años sin abrirlo!!, demasiado poco pan pide el pequeño corazón de la Ossa... Veremos.. Empezamos a cabilar un poco.. problema de cambio + vibraciones en general que van en aumento.. ¿cigüeñal desequilibrado?, puede ser, repito, veremos...


Solo me resta agradecer a A.M.Z. sus desvelos por todos los participantes, es un gustazo acudir a sus eventos. Terminamos la jornada subiendo al camión-escenario para recoger un bonito recuerdo. Esperemos repetir el próximo año con igual ganas como poco y mejor fortuna mecánica, claro. A mis amigos, como siempre, gracias especiales por empujarme, en varios sentidos, y por acudir hasta allí, en especial a Jop que nunca había visto un sarao de clásicas y vino desde su Andalucía natal..., y a mi padre por seguir cuidando de la hermOssa dentro de nuestras posibilidades...sin duda una de las motos más bonitas del evento y con la que más gente se hizo fotos durante los dos días, y no es amor de padre/madre, ja,ja.. ¡Salud y gasolina para todos los amantes de las clásicas!

Levántate y... ¡ruge! (primer acelerón)



Hoy toca crónica vintage con olor a Castrol y sonido de tubarros. Volvimos a participar en las clásicas de Zamora, ¡la que enamora! ¡qué buena jugada, acertamos de pleno! Pero comencemos por el principio...

Después de un triste invierno y una primavera complicadilla llego el verano y, como algunos amigos sabéis, seguiamos sin meter mano a nuestra querida Herm-Ossa. Diversos e inesperados motivos personales impedian dedicar horas y energías a la pequeña 250 que seguia durmiendo un sueño injusto desde mediados de octubre pasado, cuando participamos en las carreras de Zuera, pufff, ¡demasiado tiempo sin quemar gasolina, sin escuchar su música, sin vibrar con su rabia! Y rabia guardaba yo dentro por no haberla arrancado alguna vez durante esos meses pero, al final, siempre ibamos retrasando su resurrección. Primero teníamos que solucionar el tema de la horquilla, estaba de pena. Meses atrás, se la llevamos a Rafa KS, todo un experto y pilotazo, para que hiciera algo con ella. La simple Betor no tiene mucho misterio ni demasiadas posibilidades pero pedimos varias cosas, por un lado recortar 6 cms las barras por arriba (sobresalían mucho de la tija superior, todo un peligro en caso de caída) y por otro, basicamente endurecerla (no era raro ya hacer tope en alguna frenada fuerte), recortando muelles, cambio de aceite, ajuste de pasos y cambiar el retén reventado en La Bañeza,  poco más... Y lo hicimos porque todo salió por un precio super razonable. En abril nos acercamos a Albacete, donde corrían los pilotos del Campeonato de España y allí la recogimos. Ya teniamos el primer "hito" cumplido, mientras en mi cabeza seguía la idea de pintar el chasis antes de montar la moto. A finales de mayo teníamos el evento/negocio de Gijón pero empezaron a caer las semanas y por un motivo u otro los problemas personales nos seguían apartando del buen camino... Y llego junio pero como no se celebró, por desgracia, la carrera de Cintruénigo tampoco nos metimos más presión. A La Bañeza no sabíamos todavía si podríamos subir. Al final, entre unos y otros, entre el ayuntamiento y el moto club, me quitaron las ganas de intentarlo. Llegaron las vacaciones y la cosa quedó parada hasta que, durante un par de días, al principio de agosto, mi padre se acercó al taller inesperadamente y desmonto la moto en solitario. Era la primera parte de la misión prevista, imprescindible para pintarla y comenzar a recomponer el puzzle. Yo, mientras, en el trabajo buscaba la manera de encajar en el calendario de agosto las horas que necesitábamos para terminar los deberes pendientes. Teniamos un nuevo objetivo: se iba a celebrar por tercera vez la fiesta de clásicas de Zamora capital, en el polígono de La Hiniesta, organizado por los amigos de la A.M.Z. El caramelo era muy dulce como para olvidarlo...


El taller de nuestra amiga Yoli cerró por vacaciones, merecidas vacaciones, un par de semanas y nos quedamos con un calendario de agosto muy mermado. Abriría el lunes 29 y la exhibición comenzaba el sábado 3 de septiembre. Días antes volvimos a pasar por alli para hacer algunas cosas necesarias antes de pintar la moto. Una era soldar las dos roturas que presentaba el chasis en la parte psoterior, justo donde apoyamos las posadoras. Otra era soldar una nueva pretina "made in LF" para sujetar el bote del sobrante. En Zuera, el año pasado, se nos rajó la antigua. La nueva quedó perfecta, en forma y funcionalidad, parece sin exagerar parte original del chasis. Esa mañana nos escapamos hasta Parla a ver a los amigos de GV Racing, los expertos en deportivas japonesas (tienen dos pilotos corriendo el Campeonato de España con éxito), para solucionar otra pega que arrastrábamos de antaño. Necesitábamos sus útiles y su compañía para arreglar las roscas pasadas de la tapa derecha del motor de nuestra niña. Llevamos los helicoil y en apenas una hora, con la guía de Alvaro, el asunto estaba solucionado. Aprovechamos para mejorar los precintos del motor. Otro pasito dado. Durante esos días, seguía trazando en mi cabeza un pequeño "plan" para aprovechar el tiempo disponible.


Llegó el día 29 y, con ayuda de nuestra rubia favorita, ese mismo lunes se pintó el chasis en un verde pistacho que había elegido yo previamente. Un color que a casi nadie gusta pero que hace contraste con el verde Ossa y que, personalmente, me anima la vista (me recuerda al de las bellas Ninjas, ¡lo confieso!). Eso sucedió aquel lunes por la tarde. Secando el chasis casi a soplidos esperamos los minutos justos para montar horquilla, ruedas, estriberas, amortiguadores y semi-manillares. No daba tiempo a más. La noche se acercaba y el taller, logicamente, cerró. Terminamos la jornada tomando unas cañas en compañía también de Antonio, el ferretero, que se paso por allí inesperadamente. El martes volvimos por la tarde, después de salir del curro. Montamos el motor, la cadena, cables, bobina (con problemas, no encontramos un tramo de los cables), etc... 


La Ossa ya tenia mejor pinta. Esa pinta racing, "broncas", desnudo sexy y macarra que tienen las motos medio acabadas, a punto de despertar y rugir como en sus mejores días. La cuenta atrás continuaba impasible... El miércoles y el jueves, por viajes y temas laborales, no podiamos avanzar en la resurrección de la Herm-Ossa. Llego el viernes 2 de septiembre y el abuelo LF se paso toda la mañana trajinando en la moto. Yo llegue después de la hora de comer, directo desde la oficina, ya con la furgoneta que había pillado para viajar hasta Zamora (dos plazas + moto).


Descubrí una Ossa más "entera", ya estaba puesto la silleta, el carburador y mil detalles más... Tuvimos la suerte de contar con la presencia de Sergio, el "indio", que queria ver la Ossa y echarnos una mano. Y vaya si la echo... entre los tres montamos el tubarro y apretamos sus tornillos y esos muelles antipáticos del codo. Dimos aire a los neumáticos, montamos el depósito y ajusté, subido en la moto, el ángulo y la altura de los semi-manillares. Como me dejaban rodar en Zamora con mi dorsal número 7 no tuvimos que trabajar en ese apartado. Eran casi las siete de la tarde y queriamos arrancarla... Esos momentos siempre son viscerales, casi mágicos, después de una reparación se cruzan los dedos pero no era la ocasión... En todo caso, esta vez no tuvimos suerte. No hubo manera de escuchar rugir el tubarro... por muchos paseos que dimos. Miramos la bujía mil veces y mil veces vimos que tenía una chispa muy pobre. Por desgracia, fallo mio, no me acordé de llevarme ese dia algunas de repuesto... subimos la moto a la furgo a ultima hora sin haber conseguido arrancarla. Una pena. También lo senti por Sergio, se merecia una vuelta con ella. Nos lavamos las manos y nos tomamos unas merecidas cervezas. Al dia siguiente yo sabia que arrancaría en Zamora sin problemas, estaba totalmente seguro. Esta moto tiene tanta alma que a veces una mirada nos dice todo. Con los años he aprendido a conocer cuan noble es. Habla y susurra agradecida por poco que te portes bien con ella. Es una auténtica princesa con clase. Y aquella tarde de viernes me dijo que estaba preparada para un poco de rock and roll... ¿Lo estaria yo después de 11 meses en dique seco? Bendita seas, pequeña dama... sinceramente, ¡a veces pienso que no te merezco!



GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...