Trazando fino (parte 2)

 

Llegamos de noche y con ganas al bar Paddock donde nos esperaban grandes amigos: Gregg, Helena, Toni y su hija Carme, ¡qué placer que te reciba una "parrilla" de lujo! Después de cenar, otro tramo urbano divertido, cruzando Barcelona siguiendo la estela de nuestros anfitriones, hasta la zona que linda con el Tibidabo. Sí, cerca, muy cerca de la mítica Rabassada... (cada equis años subimos por el antiguo trazado de la legendaria carrera en cuesta, siempre de noche, por cierto).

Al día siguiente comprobé la cadena y la engrasé de nuevo, gracias al práctico caballete es obviamente muy fácil. Son esos momentos plácidos en que tienes tiempo para mirar y deleitarte. Su estética me encanta, ni aburguesada, ni manga, ni excentrica, ni esquelética como su hermana MT09... para mi, muy lograda, en su justa medida, quizá demasiados plásticos, mmmmm, pero para gustos los colores... La versión rojiza de este modelo es preciosa y me encanta. La unidad cedida era más discreta y seria, azul gris o algo así... (me cuesta identificar con precisión algunos colores, ¡soy tio!)


Comprobé que la parrilla que tiene entre sus potentes faros es meramente decorativa, por ahi no entra aire. La pantalla, vista desde en frente es algo fea y extraña, una vez montado en la moto no tanto, y hace bien su función. Por supuesto, se puede regular. Las comparaciones son inevitables y aunque hay muchas trails asfálticas y sport-touring en el mercado, en mi caso la comparé un poco con la Tiger, no por el simple hecho de ser también tricilindrica sino, basicamente, por el genio de su motor y grado de polivalencia. La Tracer ofrece unos 115 CVs y es más ligera en peso que muchas trails de litro. Me esforzaba día tras día pero me costaba encontrar pegas al margen de la capacidad del depósito y algunos detalles nimios como la estriberas, eso sí, sin olvidar lo peor para mi de la moto: la vulnerabilidad de su motor y colectores de escape ante cualquier objeto que salte del asfalto, y, relacionado directamente, la escasa distancia al suelo.. ¡cuidado en los bordillos y en los badenes! El cambio de marchas es preciso y nada ruidoso, algo que yo agradezco. La potencia de frenada suficiente y, como dije antes, la suspensiones, muy resueltas. Está claro, la Tracer fue concebida para ir en tandem, con dos es más estable que con un jinete solo. Por fortuna, la larga horquilla (en recorrido) de la MT09 y su hermana, se comporta para mi gusto mejor en la Tracer, son más firmes que en la rebelde MT09, algo que no me gustó nada en aquella Yam pues su combinación de motor más rabioso y suspensiones más blandas, evidentemente, no tenia mucho sentido.

Pasaron las horas y por la noche nos acercarmos al circuito de Montmelo. ¡Gozada de 24H!, ¡lástima que no sea prueba puntuable en el Campeonato del Mundo de Endurance! Que yo recuerde, en Europa, solo hay dos pruebas más de 24H, en Francia, claro, ¿qué hacen los gestores de Montmelo para que no suceda esa homologación que muchos aficionados deseamos? prefiero no contestar, muchos tenéis claro que el dinero manda en todas partes, seria abrir otro melón distinto al que nos reune hoy... El caso que gozamos durante algunas horas de la magia de la resistencia, ¿hay motos de carreras más bonitas que las que llevan faros? ¡yo creo que no! Antes de irnos tuvimos el privilegio de acceder a la tribuna de "las novias", la ubicación más cercana a una curva, en este caso la de La Caixa. Espectaculares vistas... y sonidos. Personalmente, me hubiera quedado alli toda la noche junto a los amigos "Tortugas", perfectos guias que nos llevaron de un sitio a otro con su habitual arte y maestría pero ya eran casi las 3 AM y pensamos en los más jovenes de la "tripulación". Regresamos a la ciudad condal y dejamos a los pasajeros en casa. Quedaban tres motos en la calle: Gregg con en su mítica "moto-vaca" (una flamante K1200LT), su hijo con su CB500 y un servidor totalmente "traceado" en cuerpo y alma ya.


¿Y qué paso? que lo que yo creia seria un corto paseo hasta el garaje se convirtio en una de esas propuestas "road race" que siempre pasan con estos "delincuentes", y claro, como uno es un "alcoholico" no le puedes enseñar el "ron" porque siempre pica y "bebe"... Pues nada, que nos fuimos a hacer una Raba.. sin tráfico.. ¡y con el fresquito de la noche para que los motores respiren a pleno pulmón! El líder del grupo, Gregg, que lleva unos 40 años subiendo y bajandola, era el perfecto guía nocturno que cualquiera pudiera desear. Detrás, su vástago, que precisamente no va despacio, y el ultimo aqui un servidor (¡menos mal que llevaba gafas!, porque por la noche no veo un gato de escayola). Empezamos a tirar con alegría, bueno, al menos yo, ellos seguramente iban de paseo. Me di cuenta que era la ocasión perfecta para apurar la Tracer... La agilidad de la moto me lo dejo fácil en las curvas más técnicas, su impresionante motor también, saliendo de los angulos y abriendo gas a saco sin compasión. Aunque no conozco bien qué nivel de electrónica tiene esta moto os aseguro que cagando limones, a pesar del CT, en marchas cortas la moto tiende a levantarse un poco y lo consigue la mitad de las veces, normal, digo yo, pero claro como vivimos en la #&%$ edad de la electrónica lo mismo alguno indica que eso es un fallo de este modelo...¡bendito fallo! Aproveche la ocasión para hacer algo que me pedia el cuerpo, sacarlo del asiento, adoptar una postura nada trail, una postura que esta moto te incita de manera natural si empiezas a rodar con prisas y el asfalto te lo permite, como era el caso. Destacar su potente iluminación, mejor prueba dudo que pudieramos haber realizado pues aquella "rodada", como dije antes, fue en plena noche y en una zona poco iluminada.

Un buen motor, potente y con genio, siempre requiere unos frenos a su altura. Los de la Tracer parecen cumplir esa máxima aunque para mi gusto tendrian que mejorar el mordiente, por lo demás, suficiente. Llegamos al Tibidabo y paramos para fumarnos un cigarro (bueno, el mio imaginario). Estando alli apareció un pequeño jabalí de los habituales de la zona. El pobre andaba muy despistado y se alejo pronto de las motos. Menos mal que no salió de una cuneta minutos antes... Bajamos un poco más tranquilos y nos fuimos a dormir todavía con sabor a gasolina en el paladar, ¡jornada motera de casi 20 horas, un placer divino!


Amaneció el domingo y desayunamos con otro buen amigo, Tomás, ¡que ya tocaba!, esperando que volvamos a rutear juntos en un futuro próximo enseguida tuvimos que despedirnos y vestirnos de "romanos". La vuelta a Madrid fue por los Monegros (por la carretera vieja que une Lérida con Zaragoza). Mi heredera seguia tan campante, sin quejarse, disfrutando de la ocasión y con su habitual arte para ir de paquete. Sobra decir que a mi se me caia la baba. La tecera LF de la saga familiar quizá algún día sea una gran motera, el tiempo lo dirá...


Sí, el calor apretaba, el viento era cálido y las botellas de agua cayeron en cada parada. Volvimos a comprobar que esta moto tiene más aplomo con dos jinetes y, confieso, empecé a sentirla mia, en propiedad incluso, ¡chalao! Fue muy divertido luchar con el cierzo adelantando sin piedad cualquier lata de cuatro ruedas que me encontraba por el camino. Motor prodigioso, insisto, sus recuperaciones ayudan mucho, y de punta, ojito, que terminas facilmente en presidio. Otro tema a mejorar: la estabilidad a velocidades extremas. En mitad de aquel desierto tuve ocasión de comprobarlo varias veces pero, realmente, no es un problema grave si regulas bien las suspensiones. El problema en ocasiones es que no sabemos hacerlo y es más fácil echar la culpa a la moto de turno. De todas formas, lo dicho, es un punto de mejora para una futura versión de esta moto, modelo que imagino se venderá como churros porque su precio ayuda a decidirse.

Todo comienza y todo termina, empecé a sentir cierta tristeza, en dos días tendria que devolverla... me estaba gustando la niña... Llegué a la conclusión que este modelo será un muy serio candidato cuando deje mi Fireblade, ¿por qué?, por su innegable polivalencia, por la personalidad del motor, por su acertada parte ciclo, por su estética, porque corre pero vale de rutera... y porque su precio es muy razonable, ¿te imaginas si esta moto fuera BMW? ja,ja... no digo nada que me pegan. Me quedo con la preocupación que antes mencioné, esta moto tiene un problema serio con la distancia al suelo. De hecho, ya tuve un leve rozón en un garaje durante esos días sin apenas hacer nada raro. Aparte, los colectores de los escapes y los carteres están muy expuestos... Gasté diferentes momentos durante aquellos días pensando donde engancharia unas defensas para proteger el motor... no obtuve ninguna respuesta consistente (soy todo oídos).. un detalle que hace vulnerable a la bella Tracer hasta cuando subes o bajas de una acera...
 

Lo q tiene precio se compra...lo q tiene valor se conquista y se cuida. Con la Tracer seria un poco de todo. La traza, la huella que deja esta moto no dejará a nadie indiferente, imagino. Y como su nombre indica lo que más me gustó fue trazar comodamente pero con alegría las innumerables curvas que nos comimos durante aquellos días, y a lo largo de los más de 2000 kms que acumulamos al final en el viaje. Histórica escapada familiar para mi. Agradecer a mis grandes amigos "polacos" por su hospitalidad, a mi hija por su predisposición y buen hacer, y a esta amigable, noblota pero rabiosilla Tracer 900 que vale para todo. Salud y gasolina.

Trazando fino (parte 1)


Tenia ganas de contar esta pequeña gran historia, renglones inesperados en nuestro diario motociclista, agradables sabores picantes que ayudan a ejercitar el paladar de vez en cuando, casi como un "ligue" de verano, ahi va...

No sé vosotros pero opino que Yamaha lleva unos años lanzando unos modelos realmente magníficos, por calidad y originalidad, incluyendo algunas remodelaciones espectaculares como la última XJR 1300. Cuando surgió la insólita MT09 me llamo mucho la atención, sobre todo por el concepto de su motor y su escasa carrocería. Un día los amigos de Yamaha nos dejaron probarla por la sierra y el vigoroso nervio de su tricilindrico me dejó anonadado. Meses después descubrimos otra versión, una moto más completa basada en aquella, la Tracer. Me dije, ¡tengo que probarla algún dia!

La oportunidad surgió hace pocos meses. La idea era volver a la mítica Stella Alpina, en los Alpes, después de 19 años de ausencia. Por falta de tiempo y de equipamiento en la Tracer 900 prestada gentilmente por Yamaha tuve que cambiar de planes casi sobre la marcha, pero el viaje resultante dió bastante de si, más de 2000 kms en tres días por todo tipo de vías (aparte de la experencia semi-urbana de rodar dos días con ella por la Comunidad de Madrid). Comenzaré por el principio...

El bueno de Pedro me llevo en su Kawa a Motos Cortés (ilustre familia motociclista, cuyo taller, como sabréis muchos, está en Vallecas). Yo esperaba ver a Pedrito al volante del coche pero al ver su preciosa ER6 no pude más que pedirle otro favor: que me dejara conducirla hasta allí pues me aterra ir de paquete. Como en otra ocasión, con su antigua Fazer, accedió y tuvo que fiarse de mi. Llegamos pronto y, aunque ya había hablado de ello con el taller, comprobé decepcionado que la Tracer de pruebas, como me habian avisado, no llevaba ni siquiera parrilla para el baúl, mmm...... Comprobamos cadena, papeles, ruedas y algunos detalles más recordando que algo la habian mirado... aunque de una moto de pruebas tampoco te puedes fiar del todo. No tardamos demasiado en salir a la calle empujando la japonesa y hacernos un par de fotos gracias a una "voluntaria" que cruzaba por alli...


Al subirme en la unidad de pruebas (con escasos 1070 kms en su contador) pude descubrir de inmediato que gozaba de una altura considerable, perfecta para mi talla (1,81). Como sabréis, se puede regular tanto su asiento como su manillar pero no me hizo falta cambiar nada, todo lo dejé al final como me lo habia encontrado. La posición del cuerpo sobre la moto me pareció una posición nada forzada, erguida incluso pero más deportiva que en otras "trails"... ¿Por qué pongo trail entre comillas? pues porque, como descubriria enseguida, esta magnífica 900 de tres cilindros que tanto rememora a las legendarias TDMs de la fábrica de Iwata, puede ser varias cosas pero de trail tiene poco. No lo digo porque asi la quiera vender Yamaha (para nada) sino por algunos comentarios "de pasillo" escuchados estos meses. La estética de esta moto no debe confundirnos. Claro que es realmente una sport-touring, como bien dice el fabricante, pero con traje casi de trail asfáltica, correcto. Sobre el asiento, después de todos esos días, puedo afirmar que es más deportivo de lo que imaginaba, o sea, algo durillo, sobre todo cuando pasas varias horas encima aunque para tramos de duración media no hay nada que objetar. La posición semi-racing me encantó desde el primer momento y pega con el caracter del motor.

Los primeros kilómetros fueron interesantes, descubriendo un poco su electrónica. Sobre los mapas, el modo elegido casi siempre fue el STD (parecido al A; distinto al B, el más soso de los tres), esperando con ello saborear desde el minuto uno todo el potencial del motor. Como esos primeros kms fueron por ciudad solo pude comprobar el brío del tricilindrico saliendo de los semáforos, y que, sí, tenia bajos y medios, la esperada mezcla de un bi con un tetra más o menos. En general, me recordaba al motor de su hermana gamberra, la MT09, pero, efectivamente, un poco más dulcificado. Iba en reserva y llegue a casa un poco seco...

Al día siguiente por fin sali con ella para hacer unos cien kms interurbanos y, ¡mira tú que torpe!, confie tanto en el marcador de gasolina que me tocó empujar cerca de un kilómetro hasta la gasolinera. Sí, el marcador una vez llega a mitad de contador, y en los ultimos tramos, es algo impreciso. Fue culpa mia pero el amiguete no ayudó mucho. No pasa nada, este imprevisto me ayudo a valorar su peso en movimiento. Recordando la última SuperTenere me di cuenta que esta era más fácil de empujar. Una vez en marcha volvi a descubrir que su sonido es feo, feo, algunos dicen que por culpa de su pantalla. Ese escape no la hace justicia, debería estar prohibido por insulto acústico.., sin duda seria la primera cosa que cambiaria si tuviera una en mi poder. El tubo no trasmite nada, casi me recordaba a las malditas motos eléctricas...

Aquella jornada interurbana me permitio comenzar a valorar en serio su parte ciclo. Sí, muy ágil y aparentemente estable, aunque todavia no habia tomado curvas rápidas con ella. La agilidad entre coches en las circunvalaciones era notable y la frenada era consistente y progresiva. El ABS parecia poco intrusivo, un detalle que agradecí... Encima, para rematar, esta unidad calza unos efectivos y pegajosos Dunlop SportSmart, lo cual me parece muy acertado y facilita tanto la seguridad como la deportividad de esta moto. Por la tarde ya tenia pintado una sonrisa en la face. Para rematar, casi a última hora, mientras preparaba mi mochilla, mi hija de 14 años, Laura, se animó y me pregunto si podía venirse a la escapada. ¡La sonrisa de la jornada anterior creció!

 Al dia siguiente, por fin, salimos de viaje. Marchamos prontito, Laura con cierta incertidumbre, yo con bastante emoción. Puse el parcial a cero y pensé que suertudo era aunque, como esta unidad no llevaba ni baul, ni maletas, ni siquiera parrilla, fui realista y acorté la ruta inicialmente prevista. Hariamos parte de Pirineos orientales (Andorra basicamente) y visitariamos a los amigos de Barcelona, evitando autovías, aparte de enfrentarnos a lo que surgiera... ¡y surgió!

Comenzamos por autovía hasta Alcolea del Pinar. Con dos encima me dió la sensación que la Tracer va todavía mejor, se mueve menos y tiene más aplomo. Sus suspensiones, sin ser lo último en tecnología, me parecen de lo más acertado (sobre todo la delantera). Confort y firmeza, sin tocar regulaciones. Un primer tramo cómodo, que absorbe casi todo, un segundo tramo que ofrece dureza y confianza ante frenadas fuertes o ritmos alegres, ¡correcto! Por el momento, de atrás ni un rebote antipático, de delante una nobleza que ayuda a encarar curvas enlazadas a ritmo alegre. Quizá echemos en falta un amortiguador de dirección, un elemento que siempre ayuda y que ya tenemos asumido en motos modernas. Apenas percibo shimmies pero mejoraria el aplomo y los cambios de dirección, sí, seguramente... Estamos hablando de una moto "trail" (suspensiones largas, centro de gravedad y "vestido", poco más de trail) pero con geometrías deportivas, una moto ligera que tumba en las curvas una barbaridad y que incita, antes o después, a sacar medio culo para abordar con alegría esas curvas. Asi que, si fuera mia esta moto, quizá estudiaria instalarle un amortiguador de dirección...


Paramos pronto a beber agua, no queria fatigar en exceso a mi joven copiloto. Me confesó que iba super cómoda y que no me preocupara. ¡Nuestro primer viaje juntos, tenia que salir bien! Dejamos por fin la autovía y nos metimos por las tierras que conducen a Molina de Aragón. Poco a poco fuimos congiendo más confianza y la Yamahita se dejo querer. Un crucero aceptable de 150-160 km/h es perfectamente asumible por su generoso motor que, aunque no suena, si miras el cuadro digital verás que todo pasa rápido (los kilómetros y los litros de gasolina, sí, se echa de menos pronto un depósito de combustible más generoso). En zona de curvas comencé a disfrutar de lo lindo.


Después de comer nos adentramos en la zona que nos llevaria a la afamada Ruta del Tambor, mis tramos favoritos para subir al noreste peninsular. Por Montalbán y luego Alcañiz disfrutamos como niños. La estabilidad es más que aceptable y en curvas rapidas apenas percibo movimientos desagradables. No, insisto, no es una R por supuesto.. pero tampoco una trail asfáltica al uso, esta moto es casi una deportiva, eso sí, disfrazada y convertida en moto rutera con vestido "trail", ¡interesante! Y si abres con ganas el puño de gas ya puedes agarrarte un poco porque su motor tira con bemoles desde 7000 vueltas, casi como si fuera una moto con semi manillares. Pequeñas sorpresa de la vida...al menos para mi.

Al dia siguiente, por las carreteras pirenáicas catalanas, seguimos disfrutando de su agilidad, los cambios de dirección son intuitivos y nada imprecisos. Hace honor a su nombre, es facil "tracear". Apenas percibimos vibraciones ni cansanciones en el culo salvo cuando hicimos alguna etapa larga. Según mi joven pasajera, la comodida y la relación asiento/estriberas está bastante lograda para el copiloto. Dejamos atrás las curvas y los desniveles y, llegando a Barcelona, me di cuenta que, cosas de la vida, mi primer viaje largo fue con mi padre y su Vespa 160 hacia las 24H de Montjuic de 1982 y que el primer viaje largo de Laura tenia como primer destino la ciudad condal.. ¡en el fin de semana que se celebreaban las 24H de Montmelo! ¿Casualidades o guiños del destino?


Primeros 100.000 kms (la crónica pendiente)


Hace algunos posts prometí contar cómo han sido los primeros 100.000 kms con la Infinita, mi Fireblade adquirida en el verano del 2009. Alcanzó ese computo redondo en el otoño del 2014, ahora mismo rozamos los 123.000 de marcador. En la revista La Moto, hace apenas unos meses, publicaron la pequeña crónica que en su día preparé (y que pensaba que no publicarian, lo cual, la verdad, me daba igual). Por lógicas limitaciones de espacio normalmente en las revistan recortan los textos, suprimen párrafos, fotos, etc, mi caso no fue una excepción. Hoy aquí publico la versión integra más algunos añadidos, aprovechando  que en este espacio no tengo limitaciones y que, como sabéis, soy un palizas con las letras... Comentar que desde mayo del 2015, cuando los expertos de Gv Racing, me hicieron el motor, la moto va mejor que nueva. El detonante de aquella intervención quirurgica fue el humo blanco que salia sin parar después de dos "revisiones profundas"como conté aqui http://luigi-fzr.blogspot.com.es/2015/06/pequeno-stalingrado-inesperado-y-el.html , unos meses terribles... pero por fin aquella pesadilla pasó a la historia.
  
Hace apenas unas semanas, de propina, por fin encontré un sitio serio y económico donde preparamos los vinilos de Castrol SBK, aquella decoración mítica que tanto nos gustaba y nos sigue gustando todavía. Era una vieja promesa que llevaba años queriendo cumplir... Con esos colores ahora la Infinita aún corre más, ja,ja... La foto de arriba es con mi padre, hace dos sábados en la conce de Navahermosa, organizada por unos amigos muy majetes, una cita dedicada a Fazers (aunque solo aportamos una), excusa perfecta para juntarnos con las dos Rosas, Alvarito, Miguel XX, Puli, Miguelón, Mayka, Luis, etc. La foto recoge el momento en que el abu se puso a pintarme los bajos del escape con su spray de pintura negra mate anticalórica, una idea que por fin hicimos realidad aquella tarde, un retoque más para la "niña"... La foto de abajo se tomó días antes, por Gredos, llegando al pueblo de mi bisabuelo paterno, Navalosa (Avila), una agradable jornada de ruta sin tráfico, primera salida oficial de mi padre con la moto después de su delicada operación de pierna derecha acaecida a finales del mes de abril. Todavía le cuesta doblarla tantos minutos seguidos pero confiamos que, poco a poco, vuelva a tener fuerza y suficiente flexibilidad como para acometer sin dolores nuestras acostumbradas rutas largas on bike. Con casi 72 tacos y su habitual "mala salud de hierro" son muy loable sus ganas y su voluntad espartana. Yo de mayor quiero ser así... ya veremos si lo consigo.


Sin más preámbulos, así fue y es la crónica de los 100.000 kms, versión extendida...

Casi por casualidad me senté en mi futura moto una calurosa tarde de julio del 2009, en la tienda de un conocido. Digo casualidad porque iba a por una ZX10R pero resultó que la que tenían era justo el modelo que no me gusta (la 2006, la "globo" la llamo yo, la de los escapes por arriba). Entre eso, el precio y cierto “flechazo” me decidí por la “alita de pollo” (la verdad que me moría de ganas por cambiar de moto, no era la crisis de los 40, tenía 36, pero casi, casi, ja,ja). No me asustaba cambiar a una R, solo un poco por el futuro mantenimiento pero estaba decidido. Los primeros kilómetros los hice muy despacio, con dudas, intentando entender aquella “bicicleta”… alucinaba con sus dimensiones y su potencia amigable, ¡qué diferente a las antiguas 1000 de los noventa!, sinceramente, me costaba creer que todo fuera tan suave. También me gustaba porque apenas tiene electrónica. No quiero CTs, mapas ni ABS, seré un cromañón que no va a la moda pero no quiero enmascarar la realidad con tanto invento. Por fin un día me fui solo por las curvas de Hoyo de Pinares, una zona de desniveles y garrotes donde quería ponerme a prueba un poquito. Llevaba años sin rodar con una deportiva (la anterior en propiedad fue una maravillosa Fazer) así que se me cargaron un poco las muñecas pero sabía que todo iría bien paso a paso. Lo que ya me gustó desde el principio fueron sus dimensiones y su magnífico tren delantero, ¡qué precisión, qué confianza da! Del motor qué decir: potencia de sobra a cualquier régimen, recuperaciones de infarto, aceleraciones explosivas... si apuras las marchas largas “te sales del mapa”, como suelo decir bromeando, aunque de broma poco, un desliz con el gas y los metros se consumen rapidamente, hay que tener reflejos y no pasarte con la muñeca derecha o te verás en serios problemas... Muchos kilómetros llevo a cuesta pero me tuve que resetear, muchas anécdotas y pensamientos pero no caben en este espacio, solo diré que me di cuenta que con este cohete noble y veloz, veinte años atrás, hubiera rodado rápido de verdad pero quizá no lo hubiera contado… ¡mejor la actual combinación de cabeza, experiencia y corazón!

Poco a poco me empecé a enamorar de la Fireblade, empezamos a charlar en marcha, fue fácil  adivinar cuál era su nombre real, mi moto se llamaba “La Infinita”, y así quedó bautizada. Es una 1000, sin duda, pero con el tamaño y casi la agilidad de una 600, ahi radica su magia, poco que ver con su antecesora, más larga, grande y algo menos potente. Trazar curvas con la Fireblade es fácil, ella lo hace fácil, cualquiera puede medio pilotarla sin deslucirse y, en manos expertas, es un arma temible porque gira que es una barbaridad. Quizá no destaque en ninguna faceta concreta (además, su motor en estos tiempos de lejos es el menos potente de la categoria...) pero el conjunto, compacto, raya a gran nivel, y esa es su mejor carta de presentación. Luego es bonita, con esos ojos simpáticos y esos faritos en los espejos que hacen que por la noche, en ocasiones, vista desde delante parezca un ovni a ras de suelo...


Mi forma de ser incluye el uso de la moto para casi todo: ir un par de veces a la semana al trabajo con ella, salir de curvas con los amigos, dar vueltas a mi hija de paquete muchos domingos, algún viajecito largo al año y varias tanditas de colofón. Así la hemos disfrutado, de todo un poco, los primeros años a unos 28000 kms de media anual. Como rutera (¡sobre gustos…!) me ha servido magníficamente, aunque obviamente no está concebida para viajar, pero entre la mochila que llevo en el palomar (primero lleve una bolsa de depósito estupenda pero en zona de curvas me estorbaba) y la ayuda de algún paciente amigo fuimos con ella a Magny Cours (24H de Bol d’Or) y al GP Francia en Le Mans, aparte de multitud de GPs, conces y rutas por la piel de toro.

Problemas detectados, tres: primero, consumo de aceite inesperado (al menos para mí, ¡pensé que eso solo pasaba antes con las EXUP y FZRs!) y reconocido por Honda (pero se lavaron las manos), segundo, escape de origen pesado, gastón y vago, fue cambiarlo por un Leo VinceGPPro y se evitaron esas tres puñetas, y tercero, muy serio: bomba Nissin mediocre. Por desgracia lo aprendí por las malas, una mano rota me convenció de que no eran pajas mentales, que por mucho que habíamos revisado todo, aquella bomba no iba “fina”…daba igual sangrar continuamente, probar diferentes pastillas, pasos, latiguillos, etc... La mejor inversión es en seguridad y cuando la cambié por una Brembo RCS comencé a poder apurar con tranquilidad, sin que la maneta llegara al puño de gas en quince minutos (y eso que yo voy parao). Como sabréis, las Nissin son famosas en las Gixxers por haber dado ciertos problemas de rendimiento. Luego me informé durante semanas y sí, también pasaba, ocasionalmente, en las Fireblade… Otro problemón, puntual imagino, fue que se me piró el estartor enseguida, ¡qué chasco! Desde entonces, hace cinco años, nada, ninguna pega, solo el mantenimiento lógico y vigilar el nivel de aceite continuamente.

Tema gomas... venia con unos BT015 de Bridgestone que tardaban bastante en calentarse, era habitual algún deslizamiento absurdo en frío, o incluso patinar en linea recta, ¡cambiar por obligación, en mitad de un viaje, a un BT016 no cambió mucho la situación!, encima se los pulia en apenas 7000 y picos kms... en alambres con esos kilómetros quiero decir. Soy de apurar mucho, demasiado, no lo recomiendo, pero llegué al límite de las goma trasera alcanzando esa cifra que os comento... muchos pensareis que no es mal computo pero fue cambiar a Metzeler (Z6, Z8, M3 o M5s) y la cosa cambio a mejor en todos los sentidos, en sensaciones y en durabilidad. En los últimos tiempos probamos también los aclamados ContiAttack y el resultado también fue positivo.


¿Comportamiento en circuito? Obviamente esta moto, como tantas deportivas, tiene más prestaciones de las que los simples mortales sabemos explotar. En el Jarama he entrado a rodar muchas veces y he disfrutado, sin duda, aunque solo la potencia salvaje de su tetracilindrico subiendo alegre la rampa Pegaso (apoyando el peso delante para no terminar en una rueda) me hacia temblar de emoción como un niño con su juguete favorito. Las suspensiones de origen van de fábula en casi cualquier circunstancia, tienen muchas opciones de settings (como tantas, sí) y quizá eso me ha salvado de tener sustos serios en algún rasante o sobre el pésimo asfalto de nuestro querido circuito madrileño más parecido al de una de nuestras comarcales que al de un circuito permanente. Añado que cambié los muelles originales de la horquilla a los 52000 kms, vimos que habían cedido centímetro y medio. Eso sí, cuando rodé en el circuito de Motorland tuve que apretar los dientes aunque piqué tiempos modestos. Después de llegar en marcha a la pista aragonesa, tapar la matrícula, endurecer un punto las supensiones y cambiar las presiones, me di cuenta que no quería caerme a 400 kms de mi casa y sin remolque. Aún así, pude disfrutar de muchas sensaciones, sobre todo en curvas rápidas infinitas, como la de izquierdas después del "sacacorchos" y de la anécdota de ver en el cuadro digital los famosos 299 de velocidad máxima. Fue en la recta de atrás (solo me pasaban alli las "Merkels", es decir, las S1000RRs), madre mia, ¡casi me infarto de placer, qué sensación!..., dar gas en recta no tiene ningún mérito pero hay que reconocer que esas velocidades no se disfrutan a menudo y que, por tanto, fueron momentos especiales.


Epílogo, Junio del 2016...
Si habéis tenido la paciencia y la valentía de leer este post y revisar el otro referenciado que explicaba cómo va la Honda después de esos kilómetros y la “reconstrucción” interna, enfatizar una vez más que desde el cambio de aros la moto no consume aceite, solo el mínimo recomendable en cualquier motor, un poquito, no las barbaridades de antaño. Fue una de las novedades de la Fireblade 2010, como esta es anterior, pagamos la novatada (de haberlo sabido, quién sabe...). Sobre las gomas, ultimamente ruedo con los Dunlop RoadsmartII y ha sido una decisión muy acertada. No solo duran tanto como las anteriores gomas germanas sino que agarran un poco más. ¿Qué más puedo añadir? ¿Que su chasis sigue maravillándome, que sus frenos sigue funcionando correctamente y que su escape, sin dbkiller, aparte de una sanción que no pude recurrir, es tan salvajamente ronco que los coches, por fortuna, se apartan y, creo yo, permite que el motor respire un poco mejor? Pues eso, que seguimos gozándola. No sé qué nos depara el futuro pero cuando ruedo con mi Infinita por alguno de  nuestros habituales circuitos serranos con aroma al TT (ayer mismo, Robledo-Cebreros) y damos gas como si no hubiera un mañana solo puedo pensar sincero cuan afortunado somos los que tenemos una moto que nos gusta, y los que podemos mantenerlas… Salud y gasolina para todos.

Estamos locos



Desde que alguien comenzó a disfrutar de la velocidad sobre una máquina de dos ruedas, las motos y la pasión han viajado cogidos de la mano durante décadas de manera ininterrumpida, ofreciendo, disfrutando y padeciendo todo tipo de emociones al personal, pilotos, público, fabricantes y demás involucrados en su mundo, saltando entre corazones de distinta edad, generando esperanzas e ilusiones en nuestra juventud pura, eludiendo a veces la muerte, jactándose de su sentido de libertad, enamorando a todo tipo de personas, cruzando fronteras sin importar raza o cultura, condición económica o lugar de nacimiento... El milagro del motociclismo, a mi parecer, ha sido basicamente ese: unir a muchas personas que, por lo demás, en ocasiones, son muy diferentes y hasta contrarias. Curioso, cuantos tenemos amigos con ideas políticas o religiosas totalmente contrarias a las nuestras, o hábitos de vida o gustos, salvo la moto, distintos a los nuestros... pero no pasa nada. La moto, como chispa común, hace que fluya la comunicación entre mucha gente heterogénea. Es el milagro que aporta al mundo el buen motorista. Por eso es raro que dos desconocidos con casco que se encuentran de repente por ahi no hablen antes o después... ¿Cuantas "tribus" pueden decir algo así? También nuestra unidad frente a problemas sociales o propios de nuestro colectivo nos hace una tribu un tanto especial, en lo humano y en lo divino.


Pero volvamos a las carreras... No solo el incipiente marketing de las marcas provocó la creación de las carreras. La pasión de aquellos fabulosos "locos" dió de comer a la "burra" y todo empezo a rodar (y nunca mejor dicho) de manera imparable. (Los pilotos son los auténticos protagonistas, algo que a veces se olvida en nuestros días). Total, la idea no era nueva del todo. Antes se habian inventando todo tipo de carreras, a caballo o con cuadrigas, nadando, corriendo... Y aunque hubo varias alternativas o variantes, que si prototipos, que si máquinas de serie (T.T.), que si..., surgio una bonita historia que, a partir de 1949, se denominó Campeonato del Mundo de Velocidad. Y buena parte del mundo enloqueció (yo creo que con razón) ante las gestas de esos valientes héroes y la maravillosa armonia visual y acústica de aquellas máquinas de leyenda, motocicletas con alma, resonancia y parlamento, sin duda. El mundo tenia su cara agradable, válvulas de escapes (no solo en los motores) para los más inquietos. Entre guerras, entre tantas desgracias, había un bello arte guerrero que elevaba la moral, generaba excitación y desarrollaba nobles sentimientos, entre ellos, la virtud, la gallardía, el sentido de la superación personal y la llama de la competición. Y pasaron algunas décadas y aquellos campeonatos se profesionalizaron. Y aunque, pienso yo, al ser humano de cualquier época, le ha motivado siempre argumentos comunes y conocidos, no podemos caer en el tópico de pensar que siempre fuimos así, tal como somos ahora, y que en este mundillo vivimos el mismo ambiente que nuestros más cercanos ancestros moteros. Y si "la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros", por aqui, desde hace algunas décadas, el dinero se hizo tan, tan fundamental que empezó a ser casi imposible aspirar a participar en casi cualquier campeonato, por modesto que fuera su definición y alcance. Es imposible vivir en el mundo pasado, no somos ni vivimos lo que vivieron nuestros padres o tios con manillar, ni siquiera, en ocasiones, lo que vivió algun pariente quince o veinte años mayor que nosotros y que empezó a correr con ganas e ilusión. Ahora estamos peor.

Con mucho esfuerzo y sacrificio en ocasiones fue posible, sin duda, pero en lugar de caminar hacia una senda más racional y equitativa, nuestra cultura capitalista empujó nuestro noble arte del motociclismo hacia las manos siempre ubicuas y ansiosas del comercio, del mercadeo y del negocio. Y así estamos desde hace tiempo.... Y rebuscando, mirando, haciendo de tripas corazón, sumando dos más dos seis veces, vendiendo cosas o privándose de placeres normalitos algún joven o viejo centauro pretende divertise y "jugar a las carreras" pero, antes o después, descubre un panorama desolador. Olvidate de motos grandes o de campeonatos medio serios (suponiendo que tengas talento, claro). Olvidate de alguna Copa, la más barata vale un pico. Si no tienes padrino o una estructura por detrás a pesar de tu talento (quién lo tenga) lo tendrás muy jodido porque ellos cambiaran medio motor o motor entero cada dos o tres carreras (según campeonato), podrán gripar dos veces cada mañana de entrenos (perdón, la memoria me lleva a 1981 en el circuito de motocross de Alcobendas, ¡donde ahora hay un Carrefour!) y tú, amigo mio, no podrás seguir ese ritmo, salvo que te hipoteques de por vida realmente o robes o mates... y eso no es my recomendable. Estamos locos pero no tanto (creo)...

Quizá, años después, descubras unos evocadores y bonitos campeonatos regionales y nacionales de motos antiguas y pienses que podrás participar con dignidad en algunas pruebas... quizá lo intentes y hasta participes durante algunos años en ciertas pruebas aisladas pero, antes o después, te encontrarás en la vieja disyuntiva que ya te hizo abandonar una vez: el punto de inflexión económico que hace volverte loco o quedarte mejor calladito y paradito en tu rincón porque, para cualquier cosa, hace falta mucha pasta, no solo para preparar esas máquinas cuyas tripas no son tan clásicas como imaginabamos sino para mantener un ritmo de recambio sencillamente inaudito si no estás dentro de la "bestia" y conoces los detalles que se mueven en su "tripa". Y verás en algun circuito camiones grandes, no solo furgonetas y despliegues estupendos y casi profesionales. Y pensarás... si me toca la lotería quizá tendriamos algo parecido. Y, por supuesto, algún veterano te dirá que cada uno con su dinero hace lo que quiere, lo cual es cierto, pero también puedes responde con educación que, efectivamente, así es, pero precisamente por eso, por ser la ley de la selva, al final tenemos carreras para ricos y carreras para pobres porque como no hay una regulación que contenga los costes la peña nos volvemos locos por enésima vez... Y un amigo te recuerda que olvides darle vueltas al asunto, tu no tienes tierras en el pueblo, ni una herencia, ni doscientos olivos o cosas así...

La locura de la velocidad traspasada bolsillos, presupuestos y materiales. Y algún otro veterano rápido pero que todos los lunes, como tú, se levanta para ir a trabajar te dirá que pasa de participar en esos campeonatos, porque solo inscribirse en cada carrera vale una pasta y para ir de comparsa de las grandes escuderias va a ser que no... Así que nos quedaremos con las carreras y las exhibiciones de pueblo (tan bonitas, oye) que nos podamos costear porque todo lo que empiece por Copa de... o Campeonanto de... resulta inalcanzable para cualquier bolsillo "normal", seas bueno o malo encima luego de tu montura, porque por bueno que alguno por ahi sea tampoco le será fácil encontrar un mecenas que le ayude.

(¡Flash informativo!: Y ahora encarcelan a uno que fue campéon de 250, un niño de papa que lo tuvo todo para triunfar, todo menos decencia, verdadera afición y virtudes como persona... y me alegro que le hayan trincado, ¡que quieres que te diga! Un recuerdo para todos los valientes con talento pero sin medios que se quedaron por el camino... Por desgracia, conocemos demasiados casos.)

Que nadie me malinterprete (bueno, o si lo hace, ¡qué le vaya bonito!), nos siguen gustando las carreras, nos gusta ver a pilotos veteranos dando mangueta con maestria, como hace unos sábados vimos en Albacete, que nos alegramos que sigan haciendonos disfrutar y, al menos, paseando sobre sus depósitos los viejos emblemas de Bultaco, Ossa o Montesa... que nos gusta todo eso porque amamos las carreras pero, por eso mismo precisamente, evaluamos y analizamos lo que hay por detrás...


Y si vas a correr con una pit bike o algo así, porque suena barato y accesible, preparate... ¡también están locos! Una pit bike no cuesta un dineral (comparado con una moto grande, se entiende) pero la gente ya monta bombas de freno de R1s y cosas por el estilo en esas motitos, y como con dinero a todo el mundo nos gusta comprar y poner chuches bonitas y caras a nuestras motitos esto es una espiral que no para nunca.

Y luego vas con tus amigos a las carreras del RACE en nuestro viejo circuito favorito y, por supuesto, aunque lo sepas de sobra, no dejas de sorprendente ante la pasta que circula alrededor y dentro de cada moto. ¡Otro campeonato para bolsillos grandes! Si eres rápido y te apoya algún taller, eres un tipo afortunado, si vas solo con la novia, tu padre o tu tio lo tendrás más dificil, pero, ojo, hay de todo, al final lo que se impone es lo de siempre, y quien tenga presupuesto podrá seguir corriendo, quede delante o detrás...

Y si piensas en la competida, actractiva y preciosa Z Cup, quizá con ayuda puedas hacerlo, ¡ojala!, pero ten claro que esos motores te van a durar como mucho esa temporada. Aunque es una moto estupenda y un motor cojonudo no está diseñado para zumbar a tope tanto tiempo, lógico, y al final pasa factura. ¡Lo hemos visto!

La edad, la veteranía que ya tienes comporta nostalgia de tiempos pasados que a veces fueron mejores y a veces no tanto. Hemos mejorado en muchos aspectos, como la seguridad, la sana promoción, la fiabilidad de nuestras monturas... pero en otros aspectos hemos ido a peor porque seguimos locos pero ahora todo es más caro, empezando por lo que te piden las federaciones y algunos moto clubs. Si al menos lo gastaran en promocionar nuestro deporte...


Y el epílogo de esta vieja historia de amor y desamor es decididamente romántico pero un tanto triste, hasta "dramoso" en ocasiones. La locura actual sin dinero se queda en letras, sueños, suspiros y "carreras" salvajes por nuestra sierra, circuitos improvisados dónde todavía no cobran peaje por rodar habitualmente pero donde el peligro a las sanciones y a los domingueros hace que no apures del todo porque, sencillamente, no merece la pena jugártela entre piedras, guardarraíles y asfaltos rotos. Pero aún así, son las carreras de los "pobres"... porque estamos locos, supongo. Pocos abandonan esa opción por una vida de peatón, una existencia a "cámara lenta". Juzgue usted, amigo, si lo estamos. Salud y gasolina...

Regresión positiva (toma 2)


Después de una primera jornada esencialmente urbana, tocaba probar la XJR en otro escenario más atractivo, concretamente en carreteras de curvas con asfalto decente. ¿Como se comportaría esta preciosa classic muscle-bike apurando sus prestaciones? pronto lo sabría... todavía me quedaban varias horas con ella y el cielo pintado de azul venia escoltado con una agradable ausencia de viento. Llegaba el momento más deseado. Por otra parte, no daba tiempo para meternos por comarcales de cabras ni de probarla por autopista, aunque esto último no me preocupaba mucho, imaginaba que su suave motor empujaría perfectamente kilómetros y kilómetros, eso sí, contando con las singularidades propias de motos sin carenado pero gran cilindrada. Antes nos cansaríamos nosotros que ella, seguro...

Por cierto, este modelo de Yamaha está englobado en la familia Sport Heritage (junto a la custom XV 950 Bolt, la SR400, etc) y algo que nos preguntamos cuando salió fue si presentaba muchas diferencias en comparación con el modelo anterior de XJR... El motor, que yo sepa, no ha variado. Seguramente la última modificación importante fue la del año 2007, cuando se incorporó la inyección, por lo demás solo podemos decir que es el "viejo" propulsor de aire, con una estructura clásica DOHC, con tanto par como imaginarás cuando recuerdas sus 1300cc para unos  comedidos 98 CVs declarados... pero vayamos al grano...

Salí en compañía de Pedro y su flamante ER6 camino a San Martin de la Vega. Alli echamos sopa en una de las que patrocinan a Marc y a Dani. El depósito de la XJR no es muy grande, no llega ni a quince litros. En el anterior modelo la capacidad era mayor y más lógica. De las pocas pegas que le pongo a la moto por el momento. Hasta esa mañana no habia reparado en su consumo, imaginaba que durante aquellas horas tendria buena constancia de ello..., me quedaba corto con ese pensamiento.

Dejamos atrás el pueblo y comenzamos a rodar por las curvas suaves y con visibilidad que nos llevan a Morata de Tajuña. Por fortuna, al ser viernes, apenas encontramos tráfico y tampoco los peligrosos pelotones de ciclistas habituales por allí durante los fines de semana. Por fin teníamos tierra a la vista para estrujar sin miramientos el poderoso pero suave motor de nuestra protagonista. Ni un titubeo ni un bache en su curva de potencia. Repetidas aceleraciones interesantes, algunas a punto de llegar a la zona roja mientras la sonrisa del día anterior crece bajo la visera. Las glorietas que me encuentro son perfectas para probar en serio los frenos, primero en linea recta, luego, apurando de verdad, con la moto tumbada unos cuantos grados. Para no llevar pinzas ni bomba radial solo puedes decir que la frenada es estupenda y es un dato muy importante porque esas inocentes pinzas tienen que parar muchos kilos. Pruebo el trasero y me llevo otra grata sorpresa, es potente y dosificable, nos puede salvar de algún apuro aparte de servir de timón cuando toque, otro acierto de esta moto. Dejamos esas primeras pruebas de "dragsters" y, mientras el terreno se hace por fin más abrupto, empezamos a evaluar su estabilidad y su agilidad...

Cuento con la ventaja de conocerme la carretera. Antes de llegar al desvío que nos llevará a Chinchón y sus curvas más lentas y complicadas, apretamos un poquito mientras noto lo bien calzada que va la "Gordita". Pin pan, pin pan... la agilidad es abrumadora, algo desconcertante, a pesar de las inercias a partir de cierta velocidad. Su estabilidad me deja con cara de tonto, ¡no se altera!, es cuestión de mirar y apuntar.., o no apuntar bien y rectificar, no problem..., sobre raíles. Curioso, con la novedosa y potente GSX1000S de Suzuki me quedé alucinado de muchas virtudes de ese bonito pepino pero no de su estabilidad...

Volvemos con la de los diapasones, sí, ágil y estable, divertida. No hablo de la diversión pura y dura de una deportiva de alto nivel pero sí de otra diversión más atemporal, más conocida, más "humana"... Sí, entre unas cosas y otras parece que esta moto es, realmente, una máquina muy manejable en carretera abierta también, mucho más de lo que aparenta en parado, por ejemplo, moviéndola en la acera. Seguimos medio emocionados mientras intento jugar con el cambio... ¿podré pasar esas curvas en tercera, incluso en cuarta? pues sí, un toque de gas y la moto responde desde abajo, sin dudas, sin vibraciones... insisto, en todo lo que os he contado hasta ahora, varias veces y no encuentro ni una pega... El par motor es tan generoso que si quieres, como se suele decir, te puedes olvidar del cambio. Llego al desvío que nos llevará a Chinchón y paro unos minutos mientras observo los bonitos relojes analógicos con clásica satisfacción interna. Percibo con dificultad el sonido casi inexistente de su motor refrigerado por aire (recuerdo de nuevo este "detalle" anacrónico). Sigo quejándome mentalmente de que el manillar es muy alto para mi gusto...



Insisto, al relentí apenas vibra, su escaso sonido casi me hace creer que se ha calado... ¡qué tonteria! Metes primera sin oír el típico "clonk" (tampoco lo hizo en frío), otro interesante detalle. Reanudamos la marcha sabiendo que ahora las curvas son mas cerradas, muchas ciegas, y con desnivel, una zona muy conocida para los moteros de Madrid, como ya dije antes. Como no hay tráfico te puedes concentrar en tus trazadas. Normalmente en segunda es suficiente para abordarlas con una más que notable precisión. Con mi Fireblade lo haría peor, sobre todo por la posición y por el manillar, pero con esta negrita, ¡como ayudan esas palancas...!.. cuando toca porque, insisto, mucha veces no hace falta hacer palanca, una mirada y un movimiento de cuerpo y la moto se endereza o se tumba casi dócilmente, obediente, ah, claro, que Yamaha siempre fue y es famosa por sus buenos chasis, ¿verdad? será eso...

Al final juegas con el cambio para "darte vidilla" y apurar un poco. Por cierto, un cambio bastante preciso, con el recorrido justo, ni de moto de carreras ni de moto-vacas... Los que conocéis estas curvas sabéis que algunas son realmente puñeteras, a la par que bellas en otros tramos, dónde siempre sobra el maldito guardarraíl y una lógica prudencia aconseja no apurar más de lo racional, acorde al nivel de cada uno... porque la moto siempre me demuestra que va un paso más, que aguantaría manos más expertas en este delicado circuito de colinas. La distancia al suelo es amplia, permite una tumbadas de alucine si te cuelgas un poco de los puños. Hacemos algunas fotos "dinámicas", Pedro se esfuerza pero mi cámara es una "patata" y por mucho que repito la misma curva o salen movidas, o lejanas o algo desenfocadas, vamos, que no nos coronamos hoy como fotógrafos, una pena, nos hacia ilusión... os tendréis que fiar de mis inocentes palabras me temo.

Llegamos agradecidos hasta la primera glorieta del famoso pueblo madrileño. Sin duda, hay una primera verdad global que resume bien este modelo: es una moto noble, manejable y divertida, ¡quién me lo iba a decir la primera vez que vi una foto suya!... y escuchando los comentarios de propietarios del antiguo modelo creo que Yamaha lo ha conseguido: la ha mejorado.


Hoy en la plaza del pueblo no hay burritos dando paseos a jóvenes jinetes, tampoco vemos muchos turistas, solo furgoneta de reparto, algunos lugareños, los lógicos hosteleros y dos tipos con cascos, esos que han aparcado dos motos con personalidad a escasos metros, y de color negro malote... Tomamos unos refrescos sin apenas acompañamiento mientras repasamos situaciones y arreglamos un poco el mundo. Las motos están legalmente aparcadas en unas plazas de parking que han habilitado hace pocos meses, cerca del centro, para las motos. Cualquiera de allí, o de fuera, sabe que muchas pasan por el pueblo los fines de semana, tanto por lo que ofrece la localidad como por las carreteras que rodean su ubicación. Cuando nos ponemos el casco volvemos por otro camino, por Titulcia, otra vez curvas más suaves y tramos de media y alta velocidad. Rodamos en tercera y cuarta casi todo el rato.. cuando meto quinta en las zonas rápidas apuro de verdad y, de nuevo, el motor obedece sin titubear hasta la zona "comunista" del tacómetro. Quizá si sonara más daría mayor sensación de velocidad pero no es así... vigilo también el velocímetro y solo me preocupa una cosa: que no me cace ningún aparato del mal (por lo demás me lo estoy pasando pipa). Meto algunas reducciones serias pero la rueda trasero apenas se inmuta. Cierto que esta moto cuenta con cierto freno motor, lo cual ayuda lógicamente a parar su tonelaje, pero lo que me maravilla es que sigue siendo una conducción suave y fluida, que me recuerda a nakeds de menor cilindrada de hace diez o doce años, por ejemplo, una referencia que recuerdo bien...Y la palabra "divertirse" entra en acción en mi corazón con esta moto, ante todo y sobre todo, porque con mi actual Fireblade, con casi 120000 kms, pocas veces puedo estirar en carretera abierta sus marchas largas hasta zona roja, con la XJR sí se puede, es una moto más "humana" y amigable que cualquier deportiva seria, claro, más comedida, más "procesable", y a mi eso también me sube la adrenalina, ¡se nota con más cercanía y salud los molinillos bajo tu culo!

Seguimos probando los frenos, el delantero con dos dedos es suficiente, el de atrás frena tanto que a veces parece que va a clavar. Este modelo no incluye opción con ABS. Me parece correcto. Para motos modernas con inventos modernos ya tenemos muchas en cualquier catálogo, seamos "atrevidos" y aventurémosnos sin ABS. He endurecido un punto la horquilla y se agradece, de atrás no puedo más que elogiar los dos amortiguadores a gas, ni un bamboleo, aunque me quedo con las ganas de "toquetear".. el caso que están en ese punto intermedio entre confort y deportividad.

Llegamos a meta con otra sonrisa... aunque se tuerce unos segundos cuando veo que estoy ¡¡en reserva!!, vale que hemos apurado el motor pero muchos kilómetros no se puede decir que hayamos recorrido.. pues sí, amigos, entre que el depósito es pequeño y que es un motor "antiguo", doy fe que si lo llevas con alegría casi ves bajar la aguja del nivel (simbólicamente) en marcha cada minuto, bueno, ves bajar los cuadraditos digitales en todo caso... Acudimos a otra estación de servicio mientra me pregunto por tercera vez en dos días porqué no metieron más capacidad a esta bonita "cantimplora"...

Moto para lucir y posar, sin duda, en parado también nos habla... atrae miradas, fotos en blanco y negro quedan de maravilla por cierto, casi las pide a gritos. Sí, claro que esta moto no está sola en el mercado, tiene algunas competidoras directas, muchos tendréis en mente cierto modelo de Triumph que es preciosa y, seguro, divertida. Hay otras, claro, también la Honda CB1100 EX, que pesa 20 kilos más y lleva bonitas llantas de radios, entre otros datos, pero qué quieres que te diga, intentando ser objetivo a pesar de que es complicado, me atrevo a decir que la Honda no es tan divertida, me apuesto los dedos del freno delantero si me tientas...

Otro asunto. En mi opinión este tipo de motos modernas retro quedan mejor, quedan homogéneas con pinzas de frenos convencionales, con horquillas convencionales, y ya puestos, con depósitos en forma de lágrima... Cuando veo la preciosa Triumph me aturde ver esas pinzas radiales, esa horquilla invertida... me parece una "interferencia", una mezcla demasiado descarada entre lo clásico y lo moderno, hasta me parece que la resta personalidad y se queda en tierra de nadie... pero, de nuevo, sobre gustos... Lo que sí es un hecho, es que estas motos también frenan bien con un sistema de frenos eficaz pero clásico y con una horquilla convencional de calidad... no son ni están concebidas para hacer carreras.. en teoría, claro... dudo que la mayoría de futuros de usuarios se queden por encima de las prestaciones de estas motos tan bien estudiadas. Y hablando de la XJR me gusta todavía más la versión Cafe Racer, aunque sus semi manillares sean criticados por algunos.. pero yo vengo de una R pura y lo poco que he probado esa versión (en parado, ¡cachis!) no me ha parecido tan radical... Esa versión especial tiene todavía más personalidad pero es más cara. Incluye una controvertida cúpula, otro escape más rabioso (o al menos, sonoro, ¡un Akra!), el colín y los mencionados semi manillares, para mi, casi la moto perfecta para uso polivalente.



Y concluyo con aquel avancé que publiqué.. ¿Hay motos modernas para los que pasamos de los 40? (con todo lo que esa barrera supone...) Seguro que muchos modelos así lo parecen, así son o así lo intentan... pero a veces las apariencias engañan... y aunque lleguen a ese público no excluyen a otro más "quemao". Sí, la pasión no sabe de edades... ni de kilos ja,ja... ¿Cómo puede ser tan divertida una moto con ese peso, con ese chasis clásico doble cuna, con dos amortiguadores, sin horquilla invertida, sin frenos radiales (ni ABS) y gastando más gasolina que un Cadillac? quizá porque, sencillamente, es una moto muy bien parida, Yamaha style! Sí, me ha gustado la "gordita tebana", más de lo esperado, pero no creo que me la regale los japos por publicar este post, ja,ja... dudad de todo y no me hagáis mucho caso, si la probáis cada uno al final tendrá su propio análisis redactado por su cabeza y, sobre todo, por su corazón. Todavía quedan motos con alma en venta...

Regresión positiva (toma 1)


Hace pocas semanas tuve ocasión de ver en el taller, a muy corta distancia, la nueva ZX10R, una moto llena de tecnología, pasión y una pinta de carreras que asusta.. pero que lleva matrícula, faros e intermitentes. Su tren delantero según me confirmaron cuesta más que el PIB de algún pequeño país asiático.. o casi. Me encantó. ¿Existe alguna Kawa fea en el mundo? En marcha debe ser la bomba, pensé... sacarla partido de verdad, eso ya... al alcance de unos pocos talentosos. Aún así, no pude evitar pensar qué haría yo con ella si fuera mía... ¿me atrevería a rutear o solo saldría de curvas con ella... o, puestos a tener más de una moto en casa, reservarla exclusivamente para tandear en circuito? ¿Con una moto tan bonita de carreras se puede ir a por el pan o al cine con tu chica detrás?, ¿asumiría los baches de las penosas carreteras nacionales con valentía? ¿podría luego pagar su mantenimiento? Por fortuna, aunque vendiera ambos riñones, no podré conseguir semejante pepinaco por lo que todas aquellas preguntas "vitales" no progresaron... ni progresarán. No importa pero es un curioso ejercicio de supuestos.

De nuevo en el mundo real seguimos con nuestros "hierros" pero, mira tú por dónde, Tomás de Moriwoki.com me preguntó un día si me apetecería volver a probar una impoluta XJR 1300 que le cede Yamaha. Aunque tenia la agenda muy "petada" hice un "esfuerzo" y quedé con él y la joya de los diapasones. En total, pasé con la japo dos días, sí, unas 48 horas de feliz convivencia. Por desgracia, no todas esas horas estuve encima de ella.. pero casi.. aquí una pequeña crónica...

Ley de vida, muchas cosas se vuelven hermosas cuando las miras con calma. Con esta XJR todavía es más fácil. Ya hace un año, durante aquella breve rutilla por la sierra, me pareció una moto fantástica, muy noble y con una personalidad aplastante. En marcha me sorprendió el comportamiento de su parte ciclo pero tampoco pude emocionarme mucho más, cuando empezaba tuve que devolverla.

Esta vez todo fue distinto. Se trata de una unidad negra de la XJR con apenas dos mil y pico kilómetros. La versión Cafe Racer me tiene loco, pero esta no se queda muy lejos de esa vibración. Casi huele a nueva todavía... Siempre impresionan las dimensiones y el motorako de estos "viejos" pepinos tetracilindricos enmarcados en un clásico chasis doble cuna, con ese manillar ancho y alto como cuernos tejanos, con esos detalles exquisitos tan propios de Yamaha, y el largo escape oscuro...

En esos momentos, por ejemplo, puedes preguntarte con sinceridad... ¿hay motos pensadas para los gustos de los moteros que han pasado la barrera de los 40 años y quieren dejar atrás sus Rs.. pero sin meterse en el masificado pero atrayente mundo de las trails...? Bueno, es una buena pregunta... También hay scramblers, nakeds comedidas, cafe racers, roadsters, etc, pero casi todos los que dejan atrás una deportiva terminan, por lo que veo, con una trail asfáltica famosa... Llegado el momento, en mi caso, buscaríamos seguramente otra cosa...

El sol alumbraba a intervalos grises cuando arranqué la japonesa para que se calentara mientras me ponía, con calma, el casco y luego los guantes. Voy de negro sin pretenderlo, pero veo que es lo que, estéticamente, toca hoy, bonita coincidencia. El sonido que sale de su escape cuatro en uno no es muy glorioso, y en decibelios creo que batimos record.. pero por abajo. Para los que no conocéis este modelo de la marca de Iwata comentaros que se trata de la nueva versión de la XJR 1300, ahora con regulación en su horquilla convencional, con dos preciosos y efectivos Ohlins traseros dorados, con un motor revisado, nueva decoración y carrocería (incluyendo unas vistosas y originales placas porta números a los lados) y muchos detalles que la diferencia del exitoso, pero más clásico, modelo anterior.

Me siento en ella y me noto cómodo. Las estriberas por fortuna no están muy adelantadas pero cuando voy a posar mis manos tengo que levantar los brazos un poco más de lo que, mentalmente, esperaba y me gusta. Los relojes me encantan, dos esferas plateadas (¡seria un pecado en una moto así plantar una pantallita digital de esas de la Play!) cuyas agujas prometen emociones nobles, interesantes pero comedidas... ah, inocente de mi... en el medio un pequeño display que informa de varias cosas, principalmente el nivel de gasolina, algo que luego agradeceré... Miro por los espejos retrovisores y veo que por mucho que los "adapte" a mi altura no son demasiado útiles. Las manetas están bien y meto primero. Salgo con una sonrisa pintada en la cara recordando que calzo buenos Dunlop. Dejó atrás (temporamente) a mi querida Infinita mientras empiezo a recorrer metros con la "Gordita" (el alias surgió espontáneo mientras descubría en parado sus dimensiones bajo el depósito).

Esa tarde toca tramo urbano y aunque al principio confieso que voy algo estático y prudente, por Madrid descubro uno de los primeros secretos que no conocía de esta moto (claro, ¡es la primera vez que callejeo con ella!), resulta que ahí donde la ves... a pesar de sus 240 kilos, de pesada o torpe, ¡nada!, y me podéis creer, a mi no me paga Yamaha ni ninguna revista por alabar ninguna moto... ¡vale, soy alto!, nunca he tenido problemas para maniobrar remando entre coches o esquivando atascos frente al semáforo pero no me refiero solo a eso, me refiero a moverme ágil entre filas de coches en marcha, esquivar camiones que frenan dónde quieren, codos de noventa grados o menos, baches inesperados, ya sabéis... incluyendo aceras con bolardos para aparcar... increíble su ángulo de giro, agradable sorpresa. En marcha, circulando, pensaba que tendría que hacer palanca con el generoso manillar pero no hace falta, con las rodillas y el cuerpo es suficiente, la XJR obedece de una manera impecable... pero si es muy ágil quizá luego adolezca de ser muy estable... todavía no lo sé... Vuelvo a casa y el único tramo rápido no presenta curvas dignas de mención...


Llega el jueves y después de trabajar tengo otra cita.. vamos a acudir al famoso bar Motor B en la calle Santa Engracia. ¡Oh, sorpresa!, lo cierran... nos cuesta de creer... sin duda no es una buena noticia, ¡cuantas veladas agradables hemos pasado allí entre amigos y motos! Bajo al garaje y arranco de nuevo la Gordita. Sus esferas se iluminan con premura, como su faro redondo. Digamos que ahora tendré la experiencia de callejear con pocos coches. La sensación de agilidad "alegre" aumenta, la sonrisa de mi cara empieza a exagerarse. ¿Y el motor? pues como era más predecible, no le falta nada, ni potencia ni par. Tiene cinco marchas, tampoco necesita más... aunque no pasaría nada de contar con otra (quizá como "super-directa" para viajes largos y "chupar" menos). Acelera alegre, empujando sin titubeos ni baches, gracias a su grandes cilindros, todos esos kilos que ya comentaba antes. El motor es divertido, por supuesto no es tan nervioso (ni lo pretende) ni tan racing como el de su hermano moderna MT-09, la rabiosa tricilindrica que probamos hace tiempo  (por poner un ejemplo de la marca) pero es que la XJR va de otro palo... aún así, la nueva sorpresa es que esta moto presenta un motor lleno y divertido,  no rabioso pero sí divertido. Y estamos hablando de un motor... ¡refrigerado por aire!, que alguno no se lo cree, y con muy pocas vibraciones. Si pensabas que es una moto para "abuelos" ojo con ese dato que  comento; hay que estar atentos, la moto se embala a la menor insinuación, sube de vueltas con bastante alegría. Claro, no es un pepino de 160 CVs, no es mi Fireblade tampoco, obviamente, pero no es una moto torpe ni vaga ni pachorra, tiene buenos genes... Las agujas suben obedientes y las avenidas más o menos despejadas del centro de Madrid son suficientemente amplias para comprobarlo. Llego al Motor B en un momento. Con pocas ganas de bajarme de ella lo hago y cambiamos de tercio... Por cierto, otra sorpresa que avance párrafos atrás: el ángulo de giro de la dirección es abrumador, muy útil para momentos de estrecheces...


El día de San Patricio (o mejor dicho, la noche) será otra jornada memorable entre nuestra panda de "Los Cariñosos", por varios motivos que no vienen al caso... En la calle, antes de que nos echen, hacemos las fotos de rigor. Suplico a mi adorable amiga Nei que se haga algunas conmigo y nos despedimos toda la cuadrilla pensando dónde volveremos a encontrarnos...

Ya es viernes, las calles ahora sí que están despejadas y me ofrecen la oportunidad de apretar un poco más mientras vuelvo a casa. Con la compañía de Chema y su preciosa R1 abordamos algunas calles de Madrid dirección a la Ciudad Universitaria para enlazar luego con la M-30 y terminar conquistando la carretera de Toledo. Evitando peligros gratuitos, radares conocidos y sin hacer el tonto jugamos entre semáforos chequeando que el puño del gas es muy obediente. Quizá tenga un pelín de exceso de recorrido para mi gusto pero no pasa nada, ¡algún amigo me diría que me hubiera engrasado mejor la muñeca! Los frenos son suficientes, al menos hasta ahora y el trasero se agradece teniendo en cuenta el peso de la moto. Suspensiones... los suecos traseros van de fábula, la horquilla casi tan bien aunque seria mejor endurecerla un punto (es ajustable, a diferencia de la del modelo anterior). Da igual, no puedo evitarlo, casi en cada semáforo hago balance de lo ágil que es esta moto, parece que pesa cincuenta kilos menos. Además, empiezo a creer que su estabilidad también es prodigiosa... Cómico, yo tenia pensado concluir que le sobraban cuarenta kilos y le faltaban cuarenta CVs... quizá al día siguiente lo diga pero por el momento me cuesta mucho ponerla pegas. A la mañana siguiente digo porque, por fin, saldré con ella de curvas... por la bonita zona de la Vega, al sur de la Comunidad de Madrid.

To Be Continued...

Emoticón wink

Cada oveja con su pareja...


Desde antes de Navidad, por un motivo u otro, ha vuelto a surgir un pequeño debate entorno a las concentraciones, sobre las de ahora y sobre las de antes. Tenemos algunos amigos muy ruteros y, por fortuna, hay de todo: jóvenes, veteranos, normales, anormales, frecuentes, esporádicos..., hasta desaparecidos, por tanto, no es raro que aparezca el tema cuando, a la vista, se distinguen algunas invernales en el calendario. Y, como cualquiera, tenemos nuestra propia opinión aunque muchas veces se agrupan en "corrientes". No es un secreto que algunos echamos de menos ciertos sabores de antaño, más de una vez lo hemos comentado aquí mismo, sin olvidar que el presente es lo único real y a lo que más debemos prestar atención. Todo lo demás o se fue y no existe salvo en nuestra memoria, o todavía está por configurar... Pero si te preguntan o sale el tema... activamos el interruptor de la nostalgia comedida mezclado (no agitado) con una postura racional, basada en nuestras preferencias y en lo que vemos actualmente a nuestro alrededor...
 
Asi que en Diciembre nos tocó hablar de Arguis, la decana de nuestras reuniones, aquella que siempre se celebra (al margen del organizador, que a veces cambia) un fin de semana antes de Nochebuena. Esta vez no pudimos acudir a esta fiesta de "aberronchos" (dicho con cariño, ¡que yo soy uno más!) pero nos quedamos, como siempre, con las ganas. Algunos amigos ruteros sí acudieron y dejaron testimonio que alli, por fortuna, las cosas cambian poco. O dicho de otro modo: no hay lujos, ni niñ@s guap@s, ni quemarruedas, ni cortes de encendido, ni conciertos, ni postureo mediático, ni masificaciones incómodas, ni colas interminables para tomar un pincho... una vez más, la "selección natural" (como decía mi padre en un viejo articulo) se pone de manifiesto en los meses de invierno y aunque el "amariconamiento global" (como diría El Mudo) está haciendo que cada vez suframos temperaturas más templadas en los meses supuestamente fríos, a pesar de ello, de octubre a abril las carreteras se vacian notablemente y es más fácil evitar a esos elementos indeseados que en ocasiones empañan el buen clima humano de gente sana con sus salidas de tono, acelerones hasta el corte, ruedas quemadas (sin haber ganado ninguna carrera) y obsesión por el alcohol, esa subespecie mental de "espantaviejas" que tantos disgustos nos dan al mostrar algunas malas praxis por las que, al final, nos juzgan a todos.

Pocas semanas después de Arguis llegan dos de nuestras invernales favoritas (las que forman mi "trilogia" personal): Estrella de Javalambre y Riberas de Voltoya. De la primera hemos hablado muchas veces, durante años hemos vivido grandes momentos alli. La Estrella conserva intacto su esencia y aumenta, año tras año, su poder de convocatoria porque, casi sin querer, su fama la precede y atrae a un colectivo reposado que aprecia este tipo de reuniones "a la vieja usanza" y más con el atractivo de conseguir la medalla de recuerdo solo después de subir el domingo a por ella por la pista que conduce a Javalambre.

Aparte de los veteranos y los habituales, cada año me doy cuenta que también incluye entre sus inscritos algunos moteros más jovenes un poco hartos de los belenes modernos (no porque yo lo diga, sino porque te lo comentan). Sin duda es de los mejores lugares para volver a encontrarnos a esos grandes amigos que vemos al año pocas veces, o sea, los Tortugas de Barna y los Moclava de Valencia y Utiel, o dicho, de otro modo, de disfrutar de la compañía de Paco MotosGregg, Tomás, Alberto, Toni y los que se presenten con ellos...  ¿Y qué programa ofrece la organización de la Estrella? pues el suficiente para no aburrir ni para convertirse en un circo. Modesto, sin shows, sin grandes aspavientos pero lleno de moteros de primera, mires por dónde mires. Encima, desde hace algunos años los sábados por la tarde presentan a un artista invitado, un rutero o grupo de aventureros, y nos cuentan su experiencia. Este año vinieron los ruteros que han recorrido medio mundo en sus Montesa Impala, famosos sobre todo por su viaje en Impala2 hasta Japón (entre ellos el viejo campeón de España, Edu Cots). ¡Una reunión de motoristas hablando de motos y viajes! Pardiez, a veces se echa de menos algo tan básico...¿me explico?, ¡pues en la Estrella lo encuentras! Y no, no me llevo comisión por alabarles...


Con Riberas de Voltoya, de nuestros queridos amigos del M.C. El Foro, pasa algo parecido: es otro reducto irreductible (al estilo de la famosa aldea gala) donde puedes saborear, respirar y beber efluvios de otras décadas, donde puedes dejar las llaves de la moto puestas sin miedo a que te la roben, o el casco sobre el asiento sin miedo a perderlo... Detalles así son parte de lo que diferencia una reunión donde los motoristas son los protagonistas o una reunión donde los shows están por encima de los reunidos. Siempre es de agradecer a estos madrileños, en especial a Rosa y Luis, su dedicación y buen hacer, nos hacen sentir como en casa... su fogata nocturna es ahora mismo mi fogata motera favorita (¡quedan tan pocas...!)... ¿Y qué mejor reunión de moteros sin brillantina que esta para reunir a muchos amigos de los buenos y dar un pequeño homenaje a mi padre ese domingo? pues alli fueron desde Madrid varios colegas entrañables solo por ese motivo. Tengo que agradecer una vez más su presencia a Yoli, a Antuan, a Juanki, a mi brother Carmelito, a super Nei (nuestra reina del Norte cada día más madrileña), a Racing Rose y Alvarito por su calidez, al Hondita, a Miguel Angel Fernández, a los Tortugas... fue estupendo pasar esas horas con todos ellos y emocionar al "abu" que no se esperaba aquel detalle.

Tomás, de Super7moto.com, me pidió hace semanas hablar sobre la invernal de Voltoya en su programa de radio y fue imposible no mencionar brevemente también la reunión de Arguis y la pasada edición de la Estrella. Estoy de acuerdo que la palabra "auténtico" (y quizá también el término "esencia") se usa demasiado a la ligera en estos días, perdiendo por ello su verdadero valor de distinción, pero en estos tres casos sin duda es de justicia aplicarlo. Pero para comprender el presente hay que echar un vistazo al pasado, rememorar el principio, el origen, aunque sea brevemente...

En nuestra piel de toro, allá por los años 70, al margen de los eventos que organizaba la federación, se comenzaron a celebraron las primeras concentraciones de motos organizadas por pequeños moto clubs y amigos, mirando de soslayo lo que se cocía en el país vecino más intenso en esas lides: Francia. Por supuesto, se celebraban en muchos otros sitios pero los "motards" nos pillaban cerca y eran unos especímenes atronadores en todos los sentidos. En ocasiones se hermandaron rapidamente con los de aquí, entre ellos mi padre (con camisa a cuadros en la foto de abajo) y otros veteranos ilustres como Rafa Lombard (también en la foto, con casco puesto). Quién vivió aquellas reuniones de Andorra (a mediados de los 70) por ejemplo da fe que, a los españolitos de aquella época de monocilindricas nacionales y sufridores de carreteras & mecánicas precarias, descubrir a aquellos gabachos con sus japos tetracilindricas  y su sentido de la libertad, impresionaba mucho y calaba hondo... no era para menos. Ya sabemos todos que, por entonces (no sé si ahora también), Los Pirineos marcaban la frontera entre Europa y nuestro país...


¿Para que se inventaron las reuniones de motoristas? Basicamente para que amigos que pocas veces podian verse pudieran reunirse alguna vez al año, para que desconocidos motoristas pudieran conocerse y ampliar fronteras, para disfrutar y padecer los viajes (aquellos viajes que por cortos que fueran a veces podian ser toda una pequeña odisea por los medios de la época), para charlar al fuego de una hoguera de motos y de viajes, de carreras y de personas, para divertirse también por supuesto, y para mantener, entre todos, aquella famosa camaraderia y hermandad que siempre unió y distinguió a nuestra "tribu". No se buscaban hoteles de cinco estrellas, ni se pensaba a qué artista famoso contratar para tener más eco en los medios... y más taquilla. La logística era mínima y nadie la echaba de menos. Los organizadores se desvivían por montar un fin de semana inolvidable, año tras año,  pero no pensaban en enormes montantes económicos, ni en intereses partidistas, ni en aparecer en cientos de fotos, ni en atesorar fama...No, nada de eso, todo era muy básico. Un fuego, unos caldos y una cena espartana, muchas risas, alguna avería que solucionar entre todos y un clima, muchas veces, aspero que aseguraba por fortuna que el que llegaba hasta allí era un rider de verdad. Y también, aunque suene tierno, otra cosa: el amor a la moto, a la tuya y a las demás. No se concebían las burradas que ahora vemos en cada evento, como si nuestras damas no tuvieran alma o no costaran una pasta... Pensemos pues cuantas reuniones actuales cumplen ahora estos "requisitos". Te gusten o no, si eres objetivo, sumarás muy pocas. Muchas lo dicen pero pocas cumplen lo de "una reunión como las de antes".

Todo cambió cuando el dinero hizo acto de presencia y empezó a ser una de las prioridades. Cuando aquellas reuniones de amigos se convirtieron en reclamos para hacer negocio. Y dónde manda el dinero se pudre la famosa esencia... en cualquier aspecto de la vida. Por supuesto, casi nadie reconoce que las cosas funcionen así pero, por desgracia, algunos lo vivimos de cerca y aunque siempre hay gente buena en todas partes, la "tendencia" se inclinó hacia la vertiente comercial del asunto, hacia lo que algunos llamamos el show-business, aderezado encima por los macrobotellones llenos de desconocidos, "campeones" del acelerón en parado, donde a veces tropiezas en cada esquina como si estuvieras en un atestado centro comercial un sábado por la tarde... por no hablar de las hordas de borrachos y payasos que parece que solo tienen una idea entre ceja y ceja, ponerse ciegos hasta las trancas de cubatas de garrafón y pasarse ocho pueblos aprovechando la cobertura del anonimato que ofrecen estas ocasiones... No nos extrañe que, tantas veces, desde fuera tengamos mala prensa. Aunque solo haya "cuatro" macarras en ocasiones, "cuatro" asi hacen más ruido que "cuatrocientos" sensatos. Y los medios  se cebaran en la parte gamberra del evento en cuestión, como en aquel famoso reportaje de Canal+, hace muchos años, sobre una de las ediciones de Pingüinos (quizá alguno lo recuerde) y esa parte, esa "foto" será la que recuerde la gente, perjudicándonos a todos al final...


Ni mis amigos ni yo pretendemos adoctrinar a nadie. No se trata de ser purista sino de intentar conservar las buenas costumbres que todavía agradan a una inmensa mayoria de moteros, veteranos y jóvenes, que ambicionan la calidez de las cosas pequeñas bien hechas, que disfrutan y entienden que no necesitan nada más que buena compañía... en suma, intentar que algo tan hermoso no sea destruido por las modernas luces de neón que convierten algunas "concentraciones" en discotecas rurales. Que cada uno vaya donde le de la gana, por supuesto, pero por favor que nadie, a estas alturas, nos intente convencer de que las actuales y famosas reuniones de miles y miles de inscritos conservan la "esencia", que son "auténticas", "genuinas" y encima "humanas". Asi que, por qué no, cada oveja con su pareja... total, aqui paz y después gloria. Salud y gasolina.

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P.D.: En la Estrella, cenando con toda la banda, pudimos cantarle el cumpleaños feliz (orquestado por Racing Rose) a Luis "El Mudo", ¡aunque parezca mentira cumple años como todos los mortales! Desde aqui volvemos a felicitarle cariñosamente, que para algo es nuestro niño-rutero favorito :-)



GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...