La magia perdida...


El pasado 20 de diciembre asistí, en solitario, al último concierto de Rosendo en su ciudad, nuestro Madrid. El artísta de mi antiguo barrio, Carabanchel, después de toda una vida tocando decidió, meses atrás, que ya era hora de finalizar sus numerosas giras, de dejar la carretera. La edad, como nos dijo en el concierto, que no pasa en valde. Su honestidad como persona y la lealtad a su propias convicciones siempre nos han emocionado. Disfrutamos a tope de su actuación, tocó un montón de temas, algunos incluso de esos que hacia tiempo no escuchábamos. Volviendo al coche, aparcado cerca del "Pirulí", me di cuenta que una nueva carpeta del archivador "de toda la vida" se cerraba, seguramente para siempre. Si fuera la única, rematamos... El tiempo vuela, casi todo lo que nos gusta o nos gustaba va consumiéndose, como nuestra vida, en una cuenta atrás de la que nadie se libra. Rosendo Mercado, pa siempre. Gracias por tantas satisfacciones, maestro. Y pa siempre, Leño. Con él nos criamos, crecimos, y pudimos cantar en castellano por la calle, en los garitos, en el coche o en la ducha. Los buenos legados permanecen, no se olvidan pero... vamos perdiendo otra porción de nuestra magia, del viejo elixir que tonificaba nuestro propio mundo dentro del mundo..


Nunca fue mi intención aburrir al personal o repetirme más que el ajo pero estoy seguro que, por desgracia, alguna vez lo he conseguido. Sucede también que hay sensaciones, noticias o acontecimientos que parece empujarnos a movernos en círculos, por lo que toca en ocasiones (sin abusar) repetirse, rememorar, anhelar...

Llevamos más de una década pensando, en ocasiones, aquello de que "los viejos tiempos eran mejores", sensación que genera y afecta más al corazón que a la cabeza. En mi caso, sé que antes de ese periodo rara vez pensaba eso aunque ya en esos días echabamos de menos cierta libertad que ya no teniamos, a pilotos que ya estaban retirados, a modelos de motos que ya no se vendian, a aquellos descampados dónde jugamos de niño y que ya, tampoco, existían... Claro, eras más joven, tenias media vida por delante, apenas acumulabas experiencias, ¡cómo ibas a decir algo así de nostálgico y "viejo"!.. pero yo creo que además habia razones objetivas para sentirse relativamente contentos. Los maravillosos, para muchos, años 90 eran días un poco más racionales, más humanos, teniamos mejor rollo, menos prisas, mejor afición, menos prohibiciones, más motos japonesas maravillosas, menos etiquetas, más agilidad mental y vial, menos postureo, menos radares en nuestras carreteras... La gente, además, no se ofendía tanto como ahora por escuchar opiniones diferentes... o eso recuerdo. No, no era "jauja", nadie daba duros a pesetas, no, eran tiempos duros... pero más humanos. O al menos así lo siento yo dentro de mi. Quizá los psicólogos y los sociólogos puedan explicar si es normal en nuestra genética evolucionar mentalmente así según cumplimos años o, simplemente, es causa directa de que cada vez el mundo va más rápido, está más clasificado, programado y sancionado... y nos cuesta más adaptarnos, entenderlo, disfrutarlo... no lo sé.


La movilidad, como seña de identidad de nuestra famosa libertad, es básica para entender si tiene sentido añorar o no los viejos tiempos. Hay más factores, claro, pero hoy querría detenerme en el. Comparativamente creo que hemos empeorado, y bastante. Da igual que tengamos muchas autopistas, poderosos vehículos ultraseguros, Gps para torpes, todo tipo de información al alcance de un móvil... cada año parece más complicado aparcar, cumplir la ley, llegar a tu hora al trabajo.. Aunque vayas más o menos a velocidad legal, cada año parece que sufrimos más atascos, que pagamos más impuestos, que hay más falta de entendimiento cívico...  Ahora no es raro preguntarte dentro del casco si podrás o no aparcar unas horas tu moto en aquella acera, ¡quién me lo iba a decir hace muchos años, cuando era tan insconciente de meter en marcha mi bella SR 250 por la calle Preciados alguna vez! Por supuesto que necesitamos leyes y reglamentos para convivir pero no solo se trata de acumular más y más requisitos restrictivos, no es una cuestión cuantitativa, o al menos así lo veo yo, viejo nostálgico medio ácrata...

Vives en una gran ciudad, arranca la hora punta entre semana, mientras termina de amanecer. Sales por la mañana con tu moto, con la osadía, sí, casi osadía, de llegar al trabajo vivo. Son casi 50 kms de radial, circunvalación y callejeo, casi cincuenta minutos de trayecto, más de la mitad entre rebaños enormes de coches. Sí, hace casi diez años nos costó una lesión seria en una mano. Son cosas que pasan, está claro, bien asumido por todos pero... pero pasan los años y la cosa va a peor, ¡ese es el problema! Ahora llevamos como dos o tres temporadas en que ves coches que, sin atasco, oscilan o se bambolean entre carriles ante tu sorpresa. Van a 40, 60 o 90 por hora y te preguntabas, al principio, qué coño podía pasarle al conductor. En pocos días descubres que iba mirando el móvil, con la novedad, ahora, de estar leyendo ¡o enviando! Whatsapp.. claro, si te da un día y te manda a la mediana el malo de la peli serás tú, que eres motorista, por definición un descerebrado. Si solo es un rozón y luego le pillas en un semáforo te dirá el clásico "perdona, no te he visto". Cada año me dan menos ganas de sacar la moto por zona metropolitana. Vale que mi SBK no es la ideal para ir a la oficina, correcto (no por falta de agilidad, sino por sus altas prestaciones y gomas que se cuadran en cuestion de días) pero aunque vayas en un ágil scooter el peligro se ha incrementado, vamos a peor. Y encima cada día somos más...

Como sabéis muchos, en Madrid tenemos nuevas restricciones de circulación. Lo llaman "Madrid Central", un perímetro más o menos grande que abarca la zona centro de la villa. Vale, ¡algo hay que hacer antes de morir asfixiados! En eso siempre estaré de acuerdo. Los amigos que vienen a mi ciudad y ven la boina de mierda y polución que permanentemente la corona literalmente alucinan. Y claro, gracias a que llueve "tanto" estamos apañaos para mejorar la calidad del aire... Sí, como sabréis, nuestro ayuntamiento se ha cebado con los vehículos, esa gran industria que tanta pasta genera, olvidando lo que contaminan las calefacciones, el carbón, los numerosos autobuses públicos que todavía van con gasoil y están pesimamente mantenidos... Añadiéndose a esos "olvidos" clásicos, en grandes metrópolis con puerto y mar, como Barcelona, parece que nadie se acuerda de lo que contaminan los barcos, ¿será que piensan que la brisa marina lo soluciona? no lo sé pero me cuesta creerlo...


En Madrid, como en otras ciudades grandes, han pensado que los malos de la peli somos los motoristas y los que tenemos algún coche "antiguo" o los que tienen algún vehículo diesel. Ahora les ha dado por satanizar a los diesel, que no son precisamente mis favoritos, pero hay que ser muy ignorante (¿no tienen los políticos docenas de asesores?) para meter en el mismo saco a los viejos diesel contaminantes y a los actuales... los que mandan apenas distinguen unos de otros, y ya de paso, como la mayoría ve las motos con malos ojos, pues venga, también las incluimos en el menú de la estupidez. No entienden que son parte de la solución, no parte del problema. ¿Tanto cuesta ver cómo se mueven en grandes capitales de otros paises buena parte de sus ciudadanos? Sin el uso masivo de motos pequeñas o medianas las ciudades llevarian décadas colapsadas... Mi querido Madrid, cómo has cambiado... Tanto que llevo unos años deseando vivir en un pueblo pequeño donde todavía se pueda respirar gratis, por decirlo de alguna manera... Y no es cuestión de colores políticos, dudo que otros cambiaran sustancialmente las cosas, esto va más de mentalidad y prepotencia. Cuando la primera es algo obtusa y la segunda generosa mal vamos... En resumen, para no seguir llorando, a partir de este sábado 16 de marzo, las motos podrán circular por el famoso perímetro pero con límites: será posible acceder y estacionar motocicletas, ciclomotores y vehículos de tres ruedas cuya etiqueta sea B o C desde las 7:00 hasta las 22:00. Fuera de ese horario, podrán hacerlo solo si aparcan la moto en un 'parking', garaje particular o reserva de estacionamiento no dotacional. O sea, al loro, ¿se acabó quedar a cenar por Madrid y aparcar la moto en la acera? pinta que sí... ¿Contamina mucho más una moto por la noche?, ¿tantas motocicletas se moverian bajo la luz de la luna?, esa parte no la entiendo, soy cortito, por las noches lo que contamina de verdad son las calefacciones, que yo sepa.

Y podríamos contar más putadas modernas legalmente establecidas, algunas más... Nuevos límites de velocidad ridículos (en calles de ciudades se estudia o se ha fijado ya, depende el lugar, velocidades máximas de 30 km/h), baches y puntos negros que siguen eternos por comarcales, nacionales y autovias, compañeros de afición que siguen cayendo bajo cuchillas asesinas sin ir haciendo el loco, nuevos radares portátiles que seguro habéis visto en foto o en directo docenas de veces ya... El caso, parece, es complicarnos la vida con restricciones que oscilan entre las mejorables a las directamente absurdas. Uno vuelve a pensar si, de verdad, el objetivo real de los políticos es jodernos la vida o, teoricamente, trabajar para que podamos convivir en paz y con cierta lógica...

En paralelo a todo esto, seguimos bajo el influjo de las modas comerciales con tinte ecológico. Ahora toca alabar los vehículos eléctricos como si su generación fuera espontáneo o megalimpia, evitando hablar en grandes medios de problemas asociados como el de los residuos, las baterías... Para circular por ciudad no parece mala opción, seguro, pero olvidate de tenerlo para viajar, falta infraestructura, autonomía... En todo caso si una familia se puede permitir dos vehiculos de cuatro ruedas supongo que la opción del ecológico para moverse por el centro de Madrid sí será lógico. Pero no los regalan tampoco.

Será que soy muy mal pensado pero me parece que el marketing sigue galopando por el mundo, todo sea por encontrar un nuevo nicho en el mercado, un nuevo producto a vender pintado de color verde para quedar "cool" o parecer que nos importa el medio ambiente, el vecino o el planeta. ¿Os acordáis de como acabaron con los motores de 2T?, ¿cómo veran nuestros nietos, dentro de varias décadas, aquellas carreras entre aberrantes motos de 500 cc y 4 cilindros de 2T?, ¿pensarán que eran unos enajenados mentales, unos delicuentes legales, unos soñadores peligrosos, unos auténticos kamikazes...?


Y pienso, para calmarme, como cualquier hijo de vecino con ganas, dónde puedo ir sin más restricción que las éticas, qué puedo hacer para seguir siendo un poco libre, dónde poder disfrutar sin que me multen, me paren o me fusilen. Y pienso en la sierra y en evitar los lugares "hot" que todos conocemos, ellos (los malos) también. Y por eso evito las peores horas aunque sin obsesionarme porque sería bajar los brazos... Y pienso como era el mundo cuando era joven. Cuando teniamos motos más humanas, más "conversadoras", sí, con alma y personalidad, con menos fiabilidad, con escasas prestaciones en ocasiones, sí... cuando el litro de gasolina era caro pero no era un robo descarado como ahora, cuando con un billete de 5000 pesetas hacias maravillas durante una semana, cuando en las concentraciones hablabas más y echabas menos fotos, cuando pocos gustaban de exhibirse publicamente para reafirmar su yo-personal...


De las carreras de ahora y de las de antes mejor no hablamos. Sí, sigo viéndolas, algunas todavía me excitan, y sigo defendiendo cuando toca del primero al último de los pilotos, todos merecen nuestro respeto, de cualquier categoria, de cualquier campeonato... pero detectas tanta mafia, tantos intereses, tanto postureo y tanto marketing que casi la mitad del tiempo las ves por inercia... Tuve la inmensa suerte de ver en el Jarama a los Spencer, Sheene, Mamola, Roberts, Tormo, Nieto... luego, gracias a la tele, disfrutamos de años de locura con aquellos americanos y australianos, con Sito y Garriga en 250, con Crivillé y Doohan cara a cara a finales de los 90... y aunque algunos no adivinábamos cuanto iban a cambiar el cuento aquellos grandes tesoros los teniamos al alcance de la mano. El progreso es imparable, dicen. Pero como dijo cierto pensador, que ahora no recuerdo, ningún progreso lo es realmente cuando no es un progreso humano.

Tendremos una maravillosa electrónica en los vehiculos actuales que nos hará, por lo visto, la vida más segura (y más aburrida) pero eso no nos mejora como especie, no nos hace más habiles ni más humanos, ni más fuertes... Para mi, justo consigue lo contrario. A veces intento trasmitir estas ideas y estas alarmas a las nuevas generaciones, no con afán de adoctrinamiento, sino para que se comprenda (al menos) que libertad y seguridad siempre serán términos antagónicos. Que hay que disfrutar de los pequeños momentos, de avanzar por la campiña o los desiertos, de seguir disfrutando de las charlas con conocidos y desconocidos sin necesidad de etiquetarse en una red social, de beber una buena cerveza incluso antes de montar en moto (por una cerveza la mayoria no nos volvemos locos al volante o al manillar), de enamorarse de una brisa, de una curva o de una mujer maravillosa si así lo sentimos, o de una montaña... aunque esté prohibido...

Dudo que se recupere la magia perdida pero considero una pequeña obligación vigilar y evitar que se pierda en mayor medida, todavía se puede defender su existencia practicando con el ejemplo. Obviamente si pienso eso es porque creo en ella como algo bueno. Hay quién bajó los brazos cuando comenzó a acumular patrimonio, dejó su corazón aparcado por una cómoda vida burguesa con mil argumentos racionales, sí, no falla. De ese grupo, algunos nos mirán y nos llaman inmaduros, irreponsables... no entienden cómo no vendimos la moto al tener hijos o para comprar una fabulosa cocina automatizada. También los que, desde el otro extremo, nos ven como "blandengues", y piensan que siguen teniendo veinte o treinta años y que cada día debe ser una aventura, sin ataduras... Nunca me identifiqué con ninguno de los dos extremos y sin duda no soy nadie para decir qué es lo correcto, solo sé lo que considero personalmente bueno y honesto. Y justo ahi, en esa tesitura es donde debe seguir hablando el corazón para obrar en consecuencia. Al menos ser fiel a tus valores, nada más, aunque el mundo siga cambiando a toda velocidad...


Evocar y reinvidicar que la vida del motorista, y la vida en general, merece la pena vivirse plenamente. A pesar de las numerosas prohibiciones, de los malditos impuestos, de los políticos corruptos y de la falta de educación de muchos ciudadanos de a pie que no terminan de aprender aquello, básico, de "mi libertad termina donde comienza la tuya"... Y si es junto a nuestras compañeras de dos ruedas, mejor. Para mi, si no tienes un avión, la moto es el último reducto que nos queda para sentirnos libres. Ergo seguiremos rodando...

Si, posiblemente sea un enfermo, un nostálgico pasado de rosca o similar, no me hagais demasiado caso, tampoco es mi intención amargaros la existencia, pero... no concibo arrancar una moto de campo con un botón. También echo de menos ir al quiosco todos los martes a comprar mi revista. Lo digital es un maremoto que ha traido muchas cosas buenas pero que ha acabado con buenas costumbres y con cierto sosiego para asimilar lo sucedido, con el viejo ejercicio de pensar y sopesar sin prisas cómo vivir. Sí, aunque lo importante siempre es mirar pa lante y trabajar por el futuro en ocasiones es difícil evitar cierta melancolía. Serán los años... Que San Brembo nos protega a todos de nuestros malditos enemigos, los enemigos de la libertad.


"...Nadie me importa ni todo lo demás
vuelo por encima de la realidad
todo me sobra y necesito más
quiero ser el dueño sin mirar atrás.
No hay condiciones a mi libertad
hago cuanto quiero con facilidad
nada me corta no me sé callar
llegaré el primero donde quiero no me puedo parar.
Crucifixión!
Soy perro viejo bastante animal
me he pasado el tiempo de aquí para allá
no pido nada nada puedo dar
si he de ser sincero todo me da igual.
Vengo de vuelta que tranquilidad
la puerta está abierta por si vas a entrar
dí lo que quieras te sabré escuchar
hay en este invento mucho cuento nada vas a cambiar.
Crucifixión..", Rosendo, 1985

Isla de Man, una vieja historia (parte 2)


Con "ansia viva" buscamos el ferry en Liverpool, o dicho de otra manera, los rótulos de Steam Packet, pasando minutos antes cerca del edificio de la naviera que construyó el famoso Titanic. No tardamos en encontrar la pasarela y bajar al "local" dónde nos acreditamos y dónde, por fin, nos juntamos con Juan y Mónica, nuestros compis de viaje. Palpitaron los nervios, ¡ahora sí que empezaba en serio nuestro viaje a Man! Al rato de acomodarnos dentro del ferry, nada como unas buenas birras para celebrar el inicio de la "aventura". (Prefiero no mencionar la envidia de ver gente entrando al ferry en moto y nosotros como domingueros a pata...)


Travesia tranquila pero con poco sol, subimos varias veces a cubierta para intentar otear nuestra isla favorita pero un viento fuerte y una neblina gris que parecía no tener fin nos lo pusieron dificil. Nada, no habia manera de gritar "¡tierra a la vista!"

Podría contar miles de cosas y esta crónica seria interminable, asi que vamos a resumir a partir de aqui...Lo primero que hicimos después de emocionarnos al bajar del ferry fue visitar la oficina de turismo que te espera allí mismo, consiguiendo información, mapas, horarios, etc... al tiempo que veíamos en ella un montón de souvenirs molones, incluyendo camisetas, sudaderas, gorras, llaveros, de todo... Acto seguido, en Douglas, a pocas calles, fuimos a cambiar moneda (ojo, alli gastan sus propias libras, que incluyen el triskel, ¡muy chulas!, aunque se admiten euros), y descubrir que no se come tan mal como en Inglaterra... 

En esas primeras horas descubrimos también que los paisanos maneses son, en general, más simpáticos que los ingleses. Por ejemplo, nos ayudaron en todo momento para ubicarnos, en el hotelito a instalarnos, etc. Importante, para moverte por la isla, si no llevas vehiculo, resulta más fácil de lo previsto: te sacas unas tarjetas de transporte (a un precio razonable) en la oficina que mencioné atrás y, eligiendo cuanto días necesitas, puedes usarlas para montar en cualquier medio de transporte de la isla (trenes, autobuses, el famoso "carro" tirado por caballos de la bahía de Douglas, etc...). Buscamos nuestro humilde alojamiento en la zona de la bahía, por detras de la calle principal, pensando que los desayunos (como así fue) serian potentes, lo suficiente como para aguantar largas jornadas sin desfallecer. Sí, ibamos a andar muy ocupados como para parar a comer decentemente todos los días, y tampoco ibamos a dormir mucho, imaginaba.

Después de pasar por los hotelitos a dejar nuestros escasos pertrechos, iniciamos la subida, buscando la zona del Granstand. Habia buenas empinadas pero estábamos ansiosos por llegar. La tarde era gris y apenas vimos público, faltaban dias para las carreras, estábamos en entrenos y el tiempo pintaba mal. Me sorprendio todo, la calma, la aparente inactividad, la gran tribuna vacia, los muretes a los lados de la "pista", ¡la estrechura de la pista! y el poco bullicio que reinaba en las carpas y en los prados. Eso sí, empezamos a descubrir auténticas joyas con dos ruedas, tanto clásicas de hace más de cincuenta años como motos oldies de los 90, esas que todos vimos correr alguna vez, en pista o en vídeos. Aqui una unidad de Joey, ¡¡qué puedo decir para describir aquella sensación!! Ojala me la hubieran regalado, ja,ja.. ¡¡o prestado para darme una vuelta a mi ritmo de tortuga al circuito!!



Esa tarde pacífica nos regaló al final unas pequeñas dosis de shock cuando descubrimos a varias leyendas vivientes de la talla de Dave Madsen-Mygdal, ya sabéis, el veterano y afable recordman en participaciones en carrera, toda una institución. Estaba ocupado y no fuimos capaces de hablar con él, observando a cierta distancia lo que hacian. Luego, para rematar, entre otros, descubrimos al mismismo McGuinness que estaba de charla con sus mecánicos apoyado en su Paton. Había otros chicos afuera, como nosotros, y ninguno nos atreviamos a cruzar la puerta y mucho menos interrumpirlos. A la siguiente vuelta por el paddock, vimos que McPintas andaba fuera de la carpa, charlando, y nos acercamos un poco dudando qué hacer... asi que mi chica, Inma, visto lo "tonto" que estábamos nos preguntó si de verdad queriamos inmortalizarlos con nuestro héroe. Decidida avanzó hacia él con una sonrisa y se hizo entender lo suficiente como para que el gran TT Rider dejara su tranquilidad durante un minuto y aguantara varias fotos y nuestros mejores deseos, ¡en fin, momentazo!


También fuimos buscando la carpa de Martimotos para saludarles, sobre todo a él y a Raül Torras, pero aunque la encontramos pronto no habia nadie por alli. Sí pudimos descubrir, algo alarmados, el hierro con el que iba a salir Torras, solución de última hora ante los problemas que tenian con la oldie prevista, una GSXR. La sustituta era una Suzuki GS750 ES ligeramente tuneada... ahi os dejo una foto. Días después valoramos que era poca moto para su potencial, pero, como dijo, al menos daria más vueltas al Mountain Course, ¡cosa que nunca viene mal!, aunque se le veía "raro" encima de ella, como si fuera un poco "crucificado" en cuanto a postura, el manillar no ayudaba...
  


Esa tarde la terminamos paseando hasta el famoso punto lento de Governor's Bridge, y su tramo antiguo que está cerrado al tráfico y que parece un túnel húmedo y peligroso pues la vegetación de los árboles lo tapa también por arriba, ¡un lugar increible que parece sacado de otro siglo y casi de otro planeta! Justo antes, está la glorieta que limita el circuito por esa zona, a donde se llega después de una bajada interesante, justo donde me hicieron esta foto:



Por cierto, a la salida del tramo antiguo, acelerando, antes de encarar la recta del Grandstand hay esperando una típica cabina de teléfono, vestida para la ocasión, como podéis apreciar aqui:
  

Costó empezar a ver motos de carreras circular por el mítico trazado, todas las sesiones comenzaban a las 18h00, y parecía que las nubes y el viento se ponian de acuerdo para empeorar el tiempo un par de horas antes.. resultado, durante dos días se cancelaron las sesiones previstas de entrenamientos, sobre todo por culpa de la niebla en la montaña. Aclarar que el evento de finales de agosto en la isla agrupa el conocido Classic TT con el Manx TT, este último, como sabréis, prueba obligada para que los pilotos newcomers puedan comenzar a rodar en la isla. Para nosotros "la gracia" era sobre todo ver volar por el trazado todo tipo de motos de leyenda, desde las Paton de McGuiness o la gentil Maria Costello hasta las brutalmente bellas ZXRs de los años 90 o las salvajes y míticas RG de 500, como la que llevo Danny Webb, ¡¡sin palabras!! (En comparación a este "arsenal" ver las R6s de los newcomers, entre otras, no nos llamaba la atención mucho, la verdad..., sé que me entendéis.)


Aprovechamos logicamente las mañanas y las tardes para descubrir más rincones del circuito, ver a los marshall dar vueltas en sus Fireblades justo antes de cancelar sesiones, montar en buses para conocer otras poblaciones de la zona sur de la isla, etc. La segunda tarde en la isla la dedicamos, Juan y yo, a bajar hacia la famosa curva a derechas que hay a una milla del Granstand, la glorieta conocida como Quarter Bridge. Después de lanzarse a velocidad increibles es el primer punto donde los pilotos tienen que frenar fuerte. Allí, ilusionados, aguardamos más de una hora pero solo vimos pasar al final a  las Fireblade de los Marshall, nos quedamos con la miel en los labios, se suspendian los entrenos por culpa de la niebla que cubria la montaña. Para consolarnos, fuimos andado hasta la siguiente curva, donde está la fundación Joey Dunlop y el árbol que hay protegido con balas de paja en esa pequeña glorieta que hace de curva (dejando el árbol a la derecha) inicio de la famosa ese de Braddan Bridge, donde te aguardan las lápidas y la famosa tribuna... fue acojonante recorrer a pata durante muchos minutos aquellos lugares emblemáticos que habiamos visto cientos de veces en videos y fotos. Eso sí, en moto no nos hubieramos quejado... aunque eso de conducir por la izquierda me temo requiere cierta asimilación. Por cierto, por las tarde hacia un frio del carajo, sí, ¡bastante apreciable!.. pero todos los autóctonos iban en manga corta o sin abrigo, era increíble, nosotros pelados y los marshall como tú o yo vestiriamos en verano, sin exagerar, ¡si que son duros estos vikingos!

Luego subimos a pata la cuesta de Bray Hill hacia la linea de meta. Tenia ganas de conocer el famoso "Salto de Ago"... pero antes de llegar ya iba completamente alucinado de la estrechura del trazado. Nada que ver con lo que algunos percibimos por la tele. Sin ancernes es increíble que puedan circular a ese trapo por aquellas carreterillas de dos carriles modestos rodeadas de muros, casas y farolas. De verdad que hay que verlo para comprenderlo en toda su extensión, ¡no hubo nada que me alarmara tanto del trazado! Si ya admiraba a esos pilotos, ahora mi admiración crecía. El pequeño cambio de rasante que lleva el nombre del campeonisimo piloto italiano no sería gran cosa a velocidades normales pero, claro, cuando días después vimos cómo hostias pasan por alli se entiende bien que la rueda delantera busque la Luna, ¡totalmente sorprendente!.. Eso hay que verlo, al menos una vez en la vida...


Es de ley mencionar que la isla ofrece un montón de tesoros paisajisticos y culturales, muchos lugares dignos de visitar, incluyendo museos, algunos castillos, bahías y pueblos con encanto. ¡Mira que pedí hace años a mi empresa me mandaran unos meses a trabajar aqui pero no me hicieron caso! Eso sí, si a todas las visitas culturales le añades que cada dos por tres podias ver venerables motos aparcadas o en marcha y que lo raro era que fueran motos modernas, ¡miel sobre hojuelas! (o "sweet as honey" como creo se dice en inglés). Tampoco hay que olvidar los pubs nocturnos, ¡dónde no es dificil ver algún piloto tomarse una pinta! Ya os contaré...


En mi mente seguia bulliendo el momento histórico (para mi) en que pudiera visitar y tocar con mis manos Ballaugh Bridge o la tristemente famosa Milla 13... Seguiré relatando el sueño de verano que vivimos esos días..

Isla de Man, una vieja historia (parte 1)



Me atrevería a decir que todos tenemos alguna aventura, algún viaje pendiente guardado en el corazón, archivado ya desde niño o desde otra edad más madura. No hablo de esos grandes sueños relacionados con el mayor logro personal, esos sueños de llegar a SER… lo que sea, no, me refiero a esas otras metas más realistas y en ocasiones viables: viajes y aventuras en alguna parte del mundo. En mi caso, aparte de otras cuatro que tengo en mi listado dormidas aún, guardo desde mi adolescencia la idea de visitar, al menos una vez, la mágica isla del motor que todos conocemos, la isla mágica de los gatos sin cola, “La Meca” de todo motociclista de pro, sí, ¡la Isla de Man!

Después de dos intentos fallidos (el último en el 2008, cuando Steam Packet ¡me devolvió la mitad del importe de los billetes del ferry! al contarles el motivo de mi cancelación, ¡¡detallazo!!) la verdad que raro ha sido el año que no evaluaba, sin demasiadas esperanzas, las posibilidades de viajar a la isla al año siguiente. Hace dos veranos ya no lo pensé, concluí que quizá en unos pocos años las circunstancias familiares y económicas podrían volverse propicias y facilitarme la escapada... Pero mira tú que, en plenas navidades del año pasado, un poco también a la estela de lo que comentamos y vivimos en nuestra página de "Grillaos del TT" en el Facebook (ya somos más de 4200 miembros), mi amigo Juan Vegas y yo charlamos acerca de cuando podríamos viajar a la isla de una vez. Surgió una variante: si era dificil acudir al TT de mayo-junio podriamos optar por conformarnos con viajar a finales de agosto y vivir el Classic/Manx, de hecho, ¡no sonaba nada mal!, por mi parte lo seguia año tras año y veía que las motos que rugian me atraian más que las modernas. En cuanto a pilotos, aparte de los newcomers del Manx también salian muchos punteros y veteranos del TT. Tenia clavada la imagen de Michael Dunlop con una Suzuki con los colores de Heron-Texaco ganando el Classic del 2015..., sobran comentarios ¿verdad?


La ventaja de elegir este evento en lugar del TT es que a nivel de reservas y precios es mucho más factible hacerlo realidad (al menos para nosotros). Asi que nos líamos la manta a la cabeza y visto que no teniamos tanto tiempo libre como para poder subir en moto (¡como San Glas manda!) decidimos que podriamos ir en avión ahorrando así además varias jornadas. Seriamos dos parejas, sin niños, ¡la idea prometia bien! Realmente quién empujo el proyecto fue Juan, hasta el momento de hablarlo con él a mi no se me habia ocurrido en serio la oportunidad de intentarlo en el 2018. En todo caso, viajar hasta la isla sin moto me rompía el corazón, pero debía olvidar mis viejas ideas grabadas a fuego, la disyuntiva estaba clara: o elegiamos esta opción o nos quedábamos pasando calor en el barrio. En mi caso, al menos, pienso que fui práctico, olvidé mis preferencias y, después de decidirlo en casa, dimos el paso de reservar con Easy Jet dos billetes para agosto. Como era diciembre el precio de los vuelos era realmente asequible. Volariamos hasta Liverpool dónde cogeriamos el tipico ferry de los  colegas de Steam Packet, alojándonos en algún hotelito barato de la bahía de Douglas cuatro o cinco noches. Fácil...pero ¿llegariamos realmente? El contador se puso a cero y todas las semanas surgia esa pregunta agridulce... ¿lo lograriamos, seria capaz de llegar a la isla esta vez? Por si acaso, no me hacia demasiadas ilusiones... En el peor de los casos perderiamos los billetes de avión y parte de la salud por el disgusto, "nada"...

Tenia tan poca fe en llegar que durante todo el año apenas se lo dije a nadie, no porque fuera un secreto sino porque no terminaba de creermelo, así de simple. El alojamiento de Douglas también resultó barato y podía cancelarlo incluso pocos dias antes de la fecha elegida. Lo reservé en primavera, espoleado y algo nervioso porque el verano llegaba... Gracias a esta disparidad de reservas en el tiempo el palo económico fue muy suave. Además, sabiendo como se las gastan en los desayunos allí calculaba que poco ibamos a gastarnos en comida. Con oler la gasolina, ver muchas motos en marcha y disfrutar de algunos tramos míticos me conformaba... (miento, ¡también esperaba gastar algunas libras en los pubs!)


¿Por qué tan nervioso? Bueno, como muchos sabéis, era una vieja cuenta pendiente. De niño escuché en casa tantas veces las míticas gestas de Mike Hailwood y Santi Herrero que enseguida me llamo la atención lo que se cocía en aquella isla vikinga año tras año. Sin duda la magia que allí parecía que se respiraba daba la sensación que multiplicaba las sensaciones que había vivido como espectador en Montjuic y en otros trazados urbanos... añadiendo muchas millas de recorrido y mucha velocidad media en cada vuelta, ¡increíble!  (En Motjuic, en 1985, al menos habia visto correr y ganar a Joey en la carrera de F1 previa a las 24H, una carrera salpicada por un grave accidente múltiple en la recta del Estadio, accidente que dejó en coma al mítico también Tony Rutter. Aqui una foto de nuestro amigo Gregg capturando a Dunlop en el parque, camino de la victoria):


Mucho después, a mitad de la década de los 90, pude hacerme con algunos vídeos en VHS sobre el TT, editados por Duke. El impacto fue brutal. Siempre lo cuento, y así fue, verídico y exacto: compré el vídeo de la edición de 1994, aquella en que Robert Dunlop casi se mata al desintegrarse la llanta trasera de su Honda... Llegué a casa y meti la cinta en el video y al rato vi unas imágenes impactantes, on board, que no entendía del todo. Las veía sin sonido, en ese momento no estaba activado el volumen de la tele, y no entendía bien... ¿Qué pensé yo? que el video no estaba en Play. Por la velocidad de la moto, o mejor dicho, viendo la velocidad a la que pasaban las casas y los muros por cada lado, pensé honestamente que veia el metraje a cámara rápida, con el Play y el FF pulsados... ¡¡pero no!!.. cuando activé el volumen me di cuenta que estaba viendo "la realidad"... ¡pero cómo podía ser cierto aquello!, ¿qué velocidad era esa?, ¡cómo podían cruzar pueblos y campos a semejante trapo!.. no me lo podía creer. Tardé minutos en procesar aquellas imagenes, estaba claro que todo aquello iba más allá de mis expectativas. El corazón me había dado un vuelco notable.. y ojo la de carreras a pie de pista que ya habia visto en mi vida. No podía imaginar ni por asomo que 22 años más tarde el corazón volvería a golpearme con fuerza cuando descubrí la primera moto bajando Bray Hill como un cohete (era una ZXR)... Tenia que haber gritado de coña "Recalculando" en lugar de "¡hostia puta!"... sin exagerar, la carne de gallina y el "infarto" fue global en los cuatro, porque sabiamos que pasarian rápido pero una cosa es saberlo y otra muy distinta.. ¡verlo! (Aquí la foto que conseguí hacer una vuelta más tarde al "elemento", con el corazón un poco más calmado, ¡unas 2000 vueltas por debajo de la linea roja que habia alcanzando veinte minutos antes!)


Pero retrocedamos un poco para ir contando lo más reseñable en orden cronológico. Quizá la información que os de en estos post os facilite vuestro primer viaje a la isla, ¡quién sabe!

Volamos sin problemas, y puntuales, hasta la cuna de los Beatles, Liverpool. Si no vas a hacer turismo por la ciudad (¡menuda marcha tiene!) una opción muy cómoda es dormir en el hotel que hay justo frente al pequeño aeropuerto, ¡solo hay que cruzar una calle!, es el Hamptony Hilton Liverpool John Lennon Airport. En medio te puedes hacer una foto con un "Yellow Submarine" que aguarda a los turistas en la acera. Obviamente autobuses hay alli mismo, y muchas lineas. Estaba claro que hasta la zona de los ferrys montariamos en alguno de ellos a la mañana siguiente.




To Be Continued...

A day in the races (en el Jarama!)


Antes o después era lógico que usáramos en algún post ese titular, tan conocido por la famosa película cómica de los hermanos Marx y también, para algunos, por el quinto disco de los gloriosos Queen... La verdad que no fuimos de carreras pero el ambiente era parecido a finales del mes de junio en nuestro querido circuito del Jarama, todavía con su viejo asfalto, sus "escapatorias" y sus instalaciones algo ya remozadas, incluyendo su nueva torre. Se celebraba la tercera edición del festival del motor Racer Explosion, una bonita iniciativa para reunir y avivar el ambiente oldie que tan de moda saboreamos ultimamente por todas partes, ya sea en carreras, reuniones o exhibiciones. Una buena organización y un elenco de lujo fue lo que descubrimos con una sonrisa pintada en la cara. Sin demasiadas restricciones, encontramos muchas motos con solera, unas más antiguas, otras menos, pero auténticos tesoros con ruedas en la mayoría de los casos, ya fueran cafe racer, deportivas o nakeds, etc, con pilotos oriundos de todas partes, con ganas de dar gusto al público y a sus corazones que, imaginaba yo, latían por encima de relentí. Contábamos con dos categorias diferentes para que la gente pudiera elegir "ritmo", una categoría para los más tranquilos y otras para los más quemadillos.

El año pasado ya me quedé con ganas (como siempre, con tantos eventos que vemos) pero me “juré” intentarlo para esta edición. Solo pensar que llevo casi cuatro años sin rodar en nuestro templo me empezaba a dar vergüenza, ¡sacrilegio! Encima un buen amigo me dejaba una de sus monturas añejas, cosa que agredecía con vehemencia y cierta dosis de incredulidad. Me inscribi allá por febrero, con ganas y esperanza. Podias elegir número de tandas, entre 2, 3 y 5; elegí la de la rima. No, no pensaba meter mi clásica de 2T en el Jarama. Solo pensar en la distancia de su recta y en la subida Pegaso me quitaban las ganas adivinando cuánto tendría que forzar el motor de la HermOssa… aunque al final rodó un amigo gallego (Pi, sin suerte con la logística) con otra Ossa 250, ¡con un par!


Los meses fueron pasando y este "hilo" seguia vivo pero con poca actividad. La vieja idea de rodar con la moto de mi colega empezaba yo a no verla del todo clara, ¿y si se la planchaba?, tampoco habiamos vuelto a hablar del tema y yo no quería insistir aunque sé que era fiel a su palabra... Asi que, por si acaso, activé un plan "B". Relacionado con la idea de conseguir la GS1000 que os contaba en el post anterior, en ratos libres seguía mirando y encontrando cosas, hablaba y buscaba, hasta visité alguna joya increíblemente entera (por ejemplo, una FZR 600 de 1994 preciosa)... pero negativo, no habia manera de concretar nada, no salian los números.  Llegamos a mitad de mayo y la cosa parecía "parada". Como os conté, andábamos ocupados con la Ossa, aún así, un porcentaje de mi enfermo cerebro seguia procesando en modo "Search" (como Terminator en sus películas) con el objetivo de localizar un hierro que, luego, más adelante pudiera vender o reconvertir... como siempre, ¡por ideas que no falte! La opción de la GS1000 se desvaneció, como os conté, pero yo seguía "mirando"... pocas semanas antes del evento del Jarama,hasta probé una "horrible" ZX6R de 1995 que vendian a un precio de risa (al final, me la ofrecian por ¡400 euros!) ¿Y por qué digo horrible? pues no lo afirmo por su estado mecánico sino por la pintura y el estado de su carrocería. Tan fea y en mal estado que ni subo alguna foto aqui de cuerpo entero (solo la de sus relojes), ¡hasta el chasis estaba pintado con pintura azul de ascensores! (Sí, para matar a su anterior dueño). Una lástima, por lo demás, después de darme una buena vuelta, parecia aceptable, aunque estaba claro que requeria hacerla carburación. Este cartucho se apagó cuando pregunté a mi pintor (que tiene precios muy asequibles) cuanto costaria adecentarla y pintarla de verde. Empecé a sumar cifras y la alarma de "Flipado" se encendió en la cabeza. (Si no existieran las vacaciones familiares en verano posiblemente la hubiera comprado pero... hay prioridades que más vale respetar si valoras tu cuello...).


Casi rendido, descubrimos una FZR de finales de 1990 que parecia en más/menos buen estado. Por los videos que mandaba su dueño arrancaba sin esfuerzo y sonaba bastante bien.. y al acelerar fuerte no salía humo blanco... ¡Qué bonita moto era aquella primera FZR de 600!, ¿verdad?, en parte era la continuidad de la rabiosa RD 350 como moto "hooligan". Su estampa, sobra decirlo, todavía me cautiva aunque ya habia visto de cerca una del 94, el modelo siguiente, más grande y moderna, como os contaba más arriba. Tanto me llamo la atención esta unidad que, un día, se lo comenté a un buen amigo con gustos también oldies. ¡Oh, sorpresa!, le interesó la Yamahita. Obviamente fuimos a verla. La probados dos veces, y al final fuimos otra vez más para repasarla al milímetro. La moto estaba bastante entera, incluyendo su tornilleria, no parecía tener fugas, el escape estaba aceptable también... pero el estado de sus cubiertas y, sobre todo, su horquilla delantera eran un peligro andante. Como si fuera un guión bien planificado las "piezas" se fueron ensamblando. Aún contando con las gomas nuevas y un breve repaso en nuestro taller de confianza (al menos para tener un tren delantero fiable, líquidos cambiados y pastillas nuevas) su futuro dueño lo veía claro: sabedor de mis intenciones en el Jarama fue muy fácil adivinar qué me iba a decir (todavía queda gente realmente generosa). Más o menos me propuso lo siguiente: "me la quedo pero tu la pruebas en el Jarama y ya me dices si invierto en ella o no", acuerdo que fue como maná caido del cielo para mis oídos. Me lo pensé unos minutos frente a una cerveza con limón pero sabia que iba a contestar que sí. Solo me exigí un requisito básico: se la devolvería de una pieza, ergo no rodaría con ella a fuego, dejaria buen margen de seguridad, lo último seria terminar mal la jornada y darnos un revolcón (digo la FZR y yo, ja,ja)... Se la llevaron al taller rapidamente (gracias una vez má a GV Racing por su profesionalidad y rapidez) insistiendo en que si no teniamos el tren delantero a tiempo no podriamos salir a las tandas (el problema es que no habia hidraúlico, una barra estaba torcida y los muelles eran ya de risa). En paralelo, consegui gomas nuevas de sus medidas (atrás 140) a un precio interesante, de marca Bridgestone. A falta de tres días para irnos al Jarama, y con todos los papeles en regla, fui al taller en bus para traerme la FZR. La bauticé como "Mamba Negra", esperando que su vieja y noble agresividad todavía saliera a relucir en el trazado madrileño. Dejé Parla atrás y comprobé que la horquilla ya ofrecia la seguridad que cualquiera de nosotros espera de una moto, sea moderna o clásica. De frenos... una pasada, nada que ver con el tacto que habiamos descubierto dos semanas atrás (entre malo e insuficiente). La posición era cómoda, ni vibraba y, para mi, lucía guapa, a falta de pulir su cúpula y carenados con paciencia y repasar, en alguna ocasión, mil detalles más. Creo que llevaba 21 años sin montar en este modelo, ¡qué viejo empezamos a ser!


Y volvemos al Jarama, por fin. Me levanté muy temprano y hasta allí, por la carretera de Toledo primero y luego por la M30, empiezo a hacerla el "rodaje", no habia habido tiempo material antes de hacerla kms, una lástima, ¡nos faltó una semana para llegar pletóricos! La moto llevaba meses prácticamente parada, sí. Se nota perezosa, le cuesta subir de 6000 vueltas. Voy probando también los dos frenos, mientras compruebo la seguridad que me da el nuevo tren delantero. El viejo Yoshimura no suena nada mal tampoco... Después de recoger el dorsal y aparcarla en un box, aparece mi padre con las sillas, al tiempo que empieza a llegar mucha gente por todo el paddock, entre ellos, caras conocidas, como Tomás de Moriwoki.com y, ¡oh sorpresa!, el gran Iván Hinojo (y amigos de su afamado grupo Old School Al-Andalus) con una auténtica y pintona GSXR 1100 que quita el hipo. También Mudo y Juan Vegas nos localizan rápido. Antes de comenzar, paso a saludar a los "clásicos", en especial a Edu y su Katana... y a su bella Ducati 750 Laguna Seca también, ¡vaya dúpla! Más tarde aparecerian más colegas por nuestro box número 30 como Pedrito (que estaba realmente extasiado), Rosi y Luis, Racing Rose y Mar Loeches, Antuan y su amigo el veterano Farolas, Joselito, Miguel Angel Fernández, Fernando Mototurismo, Chemita, Victor Ortega, Tyto... y por supuesto Iñigo, el dueño de la flamante FZR. Aquí en la foto con Juan, sin duda el más madrugador de todos:



La jornada va a ser calurosa, está claro. Me apunté a las cinco tandas, ya veremos si aguantamos, conocemos el calor que se gasta el Jarama... Estamos metidos en la categoría más sport, la de los quemadillos. Hay de todo, bellas japos y alguna europea pintona, muchas motos de los 90, la mayoría, sin olvidar los "hierros" de los 80 bien rematados que descubro enseguida, ¡¡vaya ensalada!! Después de revisar los niveles, y apenas bajar las presiones de las ruedas, salgo a la primera tanda. Justo cuando salgo del pit lane me paran dos comisarios para avisarme que se me ha abierto la cremallera que une chaqueta y pantalón (no llevo el mono de carreras porque vamos a ir de tranquis). Tardamos tres minutos en arreglar el follón y salgo algo impaciente, con ganas, pero recordando que tengo prohibido hasta hacer un inocente recto. Me encanta la bravura del motor en las marchas cortas, se nota que sus genes son deportivos (aunque arriba no anda mucho). El "análisis" de la pequeña FZR comienza pronto aunque el ritmo es lento en general. La temperatura es ideal en ese momento, las gomas son de calle pero están nuevas, no agarran nada mal, y la moto gira tan bien como se podría esperar de un chasis Deltabox, sobran comentarios. En aceleración veo que adolece de respuesta, faltó hacerla la carburación, sí, ¡nos faltó una semana para algunas cosas! pero no va mal aunque podría ir mejor. Vuelta a vuelta, vamos quitándonos juntos las telarañas. Veo a lo lejos a Edu con su preciosa Ducati 750, espero poder picarme con él más tarde. Muy emotivo ver RDs, ZXRs, CBRs y demás históricas a mi alrededor, ¡otra vez viajando en el tiempo! Termina la tanda cuando empiezo a disfrutar.

De atrás vamos mal, sabemos que el amortiguador está para tirarlo directamente. Apretamos la precarga un par de puntos (casi al máximo) a ver si así puedo dejar de ir en el tio-vivo. De delante va de coña, aunque apures la noble Yamaha no subvira ni se mueve en las viejas curvas del trazado. Dejamos que se enfríe entre tanda y tanda logicamente mientras vemos el ambientazo que hay por doquier. Parece que todos los "viejos" nos hemos puesto de acuerdo. Se cuelan entre nuestras monturas algunas mucho más moderna... pero, bueno, nada que objetar mientras tengan claro que nosotros necesitamos más metros para frenar, por ejemplo, ya sabéis, ese tipo de cosas... En todo caso, el ambiente es fantástico y al menos yo no vi ningún problema entre participantes.

En las restantes tandas vamos apretando un poco  más sin llegar a ir rápido de verdad. Por fin en la tercera o cuarta tanda, bajo un calor de justicia, alcanzo a Edu, muy cerca, pero justo al verle se sale por la agricultura unos metros (saliendo de Varzi). Sigo a mi bola un par de giros mas, mezclado con varios compañeros de pista, conocidos y desconocidos. Tanda a tanda, la FZR empieza a despertar y va andando más, tanto en velocidad punta como en aceleración, por fin sube de revoluciones como debe, ¡bendita y noble máquina! Con Edu coincido por fin y tenemos un rato divertido juntos aunque tanto él como su bella italiana traccionan mejor y al final se nos van. Un fotógrafo capto el momento de mi intento amigable de interior, ja, ja, pero no era día para apuradas...


Justo antes de salir a la que sería mi última tanda, pruebo a bajar las presiones de las ruedas a lo habitual en circuito. Me resistía porque tal como está el amortiguador trasero las propias ruedas me están ayudando a hacer de amortiguador (solo había bajado unas decimas la presión aquella mañana). Salgo en mitad de un grupito divertido de japos pero no voy cómodo, de atras acelerando la goma se resiente ahora más que antes, saliendo de Bugatti y encarando Pegaso tengo que andar con cuidado al abrir con alegría. Pocos giros después veo por el espejo izquierdo (solo habíamos tapado la matrícula aquella mañana) que tengo muy cerca al amigo Iván con su preciosa Suzzi. Le reconozco enseguida porque van superconjuntados. Por si acaso le estorbo, le facilito el acceso a la primera de Le Mans con la mano para ponerme a su estela un rato y disfrutar viendo cómo van. Son casi las dos de la tarde y el calor es un tormento. Nuestra brava montura no se queja, ni huele a aceite (no, señores, no) pero quizá estamos castigando un poco el embrague. Entre esa sospecha y mi cansancio (pude beber fácil tres litros de agua en dos horas) decidimos no tentar más la suerte y terminar las tandas con un estado emocional óptimo y risueño... ¡y con la enorme satisfacción de devolver la moto entera!, gracias Iñigo, ¡si fueras tia te besaba!, sí, ¡ya te puedo decir cómo va tú Yamaha!

Nos faltó tiempo para saludar a más conocidos, de hablar más rato con los amigos, de revisar a fondo aquel parque motorizado de ensueño... pero fue imposible hacer más cosas en aquellas horas. Pasear fuera del box era un suplicio, llegar al bar del circuito toda una hazaña. Felicitar a la organización, al público y a todos los participantes que hicieron posible este bonito evento. Ojala para el año que viene cambien de fecha y lo celebren en primavera. Y, honestamente, ojala el año que viene pueda volver con una moto propia para poder apretar "sin conocimiento" y seguir divirtiéndonos sin presión... quién sabe, lo mismo estamos viviendo una segunda juventud y no me he enterado...


Escapada express... Rioja y Navarra (parte 2)


Amaneció pronto para mi gusto. La noche habia sido larga y divertida, llena de anécdotas y risas, cenando un poco de todo (mi padre hasta "ligó", un crack), recordando, inevitablemente, algunos viajes y algunas aventurillas. Los planes para ese sábado eran variados: los amigos del Foro tenian pensado hacer la "ruta del vino" de la zona (¡buen plan!), yo acercarme a Los Arcos a saludar a los amigos de las clásicas y ver alguna carrera, mi padre quedarse esa mañana en la aldea, disfrutando de la paz del lugar...  Me despedí de todos los amigos del Foro, ¡breve pero intenso y agradable!; con mi padre acordé que comeriamos juntos horas después, cuando yo regresara.

Miré el Google Maps de mi móvil para ubicarme. Volvería a salir dirección Arnedo para adentrarme ya en Navarra como si fuera a Logroño antes de girar hacia el circuito navarro. El bonito tramo hasta Arnedo ya lo conocía (la tarde anterior, cuando llegamos a Enciso, me tocó después del bebercio en el bar ir hasta allí a echar gasolina). Arranqué después de mirar la hora, calculaba que tardaría más o menos una hora en llegar a la pista navarra. Sali con ganas de disfrutar las curvas del camino, la mañana se prestaba con buena temperatura ambiente. Esta vez no se picó ningún coche y encontré practicamente pista libre hasta Arnedo donde tuve que orientarme un poco. Más o menos una hora después entraba al circuito y enseguida veía caras conocidas. Luego busqué a Edu y su panda y allí, en su box, estuvimos un rato mientras veía de nuevo su bella Katana. 

Me di una vuelta fuera de boxes, por las carpas, había muchas, también estaban los franceses para su carrera, ¡ambiente! Las nubes grises parecian que se acercaban pero todavía no llovía. De repente me vió Borja Serrano, el rápido piloto de la CBR600, que me saludó. Fuimos hablando un rato, caminando, mientras buscaba a otro amigo para darle un recado. En el paseo vimos a Roy y a Sergio Fuertes (no sabia que estaba allí). Roy iba a probar suerte con su GPZ en la carrera de MaxiClassic (si no recuerdo mal). No era la única valiente 500 bicilindrica inscrita. Sergio correría con su habitual Montesa. Nos hicieron una oportuna foto, ¡yo esperando que se me pegará algo de ellos!


Más tarde, antes de colarme hasta el murete del pit lane (esta vez tardaron como cinco minutos en detectarme), pude por fin conocer a Rafa Uranga y su famosa Gixxer con el dorsal de su vieja carretera de curvas, el 634. No había tenido suerte en el entreno, se había dado un arrastrón pero luego en carrera hizo un gran resultado. Fue muy divertido, también vi al bueno de Markos Metralla y los tres estuvimos hablando un buen rato. También nos sacaron una foto chula junto a la famosa Suzzi, la que publiqué en el anterior post. 

Sobra decir que en esas dos horas que pasé alli, aparte de saludar y charlar con más conocidos, pude babear a base de bien... motos teoricamente económicas (¿sabéis cuanto vale una CBR600 F1 o F2, verdad?, nada descabellado) pero algunas con buenas preparaciones..., alguna que otra bella RD 350, varias Ducatis estilizadas y brillantes, imponentes Suzukis, etc, más el añadido de los pilotos franceses que traian unos pepinos de cuidado (sí, muchas Kawas antiguas pero rapidisimas y con docenas de detalles). Pude apreciar como en pista las mecánicas japones tetracilindricas (Honda y Suzuki sobre todo) imponian su ley, varios de ellos bajando los dos minutos de tiempo por vuelta. Las bravas GPZ no desentonaban demasiado aunque, obviamente, adolecian de potencia máxima. 

Las nubes se pusieron grises cuando me despedí, queria llegar a la hora de la comida, más o menos, a Enciso. Comprobé mi goma trasera. Calculaba que me quedaba la justa para llegar a casa sin sobresaltos. Arranqué después de una última mirada al bello circuito navarro. Me prometí que algún dia, no muy lejano, tenia que probarlo. ¿Con qué moto?, esa es la gran pregunta.

La "Infinita" iba de fábula aquel sábado. Como bajó la temperatura unos grados el motor rendía a plenas facultades. En cuanto sali del tramo de autovía disfruté de lo lindo, era uno de esos días en que moto y jinete van compenetrados (¿"resaca" racing por haber estado en el circuito?, ja,ja) asi que aproveché y me lo pasé pipa, sobre todo, de nuevo, por el tramo que va de Arnedo a Enciso, LR-115, atronando con el 4 en 1 de la moto todavía sin dbKiller.

A eso de las dos de la tarde, aproximadamente, arrancamos los dos LFs, diciendo adiós con la mirada a aquel magnífico escondite en forma de pintoresca casa rural en mitad de esa vieja aldea (Poyales) abandonada en los años 60, ya  semiderruida pero plácida y llena de un extraño encanto (y ubicada, por cierto, dentro de la llamada "Ruta de los Dinosaurios" y dentro de un área clasificada como reserva de la biosfera de los valles Leza, Jubera y Cidacos).

Enseguida dejamos atrás la sinuosa carretera del pantano, ya en provincia de Soria, pasando otra vez por el bello pueblo de Yanguas. Enseguida llegamos al puerto de Oncala, como un día antes, de nuevo despejado, esta vez con asfalto seco, y vacio de tráfico practicamente. Ya ibamos casi en reserva pero imaginaba que llegaría sin problemas a la "civilización". Cada año me resulta más pesado parar en mitad de un tramo guapo para hacer fotos, es como cortar una comida agradable para ir al baño (te da gusto pero ojala fuera automático). Esta vez no fue una excepción, solo paré una vez. No logré una foto gloriosa pero sí me gustó la serenidad que se respiraba en aquel lugar (paré el motor). La foto, en la zona de Oncala, es esta:


Comimos algún tiempo después, y casi de rebote, en Almazán, en un restaurante con buena comida, digamos casera, y con uno de esos emblemas que tanto nos gusta en su fachada: "Torrezno de Soria". Desde alli el aburrido tramo hasta Medinaceli y en pocas horas en casa...  Nada reseñable que comentar ya salvo el susto en el último kilometro de mi viaje de vuelta, llegando a casa. Después de padecerlo (mejor no dar detalles) decidi volver a poner el dbKiller en la moto. Me rendí, sí. No puedo estar huyendo de la autoridad cada dos por tres.

En resumen, un gran finde (aunque el domingo fuera casero), agradecido de descubrir una región de la península que no conocía y a la que seguro volveremos en el futuro. Pero si la calidad geográfica disfrutada fue estupenda mucho mejor aún fue la compañía humana que tuvimos, ¡de diez!... otra noche para enmarcar. Hasta pronto, amigos.



Escapada express... Rioja y Navarra (parte 1)


Creo que todos preferimos rodar en moto que verlas rodar... pero a nadie le amarga un dulce si se tercia. Y si en el mismo espacio de tiempo hacemos las dos cosas, fantástico. En las contadas ocasiones que he podido visitar Navarra, a lo largo de los años, me ha encantado su geografía y, sin exagerar, es uno de mis lugares favoritos, no me importaria vivir allí de hecho. Tendría a mano Pirineos, el mar, Euskadi y Francia, todo a tiro de piedra, entre otras ventajas, como los paisajes, su cultura e historia. Otra deuda pendiente, hace años, era conocer su circuito de Los Arcos. Dos años queriendo visitarlo con motivo de las carreras norteñas de clásicas y dos años que, al final, no pudo ser. En el 2018 volvió a plantearse la idea. Había ganas y era una "excusa" perfecta para rutear todo un fin de semana. Cuando llegó la primavera, la fecha ya llevaba semanas rotulada con un circulo en el calendario de la cocina, el grandote de la UECA que me regala cada año mi padre. Esa fecha eran los dias 19 y 20 de mayo.

Tan "original" como siempre, semanas antes, comencé a ver posibles rutas y tramos para llegar hasta allí. Quería pasar por demasiados sitios guapos, conocidos o no, como la sierra de Cebollera, al norte de Soria, por ejemplo, etc. Y después de la rodada del FK1 que os comenté hace unos días, también surgió la genial idea de poder conseguir alguna japo y participar en alguna de las carreras programadas en Los Arcos, ¡total!, ¡poco tenía que perder salvo el dinero de la inscripción, el seguro y el hipotetico alquiler de la moto de turno!, casi "nada"... estas palpitaciones no suelen ser muy racionales pero tampoco son peligrosas, son ideas románticas que surgen de vez en cuando con cariño... Los astros no se alinearon al final aunque casi se materializa la opción de conseguir una GS1000 antigua para salir en la categoria de F1.. ¡imaginad!, al estilo Wes Cooley, ¡pedazo hierraco!, la verdad que la idea me ponía Pinocho, sentía una curiosidad tremenda por conocer las posibles sensaciones a bordo de semejante dinosaurio. (Soñar con una Katana seguia siendo eso, un sueño). Aqui una foto (desenfocada) pero llena de años con una réplica de la Suzuki de Wes, en la feria de Moto Madrid, edición 2017:


La moto en venta (a un precio muy interesante) ya estaba modificada para las carreras, incluyendo cambios de altura, etc, no solo con cambios en su carrocería. De haberlo consumado, obviamente era el cambio de categoría que llevo meses anidando por dentro, no solo sería la moto para participar en la carrera de Los Arcos. Varios términos desfilaban rápido por mi cabeza: motoraco grande de cinco marchas y ocho válvulas, moto ancha, pesada (en seco, por lo visto, unos 238 Kilos) y larga. Si habitualmente encima de la Ossa solo se ve a un aberroncho, intuia que con la Suzzi la cosa cambiaria bastante. La combinación de esos motores de aire legendarios y los clásicos chasis doble cuna de acero me llamaba poderosamente la atención. Las palpitaciones duraron pocos días porque, al final, mientras buscaba "patrocinador" para comprarla, un buen amigo de las clásicas me dijo que ya no estaba en venta, que ya había volado... puff...

Pero no lloremos mucho porque, en paralelo a esas sensaciones mentales y cardiacas, iba surgiendo nuevas posibilidades para ese finde marcado en el calendario. Resulta que nuestros amigos del MC El Foro (Rosi y Luis), junto a otros amigos, iban a pasar un finde turístico por La Rioja (incluyendo una "ruta del vino") descansando en una preciosa casa rural cerca de Enciso. Como nos invitaron a pasar por alli, tomamos la palabra y anulé la reserva que tenía en otro sitio para dormir. El finde se antojaba más sabroso por momentos.

Ese viernes 18 salí de la oficina motorizado en busca de mi padre, que aguardaba en la Galp cercana al Jarama, donde me vestí de romano de cintura para abajo y emprendimos ruta bajo un sol de justicia que nadie esperaba. Al llegar a Somosierra comenzaron a caer cuatro gotas y, sorprendentemente, ¡un poco de granizo! Como era tarde y las tripas rugian paramos en un restaurante cerca del puerto. Cuando salimos decidimos no ponernos los monos de agua, ¡total!, las cuatro gotas y el pequeño granizo inesperado ya habian pasado...

La ruta por la N-110 fue tranquila y casi solitaria, pero en el horizonte enseguida vi unas masas negras de nubes que, imaginé, escoltaban justamente el trazado de la carretera. Asi fue. Desde Ayllón comenzó a llover, primero moderadamente (bah, para que te vas a poner el mono de agua pa cuatro gotas, ya sabéis, ese tópico habitual), luego un poco más fuerte y minutos después a cubos. Justo en esas condiciones me pasó mi padre por la izquierda a una velocidad considerable, adelantando también a un camión que circulaba por allí, alejándose unos cientos de metros de mi vista. Por fin pude alcanzarle llegando a San Esteban de Gormaz, mientras buscada un techo dónde parar. Saliendo vi una gasolinera y nos metimos. Bajé de la moto empapado hasta los calzoncillos pero enseguida nos vestimos para la ocasión, mientras pasaban docenas de motoristas en BMW (había un rally famoso que pasaba por alli) perfectamente equipados con monos caros, baúles, GPSs, las pegatinas correspondientes y demás accesorios de "aventurero". Por supuesto, ninguno nos saludó (ja,ja). Repostamos y arrancamos las motos. Salimos de la gasolinera y... dejo de llover en menos de un minuto.


Saliendo de Soria, más allá de Garray, nos esperaba una grata sorpresa: un tramo sinuoso que no conocía en persona, ¡el puerto de Oncala!, ¡pasote total!... y ni un coche. Enormes prados y cumbres solitarias, solo algunas vacas a distancia, muchos kilómetros a la redonda de paz y serenidad... ganas me dieron de parar a hacer alguna foto pero me lo estaba pasando tan  bien... La humedad del asfalto parecía elevarse facilmente a nuestro paso enfriando el ambiente y mezclándose con los rayos de sol de la tarde... No me detuve hasta que vimos las obras del pantano, cerca de Yanguas (bonito pueblo). Un rato más tarde ya estabamos en Enciso, esperando al personal, sentados en la pequeña terraza de un bar tranquilo y apacible. El viajecito había sido corto pero intenso.

No tardamos en escuchar algunos motores que venian desde otra dirección, era una bonita Tracer roja y otras dos Yamahas, parte de la tropa prevista: Miguelón, Mayka, Antonio y Puli. Noche entretenida en una casa rural alucinantemente bonita y acojedora, llena de gente estupenda con la que nos dieron las tantas después de cenar entre risas y anecdotas para todos los gustos. Rosi y Luis llegaron muy de noche y bajo un tormentón considerable, mientras nuestras monturas pastaban y dormian plácidamente en un pequeño prado bajo árboles y junto a la casa escondida... Por varios motivos, finalmente seria el sábado, y no el domingo, cuando volveriamos a Madrid pero, para ello, todavía faltaban muchas horas...




A veces toca sufrir...

  

Llegó nuestro mes favorito, mayo, y se acercaba la rodada en el FK1 organizada por los amigos de motoclassicracing. Ganas teniamos, ¡por fin ibamos a arrancar nuestra Ossita! Una vez puesta la cúpula, como os conté hace un par de post, nos la prometiamos muy felices pero justo tres días antes de "embarcar" hacia el circuito castellano, en el garaje, cambiando los cables del gas y del freno delantero, se rompió una pieza del plato izquierdo del tambor, ¡shock!, justo la rosca del tensor del cable. Se cayó al suelo sola, quiza debilitada por los años. Su caída al suelo nos alarmó. No parecía facil soldarla, más que nada por el material, calamina o algo muy parecido. Consultamos a los que saben y no lo vieron claro. ¿Qué podía hacer?, ¿anular la rodada y el transporte? La rabia (por no decir otra expresión) me dijo que no, que aunque no pudieramos tensar el freno delantero deberiamos intentarlo, por lo menos hacer que girase el motor y las ruedas, era demasiado tiempo parada, desde Lordelo el verano anterior. Asi que decidimos no anular nada, el domingo hariamos lo que pudieramos.

 
Mi padre pensó una posible solución de emergencia: hacer un taladrito en el tambor para meter un alambre (ese viejo amigo) y abrazar el cable de freno y el tensor, más que nada para no llevarlo suelto en marcha y, a lo mejor, hasta poder frenar un poco (¡aunque sea algo propio de cobardes!). Ese sábado yo tenía una Comunión ineludible y aunque me lo pasé bien, vigilando no comer ni beber lo habitual en estos eventos, mi cabeza tenia un porcentaje de preocupación, pensando qué pasaría al día siguiente.

Madrugamos el domingo y llegamos a la pista del FK1 bien pronto (solo había estado una vez de espectador, viendo a Superpablo). Tan pronto que nos tuvó que abrir la puerta el organizador de la rodada, Pako. Tuvieron una noche "dura", sin duda, pero la mayoría volvería a rodar ese domingo. Enseguida nos instalamos en el primer box libre, el más cecano al bar (casualidades mal pensados). Sacamos la moto mientras saludábamos a los primeros conocidos. Pusimos la rueda delantera sobre las borriquetas que por fin había conseguido semanas antes y desmontamos la rueda y el tambor. Enchufamos la máquina de taladrar y, ante la mirada de algún sorprendido vecino de box, se realizó la ñapa prevista. No hacía mucho calor pero el tiempo, los minutos, volaban. Fui al brifing y poco después colocamos la rueda en su lugar. Enseguida probamos a arrancar la moto. No le costó mucho bramar de nuevo, ¡después de tantos meses!, una vez más no me soprendió pero valoré el mérito que tenia. No sonaba mal, nada mal. Enseguida llegaron más amigos, principalmente la tropa asturiana que sabía iban a rodar ese domingo: el amigo Dani y su escuderia, incluyendo a Alfredo "El Carni", toda una alegría, encima nos pidieron compartir "box" a lo que logicamente accedimos encantados. Traian su GS500 del 89 para hacerla debutar en pista. Con ella correran la carrera de Resistencia que se celebrará a mediados de julio en Kotarr.


¿Como fue la jornada para mi? pues algo frustrante, la verdad. La moto no andaba mal aunque no acertamos del todo con la carburación, iba un pelín grasa, pero no insistí en ello. Como era predecible, no pudimos tensar el freno y la maneta practicamente se convirtió en un objeto decorativo, asi que tuve que "reconfigurarme" mientras me aprendia la pista, intentando no estorbar mucho. Por lo demás, disfruté lo que pude, aprovechando su ligereza, reencontrandome con su sonido y su agilidad pasmosa... sin olvidarme de la cúpula, mi nueva compañera de marcha. A final de recta, no eché de menos tanto frenar a saco, quitaba dos marchas y me ayudaba con el de atrás, suficiente para entrar en la curva de izquierda, pero en algún otro ángulo se echo de menos clavar o rozar la leva delantera. Mi amigo Marco, días después, tan irónico como otras veces, me dijo que así mejoraría... 'mi paso por curva!, ja,ja ,y razón no le faltaba. El caso que me senti algo incómodo durante las primeras dos tandas. Creo que el mono me está un poco más pequeño (¡típico!) aunque yo me encontraba "ágil" y "en forma". Una alegría fue comprobar que el depósito ya no pierde por ningún sitio, ¡¡buen arreglo hizo Carlos66 el verano pasado!!, siempre le estaremos agradecido. Echamos de menos en esta rodada a Carlos, a Edu y a Champi, entre otros, pero es dificil cuadrar siempre. Fue un gustazo ver tan de primera mano cómo ruedan esas Japoclassic que tantas veces vimos en fotos y crónicas, las GPZs y las GS, principalmente... sin olvidar la preciosa Guzzi de nuestro amigo veterano Cuco. Me quiso dar rueda pero no estaba yo en condiciones ese domingo de seguirla...


Más caras conocidas, Conchi y Celes, imposible que se perdieran esta cita. Otra alegría fue contar con la visita de Joselito que venía directo de su casa, y no del pueblo, para vernos, ¡vaya tela!


Tuvimos tiempo para ver las evoluciones de Dani con la Suzuki (una gozada verle en las curvas) y a otros norteños, en especial a uno, con su CBR del 91 derrapando practicamente en cada curva de cada vuelta, ¡im-presionante! La jornada terminó con una pachanguita guapa, una carrera para todos. Obviamente, por motivos de seguridad, no sali en ella, ¡solo faltaba terminar el dia estorbando o haciendo algún strike! Asi que, apoyado en el muro del pit lane, mientras se configuraba la parrilla estilo Le Mans para la carrera, vi cómo nuestro viejo amiguete asturiano Roy (que había llevado para la ocasión su bonita Ossa y su nueva montura, una GPZ roja) me hacía señas desde su posición de salida para que fuera a ¿ayudarle? Efectivamente, no tenia quién le sujetara la Kawa. Allí me quedé, todavía con mi mono puesto, echando una mano, y nunca mejor dicho, pues ya habiamos metido primera y el embrague tenia que trincarlo con delicadeza para que cuando saltara sobre la moto el piloto su mano izquierda tuviera sitio donde agarrar la maneta. Con miedo a quemarlo (el embrague) por fin se dió la salida y los pilotones salieron corriendo hacia sus bellas monturas. Roy saltó ágil sobre su bicilindrica roja y salió como una exhalación. Alli habia de todo, incluyendo RDs 350, alguna Bandit, las 2T nacionales mezcladas con las Japos... una pasada para cualquier amante de las oldies. Felicitar a este grupo de auténticos clásicos que consiguen reunir a un buen puñado de veteranos de todas las edades, ¡que dure!

Y asi acabó aquel domingo agridulce. Esperemos que para la fiesta de Zamora no tengamos ninguna sorpresa y podamos rodar más alegres... Sí, podéis decirlo, con estas motos uno nunca se aburre...




GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...