El otro día estuvimos en el circuito de Albacete disfrutando de las 8 Horas de resistencia, la segunda prueba del mundial de la especialidad. Este año ya hemos visto dos pruebas del campeonato, todo un lujo, aunque me temo que la tercera cita me la perderé: nos pilla un poco lejos, Suzuka. Bueno, eso si la celebran... Con una inmejorable compañía (Mar, Mónica y Jop), otra jornada viviendo un poco lo que se cuece y lo que se siente a pie de pista, en el paddock, incluso un poco en los boxes. En este campeonato todavía se puede disfrutar de cierto contacto y cercanía con los protagonistas, los pilotos y sus equipos. Por ejemplo, increíble disfrutar de la presencia del equipo francés Yamaha GMT94. Allí estaba el gran Christian Sarron, el único europeo ¿os acordáis? que metía mano en ocasiones a los americanos y australianos de 500. No intenté robarle ni un minuto de su tiempo, se le veía ocupado. También fue alucinante ver "los dineros" que destilan los capos del equipo qatarí... En Albacete las cosas estaban bien organizadas, o por lo menos eso me parecía a mí. Tuvimos una tarde soleada y una noche tranquila. Fue una gran carrera, sí señor, pena que el bueno de David Checa y su equipo se quedaran a solo medio minuto de la victoria. También fue una putada, más grande, que el equipo TT Legends, los monstruos de TT, no terminaran la carrera por una inoportuna caída del ya mítico McGuinness en los últimos compases de la prueba. Como iba el amigo... bueno, todos ellos. ¡Qué pena que no salgan en la tele estos tios!Estuvimos casi una hora en la chicane viendo como llegaban y como salían estos angelitos. Qué fácil parecen hacer lo dificil. Por supuesto, a pesar de ser una prueba de Endurance, algún que otro hachazo aunque ninguna "Simoncellada". Inevitable mirar las hojas de tiempo, hojear qué cronos marcan estos cracks. Del primero al último unos diez segundos de distancia... pero el último no va manco, picando 1,41 o incluso menos. Inevitable pensar en los que marcas tú... :-O
En resumen, qué paz apoyarte en los viales y ver tranquilamente, sin prisas, sin horarios, como trazan esos pilotos. Y de tranquilidad, aunque sea la antitesis de la competición, vamos a hablar un poco más...
A la vuelta, o mejor dicho, al día siguiente, otra vez esa sensación de pertenecer a otro mundo...
Y empieza cierta pequeña paranoia personal. ¿Acusas el cambio? sí, sin duda... es como un "jet-lag", un cambio de casi “race mode” a “home mode”... Salvando las distancias, comprendo porqué, por ejemplo, Frodo, al final de la saga del Señor de los Anillos (¡por mencionar un caso popular!, no flipéis ja,ja), después de haber vivido, disfrutado y sufrido esas experiencias límite, no pudo o no sintió necesario adaptarse con normalidad a su vida anterior, la llamada vida "normal". Porqué, al poco tiempo, decidió deliberadamente, sin aspavientos, pasar página y cambiar de "estado"... Ya no podía continuar en el mismo stage, no tenia sentido. No había comparación posible entre el hoy y lo vivido antes. Un libro se acababa, tocaba escribir viviendo otro nuevo. Era la inercia del espíritu…
Salvando (otra vez) las distancias, pero sin distinguir entre ficción o realidad, volví a vivir ese contraste anímico la otra tarde, a mi escala eso sí, en mi propio mundo. Recurrente sensación, conocida pero siempre nueva. La percepción del espíritu nunca miente. Es la percepción de bajarte de una batallita y volver a vivir como poco más que una oveja o una sombra durante otro periódo de tiempo, donde todo pasa a cámara lenta y lo más divertido u "osado" para los que te rodean no tiene comparación posible con lo que viviste un día antes en aquella escapada o en aquella situación beligerante, buscada o encontrada. Ves que la vida pasa muy lenta, muchas cosas se hacen triviales, la adrenalina se dispersa irremediablemente pero los recuerdos, la emoción y las sensaciones no tanto... Es nuestra maldición y nuestra bendición... vivir a medio gas, o incluso a relentí, hasta el siguiente round. Vivir a medio gas puede suponer un “ahorro” de energía considerable pero también puede atraparte un poco en su telaraña. Ya sabes, o te mueves o caducas, por no hablar de la perdida de tiempo irreversible. El calendario solo funciona en un sentido y la bolsa de días todavía disponibles nunca sabemos como está de llena o de vacía…
Inevitable pensar en los pilotos de carreras, sobre todo en esos que parecen dotados con la voluntad necesaria para seguir luchando frente a todo tipo de adversidades. No todos son famosos, casi ninguno sale en televisión o en las revistas, aunque sí quiero mencionar ahora a uno que sí es famoso y sale en la tele y en las revistas por méritos propios: el genial Carlos Checa. ¡Menuda temporada está haciendo! Un piloto y un tio que siempre nos ha parecido especial, tan humano como luchador. Un ejemplo para todos. Quizá su historia deportiva sea algo inusual: creo que sus mejores momentos como piloto han sido al principio y al final de su carrera deportiva, curioso, aunque lo importante es que está disfrutando y ganando. El y el “simpático” Biaggi demuestran que la edad del carnet de identidad es solo una de las edades que poseemos las personas. Aqui una buena reflexión de Carlitos:
http://www.as.com/motor/articulo/checa-mentalidad-seguir-disfrutando/20110707dasdaimot_8/Tes
Como decía, la otra tarde, en el patio de mi casa, mientras los vecinos y algunos niños jugaban divertidos, yo sonreía pero estaba un poco ausente. Para nada amargado, solo asimilando como podía el “home mode” que ya me invadia. Estaba tranquilito, disfrutando un poco incluso... pero parte de mi espíritu estaba lejos, añorando lo vivido horas antes en aquel último escenario, en aquel circuito manchego. ¡Y eso que, obviamente, no corría! Me pregunté, ¿qué puede sentir un piloto después de vivir una prueba así y de haber descansado un poco? ¿Qué cruzará por tu mente en esos días que siguen a tu última batalla? Sin dramatizar, pero haciendo honor a la verdad, hasta me enfadé un poco conmigo mismo al final porque lo que veía era agradable y digno de ser apreciado (fiesta de cumpleaños de un vecino) pero, como os digo, una parte de mí, quizá la mitad, no estaba realmente allí. Odio las ambigüedades pero a veces soy prisionero de ellas, sin duda. El contraste podía ser por varias cosas. Por una carrera de motos, sí, por una mañana subiendo a un pico de la sierra, por el bonito recuerdo de aquella apuesta con los amigos, por añorar de nuevo la compañía de esa mujer que quieres o por, simplemente, la estupenda conversación que tuviste la noche anterior con tu mejor amigo, de esas que permiten asomarte al balcón de la "locura", del instinto y del futuro. Distintas batallas y contextos, sí, parecida sensación final. Quizá se trate de distinguir cuando te sientes realmente VIVO y cuando no tanto. Si tienes la sensibilidad muy desarrollada en ocasiones lo pasarás mal, amigo mio...
¡Qué duro y bonito debe ser la vida de piloto de carreras! Además, si lo comparas con tu curro no hay color, claro. Tu oficina tiene aire acondicionado, estás seguro, cómodo incluso, hasta tienes nómina segura a fin de mes pero… ¡no hay comparación posible! Seguro que algunas veces os habéis reído por dentro cuando algún compañero, con una forma de vivir muy distinta, comenta sus grandes "hazañas" del fin de semana. Como me dijo hace poco una amiga, esas "hazañas" de a) centro comercial y b) comer el domingo con la suegra. Mmmm... interesante dosis de incertidumbre, a veces se come con la familia política el sábado y el peregrinaje consumista se deja para el domingo... si abren ese domingo, claro ;-) Si se giran y te preguntan que tal tu weekend molaria eso de decir, "bien, quedé tercero en la carrera del domingo"... la envidia y/o la incomprensión te rodearía sin duda. Está claro, no somos tan parecidos como nos venden a veces.
¿Quién no dejaría su actual trabajo y se iría a currar a otros habitats más "naturales" para su condición? yo me iría al Mundial de SBK aunque fuera para lavar carenados. Al menos estaria cerca de lo que realmente me gusta. Quizá mientras vivimos como podemos solo podamos intentar aprovechar los medios y el tiempo disponible. Y aunque lo tuvieramos en exceso, a veces me pregunto, ¿lo aprovecharíamos realmente?, ¿remariamos en la misma dirección siempre?, ¿tendriamos cojones para atrapar lo que deseamos o decimos que deseamos?, y ya, concretamente, ¿valdriamos todos para ser auténticos pilotos de carrera? ¿Tendriamos lo que HAY que tener? Sinceramente, lo dudo mucho. Afortunadamente, hay excepciones…
Desde hace ya algún tiempo he conocido a dos personas increíbles, dos grandes pilotos de carreras, dos luchadores incesantes. Ellos, por supuesto, lo negarían. Los grandes son así: modestos, sencillos, discretos… De distintas épocas, eso sí, pero con la misma esencia común.
Uno es Gerard Rolland, el piloto galo de Ossa, el amigo de más allá de los Pirineos que tanto está haciendo por el tema de la calle para Santiago Herrero en Madrid. Gerard dejó la competición de élite hace muchos años pero sigue aprovechando cada minuto al máximo, ya sea sacando su bella RD 350 amarilla en multitud de encuentros (sin ir más lejos, en el Classic Jarama, por ejemplo) como asistiendo a Grandes Premios y citas moteras de diversa índole como la genial reunión de clásicas de Colombres. Gerard es una persona tan activa como cuando era joven... pero claro, ¡es que todavía lo es!, sin duda. Es un veterano joven, un piloto de carreras que ahora ocupa lugar en otras parrillas. Sin duda, además, su trabajo en la organización del famoso rally galo DARK DOG es encomiable. Cuantas veces me habrá animado y facilitado nuestra participación en el rally. ¡Ojala, mon ami, tuviera una fracción de tu energía! Siempre es agradable leer sus comentarios sobre Santiago Herrero, concretamente cómo le impresionó, por ejemplo, en el circuito de Le Mans, en 1970, donde coincidieron en la prueba de 250. Fue una de las últimas carreras de Santi, aquel día quedó segundo. Gerard estaba alli con él, compartiendo parrilla. Una vez comento el gran Jim Redman que aunque habia cumplido 75 años le parecia que habia vivido 750 (o algo muy parecido). Creo que dejaba claro con el ejemplo lo que sentia dentro.
Cuando Gerard mire atrás y recuerde su trayectoria, su vida, estoy seguro que sonreirá. ¿Cuantas cosas habrá vivido? Y lo mejor todavía... ¡¡cuantas cosas está todavía viviendo!! ¡Grande Gerard! Grande como motorista y todavía más como persona. Otra referencia. Aqui os paso una de sus famosas cartas sobre la memoria de Herrero:
http://www.lamaneta.org/foromecanico/viewtopic.php?t=27248&sid=629b465f0b37a1ceea0e32f58f21634c
El otro luchador que nos está enseñando como son los verdaderos pilotos es una guerrera que se llama Mar Acebes, una mujer sencillamente fascinante. Si sus amigos ya lo sabíamos últimamente lo está volviendo a demostrar con matrícula de honor, derrochando una voluntad de hierro y unas ganas infinitas que cuanto quisieran atesorar algunos famosos pilotos del Mundial que al final lo han dejado teniéndolo todo (medios, experiencia, talento, equipo, pasta, etc, todo menos verdadera afición) porque, en teoría, les duele un pie…
Resulta que hace unos meses un maldito “miguelín” delantero tiro a Mar en el circuito de Cheste fracturándola una mano y dañándola bastante un ligamento. Afortunadamente la operación fue un éxito y, desde entonces, Mar tiene un “puño rápido” por muñeca que esperamos le haga limar décimas por vuelta en sus carreras. El médico la daba cuatro meses de baja pero imaginé que no tardaría tanto tiempo en subirse otra vez a su moto de carreras... acerté, pero solo en parte porque lo hizo mucho antes de lo que supuse. ¡Están hechos de otra pasta, sí! En mes y medio volvió a su hábitat natural, los circuitos mientras ¡oh sorpresa del destino! le llegaba la oportunidad de volver a correr las 24 Horas de Montmeló. ¿Y qué hizo la niña? Lanzarse a la piscina sin dudarlo, nada de medias tintas, no. Para empezar, combinar la rehabilitación con largas sesiones en el gym, cada día, no de vez en cuando, diarias, sin excepciones... Y alguno podria preguntarse, ¿acaso es profesional, vive de las carreras, tiene todo el día para prepararse? Pues va a ser que no... Mar es una luchadora fuera y dentro de los circuitos, una joya como persona, siempre dispuesta a luchar por sus sueños, con un espíritu de sacrificio acojonante... pero no vive de la moto. Asi que, después de una dura jornada laboral, vete a hacer todo eso, a la rehabilitación y al gym, de lunes a viernes, cena a las tantas y a dormir un poco antes de que el despertador atrone pronto recordándote que la lucha es diaria y que no ofrece segundas oportunidades. O lo coges o se te escapa, asi de claro. Ella tiene una frase muy buena que resume su espíritu luchador: “Atrás, ni para coger impulso”… ¿Descansar los fines de semana? poco, que tal meterse 80 kms. en bici por la mañanita para empezar a coger ritmillo y seguir rodando, finde tras finde, en Alcarrás, Cartagena, Almería y ahora en Montmeló... ¡casi nada! Ya véis, en ocasiones, si te crees duro viene alguien y te despierta ja,ja, sin duda, ¡la humanidad todavía tiene esperanza mientras existan guerreros así! Las palabras se las lleva el viento en ocasiones, los hecho jamás. Están o no están. Se hacen o no se hacen.
Voy cerrando grifo... Ser piloto de carreras... ese viejo sueño. No es solo cuestión de dinero, de padrinos o de buena suerte, factores sin duda importantes, lo sabiamos… Pero hay más, claro. Campeones como Gerard o Mar nos enseñan desde su casi anonimato que al final es una cuestión de bemoles u ovarios, voluntad de hierro y una afición gigantesca a prueba de bombas. No todos valdriamos para ello. Con su ejemplo nos enseñan cual es el camino, qué cosas hay que sacrificar... Es fácil ver y entender ese camino, otra muy distinta caminarlo sin abandonar. Por eso este tipo de luchadores están, en mi opinión, entre la tierra y el cielo, un paso más allá de los simples mortales, ascendiendo poco a poco, levantándose cuando tropiezan. (De ahí la foto de este post, ya véis... ¡algunas no paran, siempre inquietas, siempre activas, siempre desafiando los límites!)
Sin duda, qué lejos están algunas cosas, y algunas personas...
¡¡Salud, guerreros del asfalto!! Os saludamos con respeto, admiración y cariño.
Forever young…
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