Valencia Connection


Aunque por el momento han pasado a la historia aquellos viajes largos y espectaculares que nos marcábamos cada pocos meses con los amigos, las ganas siguen ahí, coleando como siempre. Entre eso y las ganas por seguir participando en alguna carrerita de clásicas sin duda que va a ser necesario encontrar de una vez "esa viuda rica generosa" que nos pague tanto cachondeo... Hasta entonces, me temo, habrá que aguantar el tirón, apretar los dientes y agacharse "detrás de la cúpula" mientras seguimos paso a paso sin perder de vista nuestro objetivo. Ante las piedras del camino "tan solo" hay que cambiar de plan, dicen, y creo que así debe ser. Los años pares, ultimamente, no me van bien, curioso, claro que mis números favoritos son los impares.... en fin, muy temprano para tanta "paja mental", vamos a dejarlo, mejor contar lo que vivimos ultimamente con los amigos valencianos, canela fina...

Pasadas las fiestas navideñas estuvimos oteando el calendario del nuevo año, o mejor dicho, mirando el primer semestre, vieja costumbre de no hacer planes más allá de ese periodo. Nos enteramos del evento que se iba a celebrar en Guadassuar a principios de marzo. Circuito urbano, exhibición de clásicas y supermotards... y merecido homenaje al piloto en activo de mayor edad, don Eduardo Granell, con el que compartimos varias horas hace ya casi dos años en la prueba de Cintruénigo. La cosa pintaba muy bien, buenos argumentos para ver amigos y compartir con ellos un domingo diferente, entre tubarros, balas de paja y mucha afición de la buena, es decir, volver a activar la "máquina del tiempo" a la que nos hemos "asociado" durante los últimos años. ¿Y dónde mejor vivirlo que en esas tierras que lindan con el Mediterráneo? Así son estos locos valencianos, esa gran cuna del motoclismo nacional, una especie de "reducto" granítico que ante viento y marea resiste el paso del tiempo, tanto que, recientemente, hasta se han reinventado un ¡¡campeonato de carreras urbanas!!, toma ya, no porque antes no existieran estas pruebas sino para ir un pasito más adelante. No será fácil pero solo la gente involucrada en el proyecto ya da idea de las ganas que se respiran en esas tierras, mientras federaciones y poderosos les dejen, claro... El caso es que la gasolina les recorre las venas, no pueden disimularlo, lástima que apenas tengan eco estas fiestas en las revistas especializadas... (si hubiese mucho dinero por medio imagino que seria algo diferente, claro, como en todo).

El "viaje" en si hasta Levante no tuvo obviamente ningún misterio, el único aliciente fue contar con la presencia del gran Tyto como compi de ruta. Por lo demás un trayecto soso, con pocas curvas, con sus eternas obras a modo de chicanes (no teniamos tiempo para rutas alternativas) y con la matraca habitual de ir más pendiente de los arcenes que de lo negro.. y eso que íbamos a un paso realmente moderado, imaginaos, una Fireblade y una madura DR650 en el mismo tándem, ¡algo descompensados de motor!, ¿no? Lo más gracioso fue que llegando a meta me di cuenta que había vuelto a perder un puñetero contrapeso del manillar, esta vez el que oficialmente tenia bien la rosca y "no se podía aflojar". La noche nos cubrió mientras esperábamos en una calle al gran Paco Motos para ir a cenar algo. Nos llevo al bar de un amigo ¡que también corre!, y nos dieron las tantas hablando. Casi nos toca dormir en el parque lo cual, la verdad, tampoco hubiera sido un drama (¡los lujos y la programación exhaustiva para cuando seamos unos mataos, por favor!) pero al final pudimos recorrer los treinta kilómetros que nos separaban del alojamiento. Por fortuna, el dueño del hostal tenia un bar y vivia alli mismo, cuando llegamos de madrugada estaba a punto de apagar la luz, lo cual era lo más lógico del mundo..., en fin, por los pelos, vamos, y eso que llamamos horas antes preguntando si podía esperar "un rato"...

El domingo amaneció luminoso y prometedor. Es curioso, hay domingos dónde se huele la gasolina y el Castrol casi desde el baño, mientras te afeitas o evacuas. Este sunday era uno de esos... Que el sol acompañe la jornada hace todavía más agradable el momento (bueno, ¡siempre y cuando no pase de veintitantos grados!, que la tortura climática de La Bañeza empieza a ser considerado grado de iniciación en torturas, ja,ja). El caso que con una sonrisa en la cara, los dos madrileños enseguida llegamos al pueblo del evento y, gracias a algunas indicaciones, pronto descubrimos las calles que hacian de paddock y boxes. Ya es inevitable no reconocer algunos rostros y algunas motos. De remate contamos con la presencia del bueno de Juan (de Albacete) y de Joan (de los amigos Tortugas) que bajó en el mismo día con su XS400 casi centenaria desde Barcelona, muy bien rematada y con los colores amarillo-blanco de Kenny Roberts (mmm....). 

Y así, en tan buena compañía, comenzamos a dar paseos y saludar a conocidos y amigos. Para empezar, por número y desembarco en los bares, con la cuadrilla de los MoclavaPaco, el gran Juan (ya recuperado), su hermano AngelMoisés, etc, y por supuesto con don Eduardo que nos saludó afectuosamente. Una vez más (¡y debe llevar miles!) alli estaba con su mono puesto y, por supuesto, con su Ossa. Destacar, sin exagerar, que sigue dando gas de manera envidiable, eterno espíritu motociclista el de este maestro que, como me comentó días después Juan Martin, fue un gran tornero.  

Luego por fin pudimos estar de nuevo con la familia Varea, y con Pedro J. Vallespi, nuestro fotógrafo favorito, que no se pierde una. Manu estrenaba una Bultaco a la que le hace falta una buena revisión. Luego saldría con la Yamaha de supermotard pero la idea era probar la clásica del dedo rampante. Con él y su family estuvimos en distintos momentos de la jornada, hablando de motos, conociendo detalles del evento, haciéndonos fotos, probando la empanada que repartieron entre los que fuimos y riéndonos a base de bien. Y es que no era para menos, son de lo que no hay, gente generosa y motera a tope.


Cuando empezamos a recorrer el circuito urbano algunos "inocentes" pensábamos que era otra exhibición al uso, de esas en que sus participantes van realmente tranquilos, pero no, de paseo poco, la verdad que parecía todo un entrenamiento de pretemporada, visto el ritmo que llevaban muchos pilotos, sobre todo los punteros que luego ganan o quedan muy delante en carreras importantes. Solo había que ver como enroscaban el puño Botella, Cortijo, Fort, Hervás, y otros tantos protagonistas que no controlamos. La verdad que dan ganas de conocer a casi todos los pilotos que nos deleitan en exhibiciones de este estilo. ¿Cuantas viejas y nuevas historias guardan estos pilotos? La mayoría están "oficialmente" retirados pero, como se puede apreciar en pista, pocos lo están realmente. 

Ahi tenemos por ejemplo a Santi Botella, un tio grande que sigue rodando rápido con su Crono, como hace diez, veinte o treinta años, realmente impresionante si lo piensas seriamente, o el propio Manu, volviendo a la pomada con las ganas de un junior, y deleitándonos con sus locuras con la supermotard.. la verdad que dió chispa en las tandas que salió. Un momento memorable fue cuando paro delante de nosotros, en mitad de una de las mangas, para darnos ¡¡el asiento de la Bultaco!!, que le bailaba. Otro fenómeno, Pedro, captó el momentazo en directo, aqui su foto.. ¡qué minutos de risas tuvimos a continuación!


El último gran momento del día fue el homenaje en línea de meta que se brindó a don Eduardo, muy emotivo y sincero. Alli nos congregamos numeroso público, incluyendo amigos, pilotos, organizadores, aficionados... Unos minutos con mucho calor humano, realmente irrepetible, momentos que nuestro veterano vivió visiblemente feliz y emocionado, como debe ser. Ahora que lo pienso puedo afirmar que ¡estas cosas nunca las verás al amparo de Dorna! Esa es la diferencia: cuestión de esencia, sin obligaciones, pura afición sin adulterar... es decir, sin televisiones, sin audiencias, sin protocolos académicos, sin política, sin frases prefabricadas, sin grandes patrocinadores, sin vips, sin gilipolleces... y, por supuesto, sin mover mucho dinero. Mientras pervivan estas carreras urbanas parte de nuestro pasado, una parte muy importante y hermosa, seguirá entre nosotros, ¡ojala lo cuidemos entre todos para que no se extinga nunca!

Pero como todo, lo bueno se acaba también, y la jornada racing llegaba a su fin. Después de despedirnos de todos los que nos encontramos, nos fuimos a comer unas raciones estupendas de paella y alguna naranja de la zona (más apropiado imposible, ¿no?). A eso de las cuatro de la tarde los cuatro "expedicionarios" nos despedimos con una sonrisa en la cara. Rumbo a casa, uno para Barna, otro para Albacete y nosotros para el centro. Breve pero intenso, sí señor, mereció la pena.

Para abril teniamos más planes "clásicos". La idea era acudir con la Ossa a la exhibición de Denia. Su organizador, el gran Esteban, nos animo a participar meses antes cuando pregunté la posibilidad de hacerlo (detallazo que siempre le agradeceré pues tú me dirás que pinto yo entre tanto figura y piloto de verdad). Finalmente, por falta de recursos no pudimos ir con la moto, solo pudimos acudir en plan espectador, y encima enlatado, vamos, de traca... pero también mereció la pena. No solo por la compañía (Inma, Rosa, Carmelo, Bettor, Bego, Gregg, Helena, Tyto, los peques, etc) sino por el alucinante elenco de máquinas y pilotos que pudimos saludar, descubrir y luego ver rodar aquel domingo soleado. Este año, la edición estaba dedicada a uno de nuestros héroes favoritos de todos los tiempos, el gran Min Grau, al que pudimos ver rodar, charlar y fotografiarnos varias veces abusando de su paciencia.


No solo él, también el campeón italiano Bianchi y los habituales rostros de estos eventos nos deleitaron con sus monturas y su presencia, lástima que no pudieran salir a rodar unas horas antes: a muchos nos hizo polvo volver a casa tan tarde aquel domingo (por desgracia, se celebró un maratón esa mañana que trastocó el horario previsto) pero así fue y así lo vivimos.

Genios y figuras hasta el final... cuantos chavales y jovenes "estrellas" deberian aprender de ellos...Volviendo de nuevo al amigo Santi Botella me quedo con una frase cojonuda que ha publicado el gran César Gracia con motivo del revival de Denia, donde ambos participaron:

"Pues yo sí le vi tambien con la Derbi y pasarme con la CRONO a mi con la Montesa 24 Horas y pensé: ¿a este Tio que le han hecho en corazón que aún va más que antes?"



¡Va por vosotros, maestros!


Días de gloria (y de papel)



Sé que nos ocurre a unos cuantos, muchas veces recordamos mejor carreras de hace veinte años que las celebradas hace unas pocas temporadas... supongo que será consecuencia directa de los años, de la memoria selectiva, de las gotas de nostalgia que nos salpican, aquí y allá, calando en el alma y en los recuerdos, lo queramos o no. Personalmente, no busco la nostalgia, tampoco la rechazo, disfruto o intento disfrutar tanto del presente como de los días pasados pero a veces nos damos cuenta que lo que vives en tus primeros años te marca para siempre de alguna manera. Será ley de vida...

Viene todo esto al caso porque justo el fin de semana que íbamos a viajar hacia la más veterana de nuestras concentraciones (Arguis, weekend anterior a Nochebuena) nos enteramos con tristeza, y cierta sorpresa, de que se nos había ido uno de los grandes, una de nuestras referencias, Javier Herrero. Sabíamos que andaba malillo pero no esperamos este desenlace tan prematuro... Por supuesto, hablar bien de alguien que ha fallecido es toda una tradición, pero en este caso, la verdad, está sobradamente justificado. Y diré más, al margen de sus cualidades humanas y profesionales, donde casi todos o todos coincidiremos, imagino que la mayoría de los que hemos tenido trato con él podemos contar alguna anécdota personal interesante, casi siempre divertida... alguna o muchas. Ese contacto enérgico cara a cara, esos recuerdos, junto a sus numerosos reportajes y editoriales es lo que nos queda ahora, todo un legado.

Quizá cuesta de creer para los más jóvenes pero, es cierto, hasta hace no demasiados años, vivíamos en un mundo analógico donde el papel era el medio habitual (y lógico) para informarse y dónde algunos nombres privilegiados, y normalmente con talento, escribían con profusión. Un mundo más humano donde la información que se distribuía era más fiable y, para mi gusto, más profesional que la que ahora podemos abarcar con las manos desde un teclado, navegando por internet. Antes teníamos basicamente dos fuentes de información que florecían en los quioscos de manera periódica, llenas de pasión y que desprendían olor a gasolina y lanzaban sonidos de tubarros y megáfonos...  Eran el Solo Moto y el Motociclismo. Poco más había al alcance de la mano. Como tantos, crecí leyendo aquellas revistas, en mi caso las que compraba mi padre, y viendo carreras de motos en pueblos, circuitos de cross, polígonos y en el Jarama. Esas eran nuestras referencias. También acudíamos a algunas concentraciones, cuando en ellas se dedicaba el tiempo más a hablar de motos y solucionar averías que a presenciar shows y desfiles. Tiempos lejanos, sí.

Esas revistas y nuestros amigos eran nuestras fuentes de información. No existían, obviamente, teléfonos móviles ni tablets ni webs donde publicar y leer noticias en tiempo real. (Ahora los adolescentes nos preguntan cómo narices quedábamos con los amigos en aquellos años. Pues muy fácil, la gente de la moto era gente normalmente de palabra, si un lunes quedábamos para el sábado en Navacerrada a las 9, pues allí nos veíamos, salvo causa mayor no había mucho más que rascar.) En esas revistas teníamos nuestros favoritos, nuestros ídolos, no solo pilotos sino algún periodista o probador de raza. Esos sabios eran, principalmente, Noyes, Juan Porcar, CodinaAlguersuari y Javier. Además, el director de Motociclismo fue el primero que conocí porque gracias a la amistad que tenia entonces con mi padre fue sencillo que publicaran una bonita reseña sobre mi primera moto, allá por el verano del 80 (número 669). Leiamos ávidos aquellas revistas en blanco y negro, auténticas ventanas al mundo, a los Grandes Premios, al Dakar, a la famosa isla de Man... poco podíamos saber por la tele, claro, así que ir al quiosco era todo un gustazo y una liturgia, casi un acto religioso. Acariciar las hojas con los dedos mientras recreábamos la vista no se puede comparar con paginar con el ratón del ordenador las noticias digitales que ahora nos asaltan por todas partes. Al menos unos cuantos somos así de "clásicos", ¡preferimos el papel, curioso, qué cosas, ese medio que ya está casi muerto!

No solo eran las carreras, eran los reportajes, las curiosas cartas de los lectores (algunas si las lees ahora te parecen increíbles), las tribulaciones de cualquier quemaillo, las maravillosas rutas imposibles, los viajes insólitos con motos de juguete... La rivalidad entre ambas revistas era ya notable pero para mi no había exclusión, veía lógico y era beneficioso que ambos rivales tuvieran sus piques, los lectores saliamos ganando. Motociclismo hizo cosas estupendas, muchas con Javier a la cabeza, como las añoradas Motociclismo Series. Sin duda, esas carreras y las 24H de Montjuic nos marcaron de por vida. No tengo palabras para describir lo que era ver correr aquellas Ossas rojas, aquellas suaves XS400, o en otras categorías, las Crono, las Pantahs, las LeMans, la Laverda naranja de Noyes... y, cómo no, esas Suzuki 1000 brutales de Cano, Martinell, Morante, o la 900ss de Tejedo. Ver al añorado López Mella con su Ossa "lechera" o a Joan Garriga con las primeras GSXR volar en los polígonos no tenia precio.


Y qué decir del famoso Criterium de SoloMoto... ¿y del final de fiesta de la temporada con el aclamado SuperPrestigio? Cuantos soñabamos con ser pilotos..."¿Quieres ser figura?, ¡sígueme!" Eran los "felices años ochenta" cuando todavía, creo, ostentábamos ciertas dosis de ingenuidad, esperanza y coraje en nuestros corazones, nada que objetar. Algunas cosas eran más fáciles y otras eran más difíciles... y peligrosas, como correr en moto. La seguridad era algo que solía brillar por su ausencia pero no nos comíamos la cabeza demasiado, la verdad. Como decimos ahora cuando alguien critica el Dakar o el T.T. de la isla... nadie te obliga a participar, a correr... Y que los equipos de las 24H estuvieran formados por dos pilotos también se veía como lo más normal de mundo. Sí, era un mundo distinto, no digo mejor o peor, pero sí más sencillo y básico. Gracias a ambas revistas, y a los motoclubs implicados, algunas figuras emergentes pudieron asomar la cabeza. No era suficiente con ello pero no había mucho más donde agarrarse.

Fueron días de gloría, sí, a pesar de las penurias, de la falta de medios, de la falta de circuitos y de presupuestos, a pesar de una federación enquilosada y prepotente, a pesar en suma de vivir al sur de los Pirineos, medio atrasados y a remolque.Y asi pasaron los años, y Javier, como otros buenos profesionales, nos informaban o nos hacian reflexionar (no todo era contar hechos) sobre el mundo de la moto, de las carreras, de los pilotos, de la industria y del futuro que se avecinaba. Un día amanecimos con que Yamaha ya estaba en España, siguiente paso del acto dramático que habíamos visto (o leído) con el fin de la industria nacional. Javier nos lo puso fácil con sus palabras. Con los años, además, apreciamos más su firma. Era de esos periodistas con tantas vivencias y memoria de elefante que recordaba cientos de carreras y anécdotas de pilotos, algunas importantes e históricas, otras de salón o pasillo, todas interesantes. Gracias a profesionales como él, mucho después, ya en este milenio, sin ir más lejos, hemos podido recordar (y algunos pudieron descubrir) pilotos de leyenda del siglo pasado. Uno de mis reportajes favoritos de Javier fue el que escribió en FórmulaMoto en el verano del 2005 sobre el gran Ricardo Tormo, ¡qué placer leer relatos de grandes campeones escritos por auténticos especialistas! Yo a veces me preguntaba si no estaría ya cansado de tanta moto, de tanto trajín... pero recuerdo ver a Javier con sus cámaras al hombro en Gijón, en el 2008 (con motivo de aquella conce tan chula dónde asistieron como invitados de lujo Schwantz y Mick Andrews) de un lado para otro sin casi descanso.

Hace justo un año nos tomaron una bonita foto, la de abajo, en la librería Desnivel. Alli tuve ocasión de pasar unas horas con él, con Gustavo Cuervo y con Luis el "Mudo", tres de los pilares motociclistas de mi infancia. De la familia de Gustavo ya he hablado en más de un post. Sencillamente irrepetibles, ¡qué afición! Cuantos buenos ratos compartimos con ellos durante aquellos años, cómo disfrutábamos de su compañía, de sus charlas y de sus inventos, en su casa, junto al río Manzanares, o involucrados en sus enduros, gozando con sus viajes por Africa o, años después, en la Vuelta Ciclista a España como motoristas. Al final Gustavo lo consiguió, vive de la moto, supongo que era uno de sus objetivos vitales, ¡chapeau! Y de Luisito, ¿qué decir? sigue en la pomada, con su estilo inigualable y su lengua juvenil desenfadada, sabia e infinita.


Aquella tarde, después de la charla-coloquio de Gustavo en la librería, Javier me pidió que escribiera un reportaje sobre la nueva edición de Estrella de Javalambre para FórmulaMoto, su última "niña". Acepté encantado, claro está, y hablamos de los viejos tiempos en un bar cercano (el mejor sitio posible) junto a su señora, Gustavo y Luisito. También se interesó por nuestros últimos viajes, por la idea de correr en clásicas... así era él, igual hablaba y se interesaba por una estrella de Continental Circus que por un junior del Triangular o, en este caso concreto, por un mindundi como yo. A raíz de ese encuentro empezamos a intercambiar correos electrónicos y vernos en algunos saraos. Siempre me decía que quería enseñarme su preciosa Triumph. Al final la vi, a principios de junio pasado, cuando volvimos a coincidir en la presentación de Jarama Vintage en el bar Motor B. Alli estaba Nieto, Emilio de Villota, etc, y entre amigos y mogollón de gente apiñada, hablamos con Javier un buen rato. Volvió a preguntarme por la Ossa (¡qué memoria!) y por la carrera de la Bañeza. Fue un ratillo estupendo: después de escuchar a los protagonistas del evento, el "Cheli" (yo nunca me atreví a llamarle así) preguntó a Angel Nieto, que seguía sentado con el micro en la mano, cuales eran sus dos carreras favoritas. Una estaba claro: cuando ganó el título en el 71 a Barry en el Jarama, después de la caída en 50. La otra creo que la mayoría no la conocíamos. Sucedió en el Campeonato de España, quizá en el año 67 o antes, es decir, cuando Nieto no era ni aspirante a campeón. Algunos rivales en Bultaco, como Medrano, se quejaban de que su Derbi 125 bicilíndrica andaba mucho más (sí, bicilíndrica, poco conocida, y era cierto, era muy veloz aunque complicada de pilotar). En el Jarama la tensión se mascaba en el ambiente. Salieron y enseguida Nieto tuvo problemas con una de las bujías. Entro a boxes mientras Medrano ya casi le sacaba vuelta; salió, remontó y el de Vallecas ganó aquella carrera.


Aunque volvimos a escribirnos algunas veces, aquel día fue la última vez que vi a Javier Herrero. También fue el día que vi por fin su preciosa Triumph, aparcada en la acera. Sonreí. Los días eran luminosos, teniamos en la cabeza varias ideas y muchas ganas pero el alegre verano pasó y el otoño llegó frío. Creo que no borraré su teléfono de mi listín (una vieja manía que hago por respeto). Supongo que ya estará armándola en el cielo, entrevistando a Santi, a Ricardet, a Torras, a Barry o a Pasolini... Lo cierto es que con él se va uno de los últimos maestros de la información. A pesar de todas las carencias que se vivían en aquellos tiempos, no creo equivocarme cuando digo que fueron, realmente, días de gloria. Gracias Javier por ayudarnos a pensar, a enterarnos de muchas cosas, y a que la llama de la ilusión siguiera iluminando el camino... en dos ruedas.


Osseando bajo el sol (parte II)



Ligeramente pasado por agua, llega el domingo racing. Recogo los dorsales y Rosa me ayuda a pasar las verificaciones. Me echan un poco la bronca porque la rueda trasera se mueve lateralmente más de lo consejable, será cosa de rodamientos o el eje, a saber, qué le vamos a hacer, ya no hay tiempo para andar trasteando. Por lo demás, creo que no miran ni los precintos. El briefing se retrasa varias veces,
empieza a llover un poco otra vez, Josón, Frank y los demás amigos del MC Pistón andán preocupados... no quieren que nadie se haga daño, lógico, y eso que la inscripción ha sido por invitación (entiendo que no viene ninguno de aquellos japos kamikazes del Mundial de 250). La verdad  es que hay muchos árboles y desniveles, unos cuantos baches (algunos por culpa de las raíces de los árboles que levantan el asfalto) y unos ordenados bolardos esperando firmes a la salida de una bonita ese. Tampoco es para tanto, personalmente todo eso me recuerda mis habituales recorridos por la sierra, pero ciertamente el suelo mojado aconseja cierta prudencia.
El circuito es una preciosidad, bucólico, rodeado por el mar, guiado por desniveles y curvitas guapas, no le veo pegas salvo que en la bajada terminan poniendo muchas chicanes construidas con balas de paja... Frunzo el ceño, entiendo la prudencia de los organizadores pero sé que no me van a beneficiar, no vamos sobrados de frenos precisamente pero es lo que hay... También nos avisan que sacarán bandera amarilla en el primer tramo de la subida para minimizar riesgos, dónde están los bolardos, una zona de pura aceleración... Ciertamente el evento es toda una fiesta para los sentidos. 
 

El mar azul parece fundirse con un cielo despejado que nos cubre sin nubes y sin viento. La lluvia ha cesado, ya es historia, empieza a brillar el astro rey. El verde decora casi todo lo que mi vista puede ver en tierra. Más cerca, en la zona de "paddock", miro a mi alrededor y no puedo más que sentirme un privilegiado. Por alli están, logicamente, la gente de Motorock, algunos pilotos conocidos como Julio, los asturianos Rodrigo & Jorge y el bueno de Andrés con el que hablo un buen rato, escuchando sus consejos de veterano. Tyto, el rutero infatigable, también aparece por alli, ¡demasiados argumentos como para no acudir!

En la lista de inscritos hay grandes sorpresas. Para empezar contamos con la presencia de toda una  leyenda: Sammy Miller, el mítico campeón de trial (el irlandés cuenta con más de 1000 victorias en la especialidad) que también destacó en su breve paso por el campeonato del mundo de velocidad donde se batio el cobre con pilotos de la talla de Surtees, Provini,Ubbiali, Hailwood, Masetti, Duke...¡y con casi ochenta años sigue dando gas!, esta vez le veremos a lomos de una preciosa BMW negra. Su presencia es muy valorada por cualquier viejo aficionado. Logicamente, es una de las figuras más fotografiadas durante todo el fin de semana. Aqui, por ejemplo, con mi padre y Rosa:

Pero eso no es todo, junto a él, contamos también con otro ilustre veterano de oro, más conocido por nosotros, don César Gracia, que una vez más se presenta en una fiesta de clásicas, ¡casi nada! Ambos van a participar muy activamente en las mangas del domingo. Solo tenéis que mirar los ojos de don César en la foto que pongo abajo. El que tuvo retuvo....


También contamos con la presencia del gran Emilio Zamora. Sus piruetas son tan esperadas como las carreritas. Tio simpático, tanto como talentoso, trae esta vez dos Ducati, una minimoto.. y al final hasta participa con éxito en la categoría de 4T, ¡grande! Entre esas máquinas de válvulas destaca una preciosa Benelli cuya sonido es simplemente celestial. Al lado de nuestra carpa prestada tenemos otra joya, una Laverda 500 (naranja por supuesto) que parece que ha salido de la cadena de montaje unos días antes.

Llega el primer entreno por fin. Hay cinco tandas distintas para las dos categorias. Yo salgo en T2 de las 3 que tenemos las motos de 2T. En la T1 salen los buenos. Arrancamos la Ossa y salgo del paddock para encontrar mi puesto en la fila. Salimos en intervalos de cinco segundos, tipo T.T. Todas las clasificaciones, entrenos y carreras, estarán basadas en los tiempos de cada piloto. La fórmula es muy acertada, sería peligroso (pero divertido) salir todos juntos ya que la pista es muy estrecha. Como poco, imagino, se montaria algún strike antes o después... Como no podía ser de otro modo la cago nada más llegar al control de salida,  no consigo meter punto muerto, da igual intentarlo en marcha, no lo pillo. Aguanto el embrague un rato largo, muy a mi pesar, sufro más que sus discos, pero por fin me toca, salgo. El suelo está húmedo, voy con precaución pero con ganillas, tengo curiosidad de ver el trazado desde dentro. Mi calma se arruina al poco de empezar: en cuanto abro con ganas el acelerador la moto da tirones, cuanto voy en baja recupera la compostura pero luego otra vez pide más caldo, un desastre. Aún así, doy todas las vueltas del entrenamiento, unas cuatro, cada vuelta es una milla... Me cambia la cara, ¡empezamos "bien"!, entro a la carpa muy preocupado, ¿qué será, solo carburación o algo más grave? Lo comentamos y da la ¿casualidad? que junto a nuestra carpa están los amigos de Vitale que escuchan el problema. Se lo comentamos y llegan a la misma conclusión que mi padre: hay que darle más paso de gasolina porque en baja va bien pero en alta va peor que justa, fatal (además la altitud es diferente a la habitual, aqui casi estamos a nivel del mar).
Ok, pero hay un problemilla... solo tengo otro chiclé, un 160, y el que está puesto es un 165... los amigos de Vitale dicen que no hay problema, que tienen escariador...¡estupendo!, dicho y hecho: lo cogen y me lo convierte en un 170. Gracias es decir poco... Cuando subimos la moto al arrancador y la aceleramos dicen que estemos tranquilos, que ahora irá mejor. El abuelo también confirma, empiezo a estar más tranquilo. Más cosas (¡imposible aburrirse!): también descubrimos que el depósito vuelve a rozar por delante, debido a mi peso voy empujándolo en marcha hacia la tija en las frenadas, qué pena, se está comiendo el borde.. otro tema a arreglar en casa.
 

Segundo entreno: Ajustamos el embrague y llego a la fila tranquilo, el punto muerto existe esta vez. Es increíble la de gente que hay mirando la salida, uno se siente piloto de verdad, los de MartiMotos están grabando todo en vídeo, vaya tela, al final salimos en las noticias dice alguno... Estoy tranquilo pero con muchas ganas y a la expectativa: como no vaya el motor redondo me tiro al mar. En fin, salgó a ver qué pasa.Ya en la primera zona rápida (la de los bolardos, donde nos sacan bandera amarilla) abro con ganas el acelerador y.... ¡¡la Ossa sale disparada!!, ¡¡como un cohete blanco!!..,  sin exagerar: que puto orgasmo, no necesito mucho más para saber que, de motor, hoy vamos a ir muy bien. Tomo alegre la subida sinuosa donde ves el mar, entre árboles, casi solo, estrujando la tercera, wowww, que divino placer, se nota que la moto va de cojones ahora, podria meter incluso cuarta pero sé lo que llega luego y no es plan estropear el domingo (dos curvas junto al palacio). La bajada, que el sábado era un bonito tobogán en media luna, rapidillo y excitante, como dije, ha sido bloqueada con numerosas chicanes, me matan porque exigen frenar duro, una pena, hay palmo segundos. Tengo que hilar muy fino en lugar de apurar a muerte, lástima. La curva de meta la hago en segunda pero me sucede como en Cintruénigo, con una segunda más larga entraria más fuerte, si la hago en tercera me estrello, no me apetece. Se termina el crono mientras pienso que la moto no ha corrido tanto en la vida. Termino feliz, contento, pero justo cuando me meto a la carpa, se bloquea la rueda trasera..... y no tengo una marcha metida, cojo el embrague, y nada, esa rueda no gira ni de casualidad.. ¿otro problemilla? pues sí.... el que condicionará luego las dos mangas.... por lo visto algo de las zapatas se ha roto, provocando ese bloqueo... peligroso, creo que San Brembo (paradójicamente) vino a verme porque si se me bloquea la rueda en marcha la hostia hubiera sido respetable. Solución de todos los presentes: ¡no  toques más el freno trasero!, ¡....ok! Dicen por megafonia como han quedado los tiempos, soy el 12 de ventitantos, vale, algo es algo.

Llega la hora de comer. Hay paella para los pilotos. Yoli y Rosa van a por las raciones. Yo solo bebo, no tengo hambre en estos saraos pero estoy tranquilito aunque imagino que lo del freno me va a condicionar, el delantero no va a ser suficiente, como siempre... por desgracia acierto. Aparte de los colegas sonrió viendo como se lo pasan las chicas con el personal, especialmente con Sammy Miller,  buenas risas se gastan con la excusa de las fotos (sin comentarios). Encima, de remate, veo a Nei que ha venido desde su tierra, ¡qué alegría! seguro que ya está disfrutando a tope, otra racing girl de cabo a rabo, ¡qué afición tiene esta chavala! Me tumbo en el cesped pensando que "agustito" estoy con todo lo que veo y siento, el sol ha salido y brilla con fuerza, el día es practicamente perfecto.


Primera manga. Yoli me empuja para arrancar... pero la Ossa, tras varios intentos, sigue muda, me extraña mucho... Seguimos empujando y nada, empiezo a preocuparme, faltan pocos minutos para salir. Montamos el show dando paseos pa'rriba y pa'bajo sin parar... empezamos a sudar como cochinetes, comienzo a sufrir por la rubia danger.... De repente mi padre grita "la pelotita, la pelotita!!!".. coño pues si, ¡¡se nos habia olvidado quitar la pelotita que guarda la entrada del carburador cuand paramos la moto!!, ¡si arranca con ella puesta me voy de rodillas hasta Lourdes!... lo siento por Yoli que está a punto del desmayo físico, madre mia, ¡que marathon no hemos metido por nada!, ¡lo siento, encanto!.... Pues nada, quitamos la jodida pelota y arranca practicamente al primer empujón. Salgo menos relajado de lo habitual pero bien, empiezo a disfrutar, el asfalto está genial, seran 5 o 6 vueltas. Olvido el "preámbulo" de la manga y empiezo a divertirme aunque no olvido que solo tengo el simple leva delantero. En la segunda vuelta alcanzo a mi predecesor en la salida pero me cuesta adelantarle toda una vuelta, al final lo hago en la curva del palacio, para no perder más tiempo. Me caliento un poco para "recuperar el tiempo perdido" y cuando llego a la bonita curva de izquierdas antes de los bolardos entro algo pasaillo y al frenar con lo que tengo me abro sin remedio, plash, golpeo y estallo literalmente una bala de paja (realmente son de serrín) y salgo volando un par de metros mientras la moto se queda clavada entre la bala y el arcén. Vaya show que he montado, carallo, miro la moto de arriba a abajo temiéndome lo peor, pero no, parece que está entera. Me ayudan dos banderas y arrancamos en pocos segundos, entre aplausos del público (mucho calor humano el sentido ese domingo). La moto parece que sigue bien, solo algo decorada por un poquito de serrín...Salgo rabioso y creo que pico mi mejor vuelta a la siguiente, que es la última de la manga. Entro a boxes y me rio, qué paquete soy pero qué poco me he aburrido en este ratillo... Me duele el costado derecho pero no lo comento que se van a preocupar. Creo que ha ganado esta manga Rodrigo, con su preciosa Ossa verde. No me extraña, vi su salida en una rueda, a todo gas (como la peli casi). Estas motos no frenan mucho pero como dice él correr corren, ¡y más si las manejan tios hábiles! La verdad que hoy no me quejo con la mía, han acertado con la carburación, corre como una endemoniada, ¡¡qué pasote!!

El show acrobático de Zamora es inolvidable. Qué talento, qué piruetas... las marcas que deja en el asfalto son increíbles. Los merecidos aplausos revolotean por el ambiente. La gente se lo está pasando en grande.
Segunda manga: Antonio me arranca la Ossa esta vez y escucho sus sabios consejos. Salgo mucho mas fresco que en la anterior intentando no repetir la pifia , voy a ser más prudente. Me da una rabia gigantesca no salir a saco pero no puedo arriesgar a otra caída y destrozar mi Herm-Ossa, lo siento pero es así, si vuelvo a casa con la moto rota se acabó todo esto casi definitivamente.


Esta vez salimos mezclados motos de 2T y 4T. Por lo visto se han basado en los tiempos de todas las categorias para ahora sacarnos más o menos "en orden". Oigo los Ducatones y la Benelli, una maravilla para los oídos... Tenemos de paragüeras un montón de chicas simpáticas vestidas con ropa de la época colonial. La que me toca me confiesa que le encantan las motos clásicas. Salgo bien, la moto sigue acelerando con muchos bemoles, juro que nunca he disfrutado tanto abriendo gas con la Ossa, ¡qué brutalidad!, me pone pinocho, y qué alegría para el alma ver que sube de vueltas sin ni un solo tirón o vacio, lástima que a la hora de pararla siga viendo un poquito a la Virgen. Casi a mitad de manga empiezo a escuchar el inconfundible bramido de una Ducatona detrás... Le tapo los huecos un par de vueltas pero termina pasándome a la salida de la curva antes de las chicanes. Aguanto lo que puedo y nos rozamos, salgo con la peor parte: me como una bala de paja (¡otra!, pero esta a ras de suelo...) mientras el Ducaton se escapa....  el lio lo aprovecha el chavalin cántabro de la Impala, Panin, que por lo visto venia no muy lejos y nos pasa a los dos facilmente, hace bien. Termina la manga, agradecido y sudoroso, contento en general aunque me queda una espinita clavada...


Fin de las hostilidades, el balance parece positivo: hemos disfrutado y aprendido algunas cosas, algo que me hace mucha falta y los amigos se lo han pasado en grande, ¿resultados? mediocres pero es lo que hay, al final once en la primera manga y trece en la segunda, de veinte y pocos, no es para tirar cohetes pero no supe ir más rápido sin arriesgar el body y la moto, y desde luego me he jurado no volver a correr sin cambiar el freno delantero. Por supuesto, me siento agradecido de poder haber corrido en un lugar tan bonito, rodeado de tanto público, con unos organizadores que se desvivieron para que el evento fuera un éxito (que lo fue) y por compartir evento con tanta gente diez, amigos, rivales y algunas leyendas vivas.¿Y qué más? muy bonito sin duda ver a las chicas de nuestro Team tan felices, tan marchosas, ver a Antonio y a mi padre en su salsa, rejuveneciendo por horas, dándolo todo, sin parar y encantados con el ambientazo. Añado una confesión: he visto al maestro más emocionado que nunca, más metido en el tema, quizá ahora se lo tome más en serio. Días después, desmontó la rueda trasera para cambiar los rodamientos y ver qué paso con el tambor. Por lo visto, habia un muelle de las zapatas roto, etcétera.. No importa ya, lo que está claro es que, como dice él, ¡volveremos al Sardinero!

La vuelta a casa es una sesión de humor casi interminable. Solo contaré un motivo: en una glorieta Rosa nos hace una demostración de cuantas veces se puede girar sin parar: cuatro vueltas seguidas y seguimos buscando la salida, casi entramos en Lerma, pero no, casi salimos dirección Burgos pero por fortuna ¡tampoco!, volvemos a la casilla de salida y al final conseguimos poner rumbo a Madrid, el resto del viaje sigue por el estilo...

Para mi esta carrera suponía el “final de temporada”. Sabia que la hucha no llegaría para acudir a la prueba de Zuera o a la de Samper. Tocaba solo hacer recopilación. Algunos sentimientos a flor de piel se han guardado por el camino, es la parte que nos enriquece. Da igual si eres extrovertido o no, ahí están, dentro, latiendo. Algunos no los expresan publicamente, otros sí, otros son un poco pelmas y escriben hasta un blog. Pienso que, como siempre, no hay que dramatizar, tampoco trivializar. Es decir, no darle demasiadas vueltas. Quizá sea mucho más sencillo de lo que imaginábamos al principio o de lo que supone quién no entiende este juego: estás haciendo algo que te gusta con los medios que tienes. Siempre hay que ir a tope con lo que uno tenga, al menos es mi credo particular. Que no frena mucho, pues te jodes un poco, no arriesgues tanto; que no das con la carburación, no te desesperes y desmonta el carburador... sí, a veces, a todos, nos quedan esas espinitas clavadas cuando algo ha ido mal, pero es lo que hay, esas eventualidades están incluidas en el guión, no eres al único que le pasan asi que toca apechugar y tirar pa’lante. Si no te gusta vivir esas pequeñas injusticias mejor no te metas en estos jaleos, digo a veces. Creo que hicimos bien en enero en meternos en esta fiesta, aunque seamos los novatos no tardamos ni cinco minutos en "mimetizarnos" con el entorno y disfrutar. Lo bueno de este año de sensaciones multicolor es que hemos aprendido qué hacemos mal, no es poco...


Antes de terminar quería añadir dos cosas más. La primera, que uno de los motivos de haber disfrutado tanto este año jugando a las carreras ha sido haber experimentando esa gran camaraderia que se vive habitualmente entre los participantes, igual que la ayuda recibida por amigos y conocidos de manera altruista. Me recuerda a esas viejas crónicas de las carreras de antaño. Parte de aquel ambiente lo viví de niño y adolescente por lo que algo recordaba. Qué ligera paradoja que en el motociclismo, un deporte que requiere tanto dinero y ayuda externa al protagonista, ese sentimiento de compañerismo sea inversamente proporcional al nivel de la competición o del campeonato. Cuantos menos focos y dinero por medio, logicamente, más lo vemos. Hablo de esa maravillosa gente, anónima o conocida, que te ayudan y te soportan por afición o por el simple placer de hacerlo, sin esperar nada a cambio, que te echan una mano de manera desinteresada, restando minutos u horas a su tiempo. En definitiva, a toda esa buena gente que hacen cosas, algunas importantes, por amor al deporte, y que, incluso, hacen cosas gratis, no por dinero. En un mundo dónde casi nadie mueve un dedo sin esperar una remuneración a cambio ver acciones así es conmovedor, anacrónico, casi de otro planeta. En estos paddocks todavía se pueden ver y vivir esas sensaciones. De esas personas tenemos que aprender. Luego en pista, es otra historia, por supuesto, ¡como debe ser!, no mercy. A todos los que me habéis empujado, ayudado, soportado y acompañado, mil millones de gracias, jamás imagine algunas de las cosas que he vivido estos meses, gracias por estar ahi.

Y por último, quiero recordar a una campeona muy especial que se fue de este mundo pocos días después de la fiesta del Sardinero, evento que por lo visto vió en persona. Hablo de la gran piloto y persona María de Villota. La noticia me impacto. Creo que muchos pensábamos que lo peor de su tragedia había pasado ya. Se nos fue de repente, muy pronto, de manera súbita. Nos queda su recuerdo... y sus palabras. Os recomiendo el libro que iba a presentar justo en esos días. No es publicidad, es un consejo de amigo. Es un texto que plasma muy bien su espíritu combativo y su gran personalidad. Es un testimonio muy honesto, con una calidez humana increíble. Realmente no podía ser de otra manera. Toda una luchadora de la vida, íntegra y valiente. Parece que se nos van los mejores... ¡María, nunca te olvidaremos!

Osseando bajo el sol (parte I)

Hacía mucho tiempo que no me sentaba para escribir un rato largo. Algunos amigos me lo han pedido, sin duda me estiman demasiado (lo cual agradezco infinito aunque no comprenda del todo, ja,ja...). La verdad que últimamente el mundo real nos absorbe más de lo habitual. Creo que eso es bueno. Mejor vivir el libro, ya habrá tiempo para escribirlo ¿no?, bueno, siempre y cuando las páginas que vivamos nos interesen o enriquezcan el espíritu. Durante este verano no hemos variado mucho, no dejamos de imaginar planes en la misma dirección: la libertad de volar por la vida.  ¿Qué puedo contar desde la última entrada, allá por julio? Este año viajes pocos, teta y sopa no caben en la boca, esta temporada decidimos jugar a las carreras y en eso hemos estado, entretenidos, mucho. Horas en los talleres de los amigos, muchos recados, algunas ideas, pruebecillas, polígonos, retoques... La verdad que este año tan especial ha supuesto un “curso” acelerado de emociones, no solo de nuevas experiencias. No hemos cambiado de vida precisamente pero ha sido una novedad chulísima, agradable, aunque apañar estas máquinas parece que no tiene fin, madre mía, ¡cuando no es una cosa es otra! Sí, nos hemos divertido pero también sufrido un poco, lógico, nada que realmente merezca la pena es fácil, o eso creemos unos cuantos. En ocasiones se pasa frío, por dentro y por fuera, pero nos abrigamos con las experiencias, buenas y no tan buenas, porque hasta los palos calientan el cuerpo si uno es optimista y va llenando “la saca” de la memoria del corazón con lo vivido, por no hablar del calor humano que tenemos siempre alrededor, ¡por eso no puedo quejarme! Cuando en tu cerebro tu vida personal trasciende mucho más que tu vida laboral y te saca una sonrisa, la cosa pinta bien, ¡como para quejarnos! Por orden cronológico…

Llegó agosto pero no pudo ser. No pudimos correr en La Bañeza. El viejo sueño, palabras mayores, una de mis obsesiones favoritas. Cuando veo un vídeo con cámara onboard todavía se me acelera el corazón, y no es una metáfora. Con esa carrera no tengo arreglo  posible. Bueno, pues a los hechos: muchos inscritos en una categoría muy popular, la de 250, ¡no cogíamos todos!, lástima que no puedan hacer dos mangas (vieja idea, solución asequible ¿verdad? pero me contestaron que el ayuntamiento no les concede más tiempo…). Me llamaron por teléfono (como a otros, por lo visto) para comunicármelo, no hacía falta llegar allí, hacer los entrenos y ya configurar la parrilla en función del corte, no, la tijera comenzaba por los novatos que nunca hemos participado. Agradecí la temprana llamada, al menos no perdimos tiempo soñando y preparando la aventura. Por orden de inscripción seguro que fui de los primeros. Ok, no pasa nada... era un reto cojonudo, ambicioso, quizá un poco precipitado pero no me daba miedo probar y dar gas. La duda (o mejor dicho, curiosidad) era sobre todo conocer desde dentro esa magnífica pista. La incertidumbre y la emoción me acompañaban cada día hasta que sonó aquella llamada. En fin, a seguir pa'lante. Me prometieron que el año que viene nos dejaran acudir a la cita, correr los entrenos al menos, ya veremos qué pasa. ¿Y qué pasó cuando los amigos más cercanos se enteraron? pues de todo, ¡aluciné!... todos lo lamentaron, alguna quería hablar con el motoclub Bañezano incluso, temple ánimos y una tarde quedamos para tomar algunas birras (se abrió la veda) y pude comprobar de nuevo qué pedazos de amigos tengo. Me llevaron un diploma de "consolación" y una botellita de cava para el "campeón" rechazado..., qué grandes, no me cansaré de decirlo, alucino con MariLuz, con Rosa, con Yoli, con Bettor, con Tyto, impresionante... obviamente el cava terminó en casi todos ellos. Quizá sea mejor esperar, acumular experiencia y acudir en mejores condiciones. Quizá el destino sea muy sabio...


De todas formas, fuimos a La Bañeza, y lo pasamos genial, aunque esta vez miré el circuito urbano con otros ojos. Fue estupendo volver al pueblo más motero de España. Y como no, destacar lo bien que lo pasamos el domingo con los valencianos del Team Moclava (¡¡como no!!) aunque ya la cena del sábado fue espectacular (básicamente por el elenco humano que formamos, eh, ¡que cenamos bocatas!): mi padre, el gran Luis Dios y señora, Tyto (¡gracias por la logística, tio!), nuestro querido Mudo (que por fin conocía esta fiesta de la moto), MariLuzPablo… y, tachán, tachán, nuestro piloto favorito de 250, el del mono rojo de Airtel: Paco (y señora), de hecho ellos se fueron más tarde, ¡y al día siguiente, a correr! El domingo fue otro día soleado y lleno de buenos ratos. Para empezar, con las sorpresas que nos encontramos en la calle de boxes: hermanos VareaManu y Elisabeth, por fin nos conocíamos en persona. La verdad que parecía que nos conocíamos de toda la vida, ¡grandes!, menuda saga, ¡canela fina! Enseguida hablamos de sus carreras, del Open Ducados, de vernos más pronto que tarde, de las inevitables clásicas, de volver a participar en alguna prueba... ¡Amén!


También me alegré cuando nos vimos con Abelardo y con Esteban Grande, ¡qué afición hay por esas calles en esas fechas! Lástima que el gran Champi Aneiros se lesionara en entrenos, al final fue otro espectador de la carrera. Allí estuvimos, babeando un poco... pregunté cosillas, por ejemplo, en qué marcha se hacia la ese que precede a la gran bajada, dónde se gana o se pierde el tiempo, ¡qué ganas de probar ese tobogán!... tomé nota de los veteranos, como soy un "becario" inofensivo algo me cuentan todavía, ja,ja... y es que esto de relacionarse y correr a veces junto a tanto veterano con más tablas que un galeón es la hostia. Algunos parecen que van despacio, no hacen grandes aspavientos, pero cuando miras los cronos dices “joder”.. son muchos años, tienen el tema dominado, se las saben todas, lógico. He rodado mil veces con veteranos alegres por carretera y unas cuantas en circuitos permanentes pero esto de las carreras de clásicas no lo había experimentado nunca, parece que en algunas cosas empezamos de cero. Pero más que sus condiciones como pilotos me ha llamado la atención, positivamente, algo que ya había detectado parcialmente, me refiero a su filosofía de vida. Nada nuevo bajo el sol pero siempre agradable de ver con qué alegría y desparpajo viven estos tipos. Carpe Diem!! Eso sí, siempre termino mirando el freno delantero que montan. No puedo evitarlo. No envidio nada más de esas preciosas monturas que suelen llevar. Culpa mía imagino, mira que cualquiera lo hubiera solucionado ya: habría ahorrado un par de meses o tres, o cuatro, y a estas alturas ya lo tendría pero yo no.. entre unas cosas u otras parece que no llega el doble leva. Aquí una foto estupenda de nuestro amigo Paco, una cara ya ligada a esta mítica carrera, imposible no esperar ver cada año al gran piloto del mono rojo, el valenciano de oro y boss de los Moclava:


Días después, con ganas, y muy bien acompañados, nos fuimos para Motorland, pero no al circuito mundialísta sino al pequeñito, el de karts. La cita prometía ser muy interesante. Para empezar, por la compañía, ¡por fin íbamos a rodar juntos cuatro buenos elementos!: Isma Ray con su Vespa amarilla del número PI, Pablete con la IMR 110 (nuestra joven promesa) y yo con la herm-Ossa. O sea, tres “familias” guapas y entrelazadas, todos Cariñosos, ¡ya tocaba vernos y compartir buenos momentos dentro y fuera del box! Cuanto tiempo sin ver a David y a Tere, menuda ocasión más buena se presentaba. Para empezar, agradecerles el estupendo catering que organizaron para no tener que salir del box en todo el domingo.


La verdad que el trazado me sorprendió. Muy entretenido y hasta con desniveles, ideal para  motos pequeñas como las nuestras. Me encantó. Antes de rodar el domingo pasamos una noche divertida…  a pesar de los malditos mosquitos, ¡cómo nos pusieron!
La jornada amaneció algo fría. Mi padre ya estaba con el traje de faena, atento a cualquier cosa. Cambiamos el aceite del motor de la Ossa, todo fuera por evitar los problemas de deslizamiento del embragüe. Por lo visto los aceites modernos son muy buenos pero contienen detergente y elementos antifricción, etc, sustancias que no le vienen nada bien a una clásica. Me lo contaron los sabios de Vitale semanas antes, tomé nota y la prueba llegó a finales de agosto. Gracias a Ray, que fue el primero en empujarme, arrancamos fácilmente. Los primeros bramidos inconfundibles del tubarro sonaron poderosos por el parking, mientras dábamos vueltas para calentar la moto y el cuerpo. Estos motores de 2T necesitan un rato para empezar a rendir, para "desperezarse".... Mientras, la Vespa tenía un cófano abierto, el del motor, dentro del box. Ahí estaban los tres involucrados (IsmaRay y mi padre) intentando dar con la carburación, mientras Pablete se vestía de romano y tomaba medidas en su pequeño cohete de carreras. Rosa y Yoli ya estaban por allí, ayudándonos en todo lo posible, como siempre.  El box emanaba calor y buenas vibraciones pero mi alegría duró poco el domingo. 


Al final de la segunda tanda cometí un error de idiota, moví el cuerpo entrando en una curva y descompuse la moto, se me cerró la dirección y caí de bruces justo en el ápice del viraje. Menudo estropicio monté, por poco sacan bandera roja. Cierto que después de la primera tanda revisamos el amortiguador de dirección ya que la moto iba muy suelta de delante, y parecía que estaba suelto de la pletina pero creo que el error fue mio al moverme para evitar rozar con la bota derecha, ¡sí, lo sé, peso mucho para una moto tan pequeña! Antes de comer ya estaba vestido de paisano, así que me centré en tomar tiempos y en pasarlo bien con la compañia, aunque no pude evitar volver a casa con un sentimiento agridulce en el cuerpo. Depósito y colín destrozados y chasis partido por la parte de atrás, ¡”bonito” balance! Me dolió más que si me hubiera roto un hueso porque cada error se paga caro, tiempo y dinero son dos cosas que no le sobran a casi nadie. Necesitaríamos soldar y buscar un artista para arreglar el depósito (que soltó en unos segundos varios litros de gasolina)… Al menos en esas dos tandas pude disfrutar de lo lindo, creo que nunca había rodado tan alegre, y comprobamos que, sí, que era cierto, con el aceite de motor adecuado el embrague ya no patinaba (el problema que vivimos en Cintruénigo parecía solucionado, ¡chapeau!) Aqui la divertida crónica de Isma en el blog de SuperPablo: http://dymotos.blogspot.com.es/p/entrenos.html


Al final, una cuanta atrás se puso en marcha ese día. El tiempo apremiaba, los viejos norteños del MC Pistón, con Josón a la cabeza, montaban un sarao que tenía una pinta bestial, ¡teniamos que ir a su cita de Santander! Al principio dudé si me admitirán, total, la inscripción era limitada y casi por invitación pero había que intentarlo, además, este año, lo organizaban en el paradisiaco paraje de la Magdalena, ¡casi nada! Me parecía tan exótico y hermoso que casi se me antojaba un poco irreal. ¿Correr en una “isla”, rodeado por el mar, alguna que otra gaviota en el horizonte (¿tipo Philip Island?), junto a esa buen agente del norte? Woww, no era precisamente una carrera “urbana”, ni un paisaje lleno de manzanas de casas y esquinas….. Teníamos unas cuatro semanas para recomponen la herm-Ossa.
Gracias a mi padre y a nuestra Yoli nos pusimos manos a la obra y se arreglo la fibra del depósito (no es de chapa) y la del colín, después se pintaron y, a falta del vinilo verde que no dió tiempo de poner, la Ossa quedó como una auténtica dama blanca. En paralelo, se soldó la rotura del chasis gracias al maestro Juan Antonio. Miramos con lupa el amortiguador de dirección y el soporte. Al final, por los pelos (y mira que me quedan pocos) dimos por cerrada la “revisión”  solo tres días antes de salir pitando hacia Santander. Eche un litro exacto de 98 con su correspondiente porcentaje de aceite Castrol y arrancamos. Mi cabeza bullía llena de dudas y esperanzas pero, después de un cuarto de hora, paré el motor y la volvimos a guardar algo alegres. Todo parecía en orden, We're back!

Lo ideal hubiera sido salir el viernes pero, para ahorrar costes, salimos el sábado en buena compañía, como siempre, yo repasando mentalmente mis prioridades para esta historia (creo que lógicas):
 1) Totalmente prohibido caerme y joder otra vez la moto (la incumplí en parte al final), 2) que todo el Team lo pase superbien (¡prioridad cumplida!) y 3) estar más delante que en Cintruénigo (este año) donde el embrague me la jugo y me retraso varias posiciones digamos "naturales"... (no lo negaré nunca, aunque hacemos todo esto para divertirnos tenemos nuestra honrilla ja,ja)
Ver a Yoli y Rosa con su cachondeo habitual y esas caras de felicidad es todo un bálsamo y representa el mejor anticipo de lo que nos esperaba a nivel humano. Estas chicas son de lo que no hay, de verdad que es increíble la energía positiva que trasmiten. Cargamos la moto en el voluntarioso furgo de Rosa (¡gracias encanto!) y salimos hacia el norte. Por San Brembo, como me gustaría esa vida de "gitano" recorriendo España y Francia, como poco, je,je... me encanta ver la moto dentro, empiezo a olvidar algunas cosas y empiezo a sonreír, siempre con esa preocupación clásica ultimamente de "¿Como irá el motor esta vez?"...


Después de repescar a la gran Pekas (alias Gemma, ¿o es al contrario?) en Sotopalacios (la unica que fue en moto, ¡con un par!) llegamos al mar Cantábrico, Santander city, ¡ciudad bonita y majestuosa! Pronto nos metemos en la península de la Magdalena, concretamente en la explanada verde que hace de boxes. Ambientazo y muchas caras conocidas, buen rollo, parece un paddock de los años 70... El asturiano Rodrigo, el favorito, está cerca, le saludo y charlamos un poco, él viene con su family en rulot, justo sale el tema de la carpa y ¡¡toma!!! me deja una que lleva de sobra, ¡estupendo!, ¡que bien nos viene! Va a llover, y hace viento, la montamos sin poner la lona, ¡gracias crack! Mi padre empieza a disfrutar de lo lindo. Antes de irnos, dedicamos un par de horas a arrancar la moto y poner los precintos. Mi padre empieza a disfrutar. Bettor y el amigo pasiego, José, aparecen por ahí, ¡qué buena tropa! y pedazo de cámaras de fotos que llevan, ya tenemos reporteros oficiales del evento. Antonio empuja y luego prueba la Ossa. Empieza a anochecer.. Cubrimos a la herm-Ossa con una manta blanca que llevamos (menos mal, que no me coja frío la pobre...) nos vamos... el sitio está vigilado, puedo dormir bajo techo con los demás. Echo de menos no ver a nuestros amigos valencianos pero, la verdad, les pilla retirado venir a la cita del Sardinero.
Llega la improvisada cena en un WOK. Antonio se lleva el record en zampar, mientras las chicas se parten con los chistes malos de mi padre y otras historietas impublicables que se cuentan entre plato y plato. Si no hubiesen carreras me iba de juerga con ellos pero regreso con el master a eso de medianoche al hotel. Haciendo zapping descubrimos la carrera de SBK en Laguna Seca, genial. Cuando dan el banderazo cerramos los ojos, el domingo empezaría exactamente a las 7h30...

Cuarenta años no son nada


Aunque suene a incrédula esperanza o pequeña desesperación, aunque suene a ‘nada tan lejos de la realidad’, creo que a veces sí es cierto: cuarenta años no son nada... o casi nada. Comenzando por lo más obvio, lo más realista: en varias décadas pasan tantas cosas que casi no reconocemos el mundo que nos rodea. No solo el mundo, también nosotros; solo hace falta mirarse al espejo… aunque no siempre lo que vemos es exactamente lo que hay o lo que somos…
El otro día me comentaba un veterano motorista lo mal que vivimos ahora, soportando como podemos un mundo lleno de prohibiciones y tonterias, ¡qué difícil es hacer cosas que hacíamos con naturalidad hace algunos años!, pues sí… supongo que es la realidad que hemos fabricado entre todos y lo que hemos permitido, por activa o por pasiva. Sí, el mundo ahora está lleno de prohibiciones y restricciones; qué difícil es salir a la montaña con libertad, no digamos acampar, hacer un fuego, rodar con tu moto de campo, bañarte en alguna famosa laguna como hacías de crio… Supongo que siempre pagaran justos por pecadores. Qué lejos quedan esos tiempos en que tantos niños salíamos solos a la calle, en las noches de verano, y no pasaba nada. Ahora ya hasta pensamos en el servicio de localización del móvil para cuando nuestra hija empiece a salir con sus amiguitas, ley de vida. Tantas prohibiciones, tanta inseguridad y sin embargo estamos medio globalizados para algunas cosas... y te preguntas sobre el concepto de “aventura”... ¿en qué ha quedado en estos tiempos de móviles, GPS, tablets, conexiones wi-fi y todo tipo de artilugios que hasta el más casto o purista aventurero utilizará antes o después? no es una crítica, es un comentario, una reflexión, cada uno tendrá logicamente su opinión pero es indudable que algunas cosas han cambiado y no todas nos gustan ¿Qué nos queda a los más "clásicos"?, ¿fabricarnos una "máquina del tiempo"? Es una opción, de hecho es la única opción que pudimos concebir algunos taraos hace unos pocos años. A veces la ponemos en marcha. Conozco quién la pone en marcha cuando va de tandas al circuito con su EXUP, su GPZ o su RD350, o cuando un amigo viaja con una moto clásica (teniendo en el garaje otra moto, mucho más moderna, cómoda o fiable, ¿verdad Luis Dios?) o quién se subió solanas al Cabo Norte en su Vespino, ¿verdad Valentín? Hay casos, no es dificil encontrarlos si se buscan...
Por nuestra parte, modestamente, hace menos de un mes volvimos a arrancar nuestra propia "máquina del tiempo". Viajamos por segundo año al pueblo navarro de Cintruénigo para jugar a las carreras. Habian pasado muchas semanas de incertidumbres, horas de trabajo y recados interminables, todo para que pudiéramos estar a tiempo y con la moto en condiciones decentes. Esto de las clásicas es muy entretenido, son motos con encanto y personalidad pero logicamente con una fiabilidad digamos también “entretenida”, parte del mismo encanto inicial que las rodea…
Alli estuvimos, y lo de los cuarenta no es simplemente una especie de aforismo o un símbolo. Yo con casi 41 tacos, mi padre con casi 69, Antonio y Paco por la mitad de esas cifras y la Ossa, nuestra querida “herm-Ossa” con casi 42… ¡toma ya, pedazo frente de juventudes! Qué alegría interior ver a mi padre disfrutar durante estos meses y, llegando la fecha, verle cada día más animado y centrado en mil detalles, disfrutando en el taller, en las charlas y en los entrenamientos. Han pasado menos de cuarenta inviernos pero hace muchos, muchos años haciamos lo mismo, las motos eran más pequeñas y solian tener ruedas de tacos pero, sí, el sentimiento era practicamente el mismo... solo por ello ha merecido la pena buscar y apañar nuestra propia máquina del tiempo. Gracias a él y a Juan y Oscar de MotosyMax (en Pinto) la Ossa ha vuelto a la vida, no porque estuviera "muerta" pero si algo dormida...


A veces, si nos lo proponemos realmente, los números del DNI son secundarios. Tal vez la clave sea muy sencilla: Creo que en la vida siempre hay que sumar y sumar, nunca restar nada de lo bueno que  hayamos sentido, nunca hay que destruir algo que ya fuimos y que funcionaba... solo adaptarlo a la nueva suma. Estoy convencido de que esta "idea", esta pequeña ecuación funciona.
Intentar vivir jugando a los cuarenta con estos juguetes carillos no es fácil, no todo es de color rosa, sudamos y nos complicamos la vida, a veces discutimos, nos dan collejas y hasta nos atrapamos en problemas que no vienen a cuento... pero merece la pena, sin duda alguna, además quién no suda un poco por sus juguetes poco juega. A todos los que vinisteis aquel domingo (Rosy, Bettor, Edu & Isma) daros las gracias de corazón. Menuda sorpresa cuando os vi, ¡casi me hago un recto mientras agigantaba los ojos! Y otro momento gracioso, divertido, entre mangas, cuando estábamos en el bar viendo la carrera de MotoGP por la tele... Ni Aquarius ni leches, una buena cerveza, junto a ellos, charlando, desenfadados, tranquilos, todos haciendo un corrillo de pie. De pronto aparece un plato de patatas bravas desde la barra y antes de que podamos probar una aparece por la puerta una señora del grupo de los amigos valencianos de Moclava (concretamente la adorable mujer de Juan) que me viene a buscar y me grita con cariño "nene, ¡que saléis ya!".. suelto "profesionalmente" la birra en el poyete de la ventana y busco mi moto después de una pequeña carrera dando grandes zancadas, otro de esos momentos impagables... como cuando tu madre te tiraba la zapatilla (¡y con qué punteria!) o te apremiaba a gritos para levantarte del catre de una vez, desayunar e ir al colegio... pero ahora con muchos más años, ja,ja

Si estuvieramos solos todo esto seria imposible, sobra decirlo. Durante estos meses han pasado muchas cosas y debería agradecer su ayuda y su apoyo a muchas, muchas personas, pero como me da miedo olvidarme (aunque suene politicamente correcto así es) prefiero no redactar ningún listado, solo haré un par de excepciones con dos personas que han tenido una temporada complicada pero que, ahora, veo que comienzan a salir del túnel. Son dos amigas, dos auténticas racing girls, simpáticas y atrevidas, cariñosas y atentas, dos chavalas que no tienen sangre en las venas, ¡tienen gasolina! Una es Nei de Bilbao, la amante de los camiones, de las motos, de todo lo que sean carreras, dentro y fuera de los circuitos, una mujer con una sensibilidad especial para sentir muy dentro la competición y describir con hermosas y precisas palabras sucesos como la machada del otro día de Jorge Lorenzo en Assen. Qué arte, espectacular cómo resumió Nei todo lo que se vivió en ese Gran Premio. Otro ejemplo de pluma desperdiciada en este bendito país... Y de Rosa Arrate, qué decir, con esa pasión y ovarios que pone en la vida, siempre luchando y desprendiendo buen rollo y positivismo. Sus batallas empiezan a quedar atrás, estoy seguro, pronto volverá a salir el sol y una nueva temporada, más agradecida, se presentará ante sus ojos. ¡Te mereces lo mejor, motera, ya llegará! Y no puedo dejar de decir que si admirable es como aman las carreras todavía más alucinante es sentir como me animan y me apoyan en mis aventurillas, ¡como si fuera alguien!, asi que, qué voy a decir aqui, ¡que gracias por estar ahi! De la "reina del norte" no pongo foto suya que me pega pero de Rosa sí, aqui con una moto que ha conocido muy bien, le queda que ni pintada...


¿Y ahora?, ¿seguiremos cumpliendo años? ¡eso espero! Para empezar iremos con 41 a la próxima carrera, a ver si solucionamos el problemilla del embrague y mejoramos un poco. Si nos dejan, estaremos en la parilla de La Bañeza, nuestra catedral de las road races hispanas, luchando a tope, aunque quedemos el porras.  Alli veremos, como siempre, como las máquinas del tiempo existen y funcionan. Veremos motos de los setenta, algunas incluso más antiguas, pilotos de esa añada (y más antiguas cosechas), todo en un marco incomparable que, espero, dure muchos años. La clave no son esas motos antiguas sino sus pilotos, sus mecánicos, los aficionados que acuden a esas carreras urbanas, los vecinos que te ofrecen un vaso de agua o que te dejan o te alquilan su garaje... ¡¡gracias pilotos por mantener este arte!!, mientras todo ello exista seguiremos viajando en el tiempo de vez en cuando. Y eso es lo que he terminado de comprender este año, que esos viajes existen porque, con paciencia y esfuerzo, podemos fabricar la ocasión o volar hacia ese túnel atemporal que fluye muchas veces más cerca de lo que imaginábamos.

Si el día a día os asfixia o sentis la necesidad de recrear parte de vuestro pasado, si tenéis ocasión (tiempo, recursos, ambición, ayuda, amigos dispuesto a echaros una mano) no desaprovechéis la oportunidad de cambiar de registro, de viajar hacia vuestro horizonte favorito. Aunque durante meses veas el camino muy empinado, aunque te pasen en las rectas algunos como si tú estuvieras parado, ahora sé que antes o después funciona. Y da igual si son 40, 45, 50 o 70, todo esto no está dedicado solo a los cuarentones. Felicidades a todos los “maduritos” de corazón joven porque, como dice algún sabio, no hay nada como jugar como un niño teniendo la madurez y la experiencia de un adulto…


GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...